domingo, 20 de septiembre de 2026
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 21 de Septiembre - “El hombre se levantó y lo siguió”
miércoles, 27 de mayo de 2026
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 28 de Mayo - “Enseguida empezó a ver y seguía a Jesús en la ruta”
martes, 4 de noviembre de 2025
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 05 de Noviembre - "El que no lleva su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo"
jueves, 3 de abril de 2025
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 04 de Abril - «Jesús también fue a la fiesta..., pero en secreto»
martes, 9 de enero de 2024
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 10 de Enero - «Jesús fue a un lugar solitario, y allí se puso a hacer oración»
Cuando el Hijo de Dios levantó la mirada al cielo y dijo: «Padre, glorifica a tu Hijo» (Jn 17,1), nos enseñó con esta acción que debemos elevar muy alto todos nuestros sentidos, nuestras manos, nuestras facultades, nuestra alma, y rezar en él, con él y por él. He aquí la obra más amable y más santa que el Hijo de Dios ha hecho aquí abajo: adorar a su Padre muy amado. Pero esto sobrepasa en mucho todo raciocinio, y no podemos de ningún modo alcanzarlo y comprenderlo, si no es en el Espíritu Santo. San Agustín y san Anselmo nos dicen sobre la oración que es «una elevación del alma hacia Dios».
Sólo te digo esto: libérate, de verdad, de ti mismo y de todas las cosas creadas, y levanta tu alma a Dios por encima de todas las criaturas, en el abismo profundo. Allí, sumerge tu espíritu en el Espíritu de Dios, en un verdadero abandono, en una unión verdadera con Dios. Allí, pide a Dios todo lo que quiere que se le pida, lo que deseas y lo que los hombres desean de ti. Y ten esto por cierto: lo que es una insignificante moneda frente a cien mil monedas de oro, lo es toda oración exterior frente a esta oración que es unión verdadera con Dios, este derroche y esta fusión del espíritu creado en el Espíritu increado de Dios.
Si se te pide una oración, es bueno que la hagas de modo exterior como se te ha pedido y como lo prometiste. Pero, haciendo esto, conduce tu alma hacia las alturas y a tu desierto interior, empuja allí todo tu rebaño como Moisés (Ex 3,1). «Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad» (Jn 4,23). En esta oración interior se unifican todas las prácticas, todas fórmulas y todos los tipos de oración que desde Adán hasta hoy se han ofrecido y que serán todavía ofrecidos hasta el último día. Llevamos todo esto a su perfección en un instante, a través de este recogimiento verdadero y esencial.
jueves, 23 de noviembre de 2023
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO -24 DE NOVIEMBRE - «Cada día subía al templo para enseñar al pueblo»
Beato Juan Taulero, fraile dominico Sermón: Que nuestro interior se convierta en casa de oración. Sermón 69.Nuestro Señor mismo nos enseña lo que debemos hacer para que nuestro interior se convierta en una casa de oración, porque el hombre es verdaderamente un templo consagrado a Dios. Primero debemos echar de él a todos los vendedores, es decir, las imágenes y representaciones de los bienes creados y todo lo que significa satisfacción en las criaturas y gozos de la voluntad propia. Luego, hay que limpiar y purificar el templo con lágrimas. No todos los templos son santos por el mero hecho de ser casas habitables. Es Dios quien los santifica.
Aquí se trata del templo amado por Dios, donde Dios se manifiesta de verdad si está purificado. ¿Cómo podría Dios morar en el alma si no ha puesto su pensamiento, por breve que sea, en Dios? ¿No será porque está abarrotada de otras cosas?
miércoles, 26 de julio de 2023
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 27 de Julio - «Muchos profetas desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron»
Nuestro Señor dijo: «…muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron» (Mt 13,17. Por «profetas» hay que entender los grandes espíritus sutiles, pensadores que están apegados a sus razonamientos y sutilezas de su razón natural y se envanecen en ello. Estos «ojos» no son dichosos. Por «justos» hay que entender hombres que se erigen en maestros, con energía y poder para dominarse a si mismos, ser dueños de sus palabras, de sus obras, de su lengua y que pueden hacer todo lo que quieren, ayunos, vigilias de oración etc. Pero lo tienen en mucho, como si fuera algo extraordinario y desprecian a los demás. Estos tampoco son los ojos dichosos porque no ven lo que realmente hace feliz.
Todos éstos querían ver y no vieron. Querían ver y se mantenían en su voluntad propia… La propia voluntad cubre los ojos interiores como una membrana o una película cubre el ojo exterior y no le deja ver…Mientras te mantienes en tu propia voluntad, estarás privado del gozo de ver por el ojo interior. Porque toda auténtica felicidad procede del verdadero abandono, del desapego de la propia voluntad. Esto nace del fondo de la humildad…. Cuanto más pequeño y humilde uno es, tanto menos se está apegado a la voluntad.
Cuando todo está en paz, el alma ve su propia esencia y todas sus facultades; se reconoce como imagen de Aquel de donde ha salido. Los ojos que dirigen la mirada hasta este fondo se pueden llamar con propiedad, ojos dichosos, por lo que ven. Uno descubre entonces la maravilla de las maravillas, lo que hay de más puro, de más seguro. Esto no se nos puede quitar nunca… ¡Caminemos por este camino para llegar a tener ojos dichosos! ¡Que Dios nos ayude!
domingo, 16 de julio de 2023
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 17 de Julio - «El que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí»
Reflexionemos sobre esta palabra de nuestro Señor: que quiere «atraer todas las cosas hacia si» (Jn 12,32). El que quiere atraer todas las cosas, las reúne primero y luego las atrae. Así hace nuestro Señor: recuerda primero al hombre sus divagaciones exteriores y sus dispersiones, haciéndole recoger sus sentidos, sus facultades, palabras, obras, y en el interior sus pensamientos, su intención, su imaginación, sus deseos, sus inclinaciones, su inteligencia, su voluntad y su amor. Cuando todo está bien recordado, Dios atrae al hombre, porque primero hay que separarte de todo bien exterior o interior al cual te ataste poniendo en eso tu satisfacción plena. Este despego es una cruz penosa, tanto más penosa cuanto más firme y más fuerte era el afecto.
¿Por qué permitió Dios que el día y noche de hoy se parecieran al día y a la noche que preceden? ¿Por qué lo que te ayudaba a la devoción hoy no te será de ningún socorro mañana? ¿Por qué tienes una muchedumbre de imágenes y de pensamientos que no acaban en nada? Querido hijo, acepta de Dios esta cruz y sopórtala: se te transformará en una cruz muy amable, si pudieras entregarle estas pruebas a Dios, aceptarlas, con un abandono verdadero, y agradecimiento por todo a Dios: «proclama mi alma la grandeza del Señor» (cf Lc 1,46). Que Dios coja o dé, el Hijo del hombre debe ser elevado sobre la cruz. Querido hijo, deja todo esto y aplícate más bien a un abandono verdadero, y piensa en aceptar mucho más la cruz de la tentación que buscar la flor de la dulzura espiritual. Nuestro Señor dijo: «el que quiera venirse conmigo, tome su cruz y me siga» (Lc 9,23).
lunes, 20 de marzo de 2023
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 21 de Marzo - «Levántate, toma tu camilla y echa a andar»
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar»
Nuestro Señor llegó a la piscina de Betesda y encontró allí a un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo, y le dijo: «¿Quieres quedar sano?»… Hijos mío, fijaos bien en que este enfermo estaba allí desde hacía mucho tiempo, muchos años. Este enfermo estaba destinado para servir a la gloria de Dios y no a la muerte (Jn 11,4). ¡Oh, si nos esforzáramos a comprender, con espíritu de verdadera penitencia, la enseñanza profunda que hay en el hecho de que el enfermo esperaba desde hacía treinta y ocho años, que Dios lo curara y le ordenase marcharse de allí!
Esta enseñanza va dirigida a las personas que, apenas han comenzado una vida un poco diferente, si no ven en ellos los grandes cambios esperados, creen que todo está perdido y se quejan a Dios como si les tratara injustamente. Puesto que hay pocas personas que poseen esta noble virtud de poderse abandonar y resignar, que no se creen ser más de lo que son y soportan sus flaquezas, sus obstáculos y sus tentaciones hasta que el mismo Señor les sana… ¡qué poder y qué dominio de sí se dará a estas personas! Es a éstos a quien se les dirá: «Levántate, no debes seguir acostado, debes salir triunfante de toda clase de cautividad, ser desatado y andar con total libertad; llevarás tu lecho, es decir, lo que antes te llevaba ahora debes quitártelo de encima y llevarlo con poder y fuerza.» Aquel que el Señor liberará de sí mismo, éste estará bien liberado, su vida estará llena de gozo y, después de una larga espera tendrá una maravillosa libertad, de la que se ven privados los que creen poder liberarse ellos mismos y rompen sus ataduras antes de tiempo.
domingo, 11 de julio de 2021
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 12 de Julio - «El que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí»
Reflexionemos sobre esta palabra de nuestro Señor: que quiere «atraer todas las cosas hacia si» (Jn 12,32). El que quiere atraer todas las cosas, las reúne primero y luego las atrae. Así hace nuestro Señor: recuerda primero al hombre sus divagaciones exteriores y sus dispersiones, haciéndole recoger sus sentidos, sus facultades, palabras, obras, y en el interior sus pensamientos, su intención, su imaginación, sus deseos, sus inclinaciones, su inteligencia, su voluntad y su amor. Cuando todo está bien recordado, Dios atrae al hombre, porque primero hay que separarte de todo bien exterior o interior al cual te ataste poniendo en eso tu satisfacción plena. Este despego es una cruz penosa, tanto más penosa cuanto más firme y más fuerte era el afecto.
¿Por qué permitió Dios que el día y noche de hoy se parecieran al día y a la noche que preceden? ¿Por qué lo que te ayudaba a la devoción hoy no te será de ningún socorro mañana? ¿Por qué tienes una muchedumbre de imágenes y de pensamientos que no acaban en nada? Querido hijo, acepta de Dios esta cruz y sopórtala: se te transformará en una cruz muy amable, si pudieras entregarle estas pruebas a Dios, aceptarlas, con un abandono verdadero, y agradecimiento por todo a Dios: «proclama mi alma la grandeza del Señor» (cf Lc 1,46). Que Dios coja o dé, el Hijo del hombre debe ser elevado sobre la cruz. Querido hijo, deja todo esto y aplícate más bien a un abandono verdadero, y piensa en aceptar mucho más la cruz de la tentación que buscar la flor de la dulzura espiritual. Nuestro Señor dijo: «el que quiera venirse conmigo, tome su cruz y me siga» (Lc 9,23).
jueves, 27 de mayo de 2021
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 28 de Mayo - «Habéis convertido mi casa en una cueva de bandidos»
El Señor entró en el Templo y se puso a echar fuera a todos los que compraban y vendían, diciendo: «Mi casa se llama casa de oración. Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos». ¿Cuál es ese templo convertido en cueva de bandidos? Es el alma y el cuerpo del hombre, que son más realmente el templo de Dios que todos los templos edificados (1Co 3,1; 6,19).
Cuando Nuestro Señor quiere llegarse a este último templo, lo encuentra cambiado en un escondite de bandidos y en un bazar de comerciantes. ¿Qué es un comerciante? Son los que dan lo que tienen – a su libre arbitrio- a cambio de lo que no tienen –las cosas de este mundo. ¡El mundo entero está lleno de esa clase de comerciantes! Los encontramos entre los presbíteros y los laicos, entre los religiosos, los monjes y las monjas... Tanta gente llena de su propia voluntad...; tanta gente que buscan en todo su propio interés. Si, por el contrario, tan sólo quisieran comerciar con Dios dándole su propia voluntad, ¡qué comercio tan dichoso no harían!
El hombre debe querer, debe perseguir, debe buscar a Dios en todo lo que hace; y cuando ha hecho todo eso –beber, dormir, comer, hablar, escuchar- que deje completamente las imágenes de las cosas y obre de manera que su templo quede totalmente vacío. Una vez que el templo esté vacío, una vez que habrás echado fuera toda la tropa de vendedores, las imaginaciones que le estorban, entonces podrás ser una casa de Dios (Ef 2,19). Y así encontrarás la paz y el gozo de tu corazón, y ya nada te atormentará, nada de lo que ahora te inquieta, de deprime y te hace sufrir.
martes, 24 de noviembre de 2020
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 25 de Noviembre - «Todos os odiarán por causa de mi nombre, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá»
Jesús prometió siempre la paz a sus discípulos, tanto antes de su muerte como después de su resurrección, siempre la paz (Jn 14,27; Lc 24,36). Los discípulos jamás alcanzaron la paz exterior, pero vivieron la paz en la lucha y el amor en el sufrimiento; y en la muerte encontraron la vida. Encontraron también un gozoso triunfo cuando, antes de la muerte, se les interrogaba, juzgaba y condenaba. Fueron verdaderos testimonios.
Sí, hay muchos hombres que viven llenos de dulzura en su cuerpo y en su alma hasta el punto de estar penetrados de ella hasta el meollo y hasta las venas, pero cuando seguidamente viene el sufrimiento, las tinieblas, el abandono interior y exterior, no saben qué hacer. Se paran, simplemente, y de ahí nada sacan. Cuando llegan los terribles huracanes, el abandono interior, la tentación exterior del mundo, de la carne y del Enemigo, el que sabrá pasar a través de todo ello encontrará la paz profunda que nadie le podrá quitar. Pero el que no coge este camino se queda atrás y jamás saboreará la paz verdadera. Así se ve cuales son los verdaderos testigos de Cristo.
jueves, 19 de noviembre de 2020
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 20 de Noviembre - «Cada día subía al templo para enseñar al pueblo»
Aquí se trata del templo amado por Dios, donde Dios se manifiesta de verdad si está purificado. ¿Cómo podría Dios morar en el alma si no ha puesto su pensamiento, por breve que sea, en Dios? ¿No será porque está abarrotada de otras cosas?
sábado, 2 de mayo de 2020
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 03 de Mayo - «A sus ovejas las llama por su nombre»
«Yo soy la puerta de las ovejas»: nuestro Señor dice que es la puerta del aprisco. ¿Qué es, pues, este aprisco, este cercado, del cual Cristo es la puerta? Es el corazón del Padre en el cual y del cual Cristo es verdaderamente una puerta digna de amor, él que nos de-selló y abrió el corazón hasta entonces cerrado a todos los hombres. En este rebaño, se reúnen todos los santos. El pastor es el Verbo eterno; la puerta es la humanidad de Cristo; por las ovejas de esta casa, entendemos las almas humanas, pero los ángeles también pertenecen a este rebaño; el portero, es el Espíritu santo, porque toda verdad comprendida y expresada viene de él.
¡Con qué amor y qué bondad, nos abre la puerta del corazón del Padre y nos da sin cesar acceso al tesoro escondido, a las moradas secretas y a la riqueza de esta casa! Nadie puede imaginar y comprender cuán acogedor es Dios, presto para recibir, deseoso, teniendo sed de hacerlo, y cómo va delante nuestro en cada instante y a cada hora... Oh hijos míos, como permanecer obstinadamente sordo a esta amorosa invitación...: no le neguemos tan a menudo acudir esta invitación. Cuántas invitaciones y llamadas del Espíritu santo son rechazadas; ¡nos negamos, a causa de todo tipo de cosas de aquí abajo! Queremos tan a menudo otra cosa y no este lugar, en donde Dios quiere tenernos.
lunes, 23 de marzo de 2020
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 24 de Marzo - «¿Deseas recobrar la salud?»
Esta piscina… representa a la persona de nuestro Señor Jesucristo, digno de amor, y el agua removida en esta piscina, es la sangre bendita del Hijo de Dios tan querido, Dios y hombre, que nos lavó a todos con su sangre preciosa y que, por amor, quiere lavar a todos los que acuden a Él (1P 1,19; Ap 7,14)…
Los enfermos pueden simbolizar a los hombres entregados al orgullo, a la cólera, al odio, a la avaricia, a la lujuria, lo que nos da a entender que todos los enfermos de este género, que pueden lavarse en la sangre de Cristo, serán completamente curados, si quieren sumergirse en esta agua. Los cinco pórticos de esta piscina pueden representar, en cierto sentido, las cinco heridas sagradas de nuestro Señor, por las cuales y en las cuales todos nosotros hemos sido salvados… Bajo estos pórticos de la piscina se albergaban un gran número de enfermos, y el que descendía a la piscina, en cuanto se agitaba el agua, quedaba completamente curado. ¿Qué significan pues esta agitación y este contacto, sino que el Espíritu Santo desciende desde lo alto sobre el hombre, y toca el interior del hombre, provocando allí una gran agitación, y que el interior de este hombre verdadera y completamente ha cambiado? No prueba más las cosas que le gustaban antes; y lo que le horrorizaba, ahora es su goce.
El desprecio, la pobreza exterior e interior, la renuncia, la vida interior, la humildad, el despego de todas las cosas creadas: he aquí lo que hace ahora su mayor felicidad. Cuando este contacto se efectua, el enfermo, es decir el hombre exterior, desciende por completo al fondo de la piscina, y se lava en Cristo, en su sangre preciosísima y, por la virtud de este contacto, seguramente queda curado, como también está escrito en otro lugar: «todos los que le tocaban quedaron curados» (Mt 14,36).
domingo, 8 de marzo de 2020
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 09 de Marzo - «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso»
Es una cosa arriesgada y peligrosa que un hombre juzgue a otro; cada uno debe estar atento a abstenerse de este pecado. Porque el que es la Verdad dijo: «Con la medida con la que midáis, seréis medidos». Si eres muy misericordioso, encontrarás gran misericordia; si lo eres poco, encontrarás allí poco; si no tienes misericordia, tampoco la encontrarás allí para ti. Debemos probar y ejercer esta misericordia interiormente, en su voluntad profunda, de tal modo que sientas una compasión profunda y sincera por tu prójimo, siempre que lo veas sufrir, y que le pidas a Dios de todo corazón que le consuele.
Si puedes socorrerlo exteriormente, con algún consejo o algún donativo, con palabras o con obras, lo harás en la medida de lo posible. Si no puedes hacer mucho, haz sin embargo algo, sea una obra de misericordia interior o exterior: dile por lo menos, una buena palabra. De este modo,cumples con lo que le debes, y encontrarás a un Dios misericordioso.
sábado, 4 de enero de 2020
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 05 de Enero - «La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre»
“Cuando un silencio profundo envolvía el universo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, la Palabra del Todopoderoso bajó del cielo…” (Sap 18,14-15) Hoy se trata de esta Palabra… ¿Cuál es el lugar donde Dios viene a pronunciar su palabra y a engendrar a su Hijo? El corazón en donde se tiene que realizar este nacimiento tiene que ser puro, vivir una vida interior intensa, en unión profunda con Dios. Si no se dispersa hacia el exterior sino que se mantiene recogido, unido a Dios en lo más hondo de su ser, Dios lo elige para habitar en él.
¿Cómo cooperar a este nacimiento, esta inspiración misteriosa del Verbo? ¿Cómo merecer que se cumpla en nosotros? ¿Hay que prepararse por medio de imágenes y pensamientos sobre Dios? ¿Puede uno apresurar este nacimiento dentro de sí? Al contrario, ¿vale más vaciarse de todo pensamiento, de toda palabra, de toda acción y de toda imagen y estar ante Dios en el silencio total para dejar que él obre en nosotros?… La Palabra misma nos responde: “En medio del silencio me fue dirigida una palabra secreta…” (Jb 4,16)
¡Recógete, pues, si puedes, olvida todo en la oración, libérate de imágenes que se acumulan en tu interior! Cuanto más olvides todo lo demás, tanto más capaz eres de recibir esta Palabra tan misteriosa… ¡Huye de las actividades y de los pensamientos que te agitan porque te impiden la paz interior. Para que Dios hable por su Verbo dentro de nosotros, hace falta que estemos en paz y en silencio interiores. Entonces, nos puede dar a escuchar su Palabra. El hablará a sí mismo en nosotros.
sábado, 28 de diciembre de 2019
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 29 de Diciembre - "Levántate… porque han muerto los que querían quitar la vida al niño"
Cuando José estaba en el exilio con el niño y la madre, supo por medio del ángel, durante el sueño, que Herodes había muerto; pero, habiendo oído decir que Arquelao, su hijo, reinaba en el país, siguió teniendo miedo de que mataran al niño. Herodes, que persiguió al niño y lo quería matar, significa al mundo que, sin duda alguna, mata al niño, el mundo del que hay que huir necesariamente si se quiere salvar al niño. Pero una vez que hemos huido del mundo exteriormente…, Arquelao se levanta y reina: hay todavía todo un mundo en ti, un mundo del cual tú no vas a triunfar sino es con mucho empeño y la ayuda de Dios.
Porque hay tres enemigos fuertes y encarnizados que debes vencer en ti, y de los cuales difícilmente se triunfa. Serás atacado por el orgullo de espíritu: quieres ser visto, considerado, escuchado… El segundo enemigo es tu propia carne que te acosa por la impureza corporal y espiritual… El tercer enemigo es el que te ataca inspirándote la maldad, los pensamientos amargos, las sospechas, los malos juicios, el odio y los deseos de venganza… ¿quieres estar cada vez más cerca de Dios? Debes renunciar completamente a toda esta forma de comportarse, porque todo esto es Arquelao, el malo. Teme y vigila; realmente quiere matar al niño…
José fue avisado por el ángel para que regresara al país de Israel. Israel significa “tierra de visión”, Egipto quiere decir “tinieblas”… Es durante el sueño, es solamente en el verdadero abandono y la verdadera pasividad que recibirás la invitación a salir, tal como le sucedió a José… Puedes, entonces, ir a Galilea, que quiere decir “paso”. Aquí es donde se está por encima de todas las cosas, se ha atravesado todo, y se llega a Nazaret “el verdadero florecer”, el país en el que alcanzan la plenitud las flores de la vida eterna. Allí se puede encontrar, seguro, un anticipo de la vida eterna; allí se está en plena seguridad, paz inexpresable, gozo y descanso; allí sólo llegan los abandonados, los que se someten a Dios hasta que él mismo los libera y que no buscan liberarse a sí mismos a través de la violencia. Estos son los que llegan a esta paz, a este florecimiento, a Nazaret , y encuentran allí lo que será su gozo eterno. ¡Que esta sea nuestra herencia para todos, y que nos ayude a ello nuestro Dios totalmente digno de amor!.
jueves, 21 de noviembre de 2019
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 22 de Noviembre - «Cada día subía al templo para enseñar al pueblo»
«Cada día subía al templo para enseñar al pueblo»
Nuestro Señor mismo nos enseña lo que debemos hacer para que nuestro interior se convierta en una casa de oración, porque el hombre es verdaderamente un templo consagrado a Dios. Primero debemos echar de él a todos los vendedores, es decir, las imágenes y representaciones de los bienes creados y todo lo que significa satisfacción en las criaturas y gozos de la voluntad propia. Luego, hay que limpiar y purificar el templo con lágrimas. No todos los templos son santos por el mero hecho de ser casas habitables. Es Dios quien los santifica.
Aquí se trata del templo amado por Dios, donde Dios se manifiesta de verdad si está purificado. ¿Cómo podría Dios morar en el alma si no ha puesto su pensamiento, por breve que sea, en Dios? ¿No será porque está abarrotada de otras cosas?
martes, 5 de noviembre de 2019
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 06 de Noviembre - «El que no lleva su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo»
Puesto que nuestra Cabeza subió a los cielos, conviene que sus miembros (Col. 2,19) sigan a su Maestro, pasando por el mismo camino que Él escogió. Porque «¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?» (Lc 24,26). Debemos seguir a nuestro Maestro, tan digno de amor, Él, que llevó el estandarte de la cruz delante de nosotros. Que cada hombre tome su cruz y le siga; y llegaremos allí dónde él está. ¡Aunque vemos que muchos siguen los caminos de este mundo para obtener honores irrisorios, y para esto renuncian a la comodidad física, a su hogar, a sus amigos, exponiéndose a los peligros de la guerra ¡todo esto para adquirir bienes exteriores! Resulta lógico y plenamente justo que nosotros hagamos una renuncia total para adquirir el bien puro que es Dios, y que de este modo sigamos a nuestro Maestro…
No es raro encontrar hombres que desean ser testigos del Señor en la paz, es decir, que todo resulte según sus deseos. De buena gana quieren llegar a ser santos, pero sin cansancio, sin aburrimiento, sin dificultad, sin que les cueste nada. Desean conocer a Dios, gustarlo, sentirlo, pero sin que haya amargura. Entonces, ocurre que en cuanto hay que trabajar, en cuanto aparece la amargura, las tinieblas y las tentaciones, en cuanto no sienten a Dios y se sienten abandonados interna y externamente, sus bellas resoluciones se desvanecen. Estos no son verdaderos testigos, testigos como los que necesita el Salvador… ¡Ojalá podamos librarnos de este tipo de búsqueda que carece de trabajos, amarguras y tinieblas y encontremos la paz en todo tiempo, incluso en la desgracia! Es ahí solamente donde nace la verdadera paz, la que permanece.


















