martes, 9 de febrero de 2016

Papa Francisco a confesores: Sean grandes perdonadores, no como el Diablo, el gran acusador

El Pontífice en la misa en la Basílica vaticana pone como ejemplo a los confesores capuchinos, la vida de san Pío y san Leopoldo


    El papa Francisco presidió la misa en la Basílica Vaticana en presencia de los frailes capuchinos este martes 9 de febrero. El Pontífice esta mañana ante las reliquias de los frailes san Pío y san Leopoldo, en el contexto del Jubileo de la Misericordia, habló del perdón de los pecados y de la sagrada misión del confesor.

    Francisco consideró a los capuchinos menores como “buenos confesores”, les invitó “a no cansarse jamás de perdonar” y sentirse “pecadores delante de Dios”.

    Entre las bancas abarrotadas de la Basílica, miles de confesores escucharon las palabras parsimoniosas del Papa sobre la humildad del confesor y el peligro de olvidar a Dios considerándose maestros perfectos que no necesitan del perdón.

    El Pontífice se definió como un “hermano” que quiere “hablar a todos los confesores” en este Año de la Misericordia. “El confesional es para perdonar. Y si tú no quieres dar la absolución -hago esta hipótesis– por favor no dar garrote”, expresó.

    El Obispo de Roma señaló como ejemplo para todos los confesores la vida de oración y de escuchar a la gente que tuvieron san Pío y san Leopoldo. Y apuntó a las reliquias de los dos santos confesores presentes en la Basílica vaticana.

    A los 4000 frailes congregados les dijo: “Sean grandes perdonadores. Porque el que no sabe perdonar termina como esos doctores del Evangelio; es un gran condenador.Y ¿quién es el gran acusador en la Biblia? El Diablo. Hagan lo que hace Jesús; no hagan lo del Diablo, acusar.

    “Esto que les digo a ustedes, se los digo a todos los confesores. Si no saben hacerlo bien, sean humildes, si no saben hacerlo bien tomen la escoba, limpien… hagan otra cosa para servir. Pidan esta gracia, yo la pido para ustedes, para todos los confesores, también por mí”.

    Al principio de la homilía se refirió a las lecturas: “En la liturgia de hoy hay dos actitudes: una actitud de grandeza frente a Dios que se expresa en la humildad del Rey Salomón y otra actitud miserable descrita por el mismo Jesús… así como hacían los doctores de la ley que todo era preciso, que dejaban a un lado la ley para celebrar sus pequeñas tradiciones”.

    “La tradición de ustedes capuchinos es una tradición de perdón, de dar el perdón. Entre ustedes hay buenos confesores porque se sienten pecadores como nuestro san Cristóbal, saben que son grandes pecadores y delante la magnificencia de Dios continuamente rezan: “escucha Señor y perdona’. Y porque saben rezar así, saben perdonar”, añadió.

    “En cambio, cuando alguien se olvida de la necesidad del perdón, lentamente se olvida de Dios, se olvida de pedir perdón y no sabe perdonar. El humilde, aquel que se siente pecador, es un gran perdonador en el confesionario; el otro, como esos doctores de la ley, se siente puro y experto y sólo sabe condenar”.

    Luego describió la actitud de quien va al confesionario: “El que viene, viene a buscar consuelo, perdón, paz en su alma. Que encuentre un padre que lo abrace, que le diga: “Dios te quiere”, pero que se lo haga sentir”.

    Lamento decirlo pero tanta gente dice, la mayoría de nosotros lo ha escuchado: “yo no voy nunca a confesarme porque una vez me han hecho estas preguntas o me han hecho esto… ¡Por favor! Ustedes capuchinos no se casen jamás de perdonar…”.


    “Señor, tú das el mal ejemplo”

    Entonces, usó una historia para ilustrar el perdón. “Yo recuerdo a un hombre que era provincial, un hombre de gobierno, pero después terminó su tiempo de provincial a los setenta años fue enviado a un santuario a confesar… y este hombre tenía una fila en el confesionario… ricos, pobres… era un gran perdonador… siempre encontraba la manera de perdonar o dejar en paz esa alma con un abrazo”.

    El papa recordó que cuando era obispo ese padre confesor le preguntó: ‘Yo creo que peco porque perdono demasiado y tengo este escrúpulo….Y ¿por qué? ‘no sé, siempre encuentro el modo de perdonar’ –Y ¿qué haces cuando te sientes así? –Voy a la Capilla delante del tabernáculo y digo al Señor: Discúlpame, Señor, perdóname que hoy he perdonado demasiado, pero, ¡Señor has sido tú el que me has dado el mal ejemplo!”.

    La persona que viene al confesionario anhela el perdón

    Son tantos los lenguajes… está el lenguaje de las palabras y el de los gestos. Si una persona se acerca a mí en el confesionario es porque siente algo que le pesa y quiere quitárselo. A lo mejor, no sabe como decirlo, pero el gesto es ese, dijo el Papa.

    Y si una persona viene es porque quiere cambiar. Y lo dice con el gesto de acercarse, no es necesario hacer preguntas… si una persona viene es porque en su alma no quiere hacerlo más, continuó.

    Y añadió Francisco: Pero tantas veces no pueden porque están condicionados por su vida, su psicología, su situación.

    La caricia de Dios

     El Papa dijo que hay que tener un corazón amplio y dar el perdón. Es una semilla, una caricia de Dios. Hay que tener confianza en el perdón de Dios. No caer en el pelagianismo.

     “Ustedes tienen este carisma del perdón. Hay que renovarlo siempre. Sean grandes perdonadores. Porque el que no sabe perdonar termina como esos doctores del Evangelio; es un gran condenador -advirtió-. ¿Y quién es el gran acusador en la Biblia? El Diablo. Hagan lo que hace Jesús, no hagan lo del Diablo, acusar”.

    “Esto que les digo a ustedes, se los digo a todos los confesores. Si no saben hacerlo bien, sean humildes y digan: ‘No, no, yo celebro la misa, limpio el suelo, hago todo, pero no confieso, porque no sé hacerlo bien'”.

    Y concluyó: “Pidan esta gracia, yo la pido para ustedes, para todos los confesores, también por mí”.





LITURGIA

Elementos Materiales de la Liturgia

El Templo, el Altar, vestiduras del Papa, obispos y sacerdotes, colores litúrgicos


    La Instrucción General del Misal Romano dice: “El sacerdote se lava las manos, expresando por este rito su deseo de purificación interior”. Son las manos que dentro de poco se elevarán sosteniendo la oración de la Iglesia, y consagrarán el Cuerpo y la Sangre del Señor. Consciente de su debilidad, el sacerdote hace un gesto penitencial delante de los hermanos porque no se siente digno, ni ante Dios ni ante la comunidad, de elevar esas manos en nombre de todos ante Dios. Cuando se inclina el sacerdote repite en voz baja unas palabras del libro de Daniel (“Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable a ti, Señor, Dios nuestro”: Daniel 3,39-40), y mientras se lava, repite las palabras del Salmo 51
 (“Lava del todo mi delito, Señor, y limpia mi pecado”).

Fuente: Catoliscopio.com




DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA (Cap.II)

Evangelización y Doctrina Social






REFLEXIÓN

Reflexiones Espirituales

Martes 09 de Febrero


De las Homilías de Orígenes, presbítero, sobre el libro del Génesis
(Homilía 8, 6. 8. 9: PG 12, 206-209)

EL SACRIFICIO DE ABRAHAM
    Tomó Abraham la leña del holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. El hecho de que llevara Isaac la leña de su propio holocausto era figura de Cristo, que cargó también con la cruz; además, llevar la leña del holocausto es función propia del sacerdote. Así, pues, Cristo es a la vez víctima y sacerdote. Esto mismo significan las palabras que vienen a continuación: Los dos caminaban juntos. En efecto, Abraham, que era el que había de sacrificar, llevaba el fuego y el cuchillo, pero Isaac no iba detrás de él, sino junto a él, lo que demuestra que él cumplía también una función sacerdotal.

    ¿Qué es lo que sigue? Isaac -continúa la Escritura- dijo a su padre Abraham: «Padre.» Ésta es la voz que el hijo pronuncia en el momento de la prueba. ¡Cuán fuerte tuvo que ser la conmoción que produjo en el padre esta voz del hijo, a punto de ser inmolado! Y, aunque su fe lo obligaba a ser inflexible, Abraham, con todo, le responde con palabras de igual afecto: «¿Qué deseas, hijo mío?» El muchacho dijo: «Tenemos fuego y leña: pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?» Abraham le contestó: «Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.»

    Resulta conmovedora la cuidadosa y cauta respuesta de Abraham. Algo debía prever en espíritu, ya que dice, no en presente, sino en futuro: Dios proveerá el cordero; al hijo que le pregunta acerca del presente le responde con palabras que miran al futuro. Es que el Señor debía proveerse de cordero en la persona de Cristo.

    Abraham tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: «¡Abraham, Abraham!» Él contestó: «Aquí me tienes.» Dios le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo, ni le hagas nada. Ya he comprobado que temes a Dios.» Comparemos estas palabras con aquellas otras del Apóstol, cuando dice que Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros. Ved cómo Dios rivaliza con los hombres en magnanimidad y generosidad. Abraham ofreció a Dios un hijo mortal, sin que de hecho llegara a morir; Dios entregó a la muerte por todos al Hijo inmortal. Abraham levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en los matorrales. Creo que ya hemos dicho antes que Isaac era figura de Cristo, mas también parece serlo este carnero. Vale la pena saber en qué se parecen a Cristo uno y otro: Isaac, que no fue degollado, y el carnero, que sí fue degollado. Cristo es la Palabra de Dios, pero la Palabra se hizo carne.

    Cristo padeció, pero en la carne; sufrió la muerte, pero quien la sufrió fue su carne, de la que era figura este carnero, de acuerdo con lo que decía Juan: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. La Palabra permaneció en la incorrupción, por lo que Isaac es figura de Cristo según el espíritu. Por esto Cristo es a la vez víctima y pontífice según el espíritu. Pues el que ofrece el sacrificio al Padre en el altar de la cruz es el mismo que se ofrece en su propio cuerpo como víctima.


EXTRAÍDA : SEGUNDA LECTURA OFICIO DE LECTURA DEL DÍA





LA FRASE DEL DÍA

Martes 09 de Febrero






EVANGELIO

Tiempo Ordinario

Martes 09 de Febrero    Semana V


    Primer Libro de los Reyes 8,22-23.27-30.

    Salomón se puso ante el altar del Señor, frente a toda la asamblea de Israel, extendió sus manos hacia el cielo y dijo: "Señor, Dios de Israel, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo corazón.
    Pero ¿es posible que Dios habite realmente en la tierra? Si el cielo y lo más alto del cielo no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que yo he construido!
    No obstante, Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu servidor, y escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu servidor.
    Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que tú dijiste: 'Allí residirá mi Nombre'. ¡Escucha la oración que tu servidor dirige hacia este lugar!
    ¡Escucha la súplica y la oración que tu servidor y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar! ¡Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona!



Salmo 84(83),3.4.5.10.11.


Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente.

Hasta el gorrión encontró una casa,
y la golondrina tiene un nido
donde poner sus pichones,
junto a tus altares, Señor del universo,

mi Rey y mi Dios.
¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
protege, Dios, a nuestro Escudo

y mira el rostro de tu Ungido.
Vale más un día en tus atrios
que mil en otra parte;
yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios
antes que vivir entre malvados.



Evangelio según San Marcos 7,1-13.

    Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
    Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;  y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
    Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
 "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?".
    El les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
    En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
    Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres".
    Y les decía: "Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.
    Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte.
    En cambio, ustedes afirman: 'Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte...'
    En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre.
    Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!".

Fuente: ©Evangelizo.org





MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

Martes 09 de Febrero






HIMNO

Tiempo Ordinario

Martes de la Semana V

De la Feria. Salterio I

09 de Febrero






SANTORAL

Santoral del Día

Martes 09 de Febrero


    Arzobispo de Alejandría y Doctor de la Iglesia. San Cirilo fue un hombre de carácter fuerte e impulsivo, pero aveces demasiado vehemente y aún violento. Hacia el 412, San Cirilo fue elevado a la sede de Alejandría, donde gracias a su intrepidez y labor, triunfó sobre la herejía, logrando sostener la fe de su Iglesia. Asistió como cabeza y representante del Papa Celestino, al Tercer Concilio   General celebrado en Efeso en el 431. Se ha llamado a San Cirilo el Doctor de la Encarnación y los alejandrinos le dieron el título de Maestro del Mundo, mientras que el Papa Celestino lo nombraba "el generoso defensor de la fe católica" y "hombre apostólico". Pero sin duda, tenemos que agradecerle la firme y inflexible posición que tomó con respecto al dogma de la Encarnación, sobre la cual, muchas corrientes adversas como la del Arzobispo de Antioquía, Nestorio, quien negaba la encarnación de Dios hecho hombre, se convirtieron en una verdadera amenaza de la Iglesia católica. Así, la firme defensa del santo sobre este dogma permitió que en nuestras generaciones no tengamos duda alguna sobe lo que debemos creer con respecto al misterio sobre la cual fundamos nuestra fe como cristianos. Murió en el año 444, siendo proclamado Doctor de la Iglesia Universal en 1882.

Fuente: ©Evangelizo.org