domingo, 4 de octubre de 2020

EVANGELIO - 05 de Octubre - San Lucas 10,25-37


      Carta de San Pablo a los Gálatas 1,6-12.

    Hermanos: Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir otro evangelio.
    No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando y quiere alterar el Evangelio de Cristo.
    Pero si nosotros mismos o un ángel del cielo les anuncia un evangelio distinto del que les hemos anunciado, ¡que sea expulsado!
    Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto del que ustedes han recibido, ¡que sea expulsado!
    ¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios ¿Piensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo.
    Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo.


Salmo 111(110),1-2.7-8.9.10c.

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en la reunión y en la asamblea de los justos.
Grandes son las obras del Señor:
los que las aman desean comprenderlas.

Las obras de sus manos son verdad y justicia;
todos sus preceptos son indefectibles:
están afianzados para siempre
y establecidos con lealtad y rectitud.

Él envió la redención a su pueblo,
promulgó su alianza para siempre:
Su Nombre es santo y temible.
¡El Señor es digno de alabanza eternamente!


    Evangelio según San Lucas 10,25-37.

    Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿Qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
    Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
    El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".
    "Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".
    Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
    Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
    Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
    También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
    Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
    Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
    Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
    ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
    "El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 05 de Octubre - «Le vio y se compadeció de él»


San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia Exposición: Caes de lo alto a nuestra bajeza. Exposición sobre los 7 salmos penitenciales, PL 79, 581.

«Le vio y se compadeció de él» 

    Oh, Señor Jesús, ten la bondad de acercarte a mí, movido por la compasión. Bajando de Jerusalén a Jericó , caes desde lo alto hasta nuestros bajos fondos, desde un lugar donde los seres están llenos de vida, a un país de enfermos. Mira: he caído en manos de los ángeles de las tinieblas y no sólo me han quitado el vestido de la gracia, sino que después de haberme molido a palos, me han dejado medio muerto. Cura las llagas de mis pecados, después de haberme dado la esperanza de volver a encontrar la salud; por miedo a que empeoraran llegué a perder la esperanza de curar. ¡Si pudieras ungirme con el óleo de tu perdón y derramar sobre mi el vino de la compunción! ¡Si me cargaras sobre tu misma cabalgadura, entonces «levantarías de la tierra al desvalido», «sacarías al pobre de la basura»!

SANTORAL - SANTA FAUSTINA KOWALSKA

05 de Octubre


    "A las almas que propagan la devoción a mi misericordia, las protejo durante su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el juez, sino el Salvador Misericordioso”, le dijo el Señor de la Divina Misericordia a su servidora Santa Faustina Kowalska, cuya fiesta es el 5 de octubre. Santa Faustina nació en Polonia en 1905. El día que fue a recibir la Primera Comunión, besó las manos de sus padres para demostrar su pena por haberles ofendido. Solía ayudar en casa con los quehaceres de la cocina, ordeñando vacas y cuidando de sus hermanos. Asistió a la escuela, pero sólo pudo completar tres trimestres porque se dio la orden de que los estudiantes mayores tenían que salir para dar cabida a los niños menores.

    A los 15 años empezó a trabajar como empleada doméstica y sintió con más fuerza el llamado a la vocación religiosa. Le contó esta inquietud a sus padres en varias ocasiones, pero ellos se opusieron. Es así que se entrega a las vanidades de la vida, sin hacer caso del llamado que experimentaba, hasta que escuchó la voz de Jesús que le pidió dejarlo todo e ir a Varsovia para que entre en un convento. Sin despedirse personalmente de sus padres, va a Varsovia con un solo vestido. Allá habló con un sacerdote, quien le consigue hospedaje en casa de una feligresa. Tocaba las puertas de varios conventos, pero era rechazada.

    Fue recibida en la Casa Madre de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, pero antes tuvo que trabajar como doméstica un año para pagar su ingreso. A las pocas semanas tuvo la tentación de dejar el convento y tuvo una visión en la que Jesús se le apareció con su rostro destrozado y cubierto de llagas. Ella le preguntó: "Jesús, ¿Quién te ha herido tanto?". El Señor le contestó: "Esto es el dolor que me causarías si te vas de este convento. Es aquí donde te he llamado y no a otro; y tengo preparadas para ti muchas gracias."

    Más adelante fue enviada al noviciado, tomó el hábito religioso y llegó a pronunciar sus primeros votos y los perpetuos. Entre sus hermanas sirvió como cocinera, jardinera y hasta de portera. A esta sencilla mujer, recogida y piadosa, pero a la vez alegre y caritativa, se le apareció Jesús en diversas ocasiones mostrándole la infinidad de su amor misericordioso por la humanidad. Asimismo, Dios le concedió estigmas ocultos, dones de profecía, revelaciones y la Coronilla de la Divina Misericordia.

    “Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios... Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios”, escribió una vez.

    El 5 de octubre de 1938, después de largos sufrimientos soportados con gran paciencia, partió a la Casa del Padre. En el 2000 fue canonizada por su compatriota San Juan Pablo II, quien estableció el segundo domingo de Pascua como el “Domingo de la Misericordia Divina”.

Oremos

    Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu santísima voluntad, la gracia que te pido. Yo, pecador, no soy digno de Tu misericordia pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti. Amén