sábado, 2 de enero de 2016

¡Cuidado con los grupos parroquiales que devienen en sectas!



    ¡Alerta si aparecen algunos de estos cuatro síntomas! Es muy habitual que lo que empieza como un grupo de jóvenes “sano” se convierta en un grupúsculo sectario, autorreferencial y destructivo.




    

    El padre Dwight Longenecker ha sido pastor fundamentalista protestante, evangélico de tipo carismático, episcopaliano, clérigo anglicano y desde hace bastantes años es cura católico, capellán en una universidad católica y un defensor firme del magisterio católico. En 50 años de apostolado cristiano, ha tenido cargos pastorales en EEUU y en Inglaterra y ha conocido muchas comunidades, católicas, anglicanas y protestantes.

    Y aquí y allá, en parroquias, colegios, grupos de oración y apostolados varios, en ambientes de lo más diverso, se ha encontrado grupos sectarios, que además, a primera vista, parecían “muy similares a auténticas comunidades cristianas llenas de Espíritu”, que parecían “comunidades cristianas buenas, auténticas y dinámicas”… pero no lo eran.

    Por eso, el padre Longenecker propone prestar atención a 4 criterios que delatan a los grupos sectarios:

1. Todo es maravilloso… y todos dicen qué maravilloso es

    “Esta es la primera señal de lo sectario: todo es demasiado maravilloso y todo el mundo está dispuesto a contarte lo maravilloso que es todo”, señala Longenecker. En el mundo real, las cosas buenas y malas van juntas. En las sectas, las cosas feas, incómodas, molestas, se ocultan y se ofrece sólo una fachada maravillosa.

2. Los líderes también son maravillosos… pero no hay ninguna transparencia

    En un grupo sectario, el líder es triunfante, magnífico, estupendo. Y concentra todo el liderazgo de forma absoluta y nada transparente. Nadie puede acceder al círculo de toma de decisiones, no rinde cuentan reales a nadie (aunque diga ser fiel a la jerarquía, magisterio, etc…). A veces no es un líder personal, sino un grupo de directores. Puede ser que tengan un voto de secreto (lo llamarán “confidencialidad” o “discreción”). “Si encuentras un liderazgo no transparente de este tipo, no te asombres, y sospecha”, dice Longenecker.

3. La crítica y el disentir no están permitidos

    En un grupo sectario se exige lealtad absoluta y acrítica, y quien haga preguntas críticas, exprese un “leal alternativa” o señale problemas, será aislado y etiquetado como “un problemático”. Como en el grupo se supone que todo es maravilloso, quien no es capaz de disfrutar y ve problemas es doblemente incómodo. Al disidente le dirán que no es “suficientemente espiritual”, o no es “de la élite”, y muchas veces puede ser señalado como el culpable de que algo no funcione.

4. Sólo el grupo es “realmente” bueno… y todos los demás “nos persiguen”

    Cuando un grupo es sectario, considera que los de “fuera” son tibios, o están corrompidos, o son directamente el enemigo. En el pensamiento sectario, no vale la pena tender puentes con los demás, pensar que se puede aprender algo de ellos, que es bueno tratar con ellos y hacer cosas juntos… ¡aunque sean cristianos de convicciones similares!

    Hay que mantener a “los de fuera” a distancia de los nuestros, para que no “nos debiliten”, o contaminen, o “distraigan a nuestra gente”. Además, si los demás nos critican es porque nuestro grupo es el único verdaderamente bueno. Los de “fuera” nos envidian, o les molesta nuestra excelencia… o Dios quiere que suframos su incomprensión, como prueba de que hemos sido elegidos.

Así surge un grupo sectario
    Longenecker señala que a menudo los grupos con comportamiento sectario no nacen como tales, no tienen un iniciador que buscaba crear una secta. “De forma inconsciente, ciertos individuos empiezan a comportarse de manera sectaria y se apoyan unos a otros.

    El líder empieza a crear una atmósfera religiosa tan maravillosa que de hecho no es real, y personas con esa necesidad llegarán al grupo y alimentarán estas llamas”, señala el padre Longenecker. Los que sospechan lo que está pasando y tratan de reaccionar serán excluidos o marginalizados.

Los 5 antídotos contra el sectarismo

1. El sistema parroquial católico: ve a la parroquia que te toca

    Para Longenecker, que ha conocido varias realidades protestantes, el sistema católico de parroquias tiene al menos la ventaja de dificultar el fenómeno sectario porque se espera que el fiel acuda a la parroquia que le toca geográficamente, donde se encontrará con feligreses, catequistas y pastores de lo más variado, y casi nunca “maravillosos”.

    Es gente reunida porque “les toca”, porque viven en esa demarcación. Así es más difícil que un líder intente crear un grupo de perfectos, maravillosos y escogidos… porque está obligado a trabajar con lo que hay allí.

2. El sentido común

    “El sentido común baja las cosas a tierra y pincha el globo de la pomposidad”, asegura Longenecker.

3. La libertad para criticar y disentir

    “Un verdadero líder servidor y un verdadero grupo basado en el servicio valorará a todos los miembros y será fuerte para escuchar a las voces críticas. Tratarán la crítica como algo positivo y estarán abiertos a ella, y a los de fuera”, resume Longenecker.

4. Confesión y admisión de errores

    En los ambientes católicos, la confesión sacramental es una herramienta eficaz para dificultar varios tipos de dinámicas sectarias. Es más difícil creerse un “elegido perfecto y especial” cuando cada semana o cada mes reconoces tus pecados ante un confesor. El sectario, dice este sacerdote, “nunca será capaz de hacer una verdadera confesión, auténtica, honesta, ni pedirá disculpas”. “Si tu líder o tus compañeros son incapaces de decir perdón, lo siento, es que tienes problemas”.

5. La humildad: sin ella, la religión no es verdadera

    “Humildad” viene de “humus”, tierra. La auténtica religión toca de pies a tierra, es humilde, y también está abierta al “humor”, a la risa. Un grupo capaz de reírse de sí mismo, de sus defectos y manías, es más difícil que caiga en lo sectario.




Fuente: INFOVATICANA



El Papa: «Dios no es un mago, sino un creador»

    En Santa Marta, el día en el que se festeja el nacimiento de María, Francisco medita sobre la creación y sobre el Dios que camina con nosotros en la historia




    «Dios no es un mago, no usa la varita mágica». En el día en el que se festeja el nacimiento de María, Papa Francisco ofreció en la Misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta su meditación sobre la Creación y el camino que Dios hace con nosotros en la historia. Cuando leemos el libro del Génesis, observó, «existe el peligro de pensar que Dios es un mago» que hizo las cosas «con la varita mágica». Pero, como indicó la Radio Vaticana, el Pontífice advirtió que «no fue así, porque Dios hizo las cosas» y las dejó andar con «las leyes internas, interiores que Él dio a cada una, para que se desarrollaran, para que llegaran a la plenitud». El Señor, añadió, «a las cosas del universo dio autonomía, pero no independencia», «porque Dios no es un mago, ¡es un creador! Pero, cuando al sexto día, en esa narración, llega la creación del hombre, da otra autonomía, un poco diferente, pero no independiente: una autonomía que es la libertad. Y dice al hombre que siga adelante en la historia, lo hace responsable de la Creación, incluso para que dominara lo creado, para que lo sacara adelante y así pudiera llegar a la plenitud de los tiempos. Y, ¿cuál era la plenitud de los tiempos? Lo que Él tenía en el corazón: la llegada de su Hijo. Porque Dios (y escuchamos a Pablo) nos predestinó, a todos, a conformarnos a la imagen del Hijo».

     Y éste, afirmó el Papa, «es el camino de la humanidad, es el camino del hombre. Dios quería que nosotros fuéramos como su Hijo y que su Hijo fuera como nosotros». De este modo Francisco dirigió un pensamiento al pasaje del Evangelio del día que narra la genealogía de Jesús. En «este elenco –dijo– están los santos y también los pecadores, pero la historia va adelante porque Dios ha querido que los hombres fuéramos libres». Y si es verdad que cuando el hombre «usó mal su libertad, Dios lo echó del Paraíso» también es verdad que «le hizo una promesa y el hombre salió del Paraíso con esperanza. Pecador, ¡pero con esperanzas!». Y reafirmó que los hombres no recorren su camino solos, sino que Dios camina con nosotros. «Porque Dios hizo una opción: optó por el tiempo, no por el momento. Es el Dios del tiempo, es el Dios de la historia, es el Dios que camina con sus hijos». Y esto hasta la «plenitud de los tiempos» cuando su Hijo se hace hombre.
Dios, insistió el Papa, «camina con justos y pecadores». Camina «con todos, para llegar al encuentro, al encuentro definitivo del hombre con Él». También recordó que el Evangelio termina con esta historia de siglos «en una casa pequeña, en una localidad pequeña» con José y María. «El Dios de la gran historia –destacó– y también de la pequeña historia, está allí, porque quiere caminar con cada uno».

    Francisco citó también a Santo Tomás, cuando afirma: «No se asusten de las cosas grandes, pero tengan también en cuenta las pequeñas, porque esto es divino». «Y así es Dios –dijo el Papa– está en las cosas grandes», pero también en las pequeñas: «El Señor que camina con Dios es también el Señor de la paciencia. La paciencia de Dios. La paciencia que ha tenido con todas estas generaciones. Con todas estas personas que han vivido su historia de gracia y de pecado. Dios es paciente. Dios camina con nosotros, porque Él quiere que todos nosotros lleguemos a ser conformes a la imagen de su Hijo. Y desde el momento en que nos ha dado la libertad en la creación (no la independencia) hasta hoy sigue caminando».
   
     Francisco también afirmó que de este modo, «llegamos a María». Hoy, dijo el Papa, «estamos en la antecámara de esta historia: el nacimiento de la Virgen». Y «pidamos en la oración que el Señor nos de unidad para caminar juntos y paz en el corazón. Es la gracia de hoy»: «Hoy podemos ver a la Virgen, pequeñita, santa, sin pecado, pura, elegida para convertirse en la Madre de Dios y también ver esa historia que está detrás, tan larga, de siglos, y preguntarnos: ‘¿Cómo camino yo en mi historia? ¿Dejo que Dios camine conmigo? ¿Dejo que Él camine conmigo o quiero caminar solo? ¿Dejo que Él me acaricie, me ayude, me perdone, me lleve adelante para llegar al encuentro con Jesucristo?’. Este será el fin de nuestro camino: encontrarnos con el Señor. Esta pregunta nos hará bien hoy. ‘¿Dejo que Dios tenga paciencia conmigo?’. Y así, viendo esta historia grande y también esta pequeña localidad, podemos alabar al Señor y pedirle humildemente que nos de la paz, esa paz del corazón que sólo Él nos puede dar. Que sólo nos da cuando dejamos que Él camine con nosotros».


Fuente: MAURO PIANTA (VATICAN INSIDER)

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

La revelación de Amor trinitario


REFLEXIÓN

Reflexiones Espirituales

Sábado 02 de Enero


LA FRASE DEL DÍA

La Frase del Día de Hoy

Sábado 02 de Enero


Evangelio del Día de la Semana I 

Del común de los Doctores de la Iglesia. 

Salterio I

Sábado 02 de Enero


Epístola I de San Juan 2,22-28.

Queridos hermanos:
¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo: el que niega al Padre y al Hijo.
El que niega al Hijo no está unido al Padre; el que reconoce al Hijo también está unido al Padre.
En cuanto a ustedes, permanezcan fieles a lo que oyeron desde el principio: de esa manera, permanecerán también en el Hijo y en el Padre.
La promesa que él nos hizo es esta: la Vida eterna.
Esto es lo que quería escribirles acerca de los que intentan engañarlos.
Pero la unción que recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Y ya que esa unción los instruye en todo y ella es verdadera y no miente, permanezcan en él, como ella les ha enseñado.
Sí, permanezcan en él, hijos míos, para que cuando él se manifieste, tengamos plena confianza, y no sintamos vergüenza ante él en el Día de su Venida.



Salmo 98(97),1.2-3ab.3cd-4.

Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.


FUENTE: ©Evangelizo.org

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

Meditación del Evangelio de la Semana I

 Del común de los Doctores de la Iglesia. 

Salterio I

Sábado 02 de Enero


HIMNO

Recemos con la Iglesia

Sábado 02 de Enero


SANTORAL

Santoral del Día de la Semana I 

Del común de los Doctores de la Iglesia. 

Salterio I

Sábado 02 de Enero


San Basilio se consagró al servicio como Arzobispo de Cesarea, Doctor de la Iglesia y Patriarca de los Monjes de Oriente. Nació en Cesarea, la capital de Capadocia, en el año 329. Entre sus nueve hermanos figuraron : San Gregorio de Nissa, Santa Macrina la joven y San Pedro de Sevaste. Su padre era San Basilio el viejo, y su madre, Santa Emelia. Inició su educación en Constantinopla y la completó en Atenas. Allá tuvo como compañero de estudio a San Gregorio Nazianceno, quien se convirtió en su amigo inseparable. Cuando Basilio recibió el bautismo, tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica.

Comenzó por visitar los monasterios de Egipto, Palestina Siria y Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa. Se estableció en un paraje agreste en la región del Ponto, separado de Annesi, por el río Iris. En aquel retiro solitario se entregó a la plegaria y al estudio. Formó el primer monasterio que hubo en Asia Menor, organizó la existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de oriente. San Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio San Benito.

Por aquella época, la herejía arriana estaba en su apogeo y los emperadores herejes perseguían a los ortodoxos. En el año de 363, Basilio fue ordenado diácono y sacerdote en Cesarea, pero para evitar generar ciertos conflictos con el arzobispo Eusebio, decidió retirarse calladamente al Ponto. Sin embargo, Cesarea lo necesitaba y lo reclamó. Dos años más tarde, San Gregorio Nazianceno, en nombre de la ortodoxia, sacó a Basilio de su retiro para que le ayudase en la defensa de la fe, del clero y de la Iglesia. En el año de 370, año en que murió Eusebio, Basilio fue elegido para ocupar la sede arzobispal vacante. Tiempo después, la muerte de San Anastasio dejó a Basilio como único paladín de la ortodoxia en el oriente, y éste luchó para fortalecer y unificar a todos los católicos que, sofocados por la tiranía arriana y descompuestos por los cismas y las disenciones entre sí, parecían extinguirse. El santo murió el 1 de enero de 379, a la edad de 49 años.

FUENTE: © ACI Prensa