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jueves, 5 de marzo de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 06 de Marzo - "Dar fruto"


San Basilio (c. 330-379) monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia Homilía 5 sobre el Hexaemerón, 6


"Dar fruto"
     
    El Señor no cesa de comparar las almas humanas a las viñas: «Mi amigo tenía una viña en un fértil otero» (Is 5,1); «Planté una viña y la rodeé de una cerca» (Mt 21:33). Evidentemente que Jesús llama su viña a las almas humanas, que las ha cercado, como con una clausura, con la seguridad que dan sus mandamientos y la protección que les proporcionan sus ángeles, porque «el ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege» (Sl 33:8). Seguidamente plantó alrededor nuestro como una valla  poniendo en la Iglesia «en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los que están encargados de enseñar» (1C 12:28). Además, por los ejemplos de los santos hombres de otros tiempos, hace elevar nuestro pensamiento sin dejarlos caer en tierra donde serían pisoteados. Quiere que los ardores de la caridad, como los sarmientos de una vid, nos aten a nuestro prójimo y nos hagan descansar en él. Así, manteniendo constantemente nuestro impulso hacia el cielo, nos elevemos como viñas que trepan hasta las más altas cimas.

      Nos pide también que consintamos en ser escardados. Un alma escardada aleja de ella las preocupaciones del mundo que no son más que una carga para nuestros corazones. Así, el que aleja de sí mismo el amor de este mundo y su apego a las riquezas o que tiene por detestable y menospreciable la pasión por esta miserable y falsa vanagloria irrisoria ha sido, por así decirlo, escardado, y respira de nuevo, librado ya de la carga inútil de las preocupaciones de este mundo.

      Pero, para mantenernos en la misma línea de la parábola, es preciso que no produzcamos únicamente madera, es decir, que vivamos con ostentación, ni que busquemos ansiosamente la alabanza de los de fuera. Es necesario que demos fruto reservando nuestras obras para ser mostradas tan sólo al verdadero propietario de la viña.

miércoles, 19 de marzo de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 20 de Marzo - Evitemos parecernos al “rico avaro”


San Basilio (c. 330-379) monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia Homilía sobre la caridad (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1971)


Evitemos parecernos al “rico avaro”
             
    Ten cuidado hermano, de no parecerte al “rico avaro”. Oh hombre, imita a la tierra, produce fruto igual que ella, no sea que parezcas menos bueno que ella, que es un ser sin alma. La tierra produce frutos de los que ella no ha de gozar y que  están destinados a tu beneficio. En cambio, los frutos de tu benevolencia los recolectas en beneficio para ti, ya que la recompensa de las buenas obras revierte en beneficio de los que las hacen. (…)

    Procura, entonces, que el fin de tus trabajos sea el comienzo de la siembra celestial. Siembren justicia y cosecharán misericordia, dice la Escritura.(…) Tus riquezas tendrás que dejarlas aquí, lo quieras o no. Por el contrario, la gloria que hayas adquirido con tus buenas obras la llevarás hasta el Señor, cuando, rodeado de los elegidos, ante el Juez universal, ellos proclamarán tu generosidad y tu largueza, atribuyéndote todos los apelativos indicadores de tu bondad, de tu benignidad. (…)

    Deberías estar agradecido, contento y feliz por el honor que se te ha concedido, al no ser tú quien ha de importunar a la puerta de los demás, sino los demás quienes acuden a la tuya. Y en cambio te retraes y te haces casi inaccesible, rehuyes el encuentro con los demás, para no verte obligado a soltar lo que tienes. Sólo sabes decir: "No tengo nada que dar, porque soy pobre". En verdad eres pobre y privado de todo bien: pobre en amor, pobre en bondad, pobre en confianza en Dios, pobre en esperanza eterna.

sábado, 21 de septiembre de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 22 de Septiembre - “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”


San Basilio (c. 330-379) monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia Homilía sobre la humildad.


“Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”
   
     Acuérdate tú de este proverbio: “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes”(Pr 3,4). Ten presente la palabra del Señor: “quien se humilla será elevado, y quien se eleva será abajado”(Mt 23, 12)... Si te parece tener una cosa buena, ponlo en tu cuenta, pero sin olvidar tus faltas; no te engríes de que hoy tu  haces el bien, no apartes el mal reciente y pasado; si el presente te da motivo de vanagloria, acuérdate del pasado;¡es así que tú percibirás el estúpido absceso! Y si tus ves a tu prójimo pecar, guárdate de no considerar en él esa falta, pero piensa también lo que hace y dónde él hace el bien; y recuerda, tú le descubrirás  mejor que a ti, si examinas en conjunto tu vida y no haces el cálculo de cosas fragmentarias. Pues Dios no examina al hombre de un modo fragmentario...Estamos nosotros llamados a recordar todo eso para preservarnos del orgullo, nos abajamos para ser elevados.

    Imitemos al Señor que bajó del cielo hasta el último descenso... Pero después de tal descenso, el hizo brillar su gloria, glorificando con él a aquellos que habían sido despreciados con él. Tales en efecto estaban bien, sus bienaventurados primeros discípulos, ellos que pobres y desnudos, recorrerán el universo, sin palabras de sabiduría, sin escolta fastuosa, solos, errantes y en la pena, vagabundos, sobre la tierra y el mar, golpeados por varas, lapidados, perseguidos, y finalmente expuestos a la muerte. Tales son para nosotros las enseñanzas divinas de nuestro Padre. Imitémosles para llegar, también nosotros, a la gloria eterna, ese don perfecto y verdadero de Cristo.

domingo, 2 de junio de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 03 de Junio - "Todavía le faltaba enviar a alguien: a su Hijo muy amado"


San Basilio (c. 330-379) monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia Grandes Reglas monásticas, § 2


"Todavía le faltaba enviar a alguien: a su Hijo muy amado"
    
    Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Gn 1,26), lo honró con el conocimiento de sí mismo, lo dotó de razón, por encima de los demás seres vivos, le otorgó poder gozar de la increíble belleza del paraíso y lo constituyó, finalmente, rey de toda la creación. Después, aunque el hombre cayó en el pecado, engañado por la serpiente, y, por el pecado, en la muerte y en las miserias que acompañan al pecado, a pesar de ello, Dios no lo abandonó; al contrario, le dio primero la ley, para que le sirviese de ayuda, lo puso bajo la custodia y vigilancia de los ángeles, le envió a los profetas, para que le echasen en cara sus pecados y le mostrasen el camino del bien. (...)   

    La bondad del Señor no nos dejó abandonados y, aunque nuestra insensatez nos llevó a despreciar sus honores, no se extinguió su amor por nosotros, a pesar de habernos mostrado rebeldes para con nuestro bienhechor; por el contrario, fuimos rescatados de la muerte y restituidos a la vida por el mismo nuestro Señor Jesucristo; y la manera como lo hizo es lo que más excita nuestra admiración. En efecto, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo (Ef. 2,6-7). Más aún, soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores, fue traspasado por nuestras rebeliones, sus cicatrices nos curaron (Is 53,4-5); además, nos rescató de la maldición, haciéndose por nosotros un maldito (Ga 3,13), y sufrió la muerte más ignominiosa para llevarnos a una vida gloriosa.
 
    Y no se contentó con volver a dar vida a los que estaban muertos, sino que los hizo también partícipes de su divinidad y les preparó un descanso eterno y una felicidad que supera toda imaginación humana. ¿Cómo pagaremos, pues, al Señor todo el bien que nos ha hecho? (Sal. 115, 12) Es tan bueno que la única paga que exige es que lo amemos por todo lo que nos ha dado.

lunes, 17 de abril de 2023

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 18 de Abril - «Para que todo el que crea en él tenga vida eterna»


      San Basilio  monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia Tratado sobre el Espíritu Santo, 14


«Para que todo el que crea en él tenga vida eterna»

    La figura es una manera de exponer, por imitación, las cosas que esperamos. Por ejemplo, Adán es la prefiguración del Adán que había de venir (1C 15,45) y la piedra [en el desierto durante el Éxodo] es la prefiguración de Cristo; el agua que sale de la piedra es figura del poder vivificante del Verbo (Ex 17,6; 1C 10,4), porque dijo: «El que tenga sed que venga a mí y beba» (Jn 7,37). El maná es la prefiguración del «pan vivo bajado del cielo» (Jn 6,51); y la serpiente colocada en lo alto de una asta es figura de la Pasión, de nuestra salvación consumada sobre la cruz, puesto que los que la miraran quedarían salvados (Nm 21,9). De la misma manera, lo que dice la Escritura de los Israelitas saliendo de Egipto, ha sido narrado como una prefiguración de los que se salvarían por el bautismo; porque los primeros nacidos de los Israelitas fueron salvados... por la gracia concedida a los que habían sido señalados con la sangre del cordero pascual y esta sangre prefiguraba la sangre de Cristo... En cuanto al mar y a la nube (Ex 14), que en aquel entonces condujeron a la fe por la admiración, en el futuro figurarían la gracia que ha de venir. «El que sea sabio, que recoja estos hechos y comprenda la misericordia del Señor» (Sl 106,43). Comprenderá que el mar, que prefiguraba el bautismo, separaba del Faraón de la misma manera que el bautismo nos hace escapar de la tiranía del diablo. Antiguamente el mar ahogó al enemigo; hoy hace morir la enemistad que nos separa de Dios. El pueblo salió del mar sano y salvo; y nosotros salimos de las aguas como devueltos a la vida los salimos de entre los muertos, salvados por la gracia de Aquel que nos ha llamado. En cuanto a la nube, era la sombra del don del Espíritu, que refrigeraba nuestros miembros apagando la llama de las pasiones.

lunes, 12 de abril de 2021

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 13 de Abril - «Para que todo el que crea en él tenga vida eterna»


San Basilio  monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia Tratado sobre el Espíritu Santo, 14


«Para que todo el que crea en él tenga vida eterna»

    La figura es una manera de exponer, por imitación, las cosas que esperamos. Por ejemplo, Adán es la prefiguración del Adán que había de venir (1C 15,45) y la piedra [en el desierto durante el Éxodo] es la prefiguración de Cristo; el agua que sale de la piedra es figura del poder vivificante del Verbo (Ex 17,6; 1C 10,4), porque dijo: «El que tenga sed que venga a mí y beba» (Jn 7,37). El maná es la prefiguración del «pan vivo bajado del cielo» (Jn 6,51); y la serpiente colocada en lo alto de una asta es figura de la Pasión, de nuestra salvación consumada sobre la cruz, puesto que los que la miraran quedarían salvados (Nm 21,9). De la misma manera, lo que dice la Escritura de los Israelitas saliendo de Egipto, ha sido narrado como una prefiguración de los que se salvarían por el bautismo; porque los primeros nacidos de los Israelitas fueron salvados... por la gracia concedida a los que habían sido señalados con la sangre del cordero pascual y esta sangre prefiguraba la sangre de Cristo... En cuanto al mar y a la nube (Ex 14), que en aquel entonces condujeron a la fe por la admiración, en el futuro figurarían la gracia que ha de venir. «El que sea sabio, que recoja estos hechos y comprenda la misericordia del Señor» (Sl 106,43). Comprenderá que el mar, que prefiguraba el bautismo, separaba del Faraón de la misma manera que el bautismo nos hace escapar de la tiranía del diablo. Antiguamente el mar ahogó al enemigo; hoy hace morir la enemistad que nos separa de Dios. El pueblo salió del mar sano y salvo; y nosotros salimos de las aguas como devueltos a la vida los salimos de entre los muertos, salvados por la gracia de Aquel que nos ha llamado. En cuanto a la nube, era la sombra del don del Espíritu, que refrigeraba nuestros miembros apagando la llama de las pasiones.

jueves, 5 de noviembre de 2020

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 06 de Noviembre - «¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? »


San Basilio, obispo y doctor de la Iglesia Homilía: Mostrarse hábil. Homilía 6, sobre la riqueza : PG 31,261ss.

«¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? » 

    ¡Considera, oh hombre, a aquel que te ha colmado de bienes 
¡Recuérdate de ti mismo! ¡Recuerda quién eres, qué asuntos llevas entre manos, quién te los ha confiado, por qué razón has sido preferido entre muchos! Eres servidor de Dios que es bueno. Tienes a tu cargo compañeros de servicio. ¡No creas que todos estos bienes están destinados a tu disfrute! ¡Dispón de los bienes que tienes como si pertenecieran a otro! Disfrutarás de ellos durante un tiempo, luego se desvanecerán y desaparecerán. Pero tendrás que dar cuenta por menudo de todos ellos.

    ¿Qué harás? La respuesta es simple: Saciaré a los hambrientos, abriré mis graneros e invitaré a los pobres. ¡Vosotros todos, que estáis faltos de pan, venid a mí! Que cada uno tome una ración colmada de los dones que Dios me ha acordado. ¡Venid, aprovisionaros como de la fuente pública!

domingo, 31 de julio de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

TIEMPO ORDINARIO
DOMINGO DE LA SEMANA XVIII
31 de julio

    San Basilio (c. 330-379), monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia Homilía 6, sobre las riquezas; PG 31, 261 s.

«Ser rico ante Dios»

    «¿Qué haré? ¿Qué comeré? ¿Con qué me vestiré?»     Eso es lo que dice este rico. Sufre su corazón, la inquietud le devora, porque lo que a los demás les alegra, al avaro lo hunde. Que todos sus graneros estén llenos no le da la felicidad. Lo que atormenta a su alma es tener demasiadas riquezas al rebosar sus graneros...

    Considera bien, hombre, quién te ha llenado de sus dones. Reflexiona un poco sobre ti mismo: ¿Quién eres? ¿Qué es lo que se te ha confiado? ¿De quién has recibido ese encargo? ¿Por qué te ha preferido a muchos otros? El Dios de toda bondad ha hecho de ti su intendente; te ha encargado preocuparte de tus compañeros de servicio: ¡no vayas a creer que todo se ha preparado para tu estómago solamente! Dispón de los bienes que tienes en tus manos como si fueran de otros. El placer que te procuran dura muy poco, muy pronto van a escapársete y desaparecer, y sin embargo te pedirán cuenta rigurosa de lo que has hecho con ellos. Luego lo guardas todo, puertas y cerraduras bien cerradas; pues aunque lo hayas cerrado todo, la ansiedad no te deja dormir...

    «¿Qué haré?» Tenía una respuesta a punto: «Llenaré las almas de los hambrientos; abriré mis graneros e invitaré a todos los que pasan necesidad... Haré que oigan una palabra generosa: Venid a mí todos los que no tenéis pan, tomad la parte que os corresponde de los dones que Dios ha concedido, cada uno según su necesidad».

Fuente: ©Evangelizo.org

lunes, 23 de mayo de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

TIEMPO ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA VIII
23 de mayo


    San Basilio (c. 330-379), monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de     la Iglesia  Homilía sobre la riqueza; PG 31, 278


«A estas palabras.... se marchó pesaroso»

    El caso del joven rico y de los que se asemejan a él me hace soñar en aquel viajero que, deseando visitar una ciudad, llega hasta el pie de su muralla, encuentra allí una posada, baja hasta ella y, desalentado al ver los últimos pasos que le quedan por hacer, pierde todo el beneficio del cansancio de su viaje y se priva de ver las bellezas de la ciudad. Así mismo son los que observan los mandamientos, pero se revelan ante la idea de perder sus bienes. Conozco muchos que ayunan, oran, hacen penitencia y practican muy bien toda clase de obras de piedad, pero no sueltan ni un óbolo para los pobres. ¿De qué les sirven las demás virtudes?

    Esos no entrarán en el Reino de los cielos, porque «más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los cielos». Palabras claras, y su autor no miente, pero son raros los que se dejan afectar por ellas. «¿Cómo vamos a vivir cuando nos hayamos despojado de todo?» exclaman. «¿Qué existencia vamos a llevar cuando se haya vendido todo y no tengamos ya ninguna propiedad?» No me preguntéis qué intención profunda hay bajo los mandamientos de Dios. El que ha establecido nuestras leyes conoce también el arte de conciliar lo imposible con la ley.

Fuente:©Evangelizo.org



    "Tu rostro buscaré, Señor". Con perseverancia insistiré en esta búsqueda; en efecto, no buscaré algo de poco valor, sino tu rostro, Señor, para amarte gratuitamente, dado que no encuentro nada más valioso.

    San Agustín

viernes, 6 de noviembre de 2015

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

Meditación del Evangelio del Día

 de la Semana XXXI  De la Feria. Salterio III

Viernes 06 de Noviembre


martes, 3 de noviembre de 2015

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

Meditación del Evangelio del Día 

de la Semana XXXI  De la Feria. Salterio III 

Martes 03 de Noviembre


lunes, 19 de octubre de 2015

martes, 29 de septiembre de 2015

domingo, 20 de septiembre de 2015

Meditación del Evangelio del Día de la 

Semana XXV. De la Feria. Salterio I.

Domingo 20 de Septiembre