Benedicto XVI papa 2005-2013 Audiencia general del 9/8/06
"La enseñanza del apóstol San Juan"
Si hay una característica que sobresale en los escritos de san Juan, es el amor… Ciertamente que Juan no es el único autor de los orígenes cristianos que habla del amor. Siendo el amor, constitutivo y esencial al cristianismo, todos los autores del Nuevo Testamento, hablan de él, si bien que con acentos diversos. Si nos tomamos un tiempo para reflexionar sobre este tema en san Juan, es porque él nos trazó, con insistencia y de manera incisiva, las líneas principales. Nos remitimos, pues, a sus palabras.
Una cosa es cierta: san Juan no ha hecho un tratado abstracto, filosófico o incluso teológico, sobre qué es el amor. No, Juan no es un teórico. En efecto, el verdadero amor, por su misma naturaleza, no es nunca puramente especulativo, sino que está en referencia directa, concreta y verificable, a unas personas reales. Pues bien, Juan, en tanto que apóstol y amigo de Jesús, nos hace ver cuales son los componentes, o mejor, las fases del amor cristiano.
El primer componente concierne a la fuente misma del amor, que el apóstol Juan sitúa en Dios, llegando a afirmar que “Dios es amor” (1Jn 4,16). Juan es el único autor del Nuevo Testamento que nos da una especie de definición de Dios. Dice, por ejemplo, que “Dios es Espíritu” (Jn 4,24), o que “Dios es luz” (1Jn 1,15). Aquí, por una intuición fulgurante, proclama que “Dios es amor”. Remarquémoslo bien: no ha afirmado simplemente que “Dios ama” y, menos aún, que “el amor es Dios”. En otras palabras, Juan no se limita a describir el actuar divino, sino que remonta hasta sus raíces. Además, no quiere atribuir una cualidad divina a un amor genérico y, tal vez, impersonal. No se remonta hasta el amor de Dios, sino que se vuelve directamente hacia Dios para definir su naturaleza a través de la dimensión infinita del amor. Por aquí, Juan quiere decir que el constitutivo esencial de Dios es el amor, y que, por consiguiente, toda la actividad de Dios nace del amor y está marcada por el amor. Todo lo que Dios hace, lo hace por amor y con amor, incluso si nosotros no podamos comprender inmediatamente que es amor, verdadero amor.


