miércoles, 11 de diciembre de 2019

LOS MISTERIOS DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GAUADALUPE

Hay una serie de propiedades en la tela de la tilma en que está grabada la imagen de la Virgen María. Que no tienen explicación científica. Han pasado 5 siglos, no hay respuestas científicas, los que refuerza la sobrenaturalidad del suceso.



LA CONSERVACIÓN DEL AYATE

    Esta manta se ha podido conservar durante siglos, expuesta a las inclemencias del ambiente. Sin protección alguna contra el polvo, la humedad, el calor, el humo de las velas y el continuo roce de miles y miles de objetos que fueron tocados a la venerada imagen. Además del constante contacto de manos y besos de los peregrinos, sin que se haya deshilachado ni desteñido su bella policromía. Sólo desde hace unos años la cubrieron con un vidrio.

    Llama la atención también que es una tela de ayate que se descompone por putrefacción en veinte años o menos. Sin embargo el ayate de la imagen ha resistido 5 siglos en perfecto estado de conservación. Para comprobarlo, en el siglo XVIII se hizo una réplica lo más parecida al original y se pudo comprobar que la tilma se hizo polvo en sólo 15 años.

    Se podría pensar que la tela ha resistido tanto porque la habrían encolado y preparado de manera especial como a otras pinturas famosas, para que tuviera gran resistencia. Pero Callaghan, del instituto espacial NASA de Estados Unidos, la ha estudiado con aparatos de rayos infrarrojos y ha descubierto que la tela no tiene ningún engomado ni preservativos. Y que no se puede explicar cómo esa imagen ha resistido los siglos en un lienzo tan ordinario.



TIENE LA TEMPERATURA DEL CUERPO HUMANO

    Al tomarse la temperatura de la fibra de maguey con que está construida la tilma, se descubre que milagrosamente la misma mantiene una temperatura constante de 36.6 grados, la misma que el cuerpo de una persona viva.

    La tilma de Juan Diego está colocada sobre una placa metálica, cuya temperatura oscila alrededor de los quince grados centígrados. Mientras que la tilma se mantiene constantemente a treinta y seis grados y medio.

NO LE AFECTA EL ÁCIDO

    En 1791 se cayó accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstituyó milagrosamente el tejido dañado. Actualmente, apenas se advierte este hecho como una breve decoloración en ese lugar, que testimonia lo ocurrido.

    Según las leyes químicas, aquel líquido habría provocado un daño irreparable. El ácido, en contacto con las proteínas presentes en los tejidos de origen animal o vegetal, les da un característico color amarillo y disgrega la celulosa. Pero en aquel caso no sucedió nada de esto. El líquido caído en la tilma se evaporó, dejando una débil mancha que con el tiempo desapareció totalmente.

LA TELA REPELE EL POLVO

    Se ha visto otra sorprendente característica: en la tilma no hay rastro de polvo ni de insectos vivos o muertos. La imagen de la Virgen repele el polvo y los insectos. Este curiosísimo e inexplicable fenómeno,se ha constatado todas las veces que se han hecho investigaciones. Además es refractaria a la humedad.


ES UNA IMAGEN SIN ESBOZO PREVIO NI RASTROS DE PINCEL

    Con rayos infrarrojos se ha descubierto que la imagen no tiene esbozos previos, como se ve en los cuadros de pintores famosos. Sino que fue pintada directamente, tal cual se la ve, sin idas y venidas ni rectificaciones. Tampoco hay rastros de pincel.

    En 1751 se llevaron a cabo investigaciones por parte de siete pintores famosos, a la cabeza de los cuales estaba Miguel Cabrera, y también constataron que el cuadro no había sido pintado por una mano humana. Los colores estaban como ‘incorporados’ a la trama de la tela. No hay rastros de pinceladas.

    Al acercarse a menos de 10 centímetros de la imagen, sólo se ve la tela de maguey en crudo. Los colores desaparecen. Estudios científicos de diverso tipo no logran descubrir el origen de la coloración que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. Los científicos de la NASA afirmaron que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la tierra.


LA PINTURA ESTÁ SUSPENDIDA EN EL AIRE

    El 7 de mayo de 1979 los científicos Jody Brand Smith, profesor de estética y de filosofía en el Pensacola College, y Phillip Serna Callahan, biofísico de la Universidad de Florida y especialista en pintura y miembros de la NASA, analizan la tilma sin encontrar pintura en el original de la imagen. Prueban que no es fotografía pues no ha se ha impresionado al tejido.

    Se ha hecho pasar un rayo láser en forma lateral sobre la tela. Detectándose que la coloración de la misma no está ni en el anverso ni en el reverso. Sino que los colores flotan a una distancia de 3 décimas de milímetro sobre el tejido, sin tocarlo. Los colores flotan en el aire, sobre la superficie de la tilma.


LA TÉCNICA DE PINTURA NO ES REPLICABLE

    La imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión, un fenómeno que se conoce con el nombre de iridiscencia. Una técnica que no se puede producir con manos humanas.

    Los pintores quisieron hacer algunas copias de la imagen y se dieron cuenta de que era prácticamente imposible reproducir fielmente la expresión y los rasgos de la figura.

    Porque eran fruto de una técnica maravillosa e inexplicable, que aprovechaba perfectamente los graves defectos de la trama de la burda tela. Constataron, por ejemplo que, en la boca, la imperfección del tejido seguía de forma asombrosa el labio superior, obteniendo una profundidad y una expresividad maravillosas.



LAS PUPILAS REGISTRARON LA MOSTRACIÓN DE LA TILMA

    Uno de los fenómenos más sorprendente se refiere a los descubrimientos hechos en las pupilas de la Virgen. Al agrandar las pupilas de la Virgen se descubren varias personas que están siendo observadas por los ojos de la Imagen de la Virgen de Guadalupe. También aparece la imagen del indio Juan Diego mostrando la tilma con la Imagen de la Virgen.

    Dos veces se retrata la imagen: una vez en los ojos de María, y luego en los ojos del obispo retratados en los ojos de María. O sea que esta imagen se observa en el tamaño de un cuarto de micrón, que es la 1/4 parte de un millonésimo de milímetro. En total, se descubre la imagen de 13 personas. Las 13 personas están presentes en los 2 ojos de la Virgen, que es el reflejo transmitido por la escena en la que Juan Diego mostraba al Obispo Fray Juan de Zumárraga y a los presentes el manto con la misteriosa imagen.


Los personajes presentes en los ojos de la Virgen son:

1. Un indio sentado, que mira hacia lo alto, mientras parece tener en sus manos un instrumento musical indígena. Se cree que era un sirviente.

2. El perfil de un hombre anciano, con la barba blanca y la cabeza con calvicie avanzada; el Obispo Zumárraga

3. Un hombre más joven, probablemente el intérprete Juan González

4. Un indio de rasgos marcados, con barba y bigote y un gorro típicamente indígena, que abre su propia manta ante el Obispo; sin duda se trata de Juan Diego

5. Una mujer de rostro oscuro, una sierva negra que estaba al servicio del Obispo

6. Un hombre de rasgos españoles, que mira pensativo acariciándose la barba con la mano

7. En el centro de las pupilas, además, a escala mucho más reducida se puede ver otra escena, totalmente independiente de la primera. Se trata de una familia indígena, compuesta por una mujer, un hombre, y algunos niños.

    En el ojo derecho, aparecen otras personas de pie detrás de la mujer; aparentemente, eran varios religiosos franciscanos.


Estas imágenes no pueden ser obra humana, por tres motivos:

a) No son visibles al ojo humano, salvo una: la del español, que es la más grande. Nadie podría haber pintado unas siluetas tan pequeñas.

b) Las 13 figuras se repiten en los 2 ojos y su tamaño varía de un ojo al otro, dependiendo de lo cerca que estuviera el personaje del ojo izquierdo o derecho de la Virgen.

    Pero además: Con la luz la pupila de la Virgen se contrae y al retirarla, se dilata nuevamente, como si fuera el ojo humano de una persona viva.

    Lo que es impresionante es que en un espacio tan pequeño, como la córnea de un ojo situado en una imagen tamaño natural, existan estas imágenes. Aún el más experto miniaturista no podría haber pintado todas esas imágenes, que ha sido necesario ampliar 2000 veces, para poderlas advertir.


EL VIENTRE DE MARÍA LATE CON VIDA ADENTRO

    Un ginecólogo, al colocar el estetoscopio debajo de la cinta o cinturón donde se ve que la Virgen se encuentra encinta, sintió ruidos de latidos rítmicos.
    Los contó y son de 115 a 120 pulsos en un minuto, que son los latidos del corazón del Niño Jesús, y corresponden en cantidad a los de un niño real.


LAS ESTRELLAS DEL MANTO REPRODUCEN EL CIELO DE 1531

    En el manto de la Virgen de Guadalupe se encuentra representado con mucha fidelidad. El cielo del solsticio de invierno de 1531 que tuvo lugar a las 10:40 del martes 12 de diciembre, hora de la ciudad de México.

     Están representadas todas las constelaciones, que se extienden en el cielo visible a la hora de la salida del sol. Y en el momento en que Juan Diego enseña su tilma al obispo Zumárraga, caen las rosas que llevaba en ella y aparece estampada en la tela, la imagen de la Virgen.

En el lado derecho del manto de la Virgen se muestran las constelaciones del norte:

1. En el hombro, un fragmento de las estrellas de la constelación del Boyero (Bootes)

2. Hacia abajo, a la izquierda, le sigue la constelación de la Osa Mayor (Ursa Maior) en forma de una sartén.

3. La rodean: a la derecha arriba, la cabellera de Berenice (Coma Berenices), a la derecha abajo, Lebreles (Canes Venatici), a la izquierda Thuban, que es la estrella más brillante de la constelación de Dragón (Draco).

4. Por debajo de dos estrellas (que todavía forman parte de la Osa Mayor), se percibe otro par de estrellas de la constelación del Cochero (Auriga) y al oeste, hacia abajo, tres estrellas de Tauro (Taurus).


En el lado izquierdo del manto de la Virgen se encuentran comprimidas 
las constelaciones del sur:

1. Cuatro estrellas que forman parte de la constelación de Ofiuco (Ophiucus).

2. Abajo, se observa Libray a la derecha, la que parece una punta de flecha corresponde al inicio de Escorpión (Scorpius).

3. Intermedias con la porción inferior, se pueden señalar dos de la constelación de Lobo (Lupus) y el extremo de Hidra (Hydra).

4. Hacia abajo se evidencia la Cruz del Sur (Crux), sin ninguna duda.

5. A su izquierda aparece el cuadrado, ligeramente inclinado de la constelación de Centauro (Centaurus).

6. En la parte inferior, solitaria, resplandece, Sirio.

    De esta manera quedan identificadas en su totalidad y en su sitio, un poco comprimidas, las 46 estrellas más brillantes que rodean el horizonte del Valle de México. A partir de la posición de las constelaciones que se proyectan en el manto, se puede deducir la posición de otras constelaciones que no son visibles en la imagen, porque su proyección cae fuera de esa prenda. Por esta vía se comprueba que hay tres constelaciones cuya posición tiene un significado de interés a pesar de que su posición está fuera de la proyección del firmamento sobre el manto.

    La primera, sobre la frente de la cabeza de la Virgen es la constelación Corona Borealis completando lo que aparentemente falta en su imagen a la descripción apocalíptica: corona de doce estrellas.

    La segunda sobre las manos orantes de la Virgen corresponde a la posición de la constelación Virgo, como un refrendo adicional al dogma de su virginidad. Por último en su vientre se sitúa la constelación Leo, cuya forma semeja la de un feto en el interior de la madre, remachando que la Virgen está encinta y que en su seno lleva al León de Judá.

    La extraordinaria distribución de las estrellas en el manto de la Virgen no puede ser producto del azar. Pues ninguna distribución al azar puede representar con exactitud y en su totalidad las constelaciones de estrellas de un momento determinado.


LA LUNA Y EL ÁNGEL

    La Virgen de Guadalupe está de pie en medio de la luna. Y no es casualidad que la palabra México en nátuahl esta formada por “Metz – xic – co” que significa “en el centro de la luna”. También es símbolo de fecundidad, nacimiento, vida. Marca los ciclos de la fertilidad femenina y terrestre.

    La imagen tiene por trono además de la luna, un ángel, que manifiesta la alegría con que sirve a su Reina. Tiene las alas a medio recoger, en ademán de quien acaba de volar. La manera en que están pintadas las alas del ángel, es desconocida. Las alas del ángel son alas como las de un águila, símbolo náhuatl de espiritualidad elevada. Los tonos de las alas son parecidos a los del pájaro mexicano tzinitzcan que anunció a Juan Diego la aparición de la Virgen de Guadalupe. Tiene orejas y ojos grandes, para percibir y transmitir el mensaje. Con una mano toca el cielo (manto con estrella), con la otra, toca la tierra, vestido lleno de flores.


LOS RAYOS

    Detrás de la Virgen hay un sol que la rodea de 129 rayos. La Virgen está rodeada de rayos dorados que le forman un halo luminoso o aura. El mensaje transmitido es: Ella es la Madre de la luz, del Sol, del Niño Sol, del Dios verdadero, ella lo hace descender hacia el “centro de la luna” (México en nátuahl) para que allí nazca, alumbre y dé vida.


LA VIRGEN EMBARAZADA

    El lazo de la cintura, es característico de la mujer indígena que va a ser madre. El tonalí, pequeña flor de cuatro pétalos, representa la natalidad indígena, morada de Dios. Se halla en el vientre de María, indica que allí está lo más importante que ella viene a traernos, Jesús. El cinto marca el embarazo de la Virgen. Se localiza arriba del vientre. Cae en dos extremos trapezoidales que en el mundo náhuatl representaban el fin de un ciclo y el nacimiento de una nueva era. En la imagen simboliza que con Jesucristo se inicia una nueva era tanto para el viejo como para el nuevo mundo.


LA RODILLA IZQUIERDA, LAS MANOS, EL PELO,
EL ROSTRO Y EL VESTIDO

    La rodilla izquierda, aparece flexionada, está danzando. Acción de culto característico de los pueblos indígenas. Su alma se regocija en el Señor, mientras se balancea. Las delicadas manos, están juntas en señal de recogimiento, en profunda oración.

    La derecha es más blanca y estilizada, la izquierda es morena y más llena, podrían simbolizar la unión de dos razas distintas.

    El vestido adornado con una variedad de corazones, montes y flores representa la tierra. Asume la naturaleza y valora la Creación. La flor de cuatro pétalos o Nahui Ollin, representa la presencia de Dios, la plenitud, el centro del espacio y del tiempo. Lleva un cruz sobre la garganta, que es la cruz que veían los indios en los estandartes españoles. Lleva el pelo suelto, lo que entre los indígenas es señal de virginidad. Es Virgen y Madre. Su rostro es moreno, ovalado y en actitud de profunda oración. Su semblante es dulce, fresco, amable, refleja amor y ternura.


HAY UNA MÚSICA SANADORA ESCRITA EN EL MANTO

    Las estrellas y el centro de las flores, se alinea con las notas en un pentagrama. Cuando se ejecuta la composición no se obtienen una serie de sonidos al azar sino una bella armonía musical que ha sido llamada “armonía perfecta”.

ESTRUCTURA DE LA MISA, SUS ELEMENTOS Y SUS PARTES

III. CADA UNA DE LAS PARTES DE LA MISA
B) Liturgia de la palabra - Oración universal


    70. Las serie de intenciones de ordinario será:

    a) Por las necesidades de la Iglesia.

    b) Por los que gobiernan y por la salvación del mundo.

    c) Por los que sufren por cualquier dificultad.

    d) Por la comunidad local.

    Sin embargo, en alguna celebración particular, como la Confirmación, el Matrimonio o las Exequias, el orden de las intenciones puede tener en cuenta más expresamente la ocasión particular.

PIADOSAS SÚPLICAS A SAN JOSÉ



    ¡Amado San José! Desde el abismo de mi pequeñez, dolor y ansiedad, te contemplo con emoción y alegría en el cielo, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparo de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios, de tu Jesús y de María, tu santa Esposa. Por eso, pobre y necesitado, a Vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente traigo ante tu altar y tu imagen una pena para que consueles, un mal para que remedies, una desgracia para que impidas, una necesidad para que socorras, una gracia para que obtengas para mí y para mis seres queridos. Y para conmoverte te lo pediré y demandaré durante treinta días continuos en reverencia a los treinta años que viviste en la tierra con Jesús y María, y te lo pediré, urgente y confiadamente, invocando las distintas etapas y dolores de tu vida. Me sobran los motivos para confiar en que no demorarás en oír mi petición y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en tu bondad y poder, confío en que me obtendrás lo que necesito y aún más de lo que te pido y deseo. Amén

LITURGIA DE LAS HORAS - OFICIO DE LECTURA



TIEMPO DE ADVIENTO
JUEVES DE LA SEMANA II
Del Común de la Santísima Virgen María.

12 de diciembre

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE. (FIESTA)
Según una constante y sólida tradición, la imagen de la Virgen de Guadalupe, a raíz de su impresión en la tilma del indio Juan Diego en 1531, en la ciudad de México, permaneció algunos días en la capilla episcopal del obispo fray Juan de Zumárraga, y luego en el templo mayor. El 26 de diciembre de ese mismo año fue trasladada solemnemente a una ermita construida al pie del cerro del Tepeyac. Su culto se propagó rápidamente e influyó mucho para la difusión de la fe entre los indígenas. Después de habérsele construido sucesivamente otros tres templos al pie del cerro, se construyó el actual, que fue terminado en 1709 y elevado a la categoría de basílica por san Pio X en 1904. En 1754, Benedicto XIV confirmó el patronato de la Virgen de Guadalupe sobre toda la Nueva España (desde Arizona hasta Costa Rica) y concedió la primera misa y Oficio propios. Puerto Rico la proclamó su Patrona en 1758. El 12 de octubre de 1895 tuvo lugar la coronación pontificia de la imagen, concedida por León XIII, el cual había aprobado un año antes un nuevo Oficio propio. En 1910, san Pio X la proclamó Patrona de la América Latina; en 1935, Pio XI la nombró Patrona de las Islas Filipinas; y, en 1945, Pio XII le dio el título de Emperatríz de América. La veneración a la Virgen de Guadalupe despierta en el pueblo una grande confianza filial hacia ella, ya que se presenta solícita para dar auxilio y defensa en las tribulaciones; es, además, un impulso hacia la práctica de la caridad cristiana, al mostrar la predilección de María por los humildes y necesitados, y su disposición por remediar sus angustias.

OFICIO DE LECTURA

INVITATORIO

Si ésta es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Venid, adoremos a Cristo, hijo de la siempre Virgen María.

Si antes se ha rezado ya alguna otra Hora:

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Himno: ERES MUJER DE CASA Y, ADEMÁS, PEREGRINA

Eres mujer de casa y, además, peregrina,
dedicada a lo tuyo como madre y esposa,
pero sigues la huella por donde Dios camina
y estás de corazón en cada cosa.

Estás en la montaña antes del alba,
-que el amor te apresura-,
y en cualquier otro Belén por esperar que nazca
de nuevo Dios, y preparar su cuna.

Te haces de nuestra raza,
pronuncias nuestra lengua con dulzura
y nos pides te hagamos una Casa,
para en ella mostrarnos tu sin igual ternura.

Bajas, subes, que para eso eres ave,
ayer por el Calvario y por el cielo,
hoy por la patria suave,
y en pos de ti volamos en tu vuelo.

Gloria demos al Padre que no tuvo principio,
gloria perenne a Cristo, que es el Hijo del Padre,
y al Espíritu Santo, Consolador divino.
¡Que todo el universo los aclame! Amén.

SALMODIA

Ant 1. Tu sol ya no se pondrá, ni menguará tu luna.

Salmo 23 - ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
El la fundó sobre los mares,
El la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu sol ya no se pondrá, ni menguará tu luna.

Ant 2. Mirad que ya viene mi hijo el más pequeño, saltando sobre los montes, brincando por las colinas, como un ágil cervatillo.

Salmo 45 - DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Mirad que ya viene mi hijo el más pequeño, saltando sobre los montes, brincando por las colinas, como un ágil cervatillo.

Ant 3. Salgamos al campo, madruguemos para ver las viñas, para ver si las vides ya florecen y echan flores los granados: ahí te mostraré mi amor.

Salmo 86 - HIMNO A JERUSALÉN, MADRE DE TODOS LOS PUEBLOS.

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí.»

Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.»

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí.»
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Salgamos al campo, madruguemos para ver las viñas, para ver si las vides ya florecen y echan flores los granados: ahí te mostraré mi amor.

V. Señora de los jardines, mis compañeros te escuchan.
R. Déjanos oir tu voz.

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías 52, 7. 9-10; 54, 10a. 11b-14a. 15; 55, 3b. 12b-13

SOBRE LOS MONTES SE ANUNCIÓ LA PAZ

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la dicha, que anuncia la salvación, que dice a Sión: «Ya reina tu Dios»!

Prorrumpid a una en gritos de júbilo, soledades de Jerusalén, porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha rescatado a Jerusalén. Ha descubierto el Señor su santo brazo a la vista de todas las naciones y han contemplado los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios.

«Podrán correrse los montes -dice el Señor-, podrán moverse las colinas, pero mi amor nunca se apartará de ti. Yo asentaré tus piedras sobre jaspe y tus cimientos sobre zafiro. Te pondré almenas de rubíes y puertas de esmeralda, y haré tus murallas con piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor y su dicha será inmensa. Serás consolidada en la justicia. Si alguien te ataca, no será de parte mía; cualquiera que te ataque, contra ti se estrellará. Pues voy a firmar con vosotros una alianza eterna.»

Los montes y colinas romperán a cantar ante vosotros con gritos de alegría, y aplaudirán los árboles del campo. En lugar del espino crecerá el ciprés, en lugar de la ortiga crecerán los mirtos.

Será esto para gloria del Señor, para señal eterna que jamás se borrará.

RESPONSORIO    Sal 22, 4; 108, 22; Is 66, 13; Sal 120, 6

R. No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna: aunque camines por cañadas oscuras, aunque te sientas pobre y desdichado y lleves traspasado el corazón. * Como una madre acaricia a su hijo, así yo os consolaré.
V. De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.
R. Como una madre acaricia a su hijo, así yo os consolaré.

SEGUNDA LECTURA

Del Mensaje del papa Pablo sexto al pueblo mexicano
(L 'Osservatore Romano, 18 de octubre de 1970)

EL MEJOR HOMENAJE A MARÍA: AMAR A DIOS Y AL PRÓJIMO

Amadísimos hijos, deseamos unir nuestra voz a ese himno filial que el pueblo mexicano eleva hoy a la Madre de Dios. La devoción a la Virgen Santísima de Guadalupe debe ser para todos vosotros una constante y particular exigencia de auténtica renovación cristiana. La corona que ella espera de todos vosotros no es tanto una corona material, sino una preciosa corona espiritual, formada por un profundo amor a Cristo y por un sincero amor a todos los hombres: los dos mandamientos que resumen el mensaje evangélico. La misma Virgen Santísima, con su ejemplo, nos guía en estos dos caminos.

En primer lugar, nos pide que hagamos de Cristo el centro y la cumbre de toda nuestra vida cristiana. Ella misma se oculta, con suprema humildad, para que la figura de su Hijo aparezca a los hombres con todo su incomparable fulgor. Por eso, la misma devoción mariana alcanza su plenitud y su expresión más exacta cuando es un camino hacia el Señor y dirige todo el amor hacia él, como ella supo hacerlo, al entrelazar en un mismo impulso la ternura de madre y la piedad de creatura.

Pero además, y precisamente porque amaba tan entrañablemente a Cristo, nuestra Madre cumplió cabalmente ese segundo mandamiento que debe ser la norma de todas las relaciones humanas: el amor al prójimo. ¡Qué bella y delicada intervención de María en las bodas de Caná, cuando mueve a su Hijo a realizar el primer milagro de convertir el agua en vino, sólo para ayudar a aquellos jóvenes esposos! Es todo un signo del constante amor de la Virgen Santísima por la humanidad necesitada y debe ser un ejemplo para todos los que quieren considerarse verdaderamente hijos suyos.

Un cristiano no puede menos que demostrar su solidaridad para solucionar la situación de aquellos a quienes aún no ha llegado el pan de la cultura o la oportunidad de un trabajo honorable y justamente remunerado; no puede quedar insensible mientras las nuevas generaciones no encuentren el cauce para hacer realidad sus legítimas aspiraciones, y mientras una parte de la humanidad siga estando marginada a las ventajas de la civilización y del progreso. Por ese motivo, en esta fiesta tan señalada os exhortamos de corazón a dar a vuestra vida cristiana un marcado sentido social -como pide el Concilio-, que os haga estar siempre en primera línea en todos los esfuerzos para el progreso y en todas las iniciativas para mejorar la situación de los que sufren necesidad. Ved en cada hombre un hermano, y en cada hermano, a Cristo, de manera que el amor a Dios y el amor al prójimo se unan en un mismo amor, vivo y operante, que es lo único que puede redimir las miserias del mundo, renovándolo en su raíz más honda: el corazón del hombre.

El que tiene mucho que sea consciente de su obligación de servir y de contribuir con generosidad para el bien de todos. El que tiene poco o no tiene nada que, mediante la ayuda de una sociedad justa, se esfuerce en superarse y en elevarse a sí mismo y aun en cooperar al progreso de los que sufren su misma situación. Y, todos, sentid el deber de uniros fraternalmente para ayudar a forjar ese mundo nuevo que anhela la humanidad.

Esto es lo que hoy os pide la Virgen de Guadalupe, ésta la fidelidad al Evangelio, de la que ella supo ser el ejemplo eminente.

Sobre vosotros, muy queridos hijos, imploramos confiado la maternal benevolencia de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, para que siga protegiendo a vuestra nación y la dirija e impulse cada vez más por los caminos del progreso, del amor fraterno y de la pacífica convivencia.

RESPONSORIO    Mt 22, 37-38; 1Jn 4, 20; cf. Mt 25, 40

R. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente: éste es el principal y el primero de los mandamientos. Pero * si alguno dice: «Yo amo a Dios», y no ama a su hermano, está mintiendo.
V. Todo lo que hacéis a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hacéis.
R. Si alguno dice: «Yo amo a Dios», y no ama a su hermano, está mintiendo.

Himno: SEÑOR, DIOS ETERNO

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos,
a ti nuestra alabanza,
a ti, Padre del cielo, te aclama la creación.

Postrados ante ti, los ángeles te adoran
y cantan sin cesar:

Santo, santo, santo es el Señor,
Dios del universo;
llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles,
la multitud de los profetas te enaltece,
y el ejército glorioso de los mártires te aclama.

A ti la Iglesia santa,
por todos los confines extendida,
con júbilo te adora y canta tu grandeza:

Padre, infinitamente santo,
Hijo eterno, unigénito de Dios,
santo Espíritu de amor y de consuelo.

Oh Cristo, tú eres el Rey de la gloria,
tú el Hijo y Palabra del Padre,
tú el Rey de toda la creación.

Tú, para salvar al hombre,
tomaste la condición de esclavo
en el seno de una virgen.

Tú destruiste la muerte
y abriste a los creyentes las puertas de la gloria.

Tú vives ahora,
inmortal y glorioso, en el reino del Padre.

Tú vendrás algún día,
como juez universal.

Muéstrate, pues, amigo y defensor
de los hombres que salvaste.

Y recíbelos por siempre allá en tu reino,
con tus santos y elegidos.

La parte que sigue puede omitirse, si se cree oportuno.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice a tu heredad.

Sé su pastor,
y guíalos por siempre.

Día tras día te bendeciremos
y alabaremos tu nombre por siempre jamás.

Dígnate, Señor,
guardarnos de pecado en este día.

Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

A ti, Señor, me acojo,
no quede yo nunca defraudado.

ORACIÓN.

OREMOS,
Señor, Dios nuestro, que has concedido a tu pueblo la protección maternal de la siempre Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, permanecer siempre firmes en la fe y servir con sincero amor a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

LITURGIA DE LAS HORAS - LAUDES



TIEMPO DE ADVIENTO
JUEVES DE LA SEMANA II
Del Común de la Santísima Virgen María.

12 de diciembre

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE. (FIESTA)
Según una constante y sólida tradición, la imagen de la Virgen de Guadalupe, a raíz de su impresión en la tilma del indio Juan Diego en 1531, en la ciudad de México, permaneció algunos días en la capilla episcopal del obispo fray Juan de Zumárraga, y luego en el templo mayor. El 26 de diciembre de ese mismo año fue trasladada solemnemente a una ermita construida al pie del cerro del Tepeyac. Su culto se propagó rápidamente e influyó mucho para la difusión de la fe entre los indígenas. Después de habérsele construido sucesivamente otros tres templos al pie del cerro, se construyó el actual, que fue terminado en 1709 y elevado a la categoría de basílica por san Pio X en 1904. En 1754, Benedicto XIV confirmó el patronato de la Virgen de Guadalupe sobre toda la Nueva España (desde Arizona hasta Costa Rica) y concedió la primera misa y Oficio propios. Puerto Rico la proclamó su Patrona en 1758. El 12 de octubre de 1895 tuvo lugar la coronación pontificia de la imagen, concedida por León XIII, el cual había aprobado un año antes un nuevo Oficio propio. En 1910, san Pio X la proclamó Patrona de la América Latina; en 1935, Pio XI la nombró Patrona de las Islas Filipinas; y, en 1945, Pio XII le dio el título de Emperatríz de América. La veneración a la Virgen de Guadalupe despierta en el pueblo una grande confianza filial hacia ella, ya que se presenta solícita para dar auxilio y defensa en las tribulaciones; es, además, un impulso hacia la práctica de la caridad cristiana, al mostrar la predilección de María por los humildes y necesitados, y su disposición por remediar sus angustias.

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. Venid, adoremos a Cristo, hijo de la siempre Virgen María.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, hijo de la siempre Virgen María.

Himno: AYER, ALBA EN EL ALBA, SUBISTE PRESUROSA.

Ayer, alba en el alba, subiste presurosa
por servir a tu prima, cual sierva ante los siervos.
Hoy a México bajas, cual Rosa misteriosa,
para anuciar al indio que en sus ratos acervos

jamás estará solo; porque jamás, oh Madre,
has sido en nuestra historia cobarde subterfugio;
porque tú eres la escala ante el Hijo del Padre:
¡tú el regazo y el puente; tú, defensa y refugio!

Eres cifra y compendio de nuestra patria suave;
eres signo y substancia de nuestra nueva raza;
eres lámpara y cuna, eres báculo y ave,
eres vínculo y nudo, eres tilma, eres casa.

Por tus manos en hueco, patena de ternura,
consagramos al Padre de todos los consuelos,
por el Hijo, en la Llama quemaste la amargura
del sudor hecho lágrimas y el júbilo hecho anhelos.
Amén.

SALMODIA

Ant 1. ¿Quién es esa que surge como el alba, hermosa como la luna y límpida como el sol, imponente como escuadrón a banderas desplegadas?

SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. ¿Quién es esa que surge como el alba, hermosa como la luna y límpida como el sol, imponente como escuadrón a banderas desplegadas?

Ant 2. Yo soy la siempre Virgen santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive.

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Ant. Yo soy la siempre Virgen santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive.

Ant 3. Como el águila incita a volar a sus polluelos y revolotea sobre el nido, así extendió ella sus alas y los llevó sobre su plumaje.

Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Como el águila incita a volar a sus polluelos y revolotea sobre el nido, así extendió ella sus alas y los llevó sobre su plumaje.

LECTURA BREVE   Cf. Sir 50, 5-10

¡Qué majestuosa cuando salía detrás del velo! Como estrella matutina en medio de las nubes, como la luna en los días de plenilunio, como el sol cuando brilla sobre el templo del Altísimo, como el arco iris que ilumina las nubes de gloria, como flor de rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como vaso de oro macizo adornado con piedras preciosas.

RESPONSORIO BREVE

V. Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?
R. Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?

V. Señor, por ti madrugo, dame una señal propicia.
R. ¿De dónde me vendrá el auxilio?

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sube a un alto monte, alegre mensajero de Jerusalén, di a las ciudades de Judá: «¡Aquí está vuestro Dios! Como un pastor pastorea a su pueblo.»

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sube a un alto monte, alegre mensajero de Jerusalén, di a las ciudades de Judá: «¡Aquí está vuestro Dios! Como un pastor pastorea a su pueblo.»

PRECES

Alabemos a Dios Padre todopoderoso, el Creador por quien se vive, y digámosle:

Señor, por quien vivimos, escucha nuestras plegarias.

Bendito seas, Señor del universo, que en tu inmensa piedad nos enviaste a la Madre de tu Hijo,
para llamarnos a la fe y hacernos ingresar a tu pueblo santo.

Te bendecimos, Señor, porque ocultaste tu mensaje a los sabios y prudentes según el mundo
y lo revelaste a los pequeños, a los que son tenidos por insignificantes y despreciables.

Concédenos ser, como Juan Diego, embajadores tuyos muy dignos de confianza,
que llevemos a todos los hombres y a todas las naciones tu mensaje de amor y de paz.

Tú que, con la presencia de María, haces brillar los riscos como perlas y las espinas como el oro,
haz que el amor de la Santísima Virgen María nos transforme en otros Cristos.

Haz que , como Juan Diego, seamos siempre fieles al culto divino y a tus mandatos,
para que merezcamos, también nosotros, que la Virgen María nos salga al paso en el camino de nuestra vida.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Con la confianza que nos da la predilección mostrada por la santa Madre de Dios hacia nosotros, digámosle al Padre de los Cielos, con profundo amor filial:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, que has concedido a tu pueblo la protección maternal de la siempre Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, permanecer siempre firmes en la fe y servir con sincero amor a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

LITURGIA DE LAS HORAS - VÍSPERAS



TIEMPO DE ADVIENTO
JUEVES DE LA SEMANA II
Del Común de la Santísima Virgen María.

12 de diciembre

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE. (FIESTA)
Según una constante y sólida tradición, la imagen de la Virgen de Guadalupe, a raíz de su impresión en la tilma del indio Juan Diego en 1531, en la ciudad de México, permaneció algunos días en la capilla episcopal del obispo fray Juan de Zumárraga, y luego en el templo mayor. El 26 de diciembre de ese mismo año fue trasladada solemnemente a una ermita construida al pie del cerro del Tepeyac. Su culto se propagó rápidamente e influyó mucho para la difusión de la fe entre los indígenas. Después de habérsele construido sucesivamente otros tres templos al pie del cerro, se construyó el actual, que fue terminado en 1709 y elevado a la categoría de basílica por san Pio X en 1904. En 1754, Benedicto XIV confirmó el patronato de la Virgen de Guadalupe sobre toda la Nueva España (desde Arizona hasta Costa Rica) y concedió la primera misa y Oficio propios. Puerto Rico la proclamó su Patrona en 1758. El 12 de octubre de 1895 tuvo lugar la coronación pontificia de la imagen, concedida por León XIII, el cual había aprobado un año antes un nuevo Oficio propio. En 1910, san Pio X la proclamó Patrona de la América Latina; en 1935, Pio XI la nombró Patrona de las Islas Filipinas; y, en 1945, Pio XII le dio el título de Emperatríz de América. La veneración a la Virgen de Guadalupe despierta en el pueblo una grande confianza filial hacia ella, ya que se presenta solícita para dar auxilio y defensa en las tribulaciones; es, además, un impulso hacia la práctica de la caridad cristiana, al mostrar la predilección de María por los humildes y necesitados, y su disposición por remediar sus angustias.

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: MORENEZ DE MORENA HERMOSURA.

Morenez de morena hermosura,
no nevado candor de jazmín;
sí amalgama, crisol que madura
nuestra sed del Amor, mar sin fin.

Ella es reina, nosotros vasallos;
ella es río, nosotros la sed;
ella estrella, nosotros los rayos;
ella nave, nosotros la red.

Sobre el surco del llanto, sus ojos,
sobre el hambre de Madre, su amor;
sus dos manos, un viento de rezos,
en la noche de América, sol.

Cuando el valle se viste de sombras
y el silencio es la voz del hogar,
te loamos, Señor, que te nombras
el Amor no agotado de amar. Amén.

SALMODIA

Ant 1. He elegido y santificado este lugar, para que en él permanezca mi nombre para siempre y estén fijos en él mis ojos y mi corazón.

Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. He elegido y santificado este lugar, para que en él permanezca mi nombre para siempre y estén fijos en él mis ojos y mi corazón.

Ant 2. Reconozcan, Señor, que aquí está tu mano, que eres tú quien lo ha hecho.

Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Reconozcan, Señor, que aquí está tu mano, que eres tú quien lo ha hecho.

Ant 3. El gorrión ha encontrado una casa, y la tórtola ha hallado un nido para colocar a sus polluelos.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El gorrión ha encontrado una casa, y la tórtola ha hallado un nido para colocar a sus polluelos.

LECTURA BREVE   Ap 21, 2-3

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres, y acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos.»

RESPONSORIO BREVE

V. Se levantaron sus hijos, y la proclamaron bienaventurada.
R. Se levantaron sus hijos, y la proclamaron bienaventurada.

V. Ella abrió sus labios con sabiduría y su lengua pronunció palabras de amor.
R. Y la proclamaron bienaventurada.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se levantaron sus hijos, y la proclamaron bienaventurada.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Las aguas torrenciales no han podido apagar el amor, ni los ríos extinguirlo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Las aguas torrenciales no han podido apagar el amor, ni los ríos extinguirlo.

PRECES

Elevemos nuestras súplicas a Dios, que quiso enviarnos a la Santísima Virgen María para darnos consuelo en nuestras penas y llevarnos hacia él; pidámosle confiadamente:

Concédenos su amor, auxilio y defensa.

Tú que has hecho surgir a la Santísima Virgen María como el sol sobre los montes para iluminar a tu Iglesia, haz que, bajo el influjo de su belleza y de su amor, reine la justicia y la paz en todo el mundo.

Señor, Dios nuestro, que quisiste que la Madre de tu Hijo imprimiera su figura en el ayate del indio Juan Diego y tomara nuestros rasgos, haz que copiemos en nosotros sus virtudes y su amor hacia los pobres y desamparados.

Tú que, por medio de María, convertiste la aridez del Tepeyac en jardín florido y perfumado, trasforma a nuestro pueblo, por medio de ella, en un plantío fecundo de verdaderos cristianos.

Haz que aprendamos de Juan Diego la sencillez y la humildad, la constancia en el sufrimiento y la fidelidad a tu santísima Madre.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que has constituido a la Virgen María como protectora de todos los que la invoquen y en ella confíen,
haz llegar la luz de su consuelo hasta los miembros de tu pueblo santo que ya han salido de este mundo.

Unidos fraternalmente bajo la protección maternal de María, digamos a Dios con profunda confianza filial:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, que has concedido a tu pueblo la protección maternal de la siempre Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, permanecer siempre firmes en la fe y servir con sincero amor a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

LITURGIA DE LAS HORAS - COMPLETAS



COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CUANDO ACABAMOS EL DÍA

Cuando acabamos el día
te suplicamos, Señor,
nos hagas de centinela
y otorgues tu protección.

Que te sintamos: contigo
sueñe nuestro corazón
para cantar tus loores
de nuevo al salir el sol.

Danos vida saludable,
alienta nuestro calor,
tu claridad ilumine
la oscuridad que llegó.

Dánoslo, Padre piadoso,
por Jesucristo, el Señor,
que reina con el Espíritu
Santo vivificador. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Mi carne descansa serena.

Salmo 15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN LA RESURRECCIÓN.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Mi carne descansa serena.

LECTURA BREVE   1Ts 5, 23

Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN       Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor, Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas, desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

EVANGELIO - 12 de Diciembre - San Mateo 11,11-15


    Evangelio según San Mateo 11,11-15.

    Jesús dijo a la multitud: "Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.
    Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo.
    Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan.
    Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver.
    ¡El que tenga oídos, que oiga!"

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 12 de Diciembre - "Testimonio de Jesús sobre Juan Bautista"


      San Jerónimo - comentarios de los Padres de la Iglesia por versículos

Testimonio de Jesús sobre Juan Bautista

    A Juan, pues, se le llama Elías, no como lo entienden los filósofos necios y algunos herejes, que sostienen la vuelta de las almas, sino que ha venido, según otro pasaje del Evangelio, en el espíritu y en el poder de Elías ( Lc 1) y tuvo la misma gracia y la misma medida del Espíritu Santo. También son iguales la austeridad de vida y severidad de espíritu de Elías y de Juan, uno y otro ceñían un cinto en el desierto. Aquel se vio obligado a huir por haber reprendido el rey Acab y a Jezabel por sus impiedades ( 1Re 19): y éste es decapitado por haber reprendido a Herodes y a Herodias, por sus bodas ilícitas ( Mc 6).

    En las palabras “éste es Elías”, nos da a conocer que hay en ellas un misterio y que para entenderlo es preciso una comprensión particular. Por eso añade: “El que tenga oídos para oír, oiga”.

FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

12 de Diciembre


    Un sábado 9 de diciembre, el indio Juan Diego, recién convertido a la fe católica, se dirigió al templo para oír Misa. Al pie de un cerro pequeño llamado Tepeyac vio una nube blanca y resplandeciente y oyó que lo llamaban por su nombre. Vio a una hermosa Señora quien le dijo ser "la siempre Virgen María Madre de Dios" y le pidió que fuera donde el Obispo para pedirle que en aquel lugar se le construyera un templo. Juan Diego se dirigió a la casa del obispo Fray Juan de Zumárraga y le contó todo lo que había sucedido. El obispo oyó con admiración el relato del indio y le hizo muchas preguntas, pero al final no le creyó.

    De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, luego de oír a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo. De regreso, Juan Diego halló a María y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano.

    Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde halló rosas de Castilla frescas y poniéndose la tilma, cortó cuantas pudo y se las llevó al obispo.

    Una vez ante Monseñor Zumarraga Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada con lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe.

    Viendo esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio. Pio X la proclamó como "Patrona de toda la América Latina", Pio XI de todas las "Américas", Pio XII la llamó "Emperatriz de las Américas" y Juan XXIII "La Misionera Celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas".

Oremos

    Oh Purísima Virgen de Guadalupe alcánzame de tu Divino Hijo el perdón de mis pecados. Bendición para mi trabajo, remedio a mis enfermedades y necesidades y todo lo que tu creas conveniente pedir para mi y mi familia.¡Oh Santa Madre de Dios! No desprecies las suplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes líbranos de todos los peligros. ¡Oh Virgen llena de gloria y bendición! Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

EL CANON DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS

NUEVO TESTAMENTO


    Las tres cartas, tradicionalmente atribuidas a san Juan, presentan una temática común, en especial la primera y la segunda y todas son muy cercanas al contenido y al lenguaje teológico del cuarto evangelio. Las tres se deben a una misma mano –en este punto la mayoría de biblistas está de acuerdo–, aunque esa mano resulte misteriosa para nosotros. El título de «Anciano» con que se designa a sí mismo, no alude a un simple maestro (un escriba o un teólogo), encargado de aclarar algún punto doctrinal; posee ya un sentido técnico dentro del Nuevo Testamento y del ámbito eclesiástico. El «Anciano» se muestra en las cartas como responsable de la comunidad, a la que conoce bien y quiere ayudar pastoralmente con sus imperativos y exhortaciones; es el garante de la tradición evangélica. No dice su nombre, pero sus lectores sabían quién era. Este empleo tan singular parece confirmar la opinión de que se alude a un hombre de Iglesia especialmente venerado y destacado en aquel ámbito. 

Forma literaria

    Es difícil catalogarla con rigor, aunque la primera impresión que se desprende de su lectura es que se trata de una carta o una homilía, pero no es ni carta ni homilía, al menos no se ajusta formalmente a ellas. Es un poco de todo (carta, homilía, tratado sistemático); posee género literario peculiar y único. Puede ser considerada como una circular para distintas comunidades, al mismo tiempo que un escrito kerigmático (para la proclamación) y parenético (para la exhortación a una coherente vida cristiana). 
    Al ser incluida dentro de las Cartas católicas (véase la introducción a la Carta de Santiago), parece que se ha visto en ella una especie de carta magna o encíclica válida para toda la Iglesia. Pero esta carta con pretensiones universales posee un hábitat preciso, pues refiere acontecimientos concretos surgidos en el seno de la comunidad a la que el autor se dirige (2,18s). No obstante, estas advertencias localizadas pueden ser fácilmente aplicadas a otras comunidades; de ahí que el autor no mencione ni el lugar determinado ni las personas en cuestión, para que su escrito no tuviese un valor coyuntural ni restringido, sino de alcance universal, abierto al horizonte de toda la Iglesia.

Situación vital

    ¿A qué Iglesia va destinada esta carta? A las Iglesias cristianas de la provincia de Asia Menor (la escuela de Juan o las siete Iglesias del Apocalipsis). La generación de cristianos es de segunda o tercera hora, no tienen ya contacto inmediato con los acontecimientos pascuales y apostólicos. Se da un alejamiento cronológico y espacial. Son, pues, cristianos nuevos, y habitan lejos de Palestina. Su conducta está basada en la escucha de la palabra de los testigos que lo vieron todo desde el principio. 
    El movimiento gnóstico (movimiento que proclamaba que sólo unos pocos pueden tener acceso a Dios, y por medio de unos conocimientos misteriosos y ocultos) sigue adelante con respecto a lo que contienen las cartas paulinas (cfr. Col y Ef). La comunidad cristianas todavía espera la parusía del Señor, pero con cierta languidez. Nos situamos, pues, a finales del s. I. 
    En esta carta se debate un engaño que es difícil de reconstruir a partir de los datos internos de la carta. Ésta responde al error, pero no lo define. Hay un frente herético surgido dentro de la comunidad (2,19) y que en parte ha provocado el abandono de algunos de sus miembros. Los calificativos que definen a los miembros de ese frente: «anticristos», «pseudo-profetas», apuntan hacia la herejía gnóstica. ¿Qué tipo de gnosis? Se trata de una gnosis doctrinal con consecuencias morales. 
    Existe un error doctrinal: La herejía afirma que Jesús no es el Cristo, y niega que el Hijo de Dios se haya encarnado (2,24; 4,15; 5,1; 5,5) y que nos haya redimido por su sangre (5,6). La doctrina cristológica de estos personajes (los anticristos), aunque no se percibe en su totalidad, posee ciertos rasgos afines con la orientación que tomará el gnosticismo del s. II: desvalorización del Jesús histórico y negación de la redención por la sangre. 
    También se da un error moral unido ideológicamente al error doctrinal. No necesitan ser redimidos porque se consideran en posesión plena del Espíritu Santo; se encuentran por tanto por encima de toda moral. Niegan los pecados personales y pretenden tener una conexión directa con Dios. No se sienten obligados a cumplir los mandamientos de la ley de Dios porque ya son perfectos. Desprecian en particular el mandamiento del amor fraterno y profesan un individualismo exaltado (aman directamente a Dios y no quieren saber nada del hermano).

¿Cómo afrontar tal situación? 

    El autor lo hace mediante tres recursos: Concienciación: insiste a su comunidad a darse cuenta de la viva realidad y exigencia de la vida cristiana. 
    Plantea el debido discernimiento entre lo que es ser cristiano auténtico y ser pseudo-cristiano. 
    Expone ciertos criterios que dan la certeza de estar en comunión con el Padre y el Hijo, que es la esencia de la vida cristiana. 
    El autor pretende, en definitiva, confirmar y verificar la comunidad, la viva comunión –koinonia– que tenemos con Dios.

Síntesis teológica

    Toda la carta pretende dilucidar quiénes son los que están verdaderamente en comunión con Dios, quiénes son los creyentes y los anticristos. Se dan criterios que se van reduciendo a uno solo en dos dimensiones: la caridad, y su raíz, la fe. 
    Esta carta representa un vigoroso esfuerzo de «concentración sobre lo esencial». Puede resumirse perfectamente con este rótulo explicativo: «Centralidad de la cristología. La fe en Jesucristo, el Hijo de Dios venido en la carne, modelo de amor». 
    Este rasgo corresponde a una situación de crisis. Los cristianos no podían hacer frente al error sino mediante una intensa labor sapiencial, de profundización, para encontrar el auténtico mensaje del evangelio en sus elementos fundamentales. El discernimiento de los verdaderos cristianos se dilucida en la confesión de «Jesucristo venido en la carne» (4,2; cfr. 2 Jn 7). La exhortación de la carta viene a reducirse a acoger el amor de Jesús (creer) para poder darlo a otros (amar). Esta enseñanza se halla muy bien formulada: «Y éste es su mandato: que creamos en la persona de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros como él nos mandó» (3,23). La centralidad de la cristología se hace así tan decisiva como en el evangelio.
    El error combatido por Juan es ante todo de tipo doctrinal. Las alusiones contenidas en la carta parecen indicar que los falsos doctores rehusaban atribuir al hombre Jesús un papel necesario en la comunión con Dios. Disociaban el Cristo, ser celeste y glorioso, del hombre Jesús, quien ha vivido y ha muerto por nosotros. Esto significaba prácticamente negar la encarnación en el plano doctrinal y desconocer su significación en el plano existencial. Contra este error, Juan enseña con fuerza inusitada la fe en este hombre Jesús, el Hijo de Dios encarnado, «que se ofreció en sacrificio para que nuestros pecados sean perdonados y no sólo los nuestros, sino los de todo el mundo» (2,2), en quien la vida se ha manifestado (1,2) y en donde se ha revelado el amor de Dios por nosotros. Esta fe constituye el cimiento que fundamenta todo el edificio cristiano. Quien lo ignora, va a la ruina. El conocimiento de Dios se hace ilusorio, la comunidad fraternal de los hijos de Dios se disuelve. Las afirmaciones de Juan son elocuentes por ellas mismas (4,2-3; 5,11s). 
    ¿Qué nos enseña en concreto esta comunidad joánica? Es preciso destacar la dimensión más sobresaliente: la esencialidad y profundidad de Jesús. Otras comunidades neo-testamentarias han hecho otras aportaciones: en la línea de la Iglesia, en la línea parenética, en su valoración del compromiso con la proclamación de la cercanía del Reino. La comunidad joánica habla de Jesús, lo confiesa como Señor y como Dios (cfr. Jn 1,1; 10,33; 20,28; 1 Jn 5,21) y habla de la necesidad de «creer en él y amar a los hermanos». No se aprecian en sus instrucciones y exhortaciones otros criterios o puntos de referencia. 
    Que esta visión resulta excesivamente esquemática lo demostró la historia de la comunidad. Uno de los grupos joánicos se quedó con un Jesús tan celestial que olvidó su dimensión humana y, en consecuencia, se disolvió en un gnosis atemporal. 
    En este punto las palabras del autor son tremendamente requisitorias: amenaza con el anatema a quienes niegan la humanidad de Jesús, llamándolos anticristos. Los pasajes más directamente duros y polémicos de la carta (2,18-26 y 4,1-6) son aquellos en que la confesión de Cristo encarnado aparece como la marca distintiva de los verdaderos cristianos. Humanidad de Cristo que se proclama precisamente a través de lo que en ella más desconcierta: la muerte. Su muerte voluntaria (3,16), su muerte como víctima expiatoria (2,2; 4,10). A continuación, el autor propone la conducta de Jesús como modelo que es preciso seguir: actuar como el actuó: «Quien dice que permanece en él, ha de vivir como él vivió» (2,6). Y la formulación «como» tiene fuerza de fundamento. 
    Todas estas orientaciones se sitúan en la línea ética de la carta, una ética cristológica, que brota de la realidad histórica de la existencia vivida por Jesús y por él propuesta como modelo a seguir. 
    Afirma la carta: «Dios es amor: quien conserva el amor permanece con Dios y Dios con él» (1 Jn 4,16b). Una afirmación como ésta se mueve en un terreno equívoco, si no lo apuntalamos con ayuda de algunos cimientos. El amor, en primer lugar, tiene nombre propio. Ha tomado rostro visible en Jesucristo. El creyente, según S. Juan, ama a Dios en la fe de Jesucristo, que entregó su vida en la cruz por todos. Para que este acontecimiento del pasado pueda hacerse actual y eficaz para todas las generaciones, Juan indica la presencia permanente del Espíritu Santo, quien actualiza la obra de la salvación (4,13; 3,24).
    Es preciso añadir otra observación, que nunca debería olvidarse: el amor de Dios no puede separarse del amor fraterno. «Si uno dice que ama a Dios mientras odia a su hermano, miente» (4,20). Para poder comprender correctamente el mensaje joánico es preciso no olvidar la sospecha que recae sobre el amor de Dios –a quien no vemos–, si no va acompañado y verificado por su correlativo inseparable: el amor del hermano, a quien vemos (4,20).

Conclusión

    Esta primera carta de Juan es perfectamente válida y actual, porque introduce en la teología la categoría de la sospecha, de la sana sospecha, del interrogante, a fin de verificar continuamente la relación del discípulo con Dios y comprobar si responde o no a la verdad del evangelio. 
    El mensaje de la carta se engarza perfectamente en el evangelio, en lo que tiene de más esencial. Ningún verso lo resume quizás mejor que éste: «nosotros hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tuvo» (4,16) y «quien conserva el amor permanece con Dios y Dios con él» (4,16). Ahora bien, no se permanece en el amor mas que viviéndolo en el humilde ejercicio de cada día del amor fraterno, viviendo «como él vivió» (2,6).