Mostrando entradas con la etiqueta San Bruno de Segni. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Bruno de Segni. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de octubre de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 12 de Octubre - "Purificados de la lepra del pecado"


San Bruno de Segni (c. 1045-1123) obispo Comentario sobre el evangelio de Lucas 2,40; PL 165, 428


"Purificados de la lepra del pecado"
    
    “Mientras iban de camino quedaron limpios.” (Lc 17,14) ¡Que los pecadores escuchen estas palabras y hagan el esfuerzo de comprenderlas! Al Señor le es fácil perdonar los pecados. A menudo, el pecador recibe el perdón antes de mostrarse al sacerdote. En realidad, es curado en el instante mismo en que se arrepiente. No importa el momento en que se convierte, el hecho es que pasa de muerte a vida... Que se acuerde, no obstante, de qué conversión se trata. Que escuche lo que dice el Señor: “Volved a mí de todo corazón, con ayunos, lágrimas y llantos; rasgad vuestro corazón, no vuestras vestiduras.” (Jl 2,12) Toda conversión se realiza en el corazón, en el interior.

    “Uno de ellos, al verse curado, volvió alabando a Dios en alta voz.” (Lc 17,15) En realidad, este hombre representa a todos aquellos que han sido purificados en las aguas del bautismo o bien curados por el sacramento de la penitencia. No siguen ya al demonio sino que imitan a Cristo, le siguen glorificando al Señor y dando gracias permaneciendo en su servicio... “Jesús le dice: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.” (Lc 17,19) Grande es el poder de la fe, porque “sin ella es imposible agradar a Dios.” (cf Hch 11,6) “Abraham creyó a Dios y ello le fue tenido en cuenta para alcanzar la salvación.” (Rm 4,3) Es la fe la que salva, la fe la que justifica, la fe que cura al hombre en el alma y en el cuerpo.

viernes, 24 de abril de 2020

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 25 de Abril - "El Señor trabajaba con ellos y confirmaba la Palabra"


        San Bruno de Segni (c. 1045-1123), obispo Comentario al Evangelio de Marcos

“El Señor trabajaba con ellos y confirmaba la Palabra”

    El Señor le dijo a los Once: “Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre, echarán demonios; hablarán un nuevo lenguaje; tomarán a las serpientes con las manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño; le impondrán sus manos a los enfermos, y los enfermos recuperarán la salud”. En la Iglesia primitiva, todos estos signos que el Señor enumera, no solo los apóstoles, sino también muchos otros santos los cumplieron al pie de la letra. Los paganos no habrían abandonado el culto a los ídolos si la predicación evangélica no hubiera sido confirmada por tantos signos y milagros. De hecho, ¿no eran los discípulos de Cristo los que predicaban a “un Mesías crucificado, escándalo para los judíos y locura de los paganos”, según la expresión de san Pablo? (1Co 1,23)...

    Pero en cuanto a nosotros, ya no necesitamos signos y prodigios: nos basta leer o escuchar la historia de los que estuvieron allí. Porque nosotros creemos en el Evangelio, creemos en lo que cuentan las Escrituras. No obstante, aún se producen señales todos los días; y si realmente queremos prestar atención, reconoceremos que tal vez éstas tienen más valor que los milagros materiales de otros tiempos.

    Cada día los sacerdotes dan el bautismo y hacen llamadas a la conversión: ¿no es eso cazar a los demonios? Cada día hablan un lenguaje nuevo cuando explican las santas Escrituras y reemplazan los antiguos escritos con la novedad del sentido espiritual. Hace huir a las serpientes, cuando quitan lo que une a los corazones de los pecadores con el vicio, por una dulce persuasión...; curan a los enfermos cuando reconcilian a Dios con sus almas inválidas por medio de sus plegarias. Tales eran los signos que el Señor había prometido para sus santos: tales son los que se realizan aún hoy en día.