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domingo, 19 de julio de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 20 de Julio - "El signo de Jonás"


San Cirilo de Jerusalén, obispo Catequesis: Sepultados con Cristo para resucitar con Él Catequesis n. 20, 2 [mistagógica]


"El signo de Jonás"

    Habéis sido conducidos por la mano a la piscina bautismal, tal como Cristo que tenéis delante de vosotros [en esta iglesia del Santo Sepulcro] fue conducido de la cruz al sepulcro. Después de haber confesado vuestra fe en el Padre, en el Hijo y en el Santo Espíritu, tres veces habéis sido sumergidos en el agua y habéis salido de ella: ha sido el símbolo de los tres días de Cristo en el sepulcro. De la misma manera que nuestro Salvador pasó tres días y tres noches en el corazón de la tierra, igualmente vosotros, al salir del agua después de la inmersión, habéis imitado a Cristo… Cuando habéis sido sumergidos estabais en la noche, no veíais nada; pero al salir del agua os habéis encontrado como en pleno día. En un mismo movimiento habéis muerto y habéis nacido; esta agua que salva ha sido al mismo tiempo vuestro sepulcro y vuestra madre…

    ¡Extraña paradoja! No estamos verdaderamente muertos, no hemos sido sepultados verdaderamente, no hemos sido realmente crucificados y resucitados; pero si bien nuestra imitación no es más que una imagen, la salvación, es una verdadera realidad. Cristo ha sido realmente crucificado, realmente sepultado y ha resucitado verdaderamente, y toda esta gracia se nos da a fin de que, participando e imitando sus sufrimientos, ganemos realmente la salvación. ¡Qué inmenso amor a los hombres! Cristo ha recibido los clavos sobre sus manos puras y le han sido causa de sufrimiento; y yo, sin sufrimiento ni esfuerzo, por esta participación me concede la gracia de la salvación…

    Lo sabemos bien: si el bautismo nos purifica de nuestros pecados y nos da el Espíritu Santo, él es también la réplica de la Pasión de Cristo. Por eso Pablo proclama: «No lo sabéis: todos nosotros que hemos sido bautizados en Cristo, es en su muerte que hemos sido bautizados. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte»… Todo lo que Cristo ha sufrido, es por nosotros y nuestra salvación, en realidad y no en apariencia… Y nosotros debemos participar en sus sufrimientos. Por esto Pablo continua proclamando: «Si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya» (Rm 6, 3-5).

sábado, 23 de mayo de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 24 de Mayo - "Serán bautizados en el Espíritu Santo"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 17,14-15 (Les catéchèses, col. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993) 


"Serán bautizados en el Espíritu Santo" 
            
    El Espíritu descendió sobre los apóstoles para revestirlos de su poder y bautizarlos. Dice el Señor: «Ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días» (Hech 1,5). No es que la gracia sea parcial, ya que es una fuerza íntegra y de poder absoluto. Así como el que es bautizado por inmersión queda rodeado de agua por todas partes, así los apóstoles, bautizados en el Espíritu se encontraron totalmente inmersos en él. Además, el agua se derrama de modo externo al cuerpo, pero el Espíritu penetra y bautiza al alma escondida en lo íntimo, sin que nada se excluya.

    ¿De qué te asombras? Toma un ejemplo de la materia (…). El fuego, al penetrar en el interior del hierro, todo lo convierte en fuego y hace que hierva el metal frío, comenzando así a brillar lo que era negro y oscuro. Si el fuego, una realidad material, al introducirse en el interior del hierro, actúa ahí sin encontrar obstáculos, ¿por qué te asombra que el Espíritu Santo penetre en el interior del alma? (…) Y «llenó toda la casa en la que se encontraban» (Hech 2,2). Aquella casa se convirtió en el receptáculo de una onda mística. Los discípulos estaban sentados en el interior y se llenó toda la casa. Fueron bautizados, «sumergidos» totalmente según la promesa (cf. Hech 1,5). Se revistieron en el alma y en el cuerpo de una vestidura divina salvífica.

    «Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo» (Hech 2,3). (…) Recibieron un fuego que no abrasaba, sino que era salvífico y destruyendo las espinas de los pecados, devolvió al alma su brillo y su esplendor. Él pronto habrá de venir sobre ustedes. Mientras suprime sus pecados, que son como espinas, hará resplandecer sus almas y les hará el don de la gracia, como entonces a los apóstoles. Se posó sobre ellos bajo la forma de lenguas de fuego, ciñendo sus cabezas con diademas espirituales en forma de lenguas de fuego. Antes, una espada de fuego impedía la entrada al paraíso (Gen 3,24). Ahora, una lengua de fuego de salvación devolvió la gracia.

martes, 10 de febrero de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 11 de Febrero - "El mal viene desde el corazón"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 2 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993)


"El mal viene desde el corazón"

El mal deliberado es fruto de la premeditación, pecamos sin dudas con premeditación. El profeta lo afirma claramente “¡Y eso que yo te había plantado con cepas escogidas, todas de simiente genuina! ¿Cómo entonces te has vuelto una planta degenerada, una viña bastarda?” (Jr 2,21). Buena planta, mal fruto : el mal viene de la premeditación. El que planta no es culpable, pero la viña será consumida por el fuego porque plantada para dar fruto, ella porta voluntariamente mal fruto. “Dios hizo recto al hombre, pero ellos se buscan muchas complicaciones” (Ecl 7,29). “Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos” (Ef 2,10), dice el Apóstol. El Creador, que es bueno, creó en vista de buenas obras, mas la criatura por propia opción se tornó hacia el mal.

    Ya lo hemos dicho, el pecado es un mal terrible. Pero no es un mal sin remedio. Terrible para el que se fija en él, posible de sanar para el que se separa por la penitencia. (…) Pero decimos: ¿Qué es el pecado? ¿Un animal, un demonio? ¿Cuál es la fuente? No es un enemigo que ataca del exterior, sino una producción malvada que puede crecer desde ti. Mira con franqueza y no habrá concupiscencia. Cuida lo que te pertenece, no tomes lo que es de otros, y la avaricia caerá. Piensa al juicio, entonces ni la fornicación ni el adulterio ni el asesinato ni ninguna desobediencia habitará en ti. Pero cuando olvidas a Dios, te pones a pensar en el mal y a cometer la iniquidad.

miércoles, 20 de agosto de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 21 de Agosto - "¿Cómo has entrado sin la vestimenta de bodas?"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Procatequesis, 3-4 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne 1993)


"¿Cómo has entrado sin la vestimenta de bodas?"
           
    3. Se narra en los Evangelios que alguien fue a una boda, pero entró con una vestimenta inapropiada. Se acomodó y comió, ya que el esposo lo había permitido. Sin embargo, cuando vio la vestimenta blanca de los otros invitados, tendría que haberse vestido del mismo color. 

    A pesar de todo, se servía los mismos platos que los demás, pero se diferenciaba por su vestimenta e intención. El esposo, aunque magnánimo, era hombre con discernimiento. Al dar una vuelta mirando a cada uno de los comensales, ponía su atención no en el hecho de que comían sino en el modo de comportarse. Al ver a un extraño vestido con un traje que no era para una fiesta de bodas, le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí?» (Mt 22,12) ¿Con qué color de vestimenta? ¿Con qué conciencia? Entiendo que el portero no te lo haya prohibido por la liberalidad del intendente. Entiendo también que ignorabas con qué vestimenta era preciso entrar al banquete. Pero, una vez dentro, viste las vestimentas resplandecientes de los comensales. ¿No debías haber aprendido una lección de tus observaciones? ¿No debiste entrar del modo honesto adecuado para poder salir también adecuadamente? Pero entraste de manera intempestiva y eres también intempestivamente expulsado. (…)

    4. Has visto lo que le ocurrió a ese hombre aquel día, sé vigilante en tu situación. (…) Es posible que hayas entrado con un alma pecadora y una intención deshonesta. (…) Haz hoy una salida honesta y mañana un honestísimo retorno. Si tu alma tenía por vestimenta la avaricia, entra con otra vestimenta.  Despójate de la vestimenta que has portado, no pongas nada por encima, líbrate de la fornicación e impureza y revístete de la castidad. Te doy este aviso para que, cuando entre Jesús, el Esposo de las almas, no vea tu vestimenta.

martes, 27 de mayo de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 28 de Mayo - "Iluminados por el Espíritu Santo"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 16,16-32 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993) 


"Iluminados por el Espíritu Santo"
            
     El Espíritu Santo actúa para el bien y la salvación. Su venida se realiza con mansedumbre y suavidad. Se percibe su presencia con esa suavidad y fragancia, y su yugo es muy ligero. Anuncian su llegada los rayos resplandecientes de luz y de ciencia. Viene con el sentir de un auténtico protector. Viene a salvar, sanar, enseñar, advertir, fortalecer, consolar e iluminar al que lo recibe y luego a todos los demás. 

    Del mismo modo que quien estaba en tinieblas anteriormente, al mirar luego al sol recibe la luz en su ojo corporal y distingue lo que antes no veía con claridad, así es aquel que ha sido considerado digno del don del Espíritu Santo. Se ilumina su alma y ve más allá de lo humano, ve ahora lo que ignoraba. Su cuerpo está en tierra, su alma contempla los cielos como en un espejo. Como Isaías, ve “al Señor sentado en un trono excelso y elevado” (Is 6,1). Como Ezequiel, contempla al que “estaba sobre la cabeza de los querubines” (Ez 10,1). Como Daniel, ve a “miles de millares” y “miríadas de miríadas” (Dan 7,10). Aún siendo poco - por ser sólo un hombre - ve el principio y el fin del mundo, discierne el transcurso de los tiempos y sabe la sucesión de los reyes. Sabe que eso no lo ha aprendido, sino que ocurre por la  presencia del  verdadero dador de luz. Como hombre puede estar encerrado entre paredes, pero la fuerza de su ciencia se extiende lejos, puede ver mismo lo que otros hacen. (…)

    ¡Qué el Dios de la paz, los plenifique con todos los bienes espirituales y celestiales, por nuestro Señor Jesucristo y el amor  del Espíritu (cf. Rom 15,30). A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 26 de abril de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 27 de Abril - Jesús sopló sobre ellos y dijo “Reciban al Espíritu Santo”


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal, 17 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993)


Jesús sopló sobre ellos y dijo “Reciban al Espíritu Santo” 
           
    Jesús entrega a sus discípulos al Espíritu Santo para que los acompañe. Tal como está escrito “Sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan»” (Jn 20,22-23). Las faltas voluntarias habían reprimido el primer soplo, por eso el Señor otorga este segundo soplo cuando sube de los infiernos, después de su resurrección.

    Si entonces entrega su gracia, luego la prodigará más todavía. Cómo si dijera: Estoy pronto para darles toda la gracia desde ahora, pero su recipiente no está todavía vacío. En la espera, reciban la cantidad de gracia que pueden contener, pero esperen mucha más todavía  “Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo Alto” (Lc 24,49). Ahora tomen una parte, entonces la tendrán enteramente. El que recibe, con frecuencia sólo puede recibir el don parcialmente. El que es “revestido”, es envuelto totalmente por la vestimenta. Así les dice “Con el escudo de la fe, podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Animados por el Espíritu, eleven constantemente oraciones, tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, la Palabra de Dios (cf. Ef 6,16-18).

domingo, 20 de abril de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 21 de Abril - "Han recibido la verdad y la han proclamado"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal, 14 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993) 


"Han recibido la verdad y la han proclamado"
            
    Los príncipes de sacerdotes y los fariseos hicieron sellar la tumba por Pilatos. Pero las mujeres contemplaron al Resucitado. Isaías, conociendo la pusilanimidad de los príncipes de los sacerdotes y la firmeza de la fe de las santas mujeres dijo “Mujeres que vienen de la visión, aproxímense. Porque este es un pueblo sin inteligencia” (cf. Is 27,11). Los príncipes de sacerdotes carecen de inteligencia, mientras que las mujeres ven con sus propios ojos. Y cuando los soldados fueron para encontrar  a los príncipes de sacerdotes en la ciudad y les contaron lo que había ocurrido, ellos dieron a los soldados esta consigna: “Digan así: Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos” (cf. Mt 28,13). Isaías tiene razón de predecir, como si hablara de ellos “¡No nos vaticinen la verdad! ¡Háblennos de cosas agradables, tengan visiones ilusorias!” (cf. Is 30,10). El Resucitado se despertó y he aquí que ofrecen dinero a los soldados, para tratar de convencer. (…)

    “Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo” (Mt 28,14). Lo podrán convencer, no convencerán al universo… Los soldados que cuidaban la tumba no fueron condenados cómo lo fueron los guardias, cuándo Pedro salió de su prisión. El castigo de Herodes cayó sobre estos últimos ya que no supieron encontrar justificación. (…) Los que han recibido la verdad, la han proclamado, con la fuerza del Salvador que no sólo ha resucitado de entre los muertos, sino que con él resucita a los muertos. Hablando en nombre de ellos, el profeta Oseas dice claramente: “Después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará, y viviremos en su presencia” (Os 6,2). 

miércoles, 2 de abril de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 03 de Abril - "Testigos de Cristo"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 10,19 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993) 


"Testigos de Cristo"
            
    Mis amados, son numerosos los testimonios verídicos sobre Cristo. Testimonio del Padre, viniendo del cielo, en cuanto a su Hijo. Testimonio del Espíritu Santo, que desciende bajo la forma corporal de una paloma. Testimonio de Gabriel arcángel, anunciando a María la Buena Noticia. Testimonio de la Virgen, Madre de Dios, testimonio del bendecido lugar del pesebre. (…) Juan Bautista es testigo, el más grande de los profetas, introductor de la Nueva Alianza y en cierta forma en su persona une las dos Alianzas, la Antigua y la Nueva. 
           
     Entre los ríos, el Jordán es testigo, y entre los mares es testigo el mar de Tiberíades. Los ciegos, los cojos, son testigos y los muertos resucitan. Los demonios testimonian diciendo “Sabemos quién eres: el Santo de Dios” (Mc1,24). Son testigos los vientos llevados al orden y al silencio. Son testigos los cinco panes que fueron multiplicados para cinco mil personas. (…) Los enemigos de ese tiempo testimonian y entre ellos, el bienaventurado Pablo, enemigo de un instante, esclavo por largo tiempo. Los doce apóstoles son testigos y han proclamado la verdad, no solamente en palabras sino por suplicios y muerte. (…)

    Todos ellos y numerosos otros, son todos testigos. Cristo, sostenido por tantos testimonios ¿encuentra todavía la incredulidad? Si alguien permanecía incrédulo aún, que crea desde ahora. Si alguien era ya creyente, que progrese en la fe, creyendo en nuestro Señor Jesucristo, sabiendo de quien lleva el nombre. Eres llamado “cristiano", respeta tu nombre. ¡Que tus bellas obras brillen ante los hombres, para que a su vista, los hombres glorifiquen en Cristo Jesús nuestro Señor, al Padre de los cielos, a quien es la gloria ahora y por los siglos de los siglos! Amén. 

lunes, 17 de marzo de 2025

SANTORAL - SAN CIRILO DE JERUSALÉN

18 de Marzo


    San Cirilo nació cerca de Jerusalen y fue Arzobispo de esa ciudad durante 30 años, de los cuales estuvo 16 años en destierro. 5 veces fue desterrado: tres por los de extrema izquierda y dos por los de extrema derecha.

    Era un hombre suave de carácter, enemigo de andar discutiendo, que deseaba más instruir que polemizar, y trataba de permanecer neutral en las discusiones. Pero por eso mismo una vez lo desterraban los de un partido y otra vez los del otro.

    Aunque los de cada partido extremista lo llamaban hereje, sin embargo San Hilario (el defensor del dogma de la Santísima Trinidad) lo tuvo siempre como amigo, y San Atanasio (el defensor de la divinidad de Jesucristo) le profesaba una sincera amistad, y el Concilio general de Constantinopla, en el año 381, lo llama "valiente luchador para defender a la Iglesia de los herejes que niegan las verdades de nuestra religión".

    Una de las acusaciones que le hicieron los enemigos fue el haber vendido varias posesiones de la Iglesia de Jerusalen para ayudar a los pobres en épocas de grandes hambres y miserias. Pero esto mismo hicieron muchos obispos en diversas épocas, con tal de remediar las graves necesidades de los pobres.

    El emperador Juliano, el apóstata, se propuso reconstruir el templo de Jerusalen para demostrar que lo que Jesús había anunciado en el evangelio ya no se cumplía. San Cirilo anunció mientras preparaban las grandes cantidades de materiales para esa reconstrucción, que aquella obra fracasaría estrepitosamente. Y así sucedió y el templo no se reconstruyó.

    San Cirilo de Jerusalen se ha hecho célebre y ha merecido el título de Doctor de la Iglesia, por unos escritos suyos muy importantes que se llaman "Catequesis". Son 18 sermones pronunciados en Jerusalen, y en ellos habla de la penitencia, del pecado, del bautismo, y del Credo, explicándolo frase por frase. Allí instruye a los recién bautizados acerca de las verdades de la fe y habla bellísimamente de la Eucaristía.

    En sus escritos insiste fuertemente en que Jesucristo sí esta presente en la Santa Hostia de la Eucaristía. A los que reciben la comunión en la mano les aconseja: "Hagan de su mano izquierda como un trono en el que se apoya la mano derecha que va a recibir al Rey Celestial. Cuidando: que no se caigan pedacitos de hostia. Así como no dejaríamos caer al suelo pedacitos de oro, sino que los llevamos con gran cuidado, hagamos lo mismo con los pedacitos de Hostia Consagrada".

    Al volver de su último destierro que duró 11 años, encontró a Jerusalen llena de vicios y desórdenes y divisiones y se dedicó con todas sus fuerzas a volver a las gentes al fervor y a la paz, y a obtener que los que se habían pasado a las herejías volvieran otra vez a la Santa Iglesia Católica. A los 72 años murió en Jerusalen en el año 386.En 1882 el Sumo Pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia.

Oremos

    Señor, Dios nuestro, que has permitido a tu Iglesia penetrar con mayor profundidad en los sacramentos de la salvación, por la predicación de San Cirilo, obispo de Jerusalén, concédenos, por su intercesión, llegar a conocer de tal modo a tu Hijo que podamos participar con mayor abundancia de su vida divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

viernes, 7 de marzo de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 08 de Marzo - «Dejándolo todo, se levantó y le siguió»

 

       San Cirilo de Jerusalén, obispo Catequesis Bautismales: La cuaresma conduce al bautismo


«Dejándolo todo, se levantó y le siguió» 

    Sois ya discípulos de la nueva Alianza y partícipes de los misterios de Cristo, ahora por vocación, pero dentro de poco también como un don: haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ez 18,31) para que se alegren los moradores del cielo. Pues si, como dice el evangelio, «habrá alegría por un solo pecador que se convierte» ( Lc 15,7), ¿cuánto más no moverá a la alegría a los habitantes del cielo la salvación de tantas almas?

    Habiendo entrado por un camino ancho y hermoso, recorred cautelosamente la senda de la piedad. Pues el unigénito Hijo de Dios está plenamente dispuesto para vuestra redención y señala: «Venid todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré» (Mt 11,28). Los que lleváis el pernicioso vestido de vuestras ofensas y estáis oprimidos por las cadenas de vuestros pecados, escuchad la voz del profeta que dice: «Lavaos, purificaos, quitad de delante de mis ojos las maldades de vuestra alma»( Is 1,16), de modo que os aclame el coro de los ángeles: «Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado»( Sal. 31,1). Los que habéis encendido hace poco por primera vez las lámparas de la fe, sostenedlas en las manos sin que se apaguen, para que aquel que en otro tiempo abrió por la fe el paraíso al ladrón en este santísimo monte del Gólgota (Lc 23,43) os conceda también a vosotros cantar el cántico nupcial.

    Si alguno es ahora esclavo del pecado, prepárese mediante la fe para la regeneración liberadora de la adopción filial. Y abandonada la funesta servidumbre de los pecados, una vez dedicado al dulce servicio del Señor, será juzgado digno de disfrutar la herencia del reino celestial. Desvestíos por medio de la confesión del hombre viejo, que se corrompe por las concupiscencias del error, para revestiros del hombre nuevo, que se renueva por el conocimiento de aquel que le creó. Recibid por la fe las arras del Espíritu (2Co 5,5) para que podáis ser recibidos en las moradas eternas. Acercaos (a recibir) el sello espiritual para que podáis ser reconocidos favorablemente por vuestro dueño.

sábado, 11 de enero de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 12 de Enero - "Jesús santificó el bautismo y nos ha divinizado"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 3, 11-12 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993)


"Jesús santificó el bautismo y nos ha divinizado"
          
    Jesús ha santificado el bautismo al recibir el bautismo de Juan. Si el mismo Hijo de Dios fue bautizado, ¿un hombre piadoso despreciaría el bautismo? Jesús no recibió el bautismo para el perdón de los pecados, ya que no tiene pecado. Él recibió el bautismo  -sin tener pecado- para dar gracia y dignidad divinas a los bautizados. “Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne” (Heb 2,14), al participar de su presencia corporal, participan también de su gracia divina. Jesús recibió el bautismo de Juan, afín que el participar  en su bautismo nos otorgue honor y salvación. (…)

    Desciendes en el agua cargado de tus pecados y la invocación de la gracia marca con su sello tu alma y no permite que seas deglutido por el terrible dragón. Descendido muerto por el pecado, remontas vivificado por la justicia. Si fuiste injertado en la semejanza de la muerte del Salvador, serás considerado digno de la resurrección. Jesús ha sufrido al tomar sobre él las faltas de toda la tierra, y habiendo puesto el pecado a muerte, te resucitó en la justicia. Igualmente, descendido tú también en el agua, como sepultado en las aguas tal cómo él en la roca, resucitas “llevando una Vida nueva” (Rom 6,2).

sábado, 10 de agosto de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 11 de Agosto - "Con confianza participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis mistagógica 4º (in Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1971)



"Con confianza participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo"
            
    En la noche en la que fue librado, el Señor Jesús tomó pan y después de dar gracias lo partió y dio a sus discípulos diciendo: “Tomen y coman: este es mi Cuerpo”. Luego, tomando la copa dijo: “Tomen y beban: esta es mi Sangre” (cf. 1 Cor 11,23-25). Si él mismo declaró abiertamente hablando del pan “Este es mi Cuerpo”, ¿quién osaría  dudar? Si él mismo afirmó “Esta es mi Sangre”, ¿quién se animaría a decir que no lo es? (…)

    Así, con plena confianza participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo. Bajo la forma de pan es el Cuerpo que te es dado, bajo la forma de vino es la Sangre que te es dado, para que tomando parte al Cuerpo y Sangre de Cristo te transformes en un solo cuerpo y una sola sangre con Cristo. De esta forma llegamos a “participar de la naturaleza divina” (2 Pe 1,4). (…)

    David anteriormente dijo en un salmo: “Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva, para sacar de la tierra el pan y el vino que alegra el corazón del hombre, para que él haga brillar su rostro con el aceite y el pan reconforte su corazón” (Sal 104 (103), 14-15). Entonces, fortifica tu corazón tomando parte en ese pan espiritual y alegra el rostro de tu alma. Puedas, con el rostro descubierto y pureza de corazón, reflejar como en un espejo la gloria del Señor (cf.2 Cor 3,18).

miércoles, 7 de agosto de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 08 de Agosto - ¡Feliz si reconoces al Hijo de Dios!


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 11 (Catéchèse baptismale n°11,3, Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne 1993)


¡Feliz si reconoces al Hijo de Dios!
            
    Nuestro Señor Jesucristo se hizo hombre, cuando era desconocido para muchos. Queriendo enseñar la verdad desconocida, reunió a sus discípulos y les dijo “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?” (Mt 13,16). 

    No expresaba un deseo de gloria sino que quería revelar la verdad, para que ellos -compañeros del Dios Hijo único de Dios- no lo tomaran por un hombre ordinario. Cuando respondieron “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas” (Mt 16,14), les aclaró que esas personas tenían como excusa el ignorarlo. Pero, ellos, los apóstoles, que en su Nombre purificaban a los leprosos, expulsaban demonios, resucitaban a los muertos, no podían ignorar por quien  realizaban esos prodigios. Como guardaban silencio, ya que esa ciencia superaba al hombre, Pedro, el jefe de los apóstoles, heraldo de la Iglesia, pronunció esta palabra. No la encontró en sí mismo, siguió una inspiración que no venía de hombre sino del Padre que  iluminaba su inteligencia al responder: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16). Una bienaventuranza siguió a esta palabra, porque en verdad superaba al hombre. Un sello distinguía esta declaración: esta revelación venía del Padre. Por eso el Salvador exclamó: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo” (Mt 16,17).

    El que niega al Hijo de Dios es infeliz y miserable. Pero el que reconoce a nuestro Señor Jesucristo como Hijo de Dios, participa de esta bienaventuranza

jueves, 18 de abril de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 19 de Abril - ¡La fe te asegura: recibes un pan celeste y una copa de salvación!


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis mistagógica 4º (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1971)


¡La fe te asegura: recibes un pan celeste y una copa de salvación!

    En otros tiempos, Cristo decía: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes” (Jn 6,53). Pero no escucharon espiritualmente sus palabras y se fueron, escandalizados, pensando que el Señor los invitaba a una comida ordinaria.

    Ya en el Antiguo Testamento, se presentaba el pan de Proposición. Actualmente no tiene objeto ofrecer los panes de la Antigua Alianza. En la Nueva Alianza se presenta un pan celeste y una copa de salvación (cf. Sal 116,13) que santifican el alma y el cuerpo. Lo mismo que el pan se acorda con el cuerpo, el Verbo se armoniza con el alma.

    No te detengas en el pan y el vino como si se tratara de esto únicamente, ya que según la afirmación del Maestro se trata de cuerpo y de sangre. Más allá de lo que te sugiere la percepción de los sentidos, la fe te asegura. No juzgues la realidad según el sabor sino según la fe. (…)

    Lo que aprendes te da esta certeza: lo que parece pan, aunque tenga el sabor, no es pan sino el Cuerpo de Cristo. Lo que parece vino, aunque tenga el sabor, no es vino sino la Sangre de Cristo.

domingo, 31 de marzo de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 01 de Abril - "¡No teman! ¡Exulten temblando!"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 14 (Les Catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne 1993)


"¡No teman! ¡Exulten temblando!"

    “De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: «Alégrense». Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él” (Mt 28,9). Ellas lo abrazaron para que se cumpliera la Palabra “Lo agarré, y no lo soltaré” (Ct 3,4). Sin dudas las mujeres eran débiles físicamente, pero viril era su valentía. La abundancia de las aguas no pudo apagar su amor, ni los ríos deglutirlo. Muerto estaba el que buscaban, pero la esperanza de la resurrección no estaba apagada.

    El ángel, dirigiéndose todavía a ellas: “No teman” (Mt 28,5). No es a los soldados sino a ustedes que digo “No teman”. Ellos temían, porque fueron instruidos por la experiencia, fueron testigos y exclamaron “Verdaderamente este era el Hijo de Dios” (Mt 27,54). Ustedes, al contrario, no tienen que temer porque “en el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor” (1 Jn 4,18).

    “Vayan en seguida a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos” (Mt 27,8). Ellas se van con temor mezclado de alegría. ¿Todavía eso no está escrito? Si. El Salmo 2 narra la pasión de Cristo “Sirvan al Señor con temor; temblando, ríndanle homenaje” (Sal 2,11.12). “Exulten” porque el Señor resucitó, “temblando” ya que el ángel se les apareció como un relámpago.

domingo, 17 de marzo de 2024

SANTORAL - SAN CIRILO DE JERUSALÉN

18 de Marzo


   San Cirilo nació cerca de Jerusalen y fue Arzobispo de esa ciudad durante 30 años, de los cuales estuvo 16 años en destierro. 5 veces fue desterrado: tres por los de extrema izquierda y dos por los de extrema derecha.

    Era un hombre suave de carácter, enemigo de andar discutiendo, que deseaba más instruir que polemizar, y trataba de permanecer neutral en las discusiones. Pero por eso mismo una vez lo desterraban los de un partido y otra vez los del otro.

    Aunque los de cada partido extremista lo llamaban hereje, sin embargo San Hilario (el defensor del dogma de la Santísima Trinidad) lo tuvo siempre como amigo, y San Atanasio (el defensor de la divinidad de Jesucristo) le profesaba una sincera amistad, y el Concilio general de Constantinopla, en el año 381, lo llama "valiente luchador para defender a la Iglesia de los herejes que niegan las verdades de nuestra religión".

    Una de las acusaciones que le hicieron los enemigos fue el haber vendido varias posesiones de la Iglesia de Jerusalen para ayudar a los pobres en épocas de grandes hambres y miserias. Pero esto mismo hicieron muchos obispos en diversas épocas, con tal de remediar las graves necesidades de los pobres.

    El emperador Juliano, el apóstata, se propuso reconstruir el templo de Jerusalen para demostrar que lo que Jesús había anunciado en el evangelio ya no se cumplía. San Cirilo anunció mientras preparaban las grandes cantidades de materiales para esa reconstrucción, que aquella obra fracasaría estrepitosamente. Y así sucedió y el templo no se reconstruyó.

    San Cirilo de Jerusalen se ha hecho célebre y ha merecido el título de Doctor de la Iglesia, por unos escritos suyos muy importantes que se llaman "Catequesis". Son 18 sermones pronunciados en Jerusalen, y en ellos habla de la penitencia, del pecado, del bautismo, y del Credo, explicándolo frase por frase. Allí instruye a los recién bautizados acerca de las verdades de la fe y habla bellísimamente de la Eucaristía.

    En sus escritos insiste fuertemente en que Jesucristo sí esta presente en la Santa Hostia de la Eucaristía. A los que reciben la comunión en la mano les aconseja: "Hagan de su mano izquierda como un trono en el que se apoya la mano derecha que va a recibir al Rey Celestial. Cuidando: que no se caigan pedacitos de hostia. Así como no dejaríamos caer al suelo pedacitos de oro, sino que los llevamos con gran cuidado, hagamos lo mismo con los pedacitos de Hostia Consagrada".

    Al volver de su último destierro que duró 11 años, encontró a Jerusalen llena de vicios y desórdenes y divisiones y se dedicó con todas sus fuerzas a volver a las gentes al fervor y a la paz, y a obtener que los que se habían pasado a las herejías volvieran otra vez a la Santa Iglesia Católica. A los 72 años murió en Jerusalen en el año 386.En 1882 el Sumo Pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia.

Oremos

    Señor, Dios nuestro, que has permitido a tu Iglesia penetrar con mayor profundidad en los sacramentos de la salvación, por la predicación de San Cirilo, obispo de Jerusalén, concédenos, por su intercesión, llegar a conocer de tal modo a tu Hijo que podamos participar con mayor abundancia de su vida divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

martes, 12 de marzo de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 13 de Marzo - “Lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo”

 

San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 4 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne 1993)


“Lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo” 

    Que su alma reciba el dogma fundamental que concierne a Dios: hay un solo Dios, uno sólo, sin nacimiento, sin comienzo, sin cambios ni mutaciones. No fue engendrado por otro, no hay otro ser para tomar la sucesión de su vida. No empezó a vivir en el tiempo, no existe fecha en la que tenga fin. Es a la vez bueno y justo. (…) Único es el autor del cielo y de la tierra, el creador de los ángeles y los arcángeles. Es el autor de una multitud de criaturas, el Padre de uno sólo antes de los siglos, uno sólo que es el Hijo Único, nuestro Señor Jesucristo, con el que ha hecho todas las cosas, las visibles y las invisibles.

    Este Padre de nuestro Señor Jesucristo no está circunscrito en un lugar cualquiera, más pequeño que el cielo. Los cielos son la obra de sus manos, su mano abarca toda la tierra. Está en todas las cosas y más allá de todas las cosas. No te imagines que el sol sea más brillante o igual que él, ya que el que ha creado al sol es, sin comparación, mucho más grande y brillante que él. Sabe por anticipado lo que debe existir, es más fuerte que todos los seres, los conoce a todos, realiza lo que desea. No está sumido a las vicisitudes de las cosas, ni al nacimiento, tampoco a la fortuna o a lo ineluctable. Es perfecto desde todo punto de vista y posee todo tipo de virtud. No sufre disminución ni crecimiento, está siempre en el mismo estado, es absolutamente idéntico a sí mismo. Preparó una sanción a los pecadores y a los justos una corona.

    Muchas personas, de diversas maneras, se perdieron lejos de este Dios único. (…) Establece primero sólidamente en tu alma este dogma de la piedad por medio de la fe.

viernes, 16 de febrero de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 17 de Febrero - «Dejándolo todo, se levantó y le siguió»


         San Cirilo de Jerusalén Catequesis Bautismales: La cuaresma conduce al bautismo


«Dejándolo todo, se levantó y le siguió» 

    Sois ya discípulos de la nueva Alianza y partícipes de los misterios de Cristo, ahora por vocación, pero dentro de poco también como un don: haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ez 18,31) para que se alegren los moradores del cielo. Pues si, como dice el evangelio, «habrá alegría por un solo pecador que se convierte» ( Lc 15,7), ¿cuánto más no moverá a la alegría a los habitantes del cielo la salvación de tantas almas?

    Habiendo entrado por un camino ancho y hermoso, recorred cautelosamente la senda de la piedad. Pues el unigénito Hijo de Dios está plenamente dispuesto para vuestra redención y señala: «Venid todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré» (Mt 11,28). Los que lleváis el pernicioso vestido de vuestras ofensas y estáis oprimidos por las cadenas de vuestros pecados, escuchad la voz del profeta que dice: «Lavaos, purificaos, quitad de delante de mis ojos las maldades de vuestra alma»( Is 1,16), de modo que os aclame el coro de los ángeles: «Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado»( Sal. 31,1). Los que habéis encendido hace poco por primera vez las lámparas de la fe, sostenedlas en las manos sin que se apaguen, para que aquel que en otro tiempo abrió por la fe el paraíso al ladrón en este santísimo monte del Gólgota (Lc 23,43) os conceda también a vosotros cantar el cántico nupcial.

    Si alguno es ahora esclavo del pecado, prepárese mediante la fe para la regeneración liberadora de la adopción filial. Y abandonada la funesta servidumbre de los pecados, una vez dedicado al dulce servicio del Señor, será juzgado digno de disfrutar la herencia del reino celestial. Desvestíos por medio de la confesión del hombre viejo, que se corrompe por las concupiscencias del error, para revestiros del hombre nuevo, que se renueva por el conocimiento de aquel que le creó. Recibid por la fe las arras del Espíritu (2Co 5,5) para que podáis ser recibidos en las moradas eternas. Acercaos (a recibir) el sello espiritual para que podáis ser reconocidos favorablemente por vuestro dueño.

viernes, 12 de enero de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 13 de Enero - “No vine a llamar a justos, sino a pecadores”


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 2 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993)


“No vine a llamar a justos, sino a pecadores” 

    El pueblo entero puede pecar, pero Dios no se cansa de tener misericordia. El pueblo fabricó un becerro y Dios no dejó su misericordia, los hombres renegaron de Dios pero Dios no puede negarse a sí mismo (cf. 2 Tm 2,13). “Este es tu dios Israel” (Ex 32,4), habían dicho los Hebreos del becerro. Mismo después de eso, fiel a sí mismo, Dios se hace su salvador. El pueblo no fue el único en pecar, con él pecó su Sumo Sacerdote, Aarón. Por eso Moisés dijo que la cólera del Señor se elevó también contra Aarón, que había rezado por él y Dios lo había perdonado (cf. Dt 21,8). Si Moisés, al rezar por el Sumo Sacerdote pecador, desarmó al Señor, ¿Jesús, el Hijo único, cuando reza por nosotros, no desarmaría a Dios? Dios no impidió a Aarón, culpable, de acceder a su función de Sumo Sacerdote, ¿te impedirá a ti que sales del paganismo, acceder a la salvación?

    Haz penitencia de la misma manera, tú también hombre, nada impedirá a la gracia de venir a ti. Adopta desde ahora una conducta irreprochable, porque Dios ama realmente a los hombres, y este amor nadie puede explicarlo. Aún si todas las lenguas se reunieran, sería imposible, ni siquiera parcialmente, medir la misericordia de Dios. Nosotros exponemos una parte de lo que está escrito acerca de su misericordia por los hombres, pero no sabemos a qué nivel se elevó su perdón con respecto a los ángeles. Porque a ellos también los perdona, ya que hay una sola criatura sin pecado: Jesús. Él nos purifica de nuestras faltas. También acorda el perdón necesario a los ángeles.

sábado, 6 de enero de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 07 de Enero - “El Espíritu descendió del cielo en forma de paloma”


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 17,9-10 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne, 1993)


“El Espíritu descendió del cielo en forma de paloma” 

    Al ser bautizado Cristo, el Espíritu Santo descendió para que no quedase oculta la dignidad del que se bautizaba, según la afirmación de Juan “El que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo" (Jn 1,33). ¿Qué dice el Evangelio? “Se abrieron los cielos”. Se abrieron por la dignidad del que descendía. “Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él” (Mt 3,16). Es evidente que descendió por su propio movimiento. Era conveniente (…) que las primicias y los dones del Espíritu Santo que se otorgan a los bautizados, se mostrasen primero en la humanidad del Salvador, que es el que confiere esta inmensa gracia.

    El Espíritu Santo descendió en forma de paloma y, según se dice, la paloma es modelo de pureza, inocencia y sencillez. El Espíritu descendió intercediendo con sus oraciones, a favor de los nuevos hijos de Dios y por el perdón de sus pecados (cf. Rm 8). (…) Una imagen de esa paloma venía prefigurada por aquella que se menciona en la historia de Noé (Gn 8,8 ss.). En aquellos tiempos, a través de la madera y el agua, llegó a los hombres la salvación y el comienzo de una nueva generación. Igual que la paloma volvió a Noé al atardecer, llevando un ramo de olivo (Gn 8,11), así, en el bautismo el Espíritu Santo descendió hacia el nuevo Noé, autor de la nueva humanidad. Llevaba con él hacia la misma barca, a todas las especies. (…). La paloma espiritual descendió en tiempos del bautismo de Cristo, para mostrar que es él el que salva a los creyentes con el leño de la cruz, y más tarde, con su muerte, da la salvación a la humanidad.