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miércoles, 26 de agosto de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 27 de Agosto - "¡Feliz el servidor que se encuentra velando!"


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Carta 67 a su señoría André Cavalcabo (Lettres I, Téqui, 1976)


"¡Feliz el servidor que se encuentra velando!"
            
    Queridísimo y bien amado Hermano en Cristo Jesús: Yo, Catalina, sierva y esclava de servidores de Jesucristo, le escribo en su preciosa Sangre, con el deseo de verlo un señor justo en el ejercicio del poder que le es confiado. (…)

    Debemos ser justos y guardar con justicia la ciudad de nuestra alma, viviendo en el verdadero y santo temor de Dios. Tenemos que amar la virtud y detestar el vicio y de esta forma, apreciaremos la Sangre de Jesús crucificado. La verdadera y santa justicia brillará entonces en usted, será un señor justo y bueno para su alma y para su prójimo. Por eso le he dicho que deseaba verlo como un señor justo, para que mantenga el derecho y la justicia en el cargo que tiene, viviendo con justicia.

    Queridísimo Hermano, no siga durmiendo, sacúdase del sueño con celo. Retornemos hacia nosotros, no esperemos otro tiempo ya que el tiempo no espera más: el tiempo va más rápido de lo que imaginamos. Quisiera que saliéramos de nuestra posición y rompiéramos los lazos que nos atan, ya que lo que está atado no puede avanzar. Es necesario que avancemos en el camino de la virtud, siguiendo la doctrina de Jesús crucificado, que es el Camino, la Verdad y la Vida. El que lo sigue no marcha en las tinieblas sino en la luz. Tenemos entonces que caminar en este camino, bueno y recto.

domingo, 24 de mayo de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 25 de Mayo - ¡María, portadora del fuego divino!


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa María, tierra fecunda (Jésus Christ notre Résurrection, Cerf, 1980)


¡María, portadora del fuego divino!
            
    ¡María! ¡María, templo de la Trinidad; María, portadora de fuego; María dadora de misericordia! ¡María, que has hecho germinar el fruto divino! María, colaborando en un cierto sentido con la redención del género humano, con el Verbo que salvó al mundo, por el sufrimiento de tu carne. Cristo fue redentor por su pasión, tú te asociaste a él con el dolor de cuerpo y de alma.

    ¡María! ¡Mar tranquilo, dadora de paz, María, tierra fecunda! Eres el árbol nuevo que ha portado la flor perfumada del Verbo, Hijo Único de Dios. En ti, tierra fecunda, fue sembrado el Verbo. Eres a la vez la tierra y el árbol. María, carro de fuego, has llevado el fuego escondido y velado bajo la ceniza de tu humanidad. (…)

    ¡María! Dulcísimo amor, en ti está escrito el Verbo que nos da la doctrina de la vida, eres la tabla sobre la que está gravada esta doctrina. Grabada en ti, el Verbo lleva la cruz del santo deseo que habita en él. A penas concebido, es llevado por el deseo de morir por la salvación de los hombres, por los que él se encarnó. Fue una gran cruz llevar tanto tiempo un deseo que hubiera querido realizar enseguida.

sábado, 16 de mayo de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 17 de Mayo - "Ese puente que conduce a las alturas del Cielo"


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa El don del Verbo Encarnado, XIII, 29 (Le dialogue, Téqui, 1976)


"Ese puente que conduce a las alturas del Cielo"

   
[Santa Catalina escuchó a Dios decirle:] Cuando mi Hijo unigénito regresó a mí cuarenta días después de su resurrección, este puente estaba elevado por encima de la tierra. Porque dejó vuestra compañía y ascendió al cielo por el poder de mi naturaleza divina para sentarse a la diestra de su Padre eterno. El día de su Ascensión los discípulos estaban como muertos porque sus corazones habían sido elevados al cielo junto con mi Hijo, que es la Sabiduría. Entonces el ángel les dijo: “No os quedéis aquí, porque él está sentado a la diestra del Padre”. (Hechos 1,11).

    Así que primero hice de mi Hijo un puente mientras vivía en vuestra compañía. Y aunque ese puente viviente ha sido quitado de vuestra vista, permanece el camino puente de su enseñanza que, como os dije, se mantiene unido por mi poder y la sabiduría de mi Hijo y la misericordia del Espíritu Santo. 

    Mi poder da la virtud del coraje a quienes siguen este camino. La sabiduría les da luz para conocer la verdad en el camino. Y el Espíritu Santo les da un amor que arranca del alma todo amor sensual y deja sólo el amor virtuoso.

    Así que ahora, tanto como antes, tanto a través de su enseñanza como cuando estaba entre vosotros, él es el camino, la verdad y la vida, el camino que es el puente que conduce a las alturas mismas del cielo. 

    Esto es lo que quiso decir cuando dijo: “Salí del Padre y al Padre vuelvo”, y “volveré a vosotros” (cf. Jn 16, 28; Jn 14, 28). En otras palabras: Mi Padre me ha enviado a ustedes y me ha hecho su puente para que puedan atravesar el río y alcanzar la vida.

lunes, 11 de mayo de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 12 de Mayo - "Cristo nos ha dado el Espíritu Santo"


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Carta 98. A los religiosos de Cervaia (Lettres, Téqui, 1976)


"Cristo nos ha dado el Espíritu Santo"
            
    Ánimo, mis Hermanos, no nos dejemos abatir por el pecado cometido, ni por ninguna ilusión, ni por las tentaciones del demonio. La ruta puede ser ruda y fangosa, pero Cristo, nuestro médico, nos ha dado un remedio para todas nuestras enfermedades: un bautismo de sangre y de fuego, en el que el alma purificada y lavada de todos sus pecados, consume y destruye las tentaciones e ilusiones del demonio. (…)

    El hombre, en tanto vive en la prisión corruptible de su cuerpo, prueba una ley perversa, que lo invita y solicita siempre para el pecado, pero la humilde bondad de Dios le da un remedio continuo que fortifica su razón y su libertad. El remedio continuo es el fuego del Espíritu Santo, que no se apaga jamás y expande siempre su gracia y sus beneficios. Cada día podemos tener ese bondadoso bautismo que nos es dado por gracia y no por méritos.

    Cuando el alma mira y ve en ella ese tesoro y ese fuego del Espíritu Santo, ella se llena tanto de amor a su Creador que renuncia a sí enteramente. (…) Ve y considera únicamente su nada y la bondad de Dios hacia ella. Ve que esa bondad infinita sólo quiere su bien y, entonces, su amor a Dios deviene perfecto. No tiene otro pensamiento, otro afecto, y no puede retener el impulso de su deseo. Corre sin pesos y sin ligaduras, ya que ha sido liberada de los obstáculos que podían detenerla.

martes, 28 de abril de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 29 de Abril - "La unión a Dios y la salvación de las almas"


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa El Diálogo. Del Preludio (Le dialogue, Téqui, 1976)



"La unión a Dios y la salvación de las almas"
            
    La criatura que desea ardientemente la gloria de Dios y la salvación de las almas, procura ejercitarse cierto tiempo en las virtudes ordinarias y en el conocimiento de sí misma, para así conocer mejor la bondad de Dios hacia ella. Del conocimiento surge el amor y el que ama procura seguir la verdad y revestirse de ella. Nada hace gustar tanto a la criatura esta verdad, nada le procura tanta luz, como la oración humilde y continua, fundada en el conocimiento de sí misma y de Dios. Esta oración, así comprendida, une el alma con Dios.

    Siguiendo entonces las huellas de Jesucristo crucificado, por deseo, por afecto, por unión de amor, la criatura deviene otro Cristo. Es lo que Cristo ha querido enseñarnos con estas palabras “El que me ame será amado por mi Padre y yo me manifestare a él” (Jn 14,21) y “que ellos sean uno, como nosotros somos uno - yo en ellos y tú en mi- que sean uno” (Jn 17,22). Encontramos palabras semejantes en muchos lugares de la Escritura. Ya que Cristo es la Verdad, ellas nos hacen ver que por amor el alma deviene una con él.

    Para mostrarlo más claramente, recuerdo lo que conocí por una sierva de Dios En un arrebatamiento del espíritu durante su oración, Dios abriendo velos le había hecho contemplar el amor que tiene por sus servidores. Le decía “Abre los ojos de tu inteligencia y mira en mí: verás la dignidad y la belleza de mi criatura razonable. Además de la belleza que he dado a las criaturas creándolas a mi imagen y semejanza, contempla a los que son revestidos de la vestimenta nupcial, es decir de la caridad, embellecida con la multitud de las virtudes. Ellos son uno con mí por amor”.

SANTORAL - SANTA CATALINA DE SIENA

29 de Abril


    Virgen y doctora de la Iglesia (1347-1380). Nacida en 1347, Catalina (nombre que significa "Pura") era la menor del prolífico hogar de Diego Benincasa. Allí crecía la niña en entendimiento, virtud y santidad. A la edad de cinco o seis años tuvo la primera visión, que la inclinó definitivamente a la vida virtuosa. Cruzaba una calle con su hermano Esteban, cuando vio al Señor rodeado de ángeles, que le sonreía, impartiéndole la bendición.

    Su padre, tintorero de pieles, pensó casarla con un hombre rico. La joven manifestó que se había prometido a Dios. Entonces, para hacerla desistir de su propósito, se la sometió a los servicios mas humildes de la casa. Pero ella caía frecuentemente en éxtasis y todo le era fácil de sobrellevar.

    Finalmente, derrotados por su paciencia, cedieron sus padres y se la admitió en la tercera orden de Santo Domingo y siguió, por tanto, siendo laica. Tenía dieciséis años. Sabía ayudar, curar, dar su tiempo y su bondad a los huérfanos, a los menesterosos y a los enfermos a quienes cuidó en las epidemias de la peste. En la terrible peste negra, conocida en la historia con el nombre de "la gran mortandad", pereció más de la tercera parte de la población de Siena.

    A su alrededor muchas personas se agrupaban para escucharla. Ya a los veinticinco años de edad comienza su vida pública, como conciliadora de la paz entre los soberanos y aconsejando a los príncipes. Por su influjo, el papa Gregorio XI dejó la sede de Aviñon para retornar a Roma. Este pontífice y Urbano VI se sirvieron de ella como embajadora en cuestiones gravísimas; Catalina supo hacer las cosas con prudencia, inteligencia y eficacia.

    Aunque analfabeta, como gran parte de las mujeres y muchos hombres de su tiempo, dictó un maravilloso libro titulado Diálogo de la divina providencia, donde recoge las experiencias místicas por ella vividas y donde se enseñan los caminos para hallar la salvación. Sus trescientas setenta y cinco cartas son consideradas una obra clásica, de gran profundidad teológica. Expresa los pensamientos con vigorosas y originales imágenes. Se la considera una de las mujeres más ilustres de la edad media, maestra también en el uso de la lengua Italiana.

    Santa Catalina de Siena, quien murió a consecuencia de un ataque de apoplejía, a la temprana edad de treinta y tres años, el 29 de abril de 1380, fue la gran mística del siglo XIV. El papa Pío II la canonizó en 1461. Sus restos reposan en la Iglesia de Santa María sopra Minerva en Roma, donde se la venera como patrona de la ciudad; es además, patrona de Italia y protectora del pontificado.

    El papa Pablo VI, en 1970, la proclamó doctora de la Iglesia. Ella, Santa Teresa de Ávila y Santa Teresita de Lisieux son las tres únicas mujeres que ostentan este título.

Oremos

    Bendita y amada del Señor, y gloriosa Santa Catalina: por aquella felicidad que recibisteis de poder unirte a Dios y prepararte para una santa muerte, alcanzadme de su divina Majestad la gracia de que purificando mi conciencia con los sufrimientos de la enfermedad y con la confesión de mis pecados, merezca disponer mi alma, confortándola con el trance terrible de la muerte, y poder volar por ella a la eterna bienaventuranza de la gloria. Así sea.

martes, 24 de marzo de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 25 de Marzo - “El Todopoderoso ha hecho obras grandes por mí”


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Oración del 25 de marzo 1379


“El Todopoderoso ha hecho obras grandes por mí” 
    
    María, templo de la Trinidad, hogar de fuego divino, madre de misericordia..., tú eres el tallo nuevo (Is 11,1) que ha producido la flor que perfuma al mundo, el Verbo, el Hijo único de Dios. En ti, tierra fecunda, fue depositado el germen de este Verbo. (Mt 13,3ss) Tú has escondido el fuego en las cenizas de nuestra humanidad. Vaso de humildad donde arde la luz de la sabiduría verdadera..., por el fuego de tu amor, por la llama de tu humildad, has atraído hacia ti y hacia nosotros al Padre eterno...

    Gracias a esta luz, o María, nunca te has parecido a las vírgenes insensatas (Mt 25,1ss) sino que rebosas de virtud y de prudencia. Por esto has querido saber cómo se podía realizar lo que el ángel te anunciaba. Tú sabías que “para Dios todo es posible”. No tenías duda alguna. ¿Por qué, entonces, tú dices: -no conozco ningún hombre-? 

    No te faltaba la fe. Era la humildad profunda que te hacía decir esto. No dudabas del poder de Dios, te considerabas como indigna de tan gran prodigio. Si fuiste turbada por la palabra del ángel, no era por temor. Mirándolo a la misma luz de Dios, me parece que era más bien por admiración. Y qué admirabas, pues, o María, sino la inmensidad de la bondad de Dios. Mirándote a ti misma, te juzgabas indigna de esta gracia y quedabas turbada. Tu pregunta es la prueba de tu humildad. No eras presa del temor sino de admiración ante la inmensa bondad.

jueves, 16 de octubre de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 17 de Octubre - «Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados»


Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, co-patrona de Europa Diálogos: Bondad infinita de Dios. Diálogo, 18.


«Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados»

    Dios me dijo: “Nadie se escapa de mi mano, porque yo soy el que soy. (Ex 3,14) y vosotros no sois por vosotros mismos. Existís por mí. Soy el creador de todas las cosas que participan de mi ser y no del pecado que no es creación mía. Por tanto el pecado no es digno de ser amado. La criatura me ofende porque ama lo que no tiene que amar, el pecado… Al hombre le es imposible de salir de mi ser. O bien, permanece en mí bajo el peso de la justicia que castiga sus faltas, o bien permanece en mí guardado por mi misericordia. Abre, pues, los ojos de tu inteligencia y mira mi mano: verás que digo la verdad.

    Entonces, al abrir los ojos del espíritu para obedecer al Padre que es tan grande, vi el universo entero enfermo metido en la mano del Padre. Y Dios me dijo: “Hija mía, mira ahora y sé que nadie puede escapar de mi mano. Todos están cogidos por la justicia o por la misericordia, porque todos me pertenecen, son creados por mí, y los amo infinitamente. Sea la que fuera su malicia, les haré misericordia a causa de mis siervos; escucharé la petición que me presentas con tanto amor y tanto dolor…”

    Entonces, mi alma, como embriagada y fuera de sí en un infinito ardor de amor, sintió a la vez felicidad y dolor. Feliz por la unión con Dios, gustando su gozo y su bondad sumergida en su misericordia y sufriendo por ver ofendida una tan gran bondad.

miércoles, 30 de julio de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 31 de Julio - «El final de los tiempos»


       Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia Diálogos: El Juicio Capítulo 39


«El final de los tiempos» 

    [Santa Catalina oyó que Dios decía:] En el último día del juicio, cuando el Verbo, mi Hijo, revestido de mi majestad, vendrá a juzgar al mundo con su poder divino, no vendrá como pobre y miserable tal como se presentó cuando nació del seno de la Virgen, en un establo y en medio de animales, o tal como murió, entre dos ladrones. Entonces, en él mi poder estaba escondido; como hombre le dejé sufrir dolores y tormentos. No fue, en absoluto, que mi naturaleza divina se separara de la naturaleza humana, sino que le dejé sufrir como a hombre para expiar vuestras faltas. No, no es así que vendrá en el momento supremo: vendrá con todo su poder y con todo el esplendor de su propia persona…

    A los justos les inspirará, al mismo tiempo que un temor respetuoso, un gran júbilo. No es que su rostro cambie: su rostro, en virtud de su naturaleza divina, es inmutable porque no es sino uno conmigo, y en virtud de la naturaleza humana su rostro es igualmente inmutable porque tiene asumida la gloria de la resurrección. A los ojos de los réprobos, aparecerá terrible, porque le verán con ese ojo de espanto y turbación que los pecadores llevan dentro de sí mismos. ¿No es lo mismo que ocurre con un ojo enfermo? Cuando brilla el sol no ve más que tinieblas, mientras que el ojo sano ve la luz. No es que la luz tenga algún defecto; no es que el sol cambie. El defecto está en el ojo ciego. Es así como los réprobos verán a mi Hijo: en la tiniebla, el odio y la confusión. Será por culpa de su propia enfermedad y no a causa de la majestad divina con la que mi Hijo aparecerá para juzgar al mundo.

lunes, 28 de abril de 2025

SANTORAL - SANTA CATALINA DE SIENA

29 de Abril


    Virgen y doctora de la Iglesia (1347-1380). Nacida en 1347, Catalina (nombre que significa "Pura") era la menor del prolífico hogar de Diego Benincasa. Allí crecía la niña en entendimiento, virtud y santidad. A la edad de cinco o seis años tuvo la primera visión, que la inclinó definitivamente a la vida virtuosa. Cruzaba una calle con su hermano Esteban, cuando vio al Señor rodeado de ángeles, que le sonreía, impartiéndole la bendición.

    Su padre, tintorero de pieles, pensó casarla con un hombre rico. La joven manifestó que se había prometido a Dios. Entonces, para hacerla desistir de su propósito, se la sometió a los servicios mas humildes de la casa. Pero ella caía frecuentemente en éxtasis y todo le era fácil de sobrellevar.

    Finalmente, derrotados por su paciencia, cedieron sus padres y se la admitió en la tercera orden de Santo Domingo y siguió, por tanto, siendo laica. Tenía dieciséis años. Sabía ayudar, curar, dar su tiempo y su bondad a los huérfanos, a los menesterosos y a los enfermos a quienes cuidó en las epidemias de la peste. En la terrible peste negra, conocida en la historia con el nombre de "la gran mortandad", pereció más de la tercera parte de la población de Siena.

    A su alrededor muchas personas se agrupaban para escucharla. Ya a los veinticinco años de edad comienza su vida pública, como conciliadora de la paz entre los soberanos y aconsejando a los príncipes. Por su influjo, el papa Gregorio XI dejó la sede de Aviñon para retornar a Roma. Este pontífice y Urbano VI se sirvieron de ella como embajadora en cuestiones gravísimas; Catalina supo hacer las cosas con prudencia, inteligencia y eficacia.

    Aunque analfabeta, como gran parte de las mujeres y muchos hombres de su tiempo, dictó un maravilloso libro titulado Diálogo de la divina providencia, donde recoge las experiencias místicas por ella vividas y donde se enseñan los caminos para hallar la salvación. Sus trescientas setenta y cinco cartas son consideradas una obra clásica, de gran profundidad teológica. Expresa los pensamientos con vigorosas y originales imágenes. Se la considera una de las mujeres más ilustres de la edad media, maestra también en el uso de la lengua Italiana.

    Santa Catalina de Siena, quien murió a consecuencia de un ataque de apoplejía, a la temprana edad de treinta y tres años, el 29 de abril de 1380, fue la gran mística del siglo XIV. El papa Pío II la canonizó en 1461. Sus restos reposan en la Iglesia de Santa María sopra Minerva en Roma, donde se la venera como patrona de la ciudad; es además, patrona de Italia y protectora del pontificado.

    El papa Pablo VI, en 1970, la proclamó doctora de la Iglesia. Ella, Santa Teresa de Ávila y Santa Teresita de Lisieux son las tres únicas mujeres que ostentan este título.

Oremos

    Bendita y amada del Señor, y gloriosa Santa Catalina: por aquella felicidad que recibisteis de poder unirte a Dios y prepararte para una santa muerte, alcanzadme de su divina Majestad la gracia de que purificando mi conciencia con los sufrimientos de la enfermedad y con la confesión de mis pecados, merezca disponer mi alma, confortándola con el trance terrible de la muerte, y poder volar por ella a la eterna bienaventuranza de la gloria. Así sea.

lunes, 17 de marzo de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 18 de Marzo - «El que se humilla será enaltecido»


        Santa Catalina de Siena Diálogos: ¿Quieres conocer a Dios?, conócete a ti mismo


«El que se humilla será enaltecido» 

    [Santa Catalina oyó que Dios le decía:] Me pides conocerme y amarme a mí, la Verdad suprema. He aquí el camino para quien quiera llegar a conocerme perfectamente y gustarme, a mí la Verdad eterna: no dejes jamás de conocerte a ti misma, y cuando estés abajada en el valle de la humildad, entonces es en ti que me conocerás. Es en este conocimiento que sacarás todo lo que te falta, todo lo que te es necesario. Ninguna virtud tiene calidad en sí misma si no la saca de la caridad; ahora bien, la humildad es la que alimenta y gobierna a la caridad. En el conocimiento de ti misma llegarás a ser humilde, puesto que verás que tú, por ti misma, no eres nada y que tu ser viene de mí puesto que os he amado antes de que existierais. Es a causa de este amor inefable que siento por vosotros que, queriéndoos recrear de nuevo por la gracia, os he lavado y recreado en la sangre que mi Hijo único derramó con un fuego de amor tan grande.

    Sólo esta sangre, ella sola, hace conocer la verdad a aquel que ha disipado la nube del amor propio a través de este conocimiento de sí mismo. Es entonces cuando en este conocimiento de mí, el alma se abrasa con un amor inefable, y es a causa de este amor que experimenta un dolor continuo. No un amor que la aflige y la deja seca (lejos de eso, puesto que, bien al contrario, es fecunda) sino porque habiendo conocido mi verdad, sus propias faltas, la ingratitud y ceguera del prójimo, siente por todo ello, un dolor intolerable. Su aflicción es debida a su amor para conmigo, porque si no me amara no se afligiría.

martes, 26 de noviembre de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 27 de Noviembre - "Por amor, revestir la paciencia de Jesús crucificado"

 

Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Carta 54 a Nicolás Soderin (Lettres, Téqui, 1976)


"Por amor, revestir la paciencia de Jesús crucificado"
          
    Querido padre en Cristo, buen Jesús: Yo, Catalina, servidora y esclava de servidores de Jesucristo, le escribo en su preciosa Sangre con el deseo de verlo firme en la verdadera y santa paciencia. Sin la paciencia no podemos ser agradables a Dios ni estar en estado de gracia. La paciencia es el núcleo de la caridad.

    Ya que la paciencia es tan necesaria, es necesaria encontrarla. ¿Dónde la encontraremos? ¿Lo sabe usted, buen y estimado padre? La encontramos en el mismo lugar y de la misma manera que encontramos el amor. ¿Y dónde se encuentra el amor? Lo encontramos en la sangre que Jesús crucificado derramó por amor en el madero de la santísima cruz. El amor inefable que vemos en él nos inspira el amor, ya que el que se sabe amado, ama. Al amar, se reviste de la paciencia de Jesús crucificado. Con esta buena y gloriosa virtud, guarda la calma en medio de tormentas e innumerables pruebas. (…)

    Revistamos y abracemos la doctrina de Jesús crucificado. Alegrémonos en las tribulaciones, en vez de huirles, para asemejarnos al que tanto sufrió por nosotros. Ejercitaremos así nuestra paciencia, que sólo se ejerce en tiempo de tribulaciones. Recibiremos más tarde en el cielo la recompensa por todas nuestras penas, en las que tuvimos paciencia. Por eso, le he dicho que yo deseaba verlo firme en la verdadera y santa paciencia, con el fin que al entrar en la visión de paz, en nuestra Ciudad de Jerusalén, recibirá lo que ha ganado durante su peregrinación.

miércoles, 29 de mayo de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 30 de Mayo - ¡Pongamos nuestras dolencias ante nuestro Médico, Cristo Jesús!


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Carta, 97, al prior de Cervaia (Lettres, I, Cartier, Téqui, 1976)


¡Pongamos nuestras dolencias ante nuestro Médico, Cristo Jesús!
            
    La inefable caridad de Dios parece haber cubierto la fragilidad y miseria del hombre. Como estaba siempre presto e inclinado a ofender a su Creador, Dios para salvarlo, le ha procurado un remedio para su dolencia. El remedio para nuestras dolencias es el fuego del amor, un amor por nosotros que no se apaga jamás. El alma lo recibe como remedio cuando contempla, en ella misma, el estandarte de la Cruz que está plantado. Porque fuimos la piedra en la que fue fijada la Cruz. Su madera y clavos no hubieran sido capaces de retener al Cordero sin mancha, si el amor no lo hubiera retenido. Cuando el alma contempla esa suave y querida medicina, no debe caer en la negligencia, sino levantarse con amor y deseo. Entonces, debe tender las manos, con aversión de sí-misma, como hace un enfermo que tiene aversión por su enfermedad y que ama la medicina que le da el médico. (…)

    Levantémonos con el fuego de un ardiente amor, con esa aversión y la profunda humildad que nos dará el conocimiento de nuestra nada. Pongamos nuestras dolencias ante nuestro Médico, Cristo Jesús. Extendamos la mano para recibir el medicamento amargo que nos es dado. Si, el medicamento  que el hombre recibe es con frecuencia amargo. Son las tinieblas, tentaciones, turbaciones del espíritu  u otras tribulaciones que vienen del exterior. Nos parecen de entrada muy amargas, pero tenemos que hacer como un enfermo sabio y ellas nos serán luego de gran dulzura. Por eso, consideremos la ternura del buen Jesús, que nos da el medicamento, sabiendo que no lo hace por aversión sino por amor, ya que únicamente quiere nuestra santificación.

jueves, 25 de abril de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 26 de Abril - “En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones”


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Carta 101 al p. Jacques (Lettres, I, Téqui, 1976)


“En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones” 
            
    La soberana Bondad se manifiesta de diversas formas. Cristo bendito dijo: “En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones” (Jn 14,2). ¿Quién podría decir la diversidad de medios, visitas, dones y gracias de Dios, en las criaturas y en cada alma?

    Como las virtudes son diferentes, aunque todas marcadas por el signo de la caridad, la conducta y las obras de los servidores de Dios son también muy diferentes. No significa que el que tiene la virtud perfecta de la caridad, no tenga también las otras, sino que cada uno tiene una de ellas en particular que predomina sobre las otras. Por eso las diferencias de vida. El que tiene particularmente la caridad pone toda su felicidad en ejercerla hacia el prójimo. El que tiene especialmente la humildad busca con pasión la soledad. Una persona ama la justicia, otra ama la libertad que da una fe viva y parece nada temer. Otros aman la penitencia y se libran enteros a la mortificación del cuerpo o se aplican a dominar su voluntad propia con verdadera y perfecta obediencia. Así, los medios son diversos, pero todos corren en la vía de la caridad.

    Los santos que gozan de la vida eterna, han seguido siempre la vía de la caridad. Pero de diversos modos, que no se parecen uno al otro. Hasta en los ángeles existen diferencias, ya que no son todos iguales. Una de las alegrías del alma en la vida eterna es ver la grandeza de Dios, en la variedad de reconocimientos que da a los santos.

domingo, 7 de abril de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 08 de Abril - ¡Ese tierno y bendecido campo de María!


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Carta 92 a Roberto de Nápoles (Lettres I, Téqui, 1976)


¡Ese tierno y bendecido campo de María!

    ¡Oh inefable y tierna Caridad! ¡Qué bondadosa es la unión que ha asumido con el hombre! Nos ha demostrado su inefable amor con las gracias y las bondades innumerables que acordó a sus criaturas, particularmente por la gracia de la encarnación de su Hijo. Hemos visto la soberana Grandeza descender a la bajeza de nuestra humanidad. (…)

    Mi queridísimo Padre, verdaderamente, en ese tierno y bendecido campo de María, el Verbo, unido a su carne, es semejante a la semilla que germina al calor del sol, muestra su flor y su fruto y deja su envoltura en la tierra. Igualmente ocurre con el calor y el fuego de la divina caridad de Dios hacia el género humano, cuando pone la semilla de su Palabra en el campo de María. ¡Oh bienaventurada y tierna María! ¡Nos ha dado la flor del bondadoso Jesús! (…)

    No olvide, piense siempre en su corazón, en su memoria, en su alma, que ha sido ofrecido y dado a María. Pídale que ella lo presente y dé a su bondadoso hijo Jesús. Esta tierna Madre, esta tierna Madre de misericordia lo presentará. No sea ingrato ni desmemoriado, ya que ella nunca olvida la oración que le hacen, sino que la recibe con bondad. Sea fiel, (…) corra generosamente con ese deseo, con María, que lo hará siempre buscar el honor de Dios y la salvación de las almas.

lunes, 26 de febrero de 2024

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 27 de Febrero - «El que se humilla será enaltecido»


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Diálogos, c. 4


«El que se humilla será enaltecido»

    [Santa Catalina oyó que Dios le decía:] Me pides conocerme y amarme a mí, la Verdad suprema. He aquí el camino para quien quiera llegar a conocerme perfectamente y gustarme, a mí la Verdad eterna: no dejes jamás de conocerte a ti misma, y cuando estés abajada en el valle de la humildad, entonces es en ti que me conocerás. Es en este conocimiento que sacarás todo lo que te falta, todo lo que te es necesario. Ninguna virtud tiene calidad en sí misma si no la saca de la caridad; ahora bien, la humildad es la que alimenta y gobierna a la caridad. En el conocimiento de ti misma llegarás a ser humilde, puesto que verás que tú, por ti misma, no eres nada y que tu ser viene de mí puesto que os he amado antes de que existierais. Es a causa de este amor inefable que siento por vosotros que, queriéndoos recrear de nuevo por la gracia, os he lavado y recreado en la sangre que mi Hijo único derramó con un fuego de amor tan grande.

    Sólo esta sangre, ella sola, hace conocer la verdad a aquel que ha disipado la nube del amor propio a través de este conocimiento de sí mismo. Es entonces cuando en este conocimiento de mí, el alma se abrasa con un amor inefable, y es a causa de este amor que experimenta un dolor continuo. No un amor que la aflige y la deja seca (lejos de eso, puesto que, bien al contrario, es fecunda) sino porque habiendo conocido mi verdad, sus propias faltas, la ingratitud y ceguera del prójimo, siente por todo ello, un dolor intolerable. Su aflicción es debida a su amor para conmigo, porque si no me amara no se afligiría.

martes, 14 de noviembre de 2023

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 15 DE NOVIEMBRE - ¡Sean agradecidos!


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Carta a los señores Bannerets, 46 (Lettres, I, Téqui, 1976)


¡Sean agradecidos!

    Queridos Hermanos y Señores de la tierra en Cristo, el buen Jesús. Yo, Catalina, esclava de los servidores de Jesucristo, les escribo, en su preciosa sangre. Escribo con el deseo de verlos agradecidos por todas las bondades que ustedes recibieron de Dios, con la finalidad que aumenten y nutran el manantial de amor divino de sus almas. El agradecimiento es muy agradable a Dios y beneficioso para nosotros. La ingratitud desagrada mucho a Dios y nos hace mal. Con ella secamos la piedad, invitamos a Dios a no aumentar sus gracias y a privarnos de las gracias que nos ha hecho. Tenemos que aplicarnos con mucho celo a ver las bondades de Dios, ya que al verlas las agradeceremos y al agradecerlas damos gloria y alabanza a su Nombre.

    ¿Cómo mostraremos nuestro agradecimiento o nuestra ingratitud? Se los diré. Mostramos nuestra ingratitud ofendiendo la bondad de Dios y de nuestro prójimo, al ofenderlos de mil maneras y con mil injusticias, al no facilitarles lo que estamos obligados a darles. Es decir, al no amar a Dios por encima de todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. (…) En cambio, el hombre fiel y agradecido hacia su Creador, le rende la justicia que le es debida, la alabanza y honor que Dios demanda, al amarlo por encima de todo y al amar al prójimo como a sí mismo. Ese hombre contempla la humildad de Dios para abajar su orgullo (…), agranda su corazón en la caridad y se purifica de todo en la pureza de Cristo, en la abundancia de su preciosa Sangre. (…)

    Quisiera mis queridísimos Hermanos, que agradezcan las gracias que les hace el Creador. Así ellas aumentarán.

miércoles, 25 de octubre de 2023

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 26 de Octubre - « He venido a traer un fuego sobre la tierra »


Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Carta 85 a Nicolás de Osimo, n° 39 (trad. Cartier; Téqui, 1976, tomo 1; p. 581-584)


« He venido a traer un fuego sobre la tierra »

    Recuerdo, muy tierno Padre, una sierva de Dios [santa Catalina] a quien fue revelado cuánto le es agradable lo que hacemos por la Iglesia, y os lo digo a fin de que sea alentado a sufrir por ella.

    Sé que en una ocasión esta sierva de Dios deseaba ardientemente dar su sangre, destruir y consumir todo lo que estaba en ella en favor de la Esposa de Cristo, en favor de la santa Iglesia. Ella aplicaba su inteligencia en comprender su nada y la bondad de Dios para con ella. Veía que Dios, por amor, le había dado el ser, y todas las gracias, todos los dones que le había añadido a este. Viendo este amor y gustando de él, este abismo de caridad, no veía otro modo de agradecer a Dios que de amarlo. Pero como ella no podía serle útil, no podía probarle su amor, buscaba amar por él algo que le permitiese mostrarle su amor. Veía que Dios ama de un amor infinito la criatura racional, y este amor, ella lo encontraba en sí misma y en todos los hombres, puesto que todos somos amados por Dios : de esta manera, tenía un medio de mostrar si amaba o no a Dios, ya que así podía serle útil. Entonces, se entregaba con ardor a la caridad hacia el prójimo, y sentía tal amor por la salvación de este, que alegremente hubiera dado su vida para obtenerla. (...)

    Entonces esta alma, viendo tanta grandeza y profundidad en la bondad de Dios, y lo que ella debía hacer para agradarle más, aumentaba más y más el ardor de su deseo ; le parecía que si hubiese podido dar su vida mil veces al día hasta el juicio final, habría sido menos que una gota de vino en el mar ; y ésta es también la verdad.

jueves, 19 de octubre de 2023

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 20 de Octubre - «Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados»


Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, co-patrona de Europa Diálogos: Bondad infinita de Dios. Diálogo, 18.



«Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados» 

    Dios me dijo: “Nadie se escapa de mi mano, porque yo soy el que soy. (Ex 3,14) y vosotros no sois por vosotros mismos. Existís por mí. Soy el creador de todas las cosas que participan de mi ser y no del pecado que no es creación mía. Por tanto el pecado no es digno de ser amado. La criatura me ofende porque ama lo que no tiene que amar, el pecado… Al hombre le es imposible de salir de mi ser. O bien, permanece en mí bajo el peso de la justicia que castiga sus faltas, o bien permanece en mí guardado por mi misericordia. Abre, pues, los ojos de tu inteligencia y mira mi mano: verás que digo la verdad.

    Entonces, al abrir los ojos del espíritu para obedecer al Padre que es tan grande, vi el universo entero enfermo metido en la mano del Padre. Y Dios me dijo: “Hija mía, mira ahora y sé que nadie puede escapar de mi mano. Todos están cogidos por la justicia o por la misericordia, porque todos me pertenecen, son creados por mí, y los amo infinitamente. Sea la que fuera su malicia, les haré misericordia a causa de mis siervos; escucharé la petición que me presentas con tanto amor y tanto dolor…”

    Entonces, mi alma, como embriagada y fuera de sí en un infinito ardor de amor, sintió a la vez felicidad y dolor. Feliz por la unión con Dios, gustando su gozo y su bondad sumergida en su misericordia y sufriendo por ver ofendida una tan gran bondad.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 07 de Septiembre - "Echar la red a la luz de la fe"


     Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa Diálogos, La Providencia de la Misericordia XII (Le dialogue, II, Téqui, 1976)


"Echar la red a la luz de la fe"

    [Santa Catalina escuchó a Dios decir:] Hija muy querida, narra el santo Evangelio que cuando mi Verdad mandó al glorioso apóstol Pedro echar sus redes al mar, Pedro respondió que toda la noche se había cansado de hacerlo, sin pescar nada (Lc 5,5). Pero agregó que, ya que se lo mandaba, las echaría. Echó la red y sacó tantos peces que no podía tirar solo y debió llamar a los discípulos en su ayuda. ¡Considera esta acción de Pedro! En la realidad que ha sido narrada, descubrirás una figura y comprenderás que esa figura se aplica a ti. (…)

    Pedro, como dije, al mandato del Verbo tiró la red. Fue obediente y al creer con una viva fe que pescaría, sacó muchos peces. Pero no fue durante la noche. ¿Sabes cuál es ese tiempo de la noche? Es la noche tenebrosa del pecado mortal, en la que el alma está privada de la luz de la gracia. En esa noche, ella no podría sacar nada porque echa la red de su deseo no en el océano de vida sino en el mar muerto, donde sólo encuentra la falta. Se fatiga en vano, todos sus esfuerzos son inútiles. Los que se imponen todas esas penas se hacen mártires del demonio, no de Cristo crucificado.

    Pero cuando aparece el día, cuando el alma sale de la noche del pecado para recuperar la luz de la gracia, encuentra al mismo tiempo en su espíritu el mandamiento de la ley que le he dado. La ley de echar la red al escuchar la palabra de mi Hijo: amarme sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Dócil desde entonces a la luz de la fe, con firme confianza, echa la red al oír su palabra, siguiéndola doctrina y ejemplos del tierno Verbo de Amor y de sus discípulos.