miércoles, 27 de mayo de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 28 de Mayo - “Enseguida empezó a ver y seguía a Jesús en la ruta”


       Juan Taulero (c. 1300-1361) dominico en Estrasburgo Sermón 10 (Oeuvres I, Cerf, 1979)


“Enseguida empezó a ver y seguía a Jesús en la ruta”
            
    “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8,12). Él es esta luz que da su resplandor a todas las luces de la tierra. A las luces materiales, como el sol, la luna, las estrellas y los sentidos físicos del hombre. A la luz espiritual, como la inteligencia del hombre, gracias a la que todas las criaturas deben refluir hacia su origen. Sin este reflujo, esas luces creadas son en si mismas verdaderas tinieblas, comparadas a esta verdadera luz esencial, que es luz para el mundo entero.

    Nuestro querido Señor nos dice: “Renuncia a tu luz que me es contraria y es verdaderamente tiniebla, comparada a mi luz, ya que soy la verdadera luz. En intercambio a tus tinieblas quiero darte mi luz eterna, con el fin que ella te pertenezca como a mi mismo y que tu tengas, como yo, mi felicidad y mi alegría”.

    ¿Cuál es el camino más corto que conduce a la verdadera luz? He aquí el camino: renunciar verdaderamente a si mismo, amar y sólo tener en vista a Dios solo…, No querer en nada el propio interés, sino desear y buscar únicamente el honor y la gloria de Dios. Esperar todo inmediatamente de Dios y sin vuelta ni intermediario reportarle todo, de cualquier lugar que venga, con el fin que entre Dios y nosotros haya un flujo y reflujo inmediato. He aquí el verdadero y recto camino.     

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