jueves, 7 de marzo de 2024

GAUDETE ET EXSULTATE

 CAPÍTULO CUARTO
ALGUNAS NOTAS DE LA SANTIDAD EN EL MUNDO ACTUAL
Audacia y fervor


    129. Al mismo tiempo, la santidad es parresía: es audacia, es empuje evangelizador que deja una marca en este mundo. Para que sea posible, el mismo Jesús viene a nuestro encuentro y nos repite con serenidad y firmeza: «No tengáis miedo» (Mc 6,50). «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt 28,20). Estas palabras nos permiten caminar y servir con esa actitud llena de coraje que suscitaba el Espíritu Santo en los Apóstoles y los llevaba a anunciar a Jesucristo. Audacia, entusiasmo, hablar con libertad, fervor apostólico, todo eso se incluye en el vocablo parresía, palabra con la que la Biblia expresa también la libertad de una existencia que está abierta, porque se encuentra disponible para Dios y para los demás (cf. Hch 4,29; 9,28; 28,31; 2Co 3,12; Ef 3,12; Hb 3,6; 10,19).


-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO - 08 de Marzo - San Marcos 12,28b-34.


    Libro de Oseas 14,2-10.

    Así habla el Señor: Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer.
    Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor. Díganle: "Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios.
    Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más "¡Dios nuestro!" a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión".
    Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos.
    Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano.
    Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano.
    Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto.
    ¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.


Salmo 81(80),6c-8a.8bc-9.10-11ab.14.17.

Oigo una voz desconocida que dice:
Yo quité el peso de tus espaldas
y tus manos quedaron libres de la carga.
Clamaste en la aflicción, y te salvé.

Te respondí oculto entre los truenos,
aunque me provocaste junto a las aguas de Meribá.
Oye, pueblo mío, yo atestiguo contra ti,
¡ojalá me escucharas, Israel!

No tendrás ningún Dios extraño,
no adorarás a ningún dios extranjero:
yo, el Señor, soy tu Dios,
que te hice subir de la tierra de Egipto.

¡Ojalá mi pueblo me escuchara,
e Israel siguiera mis caminos!
Yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo
y lo saciaría con miel silvestre.


    Evangelio según San Marcos 12,28b-34.

    Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?».
    Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
    El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
    El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios".
    Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

    Palabra de Dios.

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 08 de Marzo - «Amor de Dios y del prójimo»


        San Cesareo de Arlés Sermón: Es rico aquel en quien Dios habitann. 22-25


«Amor de Dios y del prójimo» 

    Si tienes amor, posees a Dios, y si posees a Dios ¿qué te falta? ¿Qué posee el rico si le falta el amor? ¿Qué le falta al pobre si tiene amor? A lo mejor tú piensas que aquel que tiene sus arcas llenas de oro es rico... Te equivocas, porque el que es rico de verdad es aquel en quien Dios tiene su morada. ¿Qué podrás ignorar de las Escrituras si el amor, es decir: Dios, ha comenzado a poseerte? ¿Qué obra buena no serás capaz de realizar si tienes a Dios en tu corazón, la fuente de todo bien? ¿Qué adversario has de temer si tienes a Dios como rey dentro de ti?...

    Aprendamos, pues, hermanos queridísimos, a amar a Dios de todo corazón, y comencemos por amar a todos los hombres como a nosotros mismos. Si lo hacemos, ningún conflicto, ningún motivo de disputa, ningún proceso judicial nos podrá separar, ni a nosotros mismos ni a nuestros prójimos, del amor de Dios. Ama a todos los hombres de todo corazón, y haz lo que quieras. Ama a los justos porque ya son buenos, pero pide por ellos para que sean aún mejores. Ama a los injustos porque son hombres, pero detesta lo que hacen mal y desea de todo corazón que Dios en su misericordia los convierta a la bondad.

SANTORAL - SAN JUAN DE DIOS

 08 de Marzo

   Fundador (1495-1550) Juan Ciudad Duarte nació de padres humildes en Montemayor el Nuevo (Portugal), el año 1495. Eran años de efervescencia, al reclamo de los nuevos descubrimientos. Juan partió de su pueblo cuando sólo tenía ocho años. Entró en España y se quedó en Oropesa. Más tarde seguiría su aventura.

    Entra a servir en casa de un rico propietario. El dueño le propone un ventajoso matrimonio con su hija. Juan no quiere atarse y desaparece. Se alista en el ejército. Lucha como San Ignacio en Fuenterrabía. Sufre muchas peripecias. Por un descuido es expulsado y regresa a Oropesa. Vuelve al ejército contra los turcos y llega hasta Viena. A la vuelta pasa por su pueblo. Luego reside en Sevilla, Ceuta, Gibraltar y Algeciras, siempre con ocupaciones diversas.

    Su vida es una perpetua aventura. A los 42 años llega a Granada. Allí se realizó su conversión. «Granada será tu cruz», le dice el Señor. Desde ahora se llamará Juan de Dios. Predicaba en Granada San Juan de Ávila, y con tales colores y tonos predicó sobre la belleza de la virtud y sobre la fealdad del pecado, con tantos ardores habló sobre el amor de Dios, que Juan se sintió como herido por un rayo. Se tiraba por el suelo, mientras repetía: «Misericordia, Señor, misericordia». Quemó los libros que vendía de caballería, repartió los piadosos, lo dio todo, y corrió por las calles de la ciudad descalzo y gritando sus pecados y su arrepentimiento como uno que ha perdido el juicio.

    Sólo Juan de Ávila que le animó a encauzar aquellos arrebatos en alguna obra permanente de caridad. Y Juan concentró ahora todo su entusiasmo en una nueva Orden: La Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios. «Haceos el bien, hermanos», repetía sin cesar. Sus primeros compañeros los reclutó el fundador entre la gente más desarrapada: un alcahuete, un asesino, un espía y un usurero. Esa es la fuerza del amor. Un converso que saca del fango a cuatro truhanes y los hace héroes cristianos. Sobre estas cuatro columnas apoyará su obra. Peregrina a Guadalupe. Vuelve a Granada y recoge los primeros enfermos.

    Es el precursor de la beneficencia moderna. Acoge a los enfermos, los cura, los limpia, los consuela, les da de comer. Todo es limpieza, orden y paz en la casa. Por la noche mendiga por la ciudad para los enfermos. Todos se le abren. Todos le ayudan. Es muy expresivo el cuadro de Murillo: va el Santo con el cesto lleno por la ciudad, carga con un enfermo ulceroso que representa a Jesucristo y un ángel le sostiene y le guía. Un día se declaró un incendio en el Hospital.

    Había peligro de que todos los enfermos quedaran abrasados. Juan de Dios, desoyendo a los prudentes, se metió en el fuego, dispuesto a dar la vida, cogió uno a uno sobre sus espaldas y los salvó a todos. A él únicamente se le chamuscaron los vestidos. Las llamas de su amor fueron más fuertes que el fuego. Murió en Granada el año 1550.

Oremos

    ¡Glorioso San Juan de Dios, caritativo protector de los enfermos y desvalidos! Mientras vivisteis en la tierra no hubo quien se apartase de vos desconsolado: el pobre halló amparo y refugio; los afligidos consuelo y alegría; confianza los desesperados y alivio en sus penas y dolores todos los enfermos. Si tan copiosos fueron los frutos de vuestra caridad estando aún en el mundo, ¿qué no podremos esperar de vos ahora que vivís íntimamente unido a Dios en el Cielo? Animados con este pensamiento, esperamos nos alcancéis del Señor la gracia de… si es para mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.

-FRASE DEL DÍA-



 

miércoles, 6 de marzo de 2024

GAUDETE ET EXSULTATE

 CAPÍTULO CUARTO
ALGUNAS NOTAS DE LA SANTIDAD EN EL MUNDO ACTUAL
Alegría y sentido del humor


    128. No estoy hablando de la alegría consumista e individualista tan presente en algunas experiencias culturales de hoy. Porque el consumismo solo empacha el corazón; puede brindar placeres ocasionales y pasajeros, pero no gozo. Me refiero más bien a esa alegría que se vive en comunión, que se comparte y se reparte, porque «hay más dicha en dar que en recibir» (Hch 20,35) y «Dios ama al que da con alegría» (2 Co 9,7). El amor fraterno multiplica nuestra capacidad de gozo, ya que nos vuelve capaces de gozar con el bien de los otros: «Alegraos con los que están alegres» (Rm 12,15). «Nos alegramos siendo débiles, con tal de que vosotros seáis fuertes» (2 Co 13,9). En cambio, si «nos concentramos en nuestras propias necesidades, nos condenamos a vivir con poca alegría»[102].

[102] Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia (19 marzo 2016), 110: AAS 108 (2016), 354.


-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO - 07 de Marzo - San Lucas 11,14-23.


        Libro de Jeremías 7,23-28.

    Así habla el Señor: Esta fue la orden que les di: Escuchen mi voz, así yo seré su Dios y ustedes serán mi Pueblo; sigan por el camino que yo les ordeno, a fin de que les vaya bien.
    Pero ellos no escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que obraron según sus designios, según los impulsos de su corazón obstinado y perverso; se volvieron hacia atrás, no hacia adelante.
    Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, yo les envié a todos mis servidores los profetas, los envié incansablemente, día tras día.
    Pero ellos no me escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que se obstinaron y obraron peor que sus padres.
    Tú les dirás todas estas palabras y no te escucharán: los llamarás y no te responderán.
    Entonces les dirás: "Esta es la nación que no ha escuchado la voz del Señor, su Dios, ni ha recibido la lección. La verdad ha desaparecido, ha sido arrancada de su boca".


Salmo 95(94),1-2.6-7.8-9.

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.»


    Evangelio según San Lucas 11,14-23.

    Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios".
    Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
    Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
    Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
    Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
    Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
    Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
    El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 07 de Marzo - « El reino de Dios ha llegado para vosotros »


        Benedicto XVI papa 2005-2013 Encíclica « Spe Salvi » § 30-31


« El reino de Dios ha llegado para vosotros »

    Los tiempos modernos han hecho aumentar la esperanza de la instauración de un mundo perfecto que, gracias a los conocimientos de la ciencia y a una política científicamente fundada, parecía haber llegado a ser realizable. Así la esperanza bíblica del reino de Dios ha sido remplazada por la esperanza del reino del hombre, por la esperanza de un mundo mejor que sería el verdadero «Reino de Dios». He aquí, en fin de cuentas, lo que parecía ser la esperanza, grande y realista, de la que el hombre tenía necesidad; estaba en condiciones de movilizar -- por un cierto tiempo –- todas las energías del hombre... Pero con el curso del tiempo ha llegado a ser claro que esta esperanza se alejaba siempre más. Se han dado cuenta que era quizás una esperanza para los hombres de pasado mañana, pero no una esperanza para mí. Y aunque el «esperar para todos» fuera parte de la gran esperanza humana -- en efecto, no puedo llegar a ser feliz contra los otros y sin ellos –- permanece cierto que una esperanza que no me concierne personalmente no es verdadera esperanza. Ha resultado evidente que se trataba de una esperanza contra la libertad...

    Tenemos necesidad de esperanzas –- de las más pequeñas o de las mayores -– que, día a día, nos mantienen en camino. Pero sin la gran esperanza, que debe sobrepasar el resto, no bastan. Esta gran esperanza no puede ser más que Dios sólo, que abrazo el universo y que puede proponernos y darnos lo que, solos, no podemos alcanzar. Precisamente, el hecho de ser gratificado por un don forma parte de la esperanza. Dios es el fundamento de la esperanza–- no cualquier dios, sino el Dios que posee un rostro humano y que nos ha amado hasta el final (Jn 13,1) — a cada uno individualmente y a la humanidad entera. Su reino no es un más allá imaginario, colocado en un futuro que no se realiza nunca; su reino está presente allí donde es amado y donde su amor nos alcanza.

SANTORAL - SANTA MARÍA ANTONIA PAZ Y FIGUEROA

07 de Marzo


  Mama Antula

    En Buenos Aires Argentina, venerable Sierva de Dios María Antonia de San José (en el siglo María Antonia de Paz y Figueroa), fundadora del Beaterio de los Ejercicios Espirituales de Buenos Aires en Argentina. 

    María Antonia de Paz y Figueroa o bien beata María Antonia de San José, más conocida como Mama Antula, fue una religiosa argentina que nació en Villa Silípica, Santiago del Estero, en 1730.

    Desde muy joven comenzó a trabajar con los jesuitas ayudando a organizar los ejercicios espirituales. Con un grupo de chicas jóvenes que vivían en común, rezaban, ejercían la caridad y colaboraban con los padres jesuitas.

     Cuando se produjo la expulsión de los jesuitas en 1767, María Antonia pidió al mercedario fray Diego Toro que asumiera las tareas propias de la predicación y la confesión, mientras que ella se ocuparía con sus compañeras del alojamiento y las provisiones para continuar con los ejercicios espirituales.

    Mama Antula organiza los ejercicios espirituales en Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y La Rioja. Los viajes los hacía caminando descalza y pidiendo limosnas. No quedan testimonios de cuántas veces preparó ejercicios en algunas ciudades, pero solo en Tucumán se hicieron sesenta.

    En 1795 fundó en Buenos Aires la Casa de Ejercicios Espirituales la cual sigue cumpliendo su misión. En menos de un año organizó en Córdoba ocho grupos entre 200 y 300 personas.

    La acusaron de loca y fanática. El obispo de Buenos Aires, que al inicio era reticente, acabó por estimarla y disponer que “ningún seminarista se ordenase sin que primero la beata certificase la conducta con que se hubiesen portado en esos ejercicios”, dándole a una mujer un papel significativo en la Iglesia de entonces.

    Murió el 7 de marzo de 1799 y el grupo de mujeres que la acompañaba se convirtió en 1878 en la congregación religiosa de las Hijas del Divino Salvador, que hoy desarrolla sus tareas apostólicas en varias provincias. 

Testimonio del milagro para la beatificación

    El testimonio de la hermana María Rosa Vanina fue clave para avanzar en el proceso de canonización de Mama Antula. Según figura en la causa, la religiosa declaró el 24 de septiembre de 1906, cuando tenía 31 años, y dijo lo siguiente: “Hará 14 años que soy religiosa de esta Casa y desde entonces oí decir que nuestra Madre María Antonia de Paz estaba considerada en opinión de santa, y así le había invocado alguna vez. Que hace 2 años, en agosto de 1904, me puse gravemente enferma de manera que llegué al último extremo y recibí los Santos Sacramentos hasta la Extremaunción.

    “La enfermedad que tuve fue al hígado y se conoce por cálculos biliares. Era necesario practicarme una operación quirúrgica, la cual fue imposible de llevar a cabo por el estado de consunción y debilidad extrema en que me hallaba. Así lo declararon los 2 facultativos que me asistían, el doctor Cayetano Sobrecasas, y el doctor Manuel Saubidet, quienes me desahuciaron y dijeron no haber más remedio que hacerme, pues moriría. En este intervalo se me formó un absceso en el hígado, a causa de un parche que me pusieron y se me unieron los tejidos con grave inconveniente. Quedé como muerta y no me daban sino 48 horas de vida a lo sumo.

    “Las hermanas que me rodeaban acudieron a Dios, y sé que la hermana María Montarsé, vicerrectora, durante mi gravedad hizo dos novenas pidiendo mi salud a la Madre María Antonia de Paz, nuestra fundadora, y la Madre Ramona Aguirrezabala, nuestra superiora general, me suministró el agua de Lourdes invocando a la Santísima Virgen. “Desde entonces sentí una reacción y volví en mi conocimiento, sentí necesidad y tomé algún alimento que me hizo bien, contra lo que todos esperaban, y así fui mejorando hasta poder levantarme. En esta situación los médicos determinaron hacerme la operación de extracción de los cálculos que era necesaria, y se realizó, pero seguí siempre sufriendo por haberme perforado los tejidos interiores. Así en estas alternativas pasé desde enero de 1905. En noviembre del mismo año me sobrevino un ataque, que se consideró era necesario darme otra vez los santos sacramentos.

    “Entonces invocamos nuevamente a la Madre Fundadora, María Antonia de Paz, tanto yo como la Madre Superiora, reverenda Madre Ramona Aguirrezabala y la hermana María Montarcé, vicerrectora, quien desde el principio fue la primera que la invocó al comenzar la gravedad de mi enfermedad. Entonces mejoré rápidamente de modo que se suspendió la administración de los sacramentos, y seguí restableciéndome y pude levantarme. “Me quedó un absceso en el hígado, el cual, dijo el médico, sería necesario curar durante ocho días. Ha resultado que el hígado se abrió solo y cuando fue necesario, con gran ventaja para mí y sin necesidad de la molestia consiguiente de tener que operarlo. Desde esa fecha me hallo tan restablecida que puedo seguir la comunidad en sus actos principales, andar por toda la casa, ir a la capilla, recibir la sagrada Comunión y estar en las visitas (es decir atender a la portería y suplir a veces a la portera)”. “Me hallo ahora bien, habiendo sido siempre antes de una salud débil y delicada. Así pues agradezco este beneficio de la Providencia Divina y creo fundamentalmente haber sanado por la intercesión de nuestra venerable Madre Fundadora.

    “Por lo cual que conste en su proceso canónico firmo esta acta, junto con los testigos reverenda Madre Ramona Aguirrezabala, superiora general de nuestra Congregación, y la hermana María Montarcé, vicerectora de esta Casa de Ejercicios; argentina la primera de 47 años de edad, religiosa; y la segunda argentina también de 57 años, religiosa; acompaño además los certificados médicos de los doctores antes nombrados doctor Cayetano Sobrecasas, y doctor Manuel Saubidet, quienes me asistieron en mi enfermedad”

    El segundo milagro, que la llevara a la canonización, ocurrió en 2017 en la provincia argentina de Santa Fe, con la curación de Claudio Perusini, quien ingresó al Hospital Cullen a raíz de un accidente cerebrovascular. La situación era gravísima y el pronóstico, desesperante: 48 horas de vida.

    Un amigo de Perusini desde la adolescencia, Mons. Ernesto Giobando —actual Administrador Apostólico de Mar del Plata—, llegó desde Buenos Aires a visitarlo y llevó una estampita de Mama Antula, invitando a los familiares a rezarle. El paciente sobrevivió, se recuperó, y su curación fue atribuida a la intercesión de Mama Antula.

    Fecha de beatificación: 27 de agosto de 2016, durante el pontificado de Su Santidad Francisco.

    El 11 de febrero de 2024 en Roma, el Papa Francisco presidió la celebración Eucarística con el rito de canonización de la Beata María Antonia de San José de Paz y Figueroa, más conocida como Mama Antula, en la Basílica de San Pedro.

    “A ella, que tanto promovió las peregrinaciones, pidamos que nos ayude en nuestro peregrinar juntos hacia la casa del Padre”, Papa Francisco.

Oremos

     Padre, que el ejemplo de Mama Antula, peregrina y misionera del Evangelio, nos anime a vivir las bienaventuranzas y así, caminando juntos como Iglesia sirvamos con generosidad a todos especialmente a los hermanos más pobres y a aquellos que necesitan de tu infinita misericordia. Por la intercesión de Mama Antula concédenos las gracias necesarias que sanen las heridas de nuestro cuerpo y alma y nos anime en la fe, la esperanza y el amor.
    Por Cristo Nuestro Señor Amén   Mama Antula, ruega por nosotros. 

-FRASE DEL DÍA-