jueves, 24 de agosto de 2023
EVANGELIO - 25 de Agosto - San Mateo 22,34-40
Salmo 146(145),5-6.7.8-9a.9bc-10.
Evangelio según San Mateo 22,34-40.
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 25 de Agosto - “Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo”
Santa Catalina de Siena (1347-1380) terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa El Diálogo, el don de la discreción 5,6 (Le dialogue, Téqui, 1976)[Santa Catalina escuchó a Dios decirle:] Quiero que sepas que no hay ni virtud ni defecto que no se ejerzan por intermedio del prójimo. El que permanece enemistado conmigo, causa daño al prójimo y a sí mismo, que es su prójimo principal. Y les hace daño, ya sea en general como en particular. En general, porque tienen que amar a su prójimo como a sí mismos y por este amor tienen el deber de asistir con la oración, la palabra, el consejo, la asistencia espiritual, según la medida necesaria. Si no lo pueden realmente hacer porque no tienen los medios, por lo menos tengan el deseo.
Si no me aman, no aman tampoco al prójimo. Al no amarlo, no lo ayudan y entonces se hacen daño a sí mismos. Se privan de mi gracia, al mismo tiempo que frustran al prójimo, al no ofrecer oraciones y santos deseos por él. Toda asistencia dada al prójimo debe proceder de la dilección por él, del amor que tenemos.
Podemos decir también, que no existe un vicio que no dañe al prójimo. Porque si no amamos, no sabemos vivir en la debida caridad. Todos los males provienen de un alma privada de caridad, caridad hacia mí y hacia el prójimo. Al no hacer más el bien, hacen el mal. ¿Contra quién hacen así el mal? Primero contra sí mismos y, luego, contra el prójimo. No es a mí al que hacen el daño, ya que el mal no me puede tocar. Sin embargo, me hacen daño porque yo considero que lo que hacen al prójimo, me lo hacen a mí.
SANTORAL - SAN JOSÉ DE CALASANZ, PRESBÍTERO Y FUNDADOR
"Es una misión muy noble y una fuente de gran mérito dedicarse a la educación de los niños, especialmente los pobres, para ayudarles a alcanzar la vida eterna. Quien se hace su maestro y, mediante la formación intelectual, se compromete a educarlos, especialmente en la fe y la piedad, cumple de alguna manera con los niños el oficio mismo de su ángel de la guarda, y tal actividad en favor del desarrollo humano y cristiano es muy digna de ser sostenida y alabada".
José Calasanzio nació en Aragón, España, en una familia noble relativamente acomodada: su padre era un distinguido herrero y artesano. Recibió una buena educación religiosa, pero cuando le expresó a su padre la intención de entrar en el seminario, éste, que soñaba con una carrera militar para él, se opuso en un principio, pero luego accedió de buen grado y lo envió a estudiar a las universidades de Lleida y Valencia. José no defraudará la ayuda y la buena voluntad de su padre, pues sólo un poco después de su graduación y la profesión de votos solemnes, será elegido Vicario general de la diócesis de Urgel.
En Roma, entre los hijos de la nobleza y los pobres chicos de la calle
En 1592 viajó a Roma, tal vez para resolver asuntos urgentes en las Oficinas de la Santa Sede. Se alojó en la mansión del cardenal Colonna, un viejo amigo suyo, y se convirtió en el tutor de sus sobrinos. Fueron precisamente estas tareas, en marcado contraste con lo que observaba en sus paseos por las calles de la ciudad, las que le aclararon sus ideas. En Roma, José realizaba su ministerio sacerdotal visitando a los enfermos en los hospitales y en las cárceles, pero eran los jóvenes que veía en las calles los que más lo impresionaban: jóvenes, a menudo niños, tan desprovistos de todo, abandonados a sí mismos, a la ignorancia y al vicio, que pronto se habrían convertido en delincuentes. En su reflexión sobre los contrastes entre la refinada educación de los ricos y el abandono de los pobres, juzgó que en la ciudad del Papa tales injustos extremos eran indadmisibles y que él tenía que hacer algo para mejorar tal anomalía. En un instante José se sintió como iluminado pues comprendió cuál era su camino: rescatar a los jóvenes pobres de la degradación a la que parecían condenados; salvarlos a través de una educación completa y permanente, que no se limitara al frio catecismo dominical normalmente explicado por los sacerdotes. Finalmente se sintió lleno de paz y de seguridad para emprender lo que el Señor se esperaba de él.
La educación como derecho fundamental de la persona
Empezó pidiendo ayuda a los padres jesuitas y a los dominicos, pero ellos ya estaban también muy llenos de su propias actividades; así que con la ayuda del párroco de Santa Dorotea en el Trastevere, que puso a su disposición dos locales, abrió la primera escuela gratuita de Europa para los jóvenes de escasos recursos económicos. José no tenía un proyecto educativo muy específico: vivía de la providencia día tras día pero conservaba una convicción irrenunciable de alcance revolucionario para su misión, pues consideraba la educación como un derecho fundamental de la persona; la educación de los pobres no debía ser sólo un gesto de caridad, sino un acto de justicia social. Pronto encontró otros sacerdotes dispuestos a prestar su servicio de enseñanza en forma gratuita y en 1612, gracias a sus benefactores y con la aprobación de la Santa Sede, consiguió incluso comprar un edificio en la Plaza Navona de Roma: a este punto sus alumnos eran casi unos 1500.
Una idea triunfante que despertó mucha envidia
En 1617 José sintió que debía crear una especie de "seguro de vida" para la futura permanencia de sus escuelas y, después de haber conseguido la aprobación del Papa, fundó la Congregación Paulina de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, los futuros Padres Escolapios. Fue así que en 1622, con Gregorio XV, la Congregación se transformó en una Orden regular y el mismo José, en retiro en Narni, escribió sus constituciones. Desafortunadamente, las insidias acechaban su obra, pues ya desde aquella época la educación y la cultura eran un derecho reconocido exclusivamente a las clases más ricas; fue así que la obra de José comenzó a ser desacreditada por los ricos conservadores que querían mantener el statu quo y que comenzaron a calumniarlo, tanto que fue denunciado al Santo Oficio y la Orden fue reducida a la condición de una Congregación de sacerdotes seculares, sujetos a la jurisdicción del obispado.
La Orden de los Escolásticos y el cuarto voto
Muy fatigado en su cuerpo y en su espíritu, José regresó a la casa del Padre en 1648, sin haber visto la reconstitución de la Congregación, que fue reconocida de nuevo como una Orden religiosa según las reglas de su fundador sólo en 1699. Los Padres Escolapios que, finalmente, pudieron profesar los votos solemnes según las nuevas constituciones, añadieron un cuarto voto a los tres habituales: el de educar a los jóvenes como misión primaria. Desde entonces, sus escuelas se fueron extendiendo por los diversos continentes y hoy en día tienen 222 casas dispersas por todo el mundo. José, sepultado en Roma, fue canonizado por Clemente XIII en 1767 y en 1948 fue proclamado por Pío XII "Patrón universal de todas las escuelas cristianas populares del mundo".
SANTORAL - SAN LUIS IX DE FRANCIA REY
San Luis IX, rey de Francia, que, tanto en tiempo de paz como durante las guerras interpuestas en defensa del cristianismo, se distinguió excepcionalmente por su activa fe y por la justicia en el gobierno, el amor a los pobres y la constancia en las adversidades. Tuvo once hijos en su matrimonio, a los que educó de una manera inmejorable y piadosa, y gastó sus bienes y fuerzas, y su vida misma, en la adoración de la cruz, la corona de espinas y el sepulcro del Señor, hasta que, mientras estaba acampado cerca de Túnez, en la costa de África del Norte, murió contagiado de peste. San Luis IX poseía las cualidades de un gran monarca, de un héroe de epopeya y de un santo. A la sabiduría en el gobierno unía el arte de la paz y de la guerra; al valor y amplitud de miras, una gran virtud. En sus empresas la ambición no tenía lugar alguno; lo único que buscaba el santo rey era la gloria de Dios y el bien de sus súbditos. Aunque las dos cruzadas en que participó resultaron un fracaso, es un hecho que san Luis fue uno de los caballeros más valientes de todas las épocas, un ejemplo perfecto del caballero medieval, sin miedo y sin tacha.
miércoles, 23 de agosto de 2023
EXPLICACIÓN DEL AVE MARÍA FRASE POR FRASE
EVANGELIO - 24 de Agosto - San Juan 1,45-51
Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios.
La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino.
Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel.
Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste.
La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.
Salmo 145(144),10-11.12-13ab.17-18.
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder.
Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre.
El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
El Señor está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad.
Evangelio según San Juan 1,45-51.
Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 24 de Agosto - « Verán los cielos abiertos y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre »
San Pedro Damián (1007-1072) benedictino, obispo de Ostia, doctor de la Iglesia Sermón 42, Segundo para la fiesta de San Bartolomé; PL 144, 726 La gloria de todos los apóstoles es tan indisociable, tan unida por el cemento de tantas gracias, que cuando se celebra la fiesta de uno de ellos es la grandeza común de todos los apóstoles que se quiere hacer recodar a nuestra mirada interior. En efecto, ellos se comparten la misma autoridad de jueces supremos, el mismo rango de dignidad, ellos poseen el mismo poder de atar y de absolver (Mt 19,28; 18,18). Ellos son esas perlas preciosas que san Juan nos dice haber contemplado en el Apocalipsis con las cuales las puertas de la Jerusalén celeste han sido construidas (Ap 21,14.21)… En efecto, cuando, por medio de los signos o de los milagros los apóstoles irradian la luz divina; ellos abren el acceso de la gloria celestial de Jerusalén a los pueblos que se han convertido a la fe cristiana.
Es de ellos que el profeta dice también: « ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes?» (Is 60,8). Dios eleva el espíritu de sus predicadores a la contemplación de las verdades de arriba de manera que ellos puedan propagar abundantemente la lluvia de la palabra de Dios en nuestros corazones. Es así que ellos beben el agua de la fuente para darnos de beber después. San Bartolomé extrajo plenamente de esa fuente, cuando el Espíritu Santo descendió sobre él como sobre los demás apóstoles bajo la forma de lenguas de fuego (Hch 2,3).
Pero tú escuchas hablar de fuego y talvez no ves la relación con el agua. Escucha como el Señor llama agua a este Espíritu Santo que bajó como un fuego sobre los apóstoles. «Si alguien tiene sed, ha dicho, que venga a mí y que beba», y agrega diciendo: «Del que cree en mi- la Escritura lo dice- de su corazón manarán ríos de agua viva», el evangelista explica esto diciendo: «Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él» (Jn 37:39). De los que creen, el salmista dice también: «se sacian con las provisiones de tu casa en el torrente de tus delicias los abrevas, pues en ti está la fuente de la vida». (Sal 35,9-10).
FIESTA DE SAN BARTOLOMÉ, APÓSTOL
Fiesta de San Bartolomé, apóstol, a quien generalmente se identifica con Natanael. Nacido en Caná de Galilea, fue presentado por Felipe a Cristo Jesús en las cercanías del Jordán, donde el Señor le invitó a seguirle, agregándolo a los Doce. Después de la Ascensión del Señor, es tradición que predicó el Evangelio en la India y que allí fue coronado con el martirio.
A este santo (que fue uno de los doce apóstoles de Jesús) lo pintaban los antiguos con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando él aún vivo. Parece que Bartolomé es un sobrenombre o segundo nombre que le fue añadido a su antiguo nombre que era Natanael (que significa "regalo de Dios").
Muchos autores creen que el personaje que el evangelista San Juan llama Natanael, es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé. Porque San Mateo, San Lucas y San Marcos cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Natanael. El evangelio de San Juan la narra de la siguiente manera: "Jesús se encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". Felipe se encontró a Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquél a quien anunciaron Moisés y los profetas.
Es Jesús de Nazaret". Natanael le respondió: " ¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le dijo: "Ven y verás". Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño" Natanael le preguntó: "¿Desde cuando me conoces?" Le respondió Jesús: "antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas allá debajo del árbol, yo te vi". Le respondió Natanael: "Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel". Jesús le contestó: "Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees? Te aseguró que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre." (Jn. 1,43 )-
Desde entonces nuestro santo fue un discípulo incondicional de este enviado de Dios, Cristo Jesús que tenía poderes y sabiduría del todo sobrenaturales. Con los otros 11 apóstoles presenció los admirables milagros de Jesús, oyó sus sublimes enseñanzas y recibió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. Para San Bartolomé, como para nosotros, la santidad no se basa en hacer milagros, ni en deslumbrar a otros con hazañas extraordinarias, sino en dedicar la vida a amar a Dios, a hacer conocer y amar mas a Jesucristo, y a propagar su santa religión, y en tener una constante caridad con los demás y tratar de hacer a todos el mayor bien posible.
Fortalece, Señor, nuestra fe, para que nos adhiramos a Cristo, tu Hijo, con la misma sinceridad con que lo hizo el apóstol San Bartolomé, y haz que, por la intercesión de este santo, sea siempre tu Iglesia sacramento de salvación universal para todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén









