miércoles, 10 de febrero de 2021

EVANGELIO - 11 de Febrero - San Marcos 7,24-30.


        Libro de Génesis 2,18-25.

    Después dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada".
    Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.
    El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
    Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío.
    Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
    El hombre exclamó: "¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre".
    Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.
    Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.


Salmo 128(127),1-2.3.4-5.

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén.


    Evangelio según San Marcos 7,24-30.

    Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto.
    En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies.
    Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio.
    El le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros".
    Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos".
    Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija".
    Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 11 de Febrero - "La fe de la Cananea"


San Beda el Venerable (c. 673-735) monje benedictino, doctor de la Iglesia Homilías sobre los Evangelios I, 22: CCL 122, 156-160; PL 94, 102-105
 
La fe de la Cananea

    “¡Oh mujer, grande es tu fe! Que sea como deseas” (Mt 15,28). Sí, la Cananea posee una fe muy grande. No conociendo ni los profetas antiguos, ni los recientes milagros del Señor, ni sus mandatos ni sus promesas, y más aun, siendo rechazada por él, persevera en su petición y no cesa de llamar cerca de aquél cuyo renombre le había dado a entender que era el Salvador. Por eso su petición es escuchada de manera notoria... Cuando uno de nosotros tiene la conciencia mancillada por el egoísmo, el orgullo, la vanagloria, el desdén, la cólera, la envidia o cualquier otro vicio; tiene, igual que esta mujer de Canaán “una hija cruelmente atormentada por un demonio”. Que corra a suplicar al Señor que le cure... Que lo haga con humilde sumisión; que no se juzgue digno de compartir la suerte de las ovejas de Israel, es decir, de las almas puras, y se considere indigno de las recompensas del cielo. Y, sin embargo, que la desesperanza no le conduzca a dejar su insistente plegaria, sino que su corazón tenga una confianza inquebrantable en la bondad inmensa del Señor. Porque el que ha podido hacer del buen ladrón un confesor (Lc 23,39s), del perseguidor un apóstol (Hech 9) y de simples piedras hijos de Adán (Mt 3,9), es capaz de transformar un perrito en oveja de Israel.

SANTORAL - NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

11 de Febrero


    Nuestra Señora la Bienaventurada Virgen María de Lourdes. Cuatro años después de la proclamación de su Inmaculada Concepción, la Santísima Virgen se apareció en repetidas ocasiones a la humilde joven santa María Bernarda Soubirous en los montes Pirineos, junto al río Gave, en la gruta de Massabielle, cerca de la población de Lourdes, en Francia, y, desde entonces, aquel lugar es frecuentado por muchos cristianos, que acuden devotamente a rezar.

    El 11 de febrero de 1858, tres niñas: Bernadette Soubirous, de catorce años, su hermana Marie-Toinette, de once y su amiga Jeanne Abadie, de doce, salieron de su casa en Lourdes para recoger leña. Para llegar a un lugar a orillas del río Gave, donde les habían dicho que encontrarían ramas secas en abundancia, tenían que pasar ante una gruta natural abierta en los peñascos de Massabielle que bordeaban el cauce del río, después de cruzar un arroyo, cuya corriente movía la rueda de un molino. Las dos niñas más pequeñas vadearon el arroyo dando chillidos, porque el agua estaba muy fría. Bernadette, que a diferencia de sus compañeras, usaba medias en razón de su delicada salud -sufría de asma-, no se atrevía a imitarlas. Sin embargo, cuando las otras dos se negaron a ayudarla a pasar, comenzó a quitarse las medias. En eso estaba, cuando oyó a su lado el ruido de un murmullo, como el que produce un ráfaga de viento. Levantó la cabeza y comprobó que los arbolillos de la otra orilla estaban quietos; sólo que le pareció advertir un leve movimiento en las malezas que crecían ante la gruta, muy cerca de ella, al otro lado del arroyo. Se desentendió del asunto, acabó de quitarse las medias y, ya iba a meter un pie en el agua, cuando el susurro se repitió. Aquella vez se quedó mirando fijamente hacia la gruta y vio agitarse con fuerza las ramas de las zarzas, pero además, en un nicho dentro de la cueva, detrás y encima de las ramas, estaba la figura de «una joven vestida de blanco, no más alta que yo, saludándome con ligeras inclinaciones de la cabeza», como dijo más tarde Bernadette. La aparición era muy hermosa: la joven vestía túnica blanca, ceñida por una banda azul y llevaba un largo rosario colgado del brazo. Al verla, le pareció que hacía signos como invitándola a orar; Bernadette se arrodilló, extrajo de la bolsa su rosario y comenzó a recitarlo; entonces, la aparición tomó también el rosario en sus manos y empezó a pasar las cuentas, rezando, pero sin mover los labios. No se hablaron, pero al terminar los cinco misterios, la figura sonrió y, retrocediendo hacia las sombras de la gruta, desapareció. Las otras dos niñas regresaron de recoger la leña y se echaron a reír al ver de rodillas a Bernadette. Jeanne le reprochó que no las hubiese ayudado a recoger ramas secas y luego se encaramó a las rocas, corriendo hacia el otro lado de la gruta; pero Marie-Toinette se acercó a su hermana: «Tú estás como asustada, le dijo. ¿Viste algo que te dio miedo?». Bernadette se lo contó todo, mediante la promesa de que no lo repetiría a nadie; sin embargo, Toinette se lo dijo a su madre tan pronto como regresaron a casa. La señora Soubirous interrogó a Bernadette:
-Te engañaste, chiquilla -le dijo-. Debes haber visto una piedra.
-No, repuso la niña; era una jovencita y tenía un rostro muy bello.

    La madre llegó a la conclusión de que tal vez sería un alma del purgatorio y prohibió a su hija que volviese a la gruta. Los dos días siguientes Bernadette se quedó en casa, pero numerosos chiquillos de la vecindad que se habían enterado del suceso, la importunaron para que regresara al lugar. La señora Soubirous, exasperada, mandó a su hija a que pidiera consejo al padre Pomian, quien no le hizo caso; entonces, la señora recomendó a Bernadette que hablara con su padre y éste, después de algunas vacilaciones, la autorizó a que fuera. Varias niñas emprendieron el camino de la gruta, llevando una botella con agua bendita y, al llegar, todas se arrodillaron a rezar el Rosario. Cuando iban en el tercer misterio, «la misma joven blanca se hizo presente en el mismo lugar de antes», para decirlo con las propias palabras de Bernadette: «¡Ahí está!, le dije a la que estaba más cerca de mí y le puse el brazo sobre los hombros señalando a la joven blanca, pero ella no vio nada». Otra niña, llamada Marie Hillot, le dio el agua bendita y, levantándose, arrojó algunas gotas hacia la visión; la figura sonrió e hizo la señal de la cruz. Bernadette le habló: «Si vienes de parte de Dios, acércate». La figura avanzó un paso. En aquel momento, Jeanne Abadie con otras niñas trepó a las peñas de la gruta y lanzó una piedra que fue a caer a los pies de Bernadette. La visión desapareció. Pero Bernadette volvió a arrodillarse y permaneció inmóvil, como en un trance, con los ojos fijos en la gruta. Sus compañeras no pudieron moverla. Con dificultad, el molinero Nicolás y su mujer, levantaron en vilo a la chiquilla, y la llevaron por la pendiente hasta el molino, donde repentinamente volvió en sí y se echó a llorar amargamente. Pronto se reunieron ahí muchas gentes y la madre de Bernadette comenzó a regañar a su hija, con lo cual todos se retiraron discretamente y regresaron a Lourdes. Ninguno de cuantos conocían a Bernadette, ni siquiera las monjas que le enseñaban el catecismo, creyeron lo que decía. Algunos opinaron que lo que había visto era un ánima del purgatorio.

    La tercera aparición tuvo lugar el 18 de febrero, cuando una dama llamada Millet y su hija, que era de la Congregación de las Hijas de María, se llevaron a Bernadette hasta la gruta, una mañana muy temprano. Traían consigo una vela bendita, pluma y tinta. Las tres se arrodillaron a rezar y, cuando Bernadette murmuró que ahí estaba al figura, la hija de madame Millet le entregó pluma, papel y tinta.
-Si vienes de parte de Dios, por favor dime lo que quieres; si no, vete -dijo Bernadette.
Como la Señora se limitó a sonreír, la niña, agregó alargando el papel y la pluma:
-por favor ten a bien escribir tu nombre y lo que quieres.
Entonces, la aparición habló por primera vez utilizando el «patois» (dialecto) de Lourdes:
-No hay necesidad de que escriba lo que tengo que decir. ¿Quieres tener la amabilidad de venir aquí todos los días durante una quincena?
Después de una pausa añadió:
-No prometo hacerte feliz en esta vida, pero sí en la otra.
Y elevándose hacia el techo de la gruta, desapareció. El domingo 21 de febrero, gran número de personas la acompañó a la gruta, incluyendo el Dr. Dozous, un médico escéptico que tomó el pulso y examinó la respiración de la niña durante el trance. La aparición habló de nuevo: «Orarás a Dios por los pecadores», recomendó.

    Después de la misa mayor, Bernadette fue a visitar al procurador imperial, J. V. Dutour quien la interrogó detenidamente para llegar a la conclusión de que la chiquilla era sincera, pero estaba obsesionada. Después de las vísperas, el comisario de policía, Dominic Jacomet, mandó a buscarla y la sometió a un interrogatorio muy severo, y la despidió más tarde con la advertencia de que debía mantenerse lejos de la gruta o atenerse a las consecuencias. Aquellos funcionarios consideraban que la conducta de la chiquilla perturbaba el orden público, y además habían observado que los terrenos donde estaba situada la gruta ofrecían muy pocas seguridades a las grandes muchedumbres que iban a reunirse ahí. El día 22, Bernadette fue a la gruta, a pesar de la prohibición. Había allí un pequeño grupo de ciudadanos y dos gendarmes; pero la aparición no se produjo. El mismo día, el P. Pomian, confesor de Bernadette, declaró que si el procurador Dutour, máxima autoridad en el lugar, no había prohibido a la joven que se acercara a la gruta, ésta podía ir cuando quisiera. A las seis de la mañana del día 23, Bernadette llegó al lugar y ya se encontraba allí una multitud de doscientas personas. Aquella vez vio de nuevo la aparición y cayó en un trance que duró casi una hora. Al otro día, la multitud había aumentado a cuatrocientas o quinientas personas, y de nuevo Bernadette tuvo una hora de éxtasis cuando la aparición se manifestó. Pero se negó a revelar cualquier cosa que la Señora hubiese dicho. El jueves 25, después de rezar un misterio del Rosario, Bernadette comenzó a avanzar de rodillas por la pendiente que ascendía a la cueva, apartando suavemente el follaje. Al llegar al fondo de la gruta, dio media vuelta sin levantarse y avanzó en sentido contrario; después se detuvo a mirar inquisitivamente hacia el nicho, se puso en pie y caminó hacia el lado izquierdo de la cavidad. Hay dos nichos en la gruta: uno a mayor altura que el otro (en aquel se encuentra actualmente la imagen de Nuestra Señora) y una especie de túnel entre los dos. La figura apareció en distintos lugares; el 25 de febrero y el 25 de marzo, las dos ocasiones más importantes, la aparición estaba en la abertura inferior del túnel, al nivel del suelo, según afirmá el P. Martindale. Lo que la propia Bernadette relata es esto:
-Ve a beber en la fuente y lávate en sus aguas -le dijo la Señora.
Como Bernadette no sabía que hubiese una fuente en las peñas de la cueva, se volvió para acercarse al río. Pero entonces, la Señora volvió a hablar para explicarle. «Ella misma señaló con el dedo -dijo la joven-, para mostrarme dónde estaba la fuente; caminé hacia allí; pero sólo pude hallar un charquito de agua sucia; metí las manos, pero no pude coger agua suficiente para beber. Comencé a escarbar y salió agua, pero turbia. Por tres veces la saqué con las manos y la arrojé fuera; después ya podía beberse».

    Las gentes vieron que la niña se inclinaba y, al erguirse, tenía la cara sucia con lodo. De nuevo se inclinó y se diría que estaba mordisqueando las hojas de una planta. Instantes después, se enderezó y comenzó a andar hacia Lourdes. Al principio, la gente se mostró despectiva y hasta burlona, pero algo más tarde, aquel mismo día, todos quedaron asombrados al ver que había brotado un manantial de agua turbia en la gruta y su corriente desembocaba en el Gave. Antes de una semana, el manantial estaba produciendo 27.000 galones (unos 100.000 litros) diarios, como sigue haciéndolo hasta hoy. El 26 de febrero, ochocientos testigos vieron a Bernadette, en trance, arrastrándose por la pendiente de la gruta, inclinándose con frecuencia para besar el suelo y haciendo señas, como si invitara a los demás a imitarla. La aparición había aconsejado que se hiciera penitencia (aquel día del año 1858, fecha en que se reconoció como manantial la fuente que había surgido de la gruta, era el segundo viernes de Cuaresma y el Evangelio de la misa se refería a la piscina de aguas curativas que se hallaba frente a la Puerta de las Ovejas, en Jerusalén -Juan 5,1-15-).

    Las visiones del 27 y el 28 siguieron el curso de costumbre, aunque la muchedumbre creció. Bernadette se inclinó repetidas veces para besar el suelo, y las gentes la imitaron. Por la tarde del 28, la llevaron ante un magistrado quien le hizo las mismas advertencias. Para el l de marzo, el número de espectadores había aumentado a 1000 y, por primera vez, un sacerdote estaba presente. El señor cura de Lourdes y los cuatro párrocos, habían declarado que ellos no tenían nada que ver con la gruta de Massabielle, pero el abad Dézirat procedía de distritos lejanos y no estaba bajo la jurisdicción de Lourdes. Este sacerdote se mostró muy impresionado. Aquel día tuvo lugar una curación en el manantial, pero no se dio la noticia hasta meses después. El 2 de marzo, a las 7 de la mañana, estaban presentes 1700 personas cuando Bernadette vio la aparición por décima tercera vez. En aquella oportunidad, la Señora le rogó que hiciera saber a los clérigos su deseo de que se construyera una capilla y se realizara una procesión. Bernadette fue a ver al señor cura, quién la recibió fríamente, la despidió con palabras bruscas y dio a entender a los funcionarios civiles que él personalmente desaprobaba toda la cuestión de las apariciones.

    El 3 de marzo fue un día de grandes desilusiones y desprecios para Bernadette. A las 4000 personas que habían acudido, tuvo que confesarles su fracaso, porque la Señora no había aparecido; pero aquel mismo día, cuando la mayoría de los espectadores habían partido, volvió a la gruta, vio a la aparición y entró en trance durante corto tiempo. El 4 de marzo, ante miles de espectadores, volvió a tener la visión, entró en trance, pero no hubo novedades. Habían transcurrido catorce días y la Señora no volvió a aparecer; pero el 25 de marzo -día de la Virgen- Bernadette visitó la gruta entre las cuatro y las cinco de la madrugada, la Señora apareció y le dijo que se acercara. Bernadette le pidió entonces: «¿Quieres tener la bondad de decirme quién eres?» La aparición sonrió sin responder nada. La niña repitió la pregunta dos veces más y entonces la Señora juntó las manos, levantó la vista al cielo y respondió en patois:«Que soy era Inmaculada Conceptiou», «Yo soy la Inmaculada Concepción». Después siguió hablando: «Deseo que se me construya aquí una capilla». Bernadette replicó: «Ya les he dicho lo que tú quieres, pero ellos piden un milagro como prueba de tu deseo». La Señora volvió a sonreír y, sin agregar una palabra, se desvaneció a la vista de Bernadette.

    La penúltima de las apariciones tuvo lugar el 7 de abril; una muchedumbre de 1200 a 1300 personas vio a Bernadette en trance durante tres cuartos de hora. El Dr. Dozous estaba a su lado y constató que la niña alzaba las manos con los dedos entrelazados y las ponía sobre la llama de la vela que ardía frente a ella. Observó que la llama acariciaba sus dedos y se filtraba entre ellos, sin que la niña pareciera darse cuenta. No sólo era insensible al dolor, sino que los tejidos de su piel no fueron afectados por el fuego, ni le quedó cicatriz alguna. Cuando volvió en sí del trance, el doctor acercó la vela encendida a la mano izquierda de la niña y ésta la retiró de prisa, exclamando: «¡Me quema!» Debe admitirse, sin embargo que el padre Cross en su «Histoire de Notre-Dame de Lourdes» (I, 494-499) da razones que desacreditan esta declaración. De todas maneras, la comisión episcopal que examinó e informó las pruebas de las apariciones, no la tomó muy en cuenta. La décima octava y última aparición, ocurrió el 16 de julio, fiesta de Nuestra Señora del Carmen. Ya para entonces, la gruta estaba cercada para que el público no se aproximara y Bernadette no podía ver más que la parte superior del nicho por encima de las bardas y desde la orilla opuesta del río Gave; sin embargo, la figura no parecía más alejada que las otras veces. Después de aquella fecha, Bernadette Soubirous nunca volvió a tener visiones de la Santísima Virgen durante los veintiún años que aún vivió. A nadie más que a ella se le otorgó el privilegio de esas visiones.

    Conviene agregar unas palabras, a manera de comentario, sobre dos puntos relacionados con las apariciones de la Santísima Virgen en Lourdes: algunos críticos hostiles trataron de hacer creer que las manifestaciones sobrenaturales habían sido organizadas por el clero, desde Roma, con el propósito de que se confirmara y se popularizara el Dogma de la Inmaculada Concepción que, apenas cuatro años antes, había sido definido por el papa Pío IX. Puede comprobarse lo erróneo de esas críticas, recordando que fueron los informes de los testigos, recogidos por las autoridades locales y sometidos a la atención de la Prefectura del Departamento de Lourdes y al Ministerio del Interior de Francia, los que dieron pie a la historia, sin que el clero o la Iglesia se mezclara para nada en las supuestas apariciones, hasta que la fe las arraigó profundamente en el pueblo y ocurrió la extraña coincidencia del nacimiento de un manantial en la gruta y las gentes comenzaron a llegar allí por miles, desde todos los alrededores. Tampoco es posible que nadie llegue a creer sinceramente que las autoridades de la Iglesia, trataron de popularizar (como se afirmó) un Dogma aprobado por el Vaticano, «recurriendo a la imaginación y a la superstición de las masas» y para colmo, organizaran el fraude en una remota aldea perdida en los Pirineos, a cien kilómetros de la línea férrea más próxima. Además, todos los actos en la vida subsecuente de Bernadette, la pequeña «impostora» que habría servido de instrumento a algún astuto eclesiástico, desmienten categóricamente tal hipótesis. La muchacha no volvió a tener visiones; nunca se le ocurrió adornar con nuevos detalles el relato que hizo desde un principio; jamás demostró sentirse complacida o halagada por la atención que se le dispensaba y nunca obtuvo alguna ganancia pecuniaria por ello. Rehuyendo el cebo de la fama y la popularidad y conservando la sencillez de una niña, Bernadette ingresó a una orden religiosa de hermanas enfermeras, en 1886, a la edad de veintidós años. Hizo el noviciado en Nevers, lejos de Lourdes, y allí se quedó doce años, hasta su muerte; no tomó parte en ninguna de las grandes obras de construcción en torno a la gruta, ni en las ceremonias de la consagración de la basílica.

    En segundo lugar, es necesario llamar la atención hacia un hecho muy notable que confirma el carácter único y sobrenatural de las visiones de Bernadette. Durante sus prolongadas visitas a la gruta, mientras permanecía en trance, con los ojos fijos en la aparición que ella veía tan claramente, diciéndole cosas que hacían llorar de emoción a los campesinos que la observaban, nadie pretendió nunca haber visto lo que ella contemplaba. No hubo una alucinación colectiva, ni escenas de desorden, ni extravagancias, gritos, contorsiones o cualquiera otra muestra de exaltación. En cambio, cuando la serie de visiones de Bernadette había concluido, comenzaron a aparecer por todas partes falsas visionarias que hacían demostraciones repugnantes. Los informes que envió el comisario de la policía a la prefectura sobre este particular son muy claros. Algunas de las visionarias eran jóvenes realmente piadosas y de buena conducta, sobre todo María Courrech, criada del alcalde, reconocida por todos como una joven buena. Marie tuvo visiones desde abril hasta diciembre del mismo año y mucha gente le creyó, pero la diferencia entre sus arrobamientos y los de Bernadette era muy marcada. El P. Cross publicó el testimonio de un testigo intachable sobre las extravagancias de Marie. Si llegaron a producirse semejantes aberraciones en mujeres de buena disposición y preparación, ya puede imaginarse el lector lo que harían otras muchachas indiferentes e ignorantes, así como los chiquillos que, para imitar a sus mayores, comenzaron también a tener visiones. Los piadosos ciudadanos de Lourdes y los campesinos de las aldeas vecinas, enteramente convencidos de que las primeras apariciones en la gruta fueron auténticas, estaban dispuestos a ofrecer a cualquiera de sus vástagos como receptáculos de inspiración divina. No hay duda de que, a veces, esos niños quedaron en estado de arrobamiento y hasta hubo algunos que verdaderamente tuvieron alucinaciones. En cuanto a los «visionarios» adultos, aparte de los mencionados, sólo se puede decir que casi todos hicieron exhibiciones de fenómenos extraños y repulsivos, convulsiones histéricas, gestos, contorsiones, etc., y, por supuesto, en todos esos casos había razones para sospechar que se trataba de una impostura deliberada.

Oremos

    Santísima e Inmaculada Virgen María, que al aparecerte en la Gruta de Lourdes y a través de tu amorosa intercesión, muchos han visto curadas sus heridas físicas y espirituales y han encontrado el camino de la conversión. Madre de Misericordia, salud de los enfermos, consoladora de los afligidos, Tú conoces muy bien mis necesidades y sufrimientos. Mírame con ojos de misericordia ya que acudo a TI con plena confianza en tu santísima intercesión maternal. Obtén para mi de tu Divino Hijo, Madre Santísima este favor especial que hoy te pido. Nuestra Señora de Lourdes, rogad por nosotros. Amén.

martes, 9 de febrero de 2021

EVANGELIO - 10 de Febrero - San Marcos 7,14-23.


    Libro de Génesis 2,4b-9.15-17.

    Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo, aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo, pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.
    Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.
    El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado.
    Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol del conocimiento del bien y del mal.
    El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.
    Y le dio esta orden: "Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín, exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte".


Salmo 104(103),1-2a.27-28.29bc-30.

Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz.

Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados.

Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra.


    Evangelio según San Marcos 7,14-23.

    Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
    Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
    ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!".
    Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola.
    El les dijo: "¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?". Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
    Luego agregó: "Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro.
    Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
    Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 10 de Febrero - “Te gusta un corazón sincero”


        Orígenes (c. 185-253) presbítero y teólogo Homilías sobre el Génesis, nº 13, 3-4; PG 12, 233

“Te gusta un corazón sincero”

    Cristo nos ha enseñado que a Dios no hay que buscarle en un determinado lugar de la tierra, y que “se ofrece un sacrificio en su nombre en todas partes de la tierra” (Ml 1,11). En efecto, es ahora “el tiempo en que los verdaderos adoradores adoran al Padre”, ya no en Jerusalén ni en el monte Garizim, “sino en espíritu y verdad” (Jn 4, 21.24). No es pues en un lugar de la tierra donde Dios habita sino en el corazón. Entonces ¿buscáis dónde se encuentra Dios?” Dios reside en un corazón puro. Allí, en efecto, tiene su morada según lo que dice por el profeta: “Habitaré y andaré con ellos, ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, dice el Señor” (Lv 26,12). Fijaos bien en que cada una de nuestras almas contiene un pozo de agua viva; en ella hay un cierto sentido celeste, una imagen de Dios escondida... Allí está el Verbo de Dios, y su operación actual es de sacar de cada uno la arena de vuestra alma para hacer que brote vuestra fuente. Esta fuente está en vosotros y no viene de fuera porque “el Reino de Dios está dentro de vosotros” (Lc 17, 21). La mujer encontró la moneda de plata que había perdido porque no estaba fuera de su casa sino dentro de ella. “Había encendido su lámpara, había barrido de su casa” (Lc15, 8) los escombros y suciedades que se habían acumulado en ella por su negligencia, y es allí que encontró su moneda de plata. En cuanto a vosotros, si encendéis vuestra lámpara, si os servís de la iluminación del Espíritu Santo, “si veis la luz en su luz” (Sl 36,10), encontraréis en vosotros la moneda de plata, porque es en vosotros mismos que se encuentra la imagen del rey celestial.

SANTORAL - SANTA ESCOLÁSTICA, VIRGEN

10 de Febrero


    Memoria de la sepultura de santa Escolástica, virgen, hermana de san Benito, la cual, consagrada desde su infancia a Dios, mantuvo una perfecta unión espiritual con su hermano, al que visitaba una vez al año en Montecasino, en la Campania, para pasar juntos una jornada de santas conversaciones y alabanza a Dios.

    Mientras su hermano residió en Monte Casino, ella se hallaba en Plombariola, fundando y gobernando un monasterio.

   Tenía la costumbre de visitar a San Benito una vez al año y como no estaba permitido entrar al monasterio, él salía a su encuentro para llevarla a una casa de confianza, donde los hermanos pasaban la velada orando, cantando himnos de alabanza a Dios y discutiendo asuntos espirituales. Sobre la última visita, San Gregorio hace una notable descripción, en la cual, la santa presintiendo que no volvería ver más a su hermano, le rogó que no partiera esa noche sino al día siguiente, pero San Benito se sintió incapaz de romper las reglas de su monasterio.

    Entonces, Santa Escolástica apeló a Dios con una ferviente oración para que interviniera en su ayuda, y acto seguido, estalló una fuerte tormenta que impidió que su hermano regresara al monasterio. Los dos santos pasaron la noche hablando de las cosas santas y de asuntos espirituales. Tres días después, la santa murió, y su hermano que se encontraba absorto en la oración tuvo la visión del alma de su hermana ascendiendo al cielo en forma de paloma.

Oremos

    Oh Dios, que nos mostraste hacia donde la inocencia conduce, Tú hiciste que el alma de la virgen Santa Escolástica se elevara al cielo como una paloma en vuelo. Obtenedme a través de ella por sus méritos y sus oraciones que podamos así vivir en la inocencia para lograr las alegrías eternas. Te lo pedimos a través de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

lunes, 8 de febrero de 2021

EVANGELIO - 09 de Febrero - San Marcos 7,1-13.


       Libro de Génesis 1,20-31.2,1-4a.

    Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo".
    Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.
    Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra".
    Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.
    Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie". Y así sucedió.
    Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.
    Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo".
    Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
    Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra".
    Y continuó diciendo: "Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento.
    Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y así sucedió.
    Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
    Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.
    El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido.
    Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.
    Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados. Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo,


Salmo 8,4-5.6-7.8-9.

Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿Qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos.
Todo lo pusiste bajo sus pies.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas.


    Evangelio según San Marcos 7,1-13.

    Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
    Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
    Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?".
    El les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
    En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
    Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres".
    Y les decía: "Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.
    Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte.
    En cambio, ustedes afirman: 'Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte...'
    En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre.
    Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!".

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 09 de Febrero - “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.”


        Imitación de Cristo tratado espiritual del siglo XV Libro II, cap. 5-6

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.”

    A veces nos damos cuenta de nuestra gran ceguera. Obramos mal y presentamos mil excusas. A menudo nos mueven las pasiones e intentamos hacer pasar nuestro actuar por obra de buen celo. Corregimos las pequeñas faltas de los demás y nos permitimos caer en faltas grandes. Estamos pronto para juzgar y condenar los yerros de los otros pero no tenemos cuidado en no serles molestos. El que se juzgara a si mismo con rectitud no tendría ya coraje para juzgar severamente a los demás. Un cristiano presta atención a su propia vida ante todo, y el que vigila sus propias acciones se guarda bien de criticar la conducta de los demás. No serás nunca hombre interior mientras no te esfuerces a guardar silencio acerca de los asuntos de tu prójimo para ocuparte principalmente de ti mismo... Aquel que ama a Dios no se fija en lo que está por debajo de Dios, porque sólo Dios, eterno, inmenso, colma todo, es amparo del alma y alegría verdadera del corazón... Descansarás plácidamente, si tu corazón no te reprende. No te alegres sino cuando obrares bien. Los malos nunca tienen alegría verdadera ni sienten paz interior; porque dice el Señor: No tienen paz los malos. (Is 57,21)… Fácilmente estará contento y sosegado el que tiene la conciencia limpia. No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien. Lo que eres, eso eres; y por más que te estimen los hombres, no puedes ser, ante Dios, más grande de lo que eres. Si miras lo que eres dentro de ti, no tendrás cuidado de lo que de ti hablen los hombres. El hombre ve lo de fuera, mas Dios ve el corazón. (1Sam 16,7). 

SANTORAL - SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA

09 de Febrero


    San Cirilo fue un hombre de carácter fuerte e impulsivo, pero a veces demasiado vehemente y aún violento. Hacia el 412, San Cirilo fue elevado a la sede de Alejandría, donde gracias a su intrepidez y labor, triunfó sobre la herejía, logrando sostener la fe de su Iglesia. Asistió como cabeza y representante del Papa Celestino, al Tercer Concilio General celebrado en Efeso en el 431.

    Se ha llamado a San Cirilo el Doctor de la Encarnación y los alejandrinos le dieron el título de Maestro del Mundo, mientras que el Papa Celestino lo nombraba "el generoso defensor de la fe católica" y "hombre apostólico".

    Pero sin duda, tenemos que agradecerle la firme y inflexible posición que tomó con respecto al dogma de la Encarnación, sobre la cual, muchas corrientes adversas como la del Arzobispo de Antioquía, Nestorio, quien negaba la encarnación de Dios hecho hombre, se convirtieron en una verdadera amenaza de la Iglesia católica. Así, la firme defensa del santo sobre este dogma permitió que en nuestras generaciones no tengamos duda alguna sobe lo que debemos creer con respecto al misterio sobre la cual fundamos nuestra fe como cristianos.

Un hogar luminoso y alegre

    Su autoridad sirvió santamente los designios de Dios. San Cirilo es famoso por su defensa de la ortodoxia contra la herejía, particularmente contra el nestorianismo.

    Arzobispo de Alejandría (Egipto). Defensor de la doctrina que proclama a María la Theotokos: Madre de Dios. Esta doctrina fue proclamada como dogma en el Concilio de Efeso (431) que San Cirilo presidió bajo la autoridad el Papa Celestino. Su gran oponente era Nestóreo, patriarca de Constantinopla.

    Al ponerse en duda que María es madre de Dios se ponía en duda la identidad de Jesucristo quien es una persona divina. Por eso San Cirilo no solo aportó a la Mariología sino también a la Cristología.

    El argumento de San Cirilo: María es la Theotokos, no porque ella existiese antes de Dios o hubiese creado a Dios. Dios es eterno y María Santísima es una criatura de Dios. Pero Dios quiso nacer de mujer. La persona que nace de María es divina por lo tanto ella es madre de Dios.

    Su santa defensa de la verdad le ganó la cárcel y muchas luchas pero salió victorioso. Murió en el año 444, siendo proclamado Doctor de la Iglesia Universal en 1882.

Oremos

    Señor, tú que hiciste de tu obispo San Cirilo de Alejandría un defensor invicto de la maternidad divina de la Virgen María, concédenos a cuantos la proclamamos verdadera Madre de Dios llegar, por la encarnación de tu Hijo, a la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

domingo, 7 de febrero de 2021

EVANGELIO - 08 de Febrero - San Marcos 6,53-56.

 

     Libro de Génesis 1,1-19.

    Al principio Dios creó el cielo y la tierra.
    La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas.
    Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió.
    Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.
    Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas". Y así sucedió.
    Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.
    Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y así sucedió.
    Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno.
    Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y así sucedió.
    La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno.
    Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.
    Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así sucedió.
    Dios hizo los dos grandes astros - el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche - y también hizo las estrellas.
    Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno.
    Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.


Salmo 104(103),1-2a.5.6-7.10.12.24.35c.


Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz.
Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:
¡no se moverá jamás!

El océano la cubría como un manto,
las aguas tapaban las montañas;
pero tú las amenazaste y huyeron,
escaparon ante el fragor de tu trueno.
Haces brotar fuentes en los valles,
y corren sus aguas por las quebradas.

Las aves del cielo habitan junto a ellas
y hacen oír su canto entre las ramas.
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas!
¡Bendice al Señor, alma mía!


    Evangelio según San Marcos 6,53-56.

    Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí.
    Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús, y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba.
    En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados.

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 08 de Febrero - “Todos los que le tocaban quedaban curados”


       San Gregorio Magno (c. 540-604) papa y doctor de la Iglesia Comentario al salmo 50, PL 75, 581-582

“Todos los que le tocaban quedaban curados”

    Imaginémonos en nuestro interior a un herido grave, de tal forma que está a punto de expirar. La herida del alma es el pecado del que la Escritura habla en los siguientes términos: “Todo son heridas, golpes, llagas en carne viva, que no han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite.” (Is 1,6) ¡Reconoce dentro de ti a tu médico, tú que estás herido, y descúbrele las heridas de tus pecados! ¡Que oiga los gemidos de tu corazón, él para quien todo pensamiento secreto queda manifiesto! ¡Que tus lágrimas le conmuevan! ¡Incluso insiste hasta la testarudez en tu petición! ¡Que le alcancen los suspiros más hondos de tu corazón! ¡Que lleguen tus dolores a conmoverle para que te diga también a ti: ”El Señor ha perdonado tu pecado” (2Sm 12,13). Grita con David, mira lo que dice: “Misericordia Dios mío....por tu inmensa compasión” (Sal 50,3). Es como si dijera: estoy en peligro grave a causa de una terrible herida que ningún médico puede curar si no viene en mi ayuda el médico todopoderoso. Para este médico nada es incurable. Cuida gratuitamente. Con una sola palabra restituye la salud. Yo desesperaría de mi herida si no pusiera, de antemano, mi confianza en el Todopoderoso.

SANTORAL - SANTA JOSEFINA BAKHITA

08 de Febrero


     Santa Josefina Bakhita, virgen, nacida en la región de Darfur, en Sudán, que, siendo aún niña, fue raptada y vendida en diversos mercados africanos de esclavos, sufriendo dura cautividad. Al obtener la libertad, abrazó la fe cristiana e ingresó en el Instituto de Hijas de la Caridad (Canosianas), y pasó el resto de su vida en Schio, en el territorio italiano de Vicenza, entregada a Cristo y al servicio del prójimo.

    En su biografía Bakhita cuenta su propia experiencia al encontrarse con los buscadores de esclavos. "Cuando aproximadamente tenía nueve años, paseaba con una amiga por el campo y vimos de pronto aparecer a dos extranjeros, de los cuales uno le dijo a mi amiga: 'Deja a la niña pequeña ir al bosque a buscarme alguna fruta. Mientras, tú puedes continuar tu camino, te alcanzaremos dentro de poco'. El objetivo de ellos era capturarme, por lo que tenían que alejar a mi amiga para que no pudiera dar la alarma.

    Sin sospechar nada obedecí, como siempre hacia. Cuando estaba en el bosque, me percate que las dos personas estaban detrás de mí, y fue cuando uno de ellos me agarró fuertemente y el otro sacó un cuchillo con el cual me amenazó diciéndome: 'Si gritas, morirás! Síguenos!'". Los mismos secuestradores fueron quienes le pusieron Bakhita al ver su especial carisma.

    Luego de ser capturada, Bakhita fue llevada a la ciudad de El Obeid, donde fue vendida a cinco distintos amos en el mercado de esclavos. Nunca consiguió escapar, a pesar de intentarlo varias veces. Con quien más sufrió de humillaciones y torturas fue con su cuarto amo, cuando tenía más o menos 13 años. Fue tatuada, le realizaron 114 incisiones y para evitar infecciones le colocaron sal durante un mes. "Sentía que iba a morir en cualquier momento, en especial cuando me colocaban la sal”

    El comerciante italiano Calixto Leganini compró a Bakhita por quinta vez en 1882, y fue "Esta vez fui realmente afortunada - escribe Bakhita - porque el nuevo patrón era un hombre bueno y me gustaba. No fui maltratada ni humillada, algo que me parecía completamente irreal, pudiendo llegar incluso a sentirme en paz y tranquilidad".

    En 1884 Leganini se vio en la obligación de dejar Jartum, tras la llegada de tropas Mahdis. Bakhita se negó a dejar a su amo, y consiguió viajar con él y su amigo Augusto Michieli, a Italia.

    La esposa de Michieli los esperaba en Italia, y sabiendo la llegada de varios esclavos, exigió uno, dándosele a Bakhita. Con su nueva familia, Bakhita trabajo de niñera y amiga de Minnina, hija de los Michieli.

    Bakhita y Minnina ingresaron al noviciado del Instituto de las Hermanas de la Caridad en Venecia, tras ser aconsejadas por las hermanas. Esta congregación fue fundada en 1808 con el nombre de Instituto de las Hermanas de la Caridad en Venecia, pero son más conocidas como hermanas de Canossa

    Recibió el bautismo, primera comunión y confirmación, al mismo tiempo, el 9 de enero de 1890, por el Cardenal de Venecia. En este momento, tomó el nombre cristiano de Josefina Margarita Afortunada. Ella misma cuenta en su biografía que mientras estuvo en el Instituto conoció cada día más a Dios, "que me ha traído hasta aquí de esta extraña forma".

    La Señora de Michieli volvió de Sudán a llevarse a Bakhita y a su hija, pero con un gran coraje, Bakhita se negó a ir y prefirió quedarse con las Hermanas de Canossa. La esclavitud era ilegal en Italia, por lo que la señora de Michieli no pudo forzar a Bakhita, y es así que permaneció en el Instituto y su vocación la llevó a convertirse en una de las Hermanas de la Orden el 7 de diciembre de 1893, a los 38 años de edad.

    Algo que le costó demasiado trabajo fue escribir su autobiografía en 1910, la cual fue publicada en 1930. En 1929 se le ordena ir a Venecia a contar la historia de su vida. La salud de Bakhita se fue debilitando hacia sus últimos años y tuvo que postrarse a una silla de ruedas, la cual no le impidió seguir viajando, aunque todo ese tiempo fue de dolor y enfermedad. Se dice que le decía la enfermera: "¡Por favor, desatadme las cadenas… es demasiado!". Falleció el 8 de febrero de 1947 en Schio, siendo sus últimas palabras: "Madonna! Madonna!"

    En la ceremonia de beatificación, el Santo Padre reconoció el gran hecho de que transmitiera el mensaje de reconciliación y misericordia. "Si volviese a encontrar a aquellos negreros que me raptaron y torturaron, me arrodillaría para besar sus manos porque, si no hubiese sucedido esto, ahora no sería cristiana y religiosa".

    S.S. Juan Pablo II la canonizó el 1 de octubre del 2000. Fue santificada por el pueblo, por lo que en 1959 la diócesis local comenzó las investigaciones para encontrarla venerable. Todo salió muy bien y fue así que el 1 de diciembre de 1978 fue declarada Venerable. Por tanto, el proceso para declararla santa empezó con gran auge y el 17 de mayo de 1992 fue beatificada por Juan Pablo II y se declaró día oficial de culto el 8 de febrero. Su espiritualidad y fuerza la han convertido en Nuestra Hermana Universal, como la llamó el Papa.

Oremos

    Dios de amor, que recompensas a los humildes, bendijiste a Santa Josefina Bakhita con caridad y paciencia. Que sus oraciones nos ayuden, y su ejemplo nos inspire a llevar nuestra cruz y a amarte siempre. Derrama sobre nosotros el espíritu de sabiduría y amor con el que llenaste a Santa Josefina Bakhita. Al servirte como ella lo hizo, que podamos complacerte con nuestra fe y nuestras acciones. Concédelo por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén