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viernes, 16 de julio de 2021

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 17 de Julio - «No protestará, no gritará»


       Filomeno de Mabbug, obispo en Siria Homilía: Cristo Siervo Hom. n° 5, sobre la sencillez, 137-139


«No protestará, no gritará»

    Escucha al profeta anunciar a nuestro Señor. Lo compara a un cordero, a una oveja, la más inocente de los animales: «Fue llevado al matadero como un cordero, como una oveja ante el esquilador» (Is 53,7)… Nuestro Señor no fue comparado con un león cuando fue conducido a la muerte… Como un cordero, como una oveja, se mantenía en silencio cuando fue llevado a la Pasión y a la muerte: «Como oveja ante el esquilador; no ha abierto la boca» en su humillación.

    Confirmando la palabra de la profecía con su conducta, se mantuvo en silencio cuando se lo llevaron, no dijo nada cuando lo juzgaron, no se quejó cuando lo azotaron, no discutió cuando lo condenaron, no se irritó cuando lo apresaron (Mt 27,2). No murmuró cuando le golpearon en la mejilla, no gritó cuando fue despojado de sus vestiduras, como a una oveja cuando la esquilan. No les maldijo, cuando le dieron hiel y vinagre; no se irritó contra ellos cuando le clavaron en el madero.

miércoles, 14 de julio de 2021

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 15 de Julio - “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados…”


Filomeno de Mabboug (¿-c. 523) obispo de Siria Homilía sobre la simplicidad (Homélies, SC 44, Cerf, 1956)


“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados…”

    Vengan a mí y yo los aliviaré. (…) Han gustado el camino del mundo: gusten ahora el mío y si no les agrada, lo dejan. Han llevado los fardos pesados del mundo y sentido lo pesados que son. Déjense persuadir y carguen sobre ustedes mi yugo. Aprendan por experiencia cuanto mi yugo es suave y mi carga ligera. No haré de ustedes ricos que necesitan muchas cosas, haré verdaderos ricos que no necesitan nada, ya que el rico no es el que posee mucho sino al que nada le falta. Conmigo, si renuncian a todo, serán ricos. (…) Pero si buscan saciar su avaricia, aumentará el hambre. El hambre vendrá al comer. Más se enriquece el rico, más es pobre; más junta dinero, más quiere juntar; más adquiere, más quiere adquirir. (…) Vengan a mí, ustedes que están fatigados por la riqueza, y descansen en la pobreza. Vengan los dueños de bienes y posesiones y tengan el placer de la renuncia. Vengan, amigos del mundo pasajero y descubran el sabor del mundo eterno. Hicieron la experiencia de su mundo, hagan la experiencia del mío. Probaron su riqueza, ensayen mi pobreza. Su riqueza es una riqueza, mi pobreza es la riqueza. No es gran cosa que la riqueza sea llamada una riqueza. Pero es admirable y grande, que la pobreza sea la riqueza y la humildad sea la grandeza.

martes, 31 de marzo de 2020

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 01 de Abril - "Si sois hijos de Abraham, deberíais comportaros como Abraham"


      Filomeno de Mabboug (¿-c. 523), obispo de Siria Homilía nº 4, Sobre la simplicidad, 75-76

“Si sois hijos de Abraham deberíais comportaros como Abraham”

    A la primera llamada de Dios, Abrám salió para seguirle. No se hizo juez de la palabra que se le dirigió. El hecho de estar ligado a su familia y a sus próximos, no lo retuvo, ni el amor a su país y a sus amigos, ni ningún otro lazo humano. Sino que desde que oyó la palabra y supo que era de Dios, la escuchó con simplicidad, su fe la consideró verdadera. Menospreciando todo lo demás, se puso en camino con la inocencia de la naturaleza que no busca astucias ni hacer el mal. Corrió hacia la palabra de Dios como un niño hacia su padre…

    Dios le había dicho: “Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré” (Gn 12,1). Es para hacer triunfar la fe de Abraham y dar más esplendor a su simplicidad que Dios no le reveló a qué país le llamaba; pareció le quería conducir hacia Canaán y, sin embargo la promesa le hablaba de otro país, el de la vida que está en el cielo. San Pablo lo confirma: “Esperaba la ciudad de sólidos fundamentos, cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios” (Heb 11,10)… Mejor aún, Dios, a fin de enseñarnos con mayor claridad que esta promesa no se refería a una patria terrestre, después de haber hecho salir a Abraham de su patria, Ur de los Caldeos, no lo condujo enseguida al país de Canaán, sino que le hizo residir primero en Harán. De buenas a primeras no le reveló el país a donde le conducía a fin de que, de esta manera, Abrám no saliera de Caldea bajo la presión de una recompensa.

    ¡Considera, pues, oh discípulo, esta salida de Abrán, a fin de que la tuya se parezca a la suya! No retardes tu respuesta a la voz viviente de Cristo que te llama. En otro tiempo se dirigió sólo a Abrám; hoy, a través de su Evangelio, llama a todos los que le quieren seguir, les invita a seguirle, porque su llamada es para todos los hombres… En otro tiempo escogió sólo a Abraham; hoy nos pide a todos que imitemos a Abraham.