TIEMPO ORDINARIO
VIERNES DE LA SEMANA X
10 de junio
“Si tu ojo está claro, todo tu cuerpo está en la luz.” (Mt 6,22)
Con dos alas se levanta el hombre de lo terreno, que son: simplicidad y puridad.
La simplicidad está en la intención y en la pureza del afecto.
La simplicidad busca a Dios, la pureza lo encuentra y lo gusta.
Ninguna obra buena te resultará difícil si estás interiormente libre de todo afecto desordenado.
Si tú sólo quieres lo que Dios quiere y lo que es útil a tu prójimo, entonces gozarás de libertad interior.
Si tu corazón es recto, toda criatura será como un espejo de vida y un libro lleno de santas instrucciones.
No existe criatura tan insignificante y tan deleznable que no refleje de alguna manera la bondad de Dios.
Si poseyeras suficiente inocencia y pureza, verías todo sin obstáculos. Un corazón puro penetra cielo y tierra.
Cada uno juzga de las cosas exteriores según lo que alberga en su corazón.
Si hay alegría alguna en el mundo, la posee el corazón puro.
San Agustín

