Mostrando entradas con la etiqueta Afraates. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Afraates. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de abril de 2019

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 04 de Abril - «Si creyerais en Moisés, creeríais también en mí» (Jn 5,46)



  Afraates
  Disertación: Paralelismo Moisés-Jesús


    Moisés ha sido perseguido, y Jesús también ha sido perseguido. Se le escondió después de su nacimiento para que no lo mataran sus perseguidores; a Jesús se le hizo huir a Egipto después de su nacimiento a fin de que no lo matara Herodes, su perseguidor. Cuando nació Moisés, a los recién nacidos se les ahogaba en el río: cuando nació Jesús, se mató a los niños pequeños de Belén y sus alrededores. Dios dijo a Moisés: «Ya han muerto los que te querían matar» (Ex 4,19), y el ángel dijo a José en Egipto: «Levántate, coge al niño y a su madre, y vuélvete a Israel, porque ya han muerto los atentaban contra la vida del niño» (Mt 2,20). Moisés hizo salir a su pueblo de la servidumbre del Faraón; Jesús salvó a todos los pueblos de la servidumbre de Satán… Cuando Moisés inmoló al cordero, fueron muertos los recién nacidos de los egipcios; Jesús fue el Cordero verdadero cuando lo crucificaron… Moisés hizo bajar el maná para su pueblo; Jesús dio su cuerpo a todos los pueblos. Moisés, por el leño, suavizó las aguas amargas; Jesús, suavizo nuestra amargura siendo crucificado sobre el leño. Moisés hizo bajar la Ley para el pueblo; Jesús dio los dos Testamentos a los pueblos. Moisés venció a los amalecitas extendiendo sus manos: Jesús venció a Satán con el signo de la cruz.

  Moisés hizo salir de la piedra agua para el pueblo; Jesús envió a Simón Pedro a llevar su enseñanza a todos los pueblos. Moisés se quitaba el velo de su rostro para hablar con Dios; Jesús quitó el velo que estaba sobre el rostro de los pueblos, para que pudieran escuchar y recibir su enseñanza (2C 3,16). Moisés impuso su mano a los ancianos y recibieron el sacerdocio; Jesús impuso la mano a los apóstoles y recibieron el Espíritu Santo. Moisés subió a la montaña y allí murió; Jesús subió a los cielos y se sentó a la derecha de su Padre.


martes, 17 de mayo de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

TIEMPO ORDINARIO
MARTES DE LA SEMANA VII
17 de mayo


     Afraates (¿-c. 345), monje, obispo cerca de Mossul   
Las Disertaciones, nº 6

Ser el último y el servidor de todos

    Amigo, parezcámonos a aquél que nos da la vida. Siendo rico se empobreció a sí mismo. Estando situado en lo más alto, abajó su grandeza. Habitando en las alturas, no tuvo lugar donde reposar la cabeza. Siendo así que vendrá sobre las nubes, cabalgó sobre un asno para entrar en Jerusalén. Siendo Dios e hijo de Dios, se hizo semejante a un siervo.

    Él, que es el descanso de todas las penas, se cansó de la dureza del camino. Él, que es la fuente que apaga toda sed, sintió sed y pidió agua para beber. Él, que es la saciedad que sacia nuestra hambre, tuvo hambre cuando ayunó en el desierto para ser tentado. Él, que es el centinela que no duerme, se durmió y se acostó en la barca en alta mar. Él, que es servido en la mansión de su Padre, se dejó servir por manos de hombre. Él, que es el médico de todos los enfermos, sus manos fueron traspasadas por los clavos. A él, cuya boca anunciaba cosas buenas, se le dio hiel para beber.

    Él, que no había hecho ningún mal ni perjudicad a nadie, fue golpeado con látigos y soportó los ultrajes. Él, que da vida a todos los muertos, se entregó él mismo a la muerte de cruz.

    Si nuestro Vivificador ha hecho él mismo experiencia de todo este abajamiento, abajémonos también nosotros, amigos míos.

    (Referencias bíblicas: 2Co 8,9; Flp 2, 6-8; Mt 8,20; Dn 7,13; Mt 26,64; Jn 12,14-15; Flp 2,7; Jn 4,6; Jn 6,7; Mt 4,2; Sl 121,4; Mt 8,24; Sl 49,4; Sl 69,22; Mt 27,34)

Fuente:©Evangelizo.org



    "Tu rostro buscaré, Señor". Con perseverancia insistiré en esta búsqueda; en efecto, no buscaré algo de poco valor, sino tu rostro, Señor, para amarte gratuitamente, dado que no encuentro nada más valioso.

    San Agustín

jueves, 7 de abril de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

TIEMPO PASCUAL
JUEVES DE SEMANA II
7 de abril



Afraates (¿-c. 345), monje, obispo cerca de Mossul Las Disertaciones, nº 6

“Dios le da el Espíritu sin medida”

    Si tú, a partir de un fuego primero enciendes muchos otros en muchos y diversos lugares, el primero no queda empequeñecido… Lo mismo es Dios son su Mesías; son uno a pesar de permanecer en multitud de hombres. El sol no empequeñece por el mero hecho de que su fuerza llege a toda la tierra. Y cuanto más grande es la fuerza de Dios puesto que es por su fuerza que existe el sol…

    Para Moisés representaba una carga conducir él solo el campamento de Israel. El Señor le dijo: “Derramaré de tu mismo Espíritu sobre setenta hombres de entre los ancianos de Israel” (Nm 11,17) Cuando cogió del Espíritu de Moisés y los setenta hombres quedaron llenos de él ¿acaso disminuyó el Espíritu que habitaba en Moisés? ¿Acaso percibieron que Moisés tenía menos espíritu? El bienaventurado Pablo dice también: Dios repartió el Espíritu de Cristo, el Mesías, y lo envió a los profetas (1C 12,11.28). Pero el Mesías no estuvo perjudicado en nada, porque su Padre le dio el Espíritu sin medida.

    Es en este sentido… que Cristo habita en los creyentes. No queda perjudicado en nada si es compartido con la multitud, porque es el Espíritu de Cristo que han recibido los profetas [del Nuevo Testamento], cada uno según lo que necesitaba. Y todavía hoy, es este mismo Espíritu de Cristo el que es derramado sobre toda carne a fin de que profeticen hijos e hijas, ancianos y jóvenes, siervos y siervas (Jl 3,1; Hch 2,17). El Mesías está en nosotros, y el Mesías está en el cielo a la derecha de su Padre. No ha recibido el Espíritu comedidamente, sino que su Padre lo ha amado y lo ha puesto todo en sus manos, dándole poder sobre todo su tesoro… Nuestro Señor dice también: “Todo me lo ha entregado mi Padre” (Mt 11,27)… En fin, el apóstol Pablo dice: “Todo será sometido a Cristo, salvo su Padre que todo se lo ha sometido. Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos” (1C 15, 27-28).



Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes...
(Deuteronomio 32, 47)