miércoles, 7 de junio de 2023

-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO - 08 de Junio - San Marcos 12,28-34.


    Libro de Tobías 6,10-11.7,1.9-16.8,4-9a.

    Cuando entraron en Media y ya se acercaban a Ecbátana, Rafael dijo al joven: "¡Hermano Tobías!". Este le preguntó: "¿Qué quieres?". El ángel continuó: "Es necesario que pasemos esta noche en casa de Ragüel; él es pariente tuyo y tiene una hija que se llama Sara.
    Cuando llegaron a Ecbátana, Tobías dijo: "Hermano Azarías, llévame directamente a la casa de nuestro hermano Ragüel". El ángel lo llevó, y encontraron a Ragüel sentado a la puerta del patio. Ellos lo saludaron primero, y él les respondió: "¡Salud, hermanos, sean bienvenidos!". Y los hizo pasar a su casa.
    Luego mataron un cordero del rebaño y los recibieron cordialmente. Después de lavarse y bañarse, se pusieron a comer. Entonces Tobías dijo a Rafael: "Hermano Azarías, dile a Ragüel que me dé por esposa a mi hermana Sara".
    Ragüel lo oyó y dijo al joven: "Come y bebe, y disfruta de esta noche, porque nadie tiene más derecho que tú, hermano, a casarse con mi hija Sara. Ni siquiera yo puedo dársela a otro, ya que tú eres mi pariente más cercano. Pero ahora, hijo mío, te voy a hablar con toda franqueza.
    Ya se la he dado a siete de nuestros hermanos, y todos murieron la primera noche que iban a tener relaciones con ella. Por el momento, hijo mío, come y bebe; el Señor intervendrá en favor de ustedes".
    Pero Tobías le replicó: "No comeré ni beberé hasta que hayas tomado una decisión sobre este asunto". Ragüel le respondió: "¡Está bien! Ella te corresponde a ti según lo prescrito en la Ley de Moisés, y el Cielo decreta que te sea dada. Recibe a tu hermana. Desde ahora, tú eres su hermano y ella es tu hermana. A partir de hoy es tuya para siempre. Que el Señor los asista esta noche, hijo mío, y les conceda su misericordia y su paz".
    Ragüel hizo venir a su hija Sara. Cuando ella llegó, la tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo: "Recíbela conforme a la Ley y a lo que está prescrito en el Libro de Moisés, que mandan dártela por esposa. Tómala y llévala sana y salva a la casa de tu padre. ¡Que el Dios del cielo los conduzca en paz por el buen camino"!.
    Después llamó a la madre y le pidió que trajera una hoja de papiro. En ella redactó el contrato matrimonial, por el que entregaba a su hija como esposa de Tobías, conforme a lo prescrito en la Ley de Moisés. Después empezaron a comer y a beber.
    Ragüel llamó a su esposa Edna y le dijo: "Hermana, prepara la otra habitación, y llévala allí a Sara".
    Ella fue a preparar la habitación, como se lo había dicho su esposo, llevó allí a Sara y se puso a llorar. Luego enjugó sus lágrimas y le dijo: "¡Animo, hija mía! ¡Que el Señor del cielo cambie tu pena en alegría!". Y salió.
    Mientras tanto, los padres habían salido de la habitación y cerraron la puerta. Tobías se levantó de la cama y dijo a Sara: "Levántate, hermana, y oremos para pedir al Señor que nos manifieste su misericordia y su salvación".
    Ella se levantó, y los dos se pusieron a orar para alcanzar la salvación. El comenzó así: "¡Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! ¡Que te bendigan los cielos y todas tus criaturas por todos los siglos!
    Tú creaste a Adán e hiciste a Eva, su mujer, para que le sirviera de ayuda y de apoyo, y de ellos dos nació el género humano. Tú mismo dijiste: "No conviene que el hombre esté solo. Hagámosle una ayuda semejante a él".
    Yo ahora tomo por esposa a esta hermana mía, no para satisfacer una pasión desordenada, sino para constituir un verdadero matrimonio. ¡Ten misericordia de ella y de mí, y concédenos llegar juntos a la vejez!".
    Ambos dijeron: "¡Amén, amén!", y se acostaron para dormir.    Cuando Ragüel se levantó, llamó sus servidores y fue con ellos a cavar una fosa.


Salmo 128(127),1-2.3.4-5.

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén.


    Evangelio según San Marcos 12,28-34.

    Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?".
    Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
    El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
    El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios".
    Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 08 de Junio - "Amar de todo corazón en el corazón de Jesús"


     Venerable Madeleine Delbrêl (1904-1964) laica, misionera en la ciudad. Raíces evangélicas (Communautés selon l’Évangile, Seuil, 1973)


"Amar de todo corazón en el corazón de Jesús"

    “Tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo…” (cf. Mc 12,30-31). Para el hombre, todo amor es una cuestión del corazón. Sin el corazón del hombre no hay amor humano. Sin Jesús no seríamos capaces de amar a Dios con un amor que sea el amor de su criatura humana. Porque nuestro corazón estaba pervertido, porque ignorábamos qué es un corazón convertido, tornado hacia Dios, ofrecido a Dios. Jesús explicando y mostrándolo, nos ha revelado cómo debe vivir, debe actuar, el hombre de corazón convertido.

    Porque hemos visto y tocado a Jesús, Dios hecho hombre, podemos encontrar Dios en nuestro corazón. El amor personal de Jesús por nosotros y nuestro amor por él, el corazón a corazón con él, es nuestro acceso al amor de Dios. Somos incapaces e ignorantes para poder y saber cómo “amar al Señor, Dios, con todo el corazón” sin la contemplación e imitación del corazón de Jesucristo. (…)

    Para saber lo que es un corazón puro y un corazón bueno, es necesario mirar a Jesús. Sólo él lo sabe, sólo él lo enseña, sólo él lo da. Gracias a él aprendemos con qué amor podemos amar a Dios y conocemos con qué amor Dios ama a los hombres. En un corazón a corazón con sus compañeros, Jesús ha revelado el acceso al amor de Dios. También en un corazón a corazón, Jesús nos revela y hace vivir el misterio del amor de Dios. En ese corazón, Jesús nos muestra su corazón puro y bueno, el corazón que llegará a ser nuestro corazón convertido.

SANTORAL - BEATA MARÍA DEL DIVINO CORAZÓN DE JESÚS

08 de Junio


    María Anna Johanna Droste zu Vischering nació el 8 de septiembre de 1863 junto a su hermano mellizo Max, en el día de la Solemnidad de la Natividad de Nuestra Señora, en Münster Alemania, hija de una familia noble que se distinguió por su fidelidad a la Iglesia católica durante la persecución del Kulturkampf. Sus padres fueron el conde de Erbdrosten Clemente Heidenreich Franz Droste zu Vischering y la condesa de Galen Helena von Galen.

    Fue bautizada inmediatamente después de su nacimiento; debido a la salud muy frágil que tenía. Pasó su infancia con su familia en el Castillo de Darfeld. Desde niña se sintió atraída por el Sagrado Corazón de Jesús. Para ella, la devoción al Corazón de Cristo siempre va unida con la devoción al Santísimo Sacramento, como ella dijo: "Nunca pude separar la devoción al Corazón de Jesús de la devoción al Santísimo Sacramento y nunca seré capaz de explicar cómo y cuánto el Sagrado Corazón de Jesús se dignó favorecer a mí en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía".

    El 25 de abril de 1875 hizo junto a su hermano mellizo Max, su Primera Comunión: "Esperé en ese día la gracia de la vocación religiosa, pero en vano...". Esta gracia lo recibió en el día 8 de julio del mismo año, pero sólo después de la recepción de la Confirmación.

    En 1878 escuchó un sermón sobre el pasaje bíblico que dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma" y reaccionó de la siguiente manera: "En ese momento pensé: Tengo que llegar a ser religiosa! Hubiera preferido que mis oídos no lo hubieran escuchado, pero es imposible resistirse a la voz de Dios".

    Durante la primavera de 1879, en los caminos de su especial devoción al Corazón de Cristo y después de una primera experiencia de vida religiosa celebrada en el Internado de las Hermanas del Sagrado Corazón en Riedenburg, llegó a la siguiente conclusión: "[...] Empecé a entender que sin espíritu de sacrificio el amor al Corazón de Jesús es sólo una ilusión".

    En el año 1883 oyó en su interior una frase de Jesús que le dijo: "Tú serás la esposa de Mi Corazón". El 5 de agosto de ese mismo año, mientras celebraba las Bodas de Plata del matrimonio de sus padres, María expresó su deseo definitivo de convertirse en religiosa y no duró mucho para que esto fuese una realidad.

    En 1888, visitó con su madre el Hospital de Darfeld y allí encontró a una niña que había dado escándalo. María, superando su timidez y el disgusto de la madre, se le acercó. Se podría decir que esto fue su primer contacto con el carisma de las Hermanas del Buen Pastor.

    El 21 de noviembre ingresó en el convento del Buen Pastor en Münster respondiendo a una inspiración del Sagrado Corazón: "De repente, estando en la iglesia parroquial de Darfeld preparándome para la confesión, mientras esperaba mi turno, me vino como un relámpago este pensamiento: Debes entrar en el Buen Pastor, y fue para mí tan claro y preciso que desde aquel momento no tuve ya ninguna duda". María decidió entonces entrar en el noviciado del Convento del Buen Pastor de Münster.

    Después de tener recibido el hábito blanco de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor recibió el nombre que se ha convertido para ella en un programa de vida: Hermana María del Divino Corazón.

    Sor María del Divino Corazón pasó sólo cinco años en Münster, pues la obediencia la llamó una misión especial en Portugal para donde fue enviada inicialmente como Asistente de la Madre Superiora del Convento del Buen Pastor de Lisboa. Entre los meses de Febrero y Mayo de 1894 permaneció en la capital portuguesa, pero pronto fue nombrada a su puesto definitivo como Madre Superiora del Convento de las Hermanas del Buen Pastor de Oporto.

    Entre 1897 y 1898, la Madre María del Divino Corazón, de acuerdo con las peticiones del mismo Jesús que se le continuó revelando por medio de locuciones interiores, escribió al Papa León XIII a pedir la consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús. El Papa León XIII, no sólo accedió a la petición como incluso dijo que éste fue el mayor acto de su pontificado.

    Sor María del Divino Corazón murió santamente en Oporto el 8 de junio de 1899 después de haber sufrido una parálisis durante tres años. Su cuerpo fue encontrado incorrupto en la exhumación y está actualmente expuesto a la veneración pública en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Ermesinde, Portugal, cerca del Convento de las Hermanas del Buen Pastor de la misma localidad. También hay reliquias extraídas de su cuerpo y que están expuestas a la veneración en el Convento de las Hermanas del Buen Pastor de Oporto, Portugal, y en la Capilla de los Confidentes de Jesús situada en el Santuario Nacional de Cristo Rey en Almada, cerca de Lisboa, Portugal.

    En 1964, Sor María del Divino Corazón, condesa Droste zu Vischering, recibió oficialmente el título de Venerable por la Congregación para las Causas de los Santos. El 1 de noviembre de 1975, solemnidad de Todos los Santos, fue beatificada por el Papa Paulo VI, justamente al cumplirse el tercer centenario de las revelaciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, al lado de la cual se distingue como apóstol de la misericordia del Corazón de Cristo.

Oremos 

    Por tu gran amor al Divino Corazón de Jesús, Nuestro Señor te consolaba antes de la santa comunión y en los días de exposición y te enseñaba a llevar la cruz y a comprender que tus sufrimientos irían aumentando cada vez más, siguiendo por el camino de la cruz y permaneciendo unida y clavada con Él. Te ruego que en mis momentos de dolor, intercedas por mí ante Dios para obtener la fuerza de la fe, y demos testimonio del amor a Jesucristo, que murió por nosotros en la cruz. Que no queramos escapar de esta gracia que es sufrir y ofrecernos por los que amamos, por su salvación, por su conversión. Tú que estás viendo la gloria de Dios, haz en mi vida un milagro para sanar mi alma y la de los que Dios me dio. Y todo sea por la mayor Gloria de Dios. Amén.

-FRASE DEL DÍA-




martes, 6 de junio de 2023

-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO - 07 de Junio - San Marcos 12,18-27


    Libro de Tobías 3,1-11a.16-17a.

    Con el alma llena de aflicción, suspirando y llorando, comencé a orar y a lamentarme, diciendo: "Tú eres justo, Señor, y todas tus obras son justas. Todos tus caminos son fidelidad y verdad, y eres tú el que juzgas al mundo.
    Y ahora, Señor, acuérdate de mí y mírame; no me castigues por mis pecados y mis errores, ni por los que mis padres cometieron delante de ti.
    Ellos desoyeron tus mandamientos y tú nos entregaste al saqueo, al cautiverio y a la muerte, exponiéndonos a las burlas, a las habladurías y al escarnio de las naciones donde nos has dispersado.
    Sí, todos tus juicios son verdaderos, cuando me tratas así por mis pecados, ya que no hemos cumplido tus mandamientos ni hemos caminado en la verdad delante de ti.
    Trátame ahora como mejor te parezca: retírame el aliento de vida, para que yo desaparezca de la tierra y quede reducido a polvo. Más me vale morir que vivir, porque he escuchado reproches injustos y estoy agobiado por la tristeza. Líbrame, Señor, de tanta opresión, déjame partir hacia la morada eterna y no apartes de mí tu rostro, Señor. Es preferible para mi la muerte, antes que ver tanta opresión en mi vida y seguir escuchando insultos".
    Ese mismo día sucedió que Sara, hija de Ragüel, que vivía en Ecbátana, en Media, fue insultada por una de las esclavas de su padre.
    Porque Sara se había casado siete veces, pero el malvado demonio Asmodeo, había matado a sus maridos, uno después de otro, antes de que tuvieran relaciones con ella. La esclava le dijo: "¡Eres tú la que matas a tus maridos! ¡Te has casado con siete y ni uno solo te ha dado su nombre!
    Que tus maridos hayan muerto no es razón para que nos castigues. ¡Ve a reunirte con ellos y que jamás veamos ni a un hijo ni a una hija tuyos!".
    Aquel día, Sara se entristeció mucho, se puso a llorar y subió a la habitación de su padre, con la intención de ahorcarse. Pero luego pensó: "¿Y si esto da motivo a que insulten a mi padre y le digan: "Tú no tenías más que una hija querida, y ella se ha ahorcado por sus desgracias"? No quiero que por culpa mía mi anciano padre baje a la tumba lleno de tristeza. Mejor será que no me ahorque, sino que pida al Señor que me haga morir. Así no oiré más insultos en mi vida".
    Entonces, extendiendo los brazos hacia la ventana, Sara oró de este modo: "¡Bendito seas, Dios misericordioso, y bendito sea tu Nombre para siempre! ¡Que todas tus obras te bendigan eternamente!
    A un mismo tiempo, fueron acogidas favorablemente ante la gloria de Dios las plegarias de Tobit y de Sara, y fue enviado Rafael para curar a los dos: para quitar las manchas blancas de los ojos de Tobit, a fin de que viera con ellos la luz de Dios, y para dar a Sara, hija de Ragüel, como esposa a Tobías, hijo de Tobit, librándola del malvado demonio Asmodeo. Porque Tobías tenía derecho a ser su esposo, antes que todos los demás pretendientes. En aquel mismo momento, Tobit volvía de patio al interior de su casa, y Sara, hija de Ragüel, bajaba de la habitación alta.


Salmo 25(24),2-3.4-5ab.6.7bc.8-9.

Dios mío, yo pongo en ti mi confianza;
¡que no tenga que avergonzarme
ni se rían de mí mis enemigos!
Ninguno de los que esperan en ti

tendrá que avergonzarse:
se avergonzarán los que traicionan en vano.
Haz, Señor, que conozca tus caminos, muéstrame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.
Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
porque son eternos.
Por tu bondad, Señor,

acuérdate de mi según tu fidelidad.
El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.


    Evangelio según San Marcos 12,18-27.

    Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: "Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: 'Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda'.
    Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
    El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero; y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer.
    Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
    Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios?
    Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo.
    Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?
    El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error".

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 07 de Junio - "La esperanza de la resurrección"


San Cirilo de Jerusalén (313-350) obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia Catequesis bautismal 18,1.18 (Les catéchèses, coll. Les pères dans la foi 53-54, Migne 1993)


"La esperanza de la resurrección"

    La esperanza de la resurrección es la raíz de la actividad virtuosa. La espera del premio incita el alma a emprender buenas obras. Todo obrero está pronto a soportar las fatigas si ve antes el premio de sus fatigas. Al contrario, se derrumban el cuerpo y el ánimo si no avizoran recompensa alguna. Un soldado que espera recibir una recompensa por el combate está listo para la lucha. Pero un hombre enrolado por un rey que, falto de juicio, no le propone ninguna recompensa, no está dispuesto a enfrentar la muerte.

    Toda alma que cree en la resurrección se trata a sí misma con respeto, mientras que el alma que no cree en la resurrección se entrega a la ruina. El que cree en la resurrección respeta sus vestidos, evita ensuciarlos. (…) La santa Iglesia nos enseña una importante doctrina: la fe en la resurrección de los muertos. Enseñanza importante y esencial, rechazada a veces pero establecida por la sencilla verdad. (…)

    Instruidos y formados en esta santa Iglesia universal, poseeremos el Reino de los Cielos y, con nuestro compartir, obtendremos la vida eterna. Soportemos todo y el Señor nos dará la felicidad. No perseguimos un fin mediocre, ya que el objetivo de nuestro esfuerzo es la vida eterna. Por eso, cuando proclamamos nuestra fe con el artículo “Creo en la resurrección de la carne”, proclamamos también que creemos “en la vida eterna”, que es para los cristianos el objeto de nuestra lucha.

SANTORAL - BEATA ANA DE SAN BARTOLOMÉ

07 de Junio


     En Amberes, ciudad de Brabante, beata Ana de San Bartolomé, virgen de la Orden de Carmelitas Descalzas, la cual, discípula de santa Teresa de Jesús y dotada de gracias místicas, difundió y consolidó su Orden en Francia. En los escritos de santa Teresa de Ávila se pueden encontrar varias alusiones a una joven hermana lega, llamada Ana de San Bartolomé, compañera suya predilecta y a quien describió como «una muy buena sierva de Dios». Ana era la hija de Fernando García y Catalina Manzanas, matrimonio de campesinos de la localidad de Almendral, situada a unos seis kilómetros de Ávila. La muchacha fue pastora hasta los veinte años, cuando consiguió que la admitiesen en el convento de carmelitas de San José de Ávila; fue entonces cuando conoció a Santa Teresa, y ésta se interesó por Ana a tal punto, que durante los últimos siete años de su vida la llevó consigo a todas partes y declaró que, para sus trabajos de fundaciones y reformas, no había mejor compañera que Ana. En diversas ocasiones insistió la santa para que la joven tomara el velo negro de las profesas, pero ella rehusó siempre, porque prefería ser hermana lega. La propia Ana nos ha dejado una crónica muy gráfica de la jornada que hizo, en compañía de la «Doctora de Ávila», de Medina hasta Alba de Tormes, así como una narración sobre los últimos momentos de la santa, en la que registró, con tono patético, su honda alegría al ver la gratitud de su santa madre agonizante, por los cuidados que le prodigaba. «La madre le tenía un gran amor a la limpieza y al orden, nos cuenta la hermana lega. El día de su muerte, ya no podía hablar. Yo le mudé las sábanas y fundas de su cama, así como la toca y las mangas del hábito. Entonces, la madre se examinó en silencio y pareció muy satisfecha al verse tan limpia, después me buscó con los ojos, me miró sonriente y me demostró su agradecimiento por señas». Fue en los brazos de Ana de San Bartolomé donde santa Teresa exhaló su último aliento.

    La hermana lega continuó su tranquila existencia en el convento de Ávila durante otros seis años, y luego se produjo un acontecimiento que ocasionó un cambio radical en su vida. Varios importantes personajes de Francia, especialmente Mme. Acarie y Pierre de Bérulle, habían decidido, luego de muchos intentos, establecer en su país a las Carmelitas Descalzas y, con ese objeto, solicitaron la ayuda de las monjas españolas para hacer su fundación. Ana de Jesús, la sucesora de santa Teresa, partió hacia Francia a la cabeza de un grupo de cinco monjas, entre las que figuraba la beata Ana de San Bartolomé. Al llegar a París y mientras la princesa de Longueville y otras damas de la corte daban la bienvenida a las hermanas, Ana se escabulló hacia la cocina, con el pretexto de preparar la comida para la comunidad. Sin embargo, la superiora había decidido que la compañera inseparable de santa Teresa estaba destinada a obras más altas y, sin más trámites, sin tomar en cuenta la evidente poca voluntad de la muchacha, la sacó de la cocina y la hizo hermana de coro. Ana firmó su acta de profesión con una simple cruz, pero, según afirman autoridades en la materia, ya para entonces sabía escribir, puesto que actuó como secretaria de santa Teresa durante largo tiempo; otros sostienen, en cambio, que, en el momento de hacer su profesión aprendió milagrosamente a escribir; lo cierto es que, al tener que enfrentarse con nuevas y más complicadas responsabilidades, pareció repentinamente dotada, no sólo con el arte de la escritura, sino con otras muchas ciencias necesarias para realizar con éxito su cometido.

    El establecimiento de las carmelitas en Francia tropezó con tantas dificultades que cinco de las seis monjas españolas se trasladaron a Holanda en busca de un ambiente más propicio. Ana se quedó en Francia y fue nombrada superiora en la casa de Pontoise y luego en la de Tours. Al principio, la perspectiva de gobernar a una comunidad, la hundió en un amargo desconsuelo: hecha un mar de lágrimas, oró ante el Santo Cristo; en su ferviente plegaria, insistía en su incapacidad y en su indignidad para desempeñar el cargo y repetía, una y otra vez, que ella no era más que un poco de paja. Ahí mismo, al pie de la cruz, recibió una contestación que la dejó llena de consuelo y fortaleza: «Con la paja yo enciendo mis hogueras», respondió el Señor. A los pocos días se anunció que ya se habían abierto casas de carmelitas en los Países Bajos. La Beata Ana fue enviada a Mons, donde permaneció un año. En 1612, hizo su propia fundación en Amberes, y ahí acudieron pronto y en gran número las herederas de las más nobles familias holandesas,* ansiosas todas de emprender la marcha por el camino de la perfección, conducidas por una religiosa que, aun en vida, era considerada como una santa, dotada con los dones de profetizar y hacer milagros. En dos ocasiones en que Amberes quedó sitiada por las fuerzas del príncipe de Orange y a punto de ser capturada, la madre Ana estuvo en oración toda la noche y la ciudad quedó a salvo. A raíz de esto, la monja carmelita fue declarada, por aclamación popular, defensora y protectora de Amberes. Su muerte, ocurrida en 1626, dio motivo a una extraordinaria demostración de duelo, en la que más de veinte mil personas desfilaron ante su cadáver, expuesto durante tres días, para tocarlo con rosarios y otros objetos de devoción. Muchos años más tarde, la ciudad seguía venerando su memoria con procesiones anuales en las que los miembros del Concejo Municipal, con velas en las manos, encabezaban la marcha hasta el convento. Ana de San Bartolomé fue beatificada en 1917.

Oremos

    Oh Dios, que has hecho a la beata Ana  maravilloso ejemplo de humildad, concédenos a nosotros, tus siervos, que, siguiendo sus ejemplos, alcancemos los premios que prometes a los humildes. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

-FRASE DEL DÍA-



 

lunes, 5 de junio de 2023

-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"

 


EVANGELIO - 06 de Junio - San Marcos 12,13-17


    Libro de Tobías 2,9-14.

    Aquella misma noche, después de bañarme, salí al patio y me acosté a dormir junto a la pared, con la cara descubierta a causa del calor.
    Yo no sabía que arriba, en la pared, había unos gorriones; de pronto, su estiércol caliente cayó sobre mis ojos, produciéndome unas manchas blancas. Me hice atender por los médicos, pero cuantos más remedios me aplicaban, menos veías a causa de las manchas, hasta que me quedé completamente ciego. Así estuve cuatro años privado de la vista, y todos mis parientes estaban afligidos. Ajicar me proveyó de lo necesario durante dos años, hasta que partió para Elimaida.
    Desde ese momento, mi esposa Ana empezó a trabajar en labores femeninas: hilaba lana, enviaba el tejido a sus clientes y recibía el pago correspondiente. Una vez, el siete del mes de Distros, terminó un tejido y lo entregó a sus clientes. Estos le pagaron lo que correspondía y, además, le regalaron un cabrito para comer.
    Cuando entró en mi casa, el cabrito comenzó a balar. Yo llamé a mi mujer y le pregunté: "¿De dónde salió este cabrito? ¿No habrá sido robado? Devuélvelo a sus dueños, porque no podemos comer nada robado",
    Ella me respondió: "¡Pero si es un regalo que me han hecho, además del pago!". Yo no le creí e insistía en que lo devolviera a sus dueños, llegando a enojarme con ella por este asunto. Entonces ella me replicó: "¿Para qué te sirvieron tus limosnas y tus obras de justicia? ¡Ahora se ve bien claro!".


Salmo 112(111),1-2.7-9.

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.

No tendrá que temer malas noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos.

Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.


    Evangelio según San Marcos 12,13-17.

    Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones.
    Ellos fueron y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?".
    Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: "¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario".
    Cuando se lo mostraron, preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Respondieron: "Del César".
    Entonces Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios". Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

    Palabra del Señor