martes, 26 de agosto de 2025

-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO - 27 de Agosto - San Mateo 23,27-32


    Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2,9-13.

    Recuerden, hermanos, nuestro trabajo y nuestra fatiga cuando les predicamos la Buena Noticia de Dios, trabajábamos día y noche para no serles una carga.
    Nuestra conducta con ustedes, los creyentes, fue siempre santa, justa e irreprochable: ustedes son testigos, y Dios también.
    Y como recordarán, los hemos exhortado y animado a cada uno personalmente, como un padre a sus hijos, instándoles a que lleven una vida digna del Dios que los llamó a su Reino y a su gloria.
    Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios, porque cuando recibieron la Palabra que les predicamos, ustedes la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen.

    Palabra de Dios


Salmo 139(138),7-8.9-10.11-12ab.

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?
¿A dónde huiré de tu presencia?
Si subo al cielo, allí estás tú;
si me tiendo en el Abismo, estás presente.

Si tomara las alas de la aurora
y fuera a habitar en los confines del mar,
también allí me llevaría tu mano
y me sostendría tu derecha.

Si dijera: “¡Que me cubran las tinieblas
y la luz sea como la noche a mi alrededor!”,
las tinieblas no serían oscuras para ti
y la noche sería clara como el día.


    Evangelio según San Mateo 23,27-32.

    ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!
    Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
    ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: 'Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas'!
    De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas.
    ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 27 de Agosto - «Oh Dios, cera en mí un corazón puro»


San Bernardo, abad Sermón: Rasgar el corazón con la espada del Espíritu 2º sermón para el primer día de Cuaresma, 5 ; PL 183, 172-174.


«Oh Dios, cera en mí un corazón puro» 

    «Rasgad vuestros corazones, dice el profeta, y no vuestras vestiduras». ¿Quién de entre vosotros tiene la voluntad particularmente apegada a no ceder, a entestarse? Que rasgue su corazón con la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. Que lo rasgue y lo reduzca a polvo porque nadie puede convertirse al Señor si no es con un corazón roto…

    Escucha a un hombre según el corazón de Dios: «Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme». Está firme tanto para la adversidad como para la prosperidad, se mantiene firme tanto para las cosas humildes como para las más elevadas, está firme y a punto para todo lo que tú ordenarás… «Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme». ¿Quién está a punto, como David, tanto para salir como para entrar y andar según la voluntad del Rey?

SANTORAL - SANTA MÓNICA

27 de Agosto


    Memoria de Santa Mónica, que, aún jovencísima, fue dada en matrimonio a Patricio, con quien tuvo hijos, entre ellos a Agustín, por cuya conversión derramó abundantes lágrimas y oró mucho a Dios, y, anhelante de la vida celestial, abandonó la terrenal en Ostia Tiberina, en Italia, cuando regresaba de África.

    Madre de San Agustín, Año 387 Santa Mónica es famosa por haber sido la madre de San Agustín y por haber logrado la conversión de su hijo. Mónica nació en Tagaste (África del Norte) a unos 100 km de la ciudad de Cartago en el año 332.

    Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y de soledad ( como su nombre lo indica ) pero sus padres dispusieron que tenía que esposarse con un hombre llamada Patricio. Este era un buen trabajador, pero terriblemente malgeniado, y además mujeriego, jugador y sin religión , ni gusto por lo espiritual.

    La hará sufrir lo que no esta escrito y por treinta años ella tendrá aguantar los tremendos estallidos de ira de su marido que grita por el menor disgusto, pero este jamás se atreverá a levantar la mano contra ella. Tuvieron tres hijos : dos varones y una mujer. Los dos menores fueron su alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo sufrir por docenas de años.

    En aquella región del norte de África, donde las gentes eran sumamente agresivas, las demás esposas le preguntaban a Mónica porque su esposo era uno de los hombres de peor genio en toda la ciudad, pero no la golpeaba nunca a ella, y en cambio los esposos de ellas las golpeaban sin compasión. Mónica les respondió : "Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando el grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto la pelea, pues....no peleamos". Esta fórmula se ha hecho celebre en el mundo y ha servido a millones de mujeres para mantener la paz en la casa.

    Patricio no era católico, y aunque criticaba el mucho rezar de su esposa y su generosidad tan grande con los pobres, nunca se oponía a que ella se dedicara a estas buenas obras. y quizás por eso mismo logro su conversión. Mónica rezaba y ofrecía sacrificios por su esposo y al fin alcanzó de Dios la gracia de que en el año de 371 Patricio se hiciera bautizar, y que lo mismo lo hiciera la suegra, mujer terriblemente colérica que por meterse demasiado en el hogar de su nuera le había amargado harto la vida a la pobre Mónica. Un año después de su bautismo, murió santamente Patricio, dejando a la pobre viuda con el problema de su hijo mayor.

    Cuando murió su padre, Agustín tenía 17 años y empezaron a llegarle a Mónica noticias cada vez peores, de que el joven llevaba una vida nada santa, que en una enfermedad, ante el temor a la muerte se había hecho instruir acerca de la religión y propuesto hacerse católico, pero que sanado de la enfermedad había abandonado el propósito de hacerlo.

    Y que finalmente, se había hecho socio de una secta llamada de los Maniqueos, que afirmaban que el mundo no lo había hecho Dios, sino el Diablo. Y Mónica que era bondadosa pero no cobarde, ni floja, al volver su hijo a vacaciones y empezar a oírle mil barbaridades contra la verdadera religión, lo hecho sin más de la casa y le cerró las puertas, porque bajo su techo no quería albergar enemigos de Dios.

    Pero sucedió que en esos días Mónica tuvo un sueño en el que vio que ella estaba en bosque llorando por la pérdida espiritual de su hijo y que en ese momento se le acercaba un personaje muy resplandeciente y le decía :"tu hijo volverá contigo " y enseguida vio a Agustín junto a ella. Le narro al muchacho el sueño tenido y el dijo lleno de orgullo que eso significaba que la madre se iba a volver maniqueísta como el. Pero ella le respondió : "En el sueño no me dijeron, mama ira a donde su hijo, sino tu hijo volverá contigo" Esta hábil respuesta impresionó mucho a su hijo, quien mas tarde la consideraba como una inspiración del cielo. Esto sucedió en el año 437.

    Por muchos siglos ha sido muy comentada la bella respuesta que un obispo le dio a Mónica cuando ella le contó que llevaba años y años rezando, ofreciendo sacrificios y haciendo rezar a sacerdotes y amigos por la conversión de Agustín. El obispo le respondió : "Este tranquila, es imposible que se pierda el Hijo de tantas lagrimas". Esta admirable respuesta y lo que había oído en el sueño, la llenaban de consuelo y esperanza, a pesar de que Agustín no daba la menor señal de arrepentimiento. Y sucedió que en año 387, Agustín al leer unas frases de San Pablo sintió una impresión extraordinaria y se propuso cambiar de vida.

    Envió lejos a la mujer con la cual vivía en unión libre, dejo sus vicios y malas costumbres.Se hizo instruir en la religión y en la fiesta de Pascua de Resurrección de ese año se hizo bautizar.

Ya puedo morir tranquila 

    Agustín, ya convertido, dispuso volver con su madre y su hermano, a su tierra, en el África, y se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica ya había conseguido todo lo que anhelaba es esta vida, que era ver la conversión de su hijo. Ya podía morir tranquila. Y sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, por la noche al ver el cielo estrellado platicando con Agustín acerca de como serán las alegrías que tendremos en el cielo, y ambos se emocionaban comentando y meditando los goces celestiales que nos esperan. En determinado momento exclamo entusiasmada : " ¿ Y a mí que más me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios". Poco después le invadió la fiebre, y en pocos días se agravo y murió.

    Lo único que pidió a sus dos hijos es que no dejaran de rezar por el descanso de su alma. Murió en el año 387 a los 55 años de edad. Miles de madres y de esposas se han encomendado en todos estos siglos a Santa Mónica, para que les ayude a convertir a sus esposos e hijos, y han conseguido conversiones admirables.

Oremos 

    Oh Dios, consuelo de los que lloran, que acogiste piadosamente las lágrimas de santa Mónica impetrando la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por intercesión de madre e hijo, la gracia de llorar nuestros pecados y alcanzar tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

-FRASE DEL DÍA-



 

domingo, 24 de agosto de 2025

CARTA ENCÍCLICA LUMEN FIDEI DEL SUMO PONTÍFICE FRANCISCO

CAPÍTULO CUARTO
DIOS PREPARA UNA CIUDAD PARA ELLOS
(cf. Hb 11,16)
Bienaventurada la que ha creído (Lc 1,45)


    58. En la parábola del sembrador, san Lucas nos ha dejado estas palabras con las que Jesús explica el significado de la « tierra buena »: « Son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia » (Lc 8,15). En el contexto del Evangelio de Lucas, la mención del corazón noble y generoso, que escucha y guarda la Palabra, es un retrato implícito de la fe de la Virgen María. El mismo evangelista habla de la memoria de María, que conservaba en su corazón todo lo que escuchaba y veía, de modo que la Palabra diese fruto en su vida. La Madre del Señor es icono perfecto de la fe, como dice santa Isabel: « Bienaventurada la que ha creído » (Lc 1,45)

    En María, Hija de Sión, se cumple la larga historia de fe del Antiguo Testamento, que incluye la historia de tantas mujeres fieles, comenzando por Sara, mujeres que, junto a los patriarcas, fueron testigos del cumplimiento de las promesas de Dios y del surgimiento de la vida nueva. En la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios fue dirigida a María, y ella la acogió con todo su ser, en su corazón, para que tomase carne en ella y naciese como luz para los hombres. San Justino mártir, en su Diálogo con Trifón,tiene una hermosa expresión, en la que dice que María, al aceptar el mensaje del Ángel, concibió « fe y alegría »[49]. En la Madre de Jesús, la fe ha dado su mejor fruto, y cuando nuestra vida espiritual da fruto, nos llenamos de alegría, que es el signo más evidente de la grandeza de la fe. En su vida, María ha realizado la peregrinación de la fe, siguiendo a su Hijo[50].50 Así, en María, el camino de fe del Antiguo Testamento es asumido en el seguimiento de Jesús y se deja transformar por él, entrando a formar parte de la mirada única del Hijo de Dios encarnado.

[49] Cf. Dialogus cum Tryphone Iudaeo, 100, 5: PG 6, 710.

[50] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 58.

-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO DEL DÍA - 25 de Agosto - San Mateo 23,13-22.

 

   Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,1-10.

   Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz.
    Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones,  y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia.
    Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos.
    Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones. Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.
    Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo.
    Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.
    En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.
    Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.

    Palabra de Dios.


Salmo 149(148),1-2.3-4.5-6a.9b.

¡El Señor ama a su pueblo!

Canten al Señor un canto nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador
y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.

Celebren su Nombre con danzas,
cántenle con el tambor y la cítara,
porque el Señor tiene predilección por su pueblo
y corona con el triunfo a los humildes.

Que los fieles se alegren por su gloria
y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas;
ésta es la victoria de todos sus fieles.


     Evangelio según San Mateo 23,13-22.

    "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.
    ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!
    ¡Ay de ustedes, guías, ciegos, que dicen: 'Si se jura por el santuario, el juramento no vale; pero si se jura por el oro del santuario, entonces sí que vale'!
    ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro o el santuario que hace sagrado el oro?
    Ustedes dicen también: 'Si se jura por el altar, el juramento no vale, pero vale si se jura por la ofrenda que está sobre el altar'.
    ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar que hace sagrada esa ofrenda?
    Ahora bien, jurar por el altar, es jurar por él y por todo lo que está sobre él.
    Jurar por el santuario, es jurar por él y por aquel que lo habita.
    Jurar por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él.

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 25 de Agosto - "Dios llama a nuestra libertad"


        Santa Catalina de Génova esposa, mística.  Escritos: El libre arbitrio


"Dios llama a nuestra libertad"

    Dios incita al hombre a que se levante del pecado… Cuanto más pronto el hombre reconoce su miseria, más pronto también se humilla y se abandona a Dios conociendo que es a Dios a quien pertenece hacer en él esta obra de conversión. Poco a poco, por las inspiraciones que Dios le manda, toma conciencia de ello, y viendo la obra y la ganancia que saca de ello, se dice a sí mismo: Verdaderamente, parece que Dios no tiene otra cosa que hacer que ocuparse de mí. ¡Cuán suaves y llenas de amor son las obras de Dios en nosotros!…

    Servir a Dios en esta vida es, verdaderamente, reinar. Cuando Dios libera al hombre del pecado que le esclaviza, le saca de toda esclavitud y lo establece en la verdadera libertad. De no ser así, el hombre va siempre de deseo en deseo sin jamás pacificarse; cuanto más tiene más quisiera tener; buscando satisfacerse, nunca está contento. En efecto, cualquiera que tiene un deseo está poseído por él; se vende a la cosa que ama; buscando su libertad, siguiendo a sus apetitos ofendiendo a Dios, se hace esclavo de ellos para siempre.

    Considera, pues, la fuerza y el poder de nuestro libre arbitrio que encierra en sí dos cosas opuestas y tan contrarias la una de la otra: la vida o la muerte eternas. Si no quieres, no puedes ser violentado por ninguna criatura; por esto, mientras esté en tu poder, reflexiona bien y vigila lo que haces.

SANTORAL - SAN JOSÉ DE CALASANZ, PRESBÍTERO Y FUNDADOR

25 de Agosto


     "Es una misión muy noble y una fuente de gran mérito dedicarse a la educación de los niños, especialmente los pobres, para ayudarles a alcanzar la vida eterna. Quien se hace su maestro y, mediante la formación intelectual, se compromete a educarlos, especialmente en la fe y la piedad, cumple de alguna manera con los niños el oficio mismo de su ángel de la guarda, y tal actividad en favor del desarrollo humano y cristiano es muy digna de ser sostenida y alabada".

    José Calasanzio nació en Aragón, España, en una familia noble relativamente acomodada: su padre era un distinguido herrero y artesano. Recibió una buena educación religiosa, pero cuando le expresó a su padre la intención de entrar en el seminario, éste, que soñaba con una carrera militar para él, se opuso en un principio, pero luego accedió de buen grado y lo envió a estudiar a las universidades de Lleida y Valencia. José no defraudará la ayuda y la buena voluntad de su padre, pues sólo un poco después de su graduación y la profesión de votos solemnes, será elegido Vicario general de la diócesis de Urgel.


En Roma, entre los hijos de la nobleza y los pobres chicos de la calle

    En 1592 viajó a Roma, tal vez para resolver asuntos urgentes en las Oficinas de la Santa Sede. Se alojó en la mansión del cardenal Colonna, un viejo amigo suyo, y se convirtió en el tutor de sus sobrinos. Fueron precisamente estas tareas, en marcado contraste con lo que observaba en sus paseos por las calles de la ciudad, las que le aclararon sus ideas. En Roma, José realizaba su ministerio sacerdotal visitando a los enfermos en los hospitales y en las cárceles, pero eran los jóvenes que veía en las calles los que más lo impresionaban: jóvenes, a menudo niños, tan desprovistos de todo, abandonados a sí mismos, a la ignorancia y al vicio, que pronto se habrían convertido en delincuentes. En su reflexión sobre los contrastes entre la refinada educación de los ricos y el abandono de los pobres, juzgó que en la ciudad del Papa tales injustos extremos eran indadmisibles y que él tenía que hacer algo para mejorar tal anomalía. En un instante José se sintió como iluminado pues comprendió cuál era su camino: rescatar a los jóvenes pobres de la degradación a la que parecían condenados; salvarlos a través de una educación completa y permanente, que no se limitara al frio catecismo dominical normalmente explicado por los sacerdotes. Finalmente se sintió lleno de paz y de seguridad para emprender lo que el Señor se esperaba de él.


La educación como derecho fundamental de la persona

    Empezó pidiendo ayuda a los padres jesuitas y a los dominicos, pero ellos ya estaban también muy llenos de su propias actividades; así que con la ayuda del párroco de Santa Dorotea en el Trastevere, que puso a su disposición dos locales, abrió la primera escuela gratuita de Europa para los jóvenes de escasos recursos económicos. José no tenía un proyecto educativo muy específico: vivía de la providencia día tras día pero conservaba una convicción irrenunciable de alcance revolucionario para su misión, pues consideraba la educación como un derecho fundamental de la persona; la educación de los pobres no debía ser sólo un gesto de caridad, sino un acto de justicia social. Pronto encontró otros sacerdotes dispuestos a prestar su servicio de enseñanza en forma gratuita y en 1612, gracias a sus benefactores y con la aprobación de la Santa Sede, consiguió incluso comprar un edificio en la Plaza Navona de Roma: a este punto sus alumnos eran casi unos 1500.


Una idea triunfante que despertó mucha envidia

    En 1617 José sintió que debía crear una especie de "seguro de vida" para la futura permanencia de sus escuelas y, después de haber conseguido la aprobación del Papa, fundó la Congregación Paulina de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, los futuros Padres Escolapios. Fue así que en 1622, con Gregorio XV, la Congregación se transformó en una Orden regular y el mismo José, en retiro en Narni, escribió sus constituciones. Desafortunadamente, las insidias acechaban su obra, pues ya desde aquella época la educación y la cultura eran un derecho reconocido exclusivamente a las clases más ricas; fue así que la obra de José comenzó a ser desacreditada por los ricos conservadores que querían mantener el statu quo y que comenzaron a calumniarlo, tanto que fue denunciado al Santo Oficio y la Orden fue reducida a la condición de una Congregación de sacerdotes seculares, sujetos a la jurisdicción del obispado.


La Orden de los Escolásticos y el cuarto voto

    Muy fatigado en su cuerpo y en su espíritu, José regresó a la casa del Padre en 1648, sin haber visto la reconstitución de la Congregación, que fue reconocida de nuevo como una Orden religiosa según las reglas de su fundador sólo en 1699. Los Padres Escolapios que, finalmente, pudieron profesar los votos solemnes según las nuevas constituciones, añadieron un cuarto voto a los tres habituales: el de educar a los jóvenes como misión primaria. Desde entonces, sus escuelas se fueron extendiendo por los diversos continentes y hoy en día tienen 222 casas dispersas por todo el mundo. José, sepultado en Roma, fue canonizado por Clemente XIII en 1767 y en 1948 fue proclamado por Pío XII "Patrón universal de todas las escuelas cristianas populares del mundo".


Oremos

    Señor, Dios nuestro, que has enriquecido a San José de Calasanz con la caridad y la paciencia, para que pudiera entregarse sin descanso a la formación humana y cristiana de los niños; concédenos, te rogamos, imitar en su servicio a la verdad al que veneramos hoy como maestro de sabiduría. Amén

SANTORAL - SAN LUIS IX DE FRANCIA REY

 25 de Agosto

   
    San Luis IX, rey de Francia, que, tanto en tiempo de paz como durante las guerras interpuestas en defensa del cristianismo, se distinguió excepcionalmente por su activa fe y por la justicia en el gobierno, el amor a los pobres y la constancia en las adversidades. Tuvo once hijos en su matrimonio, a los que educó de una manera inmejorable y piadosa, y gastó sus bienes y fuerzas, y su vida misma, en la adoración de la cruz, la corona de espinas y el sepulcro del Señor, hasta que, mientras estaba acampado cerca de Túnez, en la costa de África del Norte, murió contagiado de peste. San Luis IX poseía las cualidades de un gran monarca, de un héroe de epopeya y de un santo. A la sabiduría en el gobierno unía el arte de la paz y de la guerra; al valor y amplitud de miras, una gran virtud. En sus empresas la ambición no tenía lugar alguno; lo único que buscaba el santo rey era la gloria de Dios y el bien de sus súbditos. Aunque las dos cruzadas en que participó resultaron un fracaso, es un hecho que san Luis fue uno de los caballeros más valientes de todas las épocas, un ejemplo perfecto del caballero medieval, sin miedo y sin tacha.

    San Luis nace en Poissy el 25 de abril de 1214. A los doce años, tras la muerte de su padre -Luis VIII-, es coronado rey de los franceses bajo la regencia de su madre, Doña Blanca de Castilla, que lo educó cristianamente. En 1234 asume el gobierno, esforzándose sobre todo por establecer la justicia y la paz en su reino. En su vida personal se dedica a la oración, la penitencia y la caridad para con los pobres y desamparados, a quienes frecuentemente sienta a su mesa, lavándoles los pies y sirviéndoles él mismo, a imitación de Cristo.

    En 1248, Luis IX parte hacia Tierra Santa para liberarla; pero es hecho prisionero. Tras el pago de un rescate, regresa a su reino e inicia grandes reformas, entre ellas la prohibición del duelo judiciario (o “duelo de Dios”). Funda hospitales y monasterios, y realiza su gran proyecto: la construcción de la “Sainte-Chapelle” como un santuario de luz y vidrio colorado destinado a acoger las reliquias, sobre todo la corona de espinas de Cristo, que adquirió del emperador de Constantinopla. Dona a su hermana, la beata Isabel, las tierras de Longchamp para construir una abadía para las monjas de Santa Clara.

El prestigio de París

    Durante su reinado se vive un periodo de gran evolución cultural, intelectual y teológica. Luis dialoga con san Buenaventura y san Tomás de Aquino; y junto a su capellán, Robert de Sorbon, funda la Sorbona en 1257. Sigue con gran atención los trabajos finales de la catedral de Notre dame, en particular los rosetones y los pórticos. Así, París se convierte en la ciudad más prestigiosa de la cristiandad de Occidente gracias a su universidad, la Sainte-Chapelle y Notre-Dame.

    La mayor preocupación política de Luis IX es pacificar y reconciliar a los enemigos y terminar con los conflictos, especialmente aquéllos entre Francia e Inglaterra. Desea también regresar a Tierra Santa y convertir al sultán de Egipto. Con este intento llegará hasta Cartago, actual Túnez; pero allí, soldados y nobles comienzan a caer víctimas de la peste. El propio rey Luis, que ayudaba a cuidar a los enfermos y los moribundos, fallece a causa de esta enfermedad el 25 de agosto del 1270.

    No sorprende que su proceso de canonización inicie dos años después de su muerte, considerando los milagros y curaciones que se verifican ante su tumba. En  1297, tras una larga investigación, el Papa Bonifacio VIII eleva a los altares a Luis IX. El rey de Francia es uno de los primeros laicos en ser canonizado.

Justicia y paz

    Luis IX se esforzó toda su vida para que reinasen la justicia y la paz, conjugando su vocación de cristiano y de hombre de Estado. Los soberanos de Europa lo buscaron por su sabiduría. Su sentido de la justicia y su amor a Dios y a los pobres han llegado hasta nosotros también mediante los símbolos con los cuales es representado: la cruz, la mano de la justicia y el cíngulo de los Terciarios franciscanos, de los cuales es el Santo Patrono.


Oremos

    Oh Dios, que has trasladado a San Luis de Francia desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria, concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

-FRASE DEL DÍA-