lunes, 3 de marzo de 2025

-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO - 04 de Marzo - San Marcos 10,28-31.


    Libro de Eclesiástico 35,1-15.

    Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas y ser fiel a los mandamientos es ofrecer un sacrificio de comunión; devolver un favor es hacer una oblación de harina y hacer limosna es ofrecer un sacrifico de alabanza.
    La manera de agradar al Señor es apartarse del mal, y apartarse de la injusticia es un sacrificio de expiación.
    No te presentes ante el Señor con las manos vacías, porque todo esto lo prescriben los mandamientos.
    Cuando la ofrenda del justo engrasa el altar, su fragancia llega a la presencia del Altísimo.
    El sacrificio del justo es aceptado y su memorial no caerá en el olvido.
    Glorifica al Señor con generosidad y no mezquines las primicias de tus manos.
    Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría.
    Da al Altísimo según lo que él te dio, y con generosidad, conforme a tus recursos, porque el Señor sabe retribuir y te dará siete veces más.
    No pretendas sobornarlo con un don, porque no lo aceptaría, y no te apoyes en un sacrificio injusto.
    Porque el Señor es juez y no hace distinción de personas: no se muestra parcial contra el pobre y escucha la súplica del oprimido; no desoye la plegaria del huérfano, ni a la viuda, cuando expone su queja.
    ¿No corren las lágrimas por las mejillas de la viuda y su clamor no acusa al que las hace derramar?


Salmo 50(49),5-6.7-8.14.23.

¡El Señor es el único Juez!

“Reúnanme a mis amigos,
a los que sellaron mi alianza con un sacrificio”.
¡Que el cielo proclame su justicia,
porque el Señor es el único Juez!

“Escucha, pueblo mío, yo te hablo;
Israel, voy a alegar contra ti:
yo soy el Señor, tu Dios.
No te acuso por tus sacrificios:

¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza
y cumple tus votos al Altísimo;
El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios."


    Evangelio según San Marcos 10,28-31.

    Pedro le dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido".
    Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
    Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros".

    Palabra del Señor 

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 04 de Marzo - "Dejarlo todo para seguirle"


Santa Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad El amor más grande, pág. 40


"Dejarlo todo para seguirle"
    
    Las riquezas, tanto las materiales como las espirituales, pueden ahogarnos si no las usamos bien. Porque ni siquiera Dios puede poner algo en un corazón que ya está lleno. Un día surge el deseo de tener dinero y todas las cosas que éste puede proporcionar, las cosas superfluas, lujos en la comida, exquisiteces en el vestir. Las necesidades aumentan porque una cosa lleva a la otra, y la consecuencia es una insatisfacción incontrolable. Conservémonos todo lo vacíos que podamos para que Dios pueda llenarnos. 

    Nuestro Dios nos da el ejemplo: desde el primer día de su existencia humana se crío en una pobreza que ningún ser humano podrá experimentar jamás, porque “Siendo rico se hizo pobre” (2 Co 8,9). Siendo rico se vació a sí mismo. En esto es donde está la contradicción. Si deseo ser pobre como Cristo, que se hizo pobre aun cuando era rico, yo debo hacer lo mismo. Sería vergonzoso ser más ricos que Jesús, quien soportó la pobreza para nuestro bien. 

    En la cruz Cristo no tenía nada. La cruz se la dio Pilatos; los clavos y la corona, los soldados. Estaba desnudo. Cuando murió le quitaron la cruz, los clavos y la corona. Lo envolvieron en un trozo de lienzo donado por un alma caritativa y lo enterraron en una tumba que no le pertenecía. Aunque podría haber muerto como un rey e incluso haberse librado de la muerte, eligió la pobreza porque sabía que ése era el auténtico camino para poseer a Dios y para traer su amor a la tierra.
 

SANTORAL - SAN GIOVANNI ANTONIO FARINA

04 de Marzo


     Nació en Gambellara, Vicenza, Italia el 11 de enero de 1803. Un hermano de su padre era sacerdote y en él recayó la responsabilidad de su formación académica y espiritual, paliando el vacío existente en los pueblos pequeños faltos de escuelas, deficiencia que no le afectó porque tuvo la fortuna de hallar en su tío a un hombre de Dios que, además, estaba bien preparado. Ingresó en el seminario de Vicenza con 15 años y se convirtió en profesor del mismo cuando tenía 21 y aún era alumno de teología. Fue ordenado sacerdote en 1827 y prosiguió ejerciendo la docencia en el seminario, misión que ocupó dieciocho años de su vida. Durante una década fue capellán de la parroquia de san Pedro en Vicenza de la que se hizo cargo al ser ordenado. En esa época ya estaba en marcha la Pía obra de santa Dorotea dedicada a proporcionar educación y formación espiritual cristiana a las niñas de la localidad, cuya dirección le ofrecieron en 1827. Tres años más tarde fue invitado a implicarse también en la gerencia de la Escuela de Caridad, cuya existencia se debía a la generosidad del conde milanés Baldassare Porta, quien pensaba en las niñas que mendigaban por las calles y sufrían abandono.

    En 1831 Giovanni fusionó estas dos obras. A su competencia como profesional de la enseñanza, añadía prudencia, audacia y visión. Estaba al tanto de las últimas corrientes pedagógicas, simpatizando especialmente con las tesis de Lambruschini, de Pestalozzi y de Girard. Todo ello enriquecido por el influjo de Felipe Neri, Calasanz y La Salle dio como resultado una labor de indiscutible riqueza humana y espiritual. Efectuó un proyecto ambicioso y, a la par, sencillo, factible. Puso en marcha una escuela gratuita que tenía como objeto la educación de la mujer equiparando su formación a la que recibían los varones. La consideraba igualmente digna de recibir una enseñanza integral, y además, subrayaba su importante papel en el tejido familiar y social. El proyecto fue aprobado por las autoridades. Así nacía la primera escuela popular femenina. En 1836 se percató de que las educadoras no podían quedarse ancladas en el compromiso de una acción laboral remunerada, sino que debían ir más lejos. Y buscó «maestras de auténtica vocación, consagradas al Señor y dedicadas totalmente a la educación de las niñas pobres». En noviembre de ese año puso en marcha el Instituto de las «Hermanas Maestras de S. Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones» con tres maestras (religiosas) y con la directora y cofundadora, Redenta Olivieri.

    La tarea de las religiosas, que comenzó con las niñas necesitadas, se extendió después a las de clases pudientes, a ciegas y a sordomudas. Él quería que inculcaran «la formación de la mente y del corazón de las jóvenes, sembrando en ellas los primeros gérmenes del temor de Dios, y de las virtudes sociales». Fue para todas como un padre excepcional y entrañable amigo. A esta misión que compaginaba con su participación en distintas instituciones espirituales y culturales realizadas en la ciudad, añadiría luego la asistencia a enfermos y ancianos recluidos en hospitales, asilos y en sus propios domicilios, junto a la dirección de la Escuela Pública primaria y superior. En 1839 recibió el decreto de alabanza de Gregorio XVI. La primera «Casa Asilo» de Vicenza y el «Instituto de los Expuestos» en manos de las religiosas se convirtieron en centros de emblemática asistencia a los necesitados. Giovanni fue designado obispo de Treviso en 1851 desarrollando una acción pastoral en la que los pobres y enfermos recibían de forma preeminente su atención. Por ella se le denominó «el obispo de los pobres». Se dedicó a formar a los fieles, al clero y a los jóvenes. Tuvo que sortear muchos obstáculos incluidos los creados por miembros del cabildo catedralicio que vetaron incluso la celebración del Sínodo diocesano. La oposición conllevaba la paralización de muchos proyectos apostólicos que un espíritu como el suyo no cesaba de forjar. Sabía que «las obras de Dios están sujetas a contradicciones». Diez años de sufrimientos en esta misión no pudieron doblegar el noble corazón de un hombre que vivía completamente volcado en los demás. Hacía notar: «la verdadera ciencia consiste en la educación del corazón, es decir, en el práctico temor de Dios»; una sencilla y efectiva lección. El santo temor al que aludía era en su vida un instrumento activo de una fuerza y fecundidad apostólica imparables.

    En 1861 fue destinado a la sede episcopal de Vicenza, y en ella pudo desarrollar su amplio programa espiritual y educativo. Se trasladaba a pie o a lomos de una mula. Así recorría kilómetros para llevar el mensaje de la fe, el consuelo y aliento a todos, con especial dilección por los pobres y ancianos sacerdotes. Era un hombre de oración, gran devoto del Sagrado Corazón de Jesús, de la Eucaristía y de la Virgen María, y ese amor especialísimo lo infundía por doquier. Fue un prelado aclamado, pero también vituperado. A las muestras de gratitud por su fértil misión se unían voces acusadoras sin fundamento alguno que le ocasionaron grandes sufrimientos. Su respuesta, como la de todo fiel seguidor de Cristo, fue el perdón. Todo lo acogió en silencio llevado por su ardiente caridad, la que hizo que fuera conocido como «el hombre de la caridad». Sufrió una grave enfermedad en 1886 que le dejó extremadamente debilitado. Dos años más tarde, el 4 de marzo de 1888, murió de un ataque de apoplejía. En 1905 Pío X, que en su momento había sido ordenado sacerdote por Giovanni, aprobó el Instituto fundado por éste. Juan Pablo II lo beatificó el 4 de noviembre de 2001. Fue canonizado por el Papa Francisco el 23 de noviembre de 2014.

Oremos
    
    Oh Dios Padre, única fuente de santidad, te damos gracias porque nos has dado en el San Giovanni Antonio Farina un pastor infatigable, un maestro intrépido y un padre de los pobre. Alimentado de tu palabra y de la Divina Eucaristía, encendido de caridad del corazón de tu Hijo y de la Virgen María, lo hiciste fuerte en las pruebas de la vida y lleno de compasión ante el sufrimiento de los hermanos. A imitación suya concédenos amor y fidelidad a la Iglesia, sentimientos de misericordia y ternura para servirte en los pequeños, en los pobres, en los enfermos. Danos tu Santo Espíritu para colaborar contigo en la construcción de tu reino y abrir las puertas del mundo a cristo tu hijo. Concédenos Señor por su intercesión, la gracia que necesitamos. Amén.

-FRASE DEL DÍA-



 

domingo, 2 de marzo de 2025

MES DE SAN JOSÉ

SEGUNDO DÍA: VIDA OCULTA DE SAN JOSÉ


 Vida oculta de San José

    Un alma piadosa (Catalina Emmerich) tuvo algunas revelaciones sobre la existencia de San José: lo vio piadoso, modesto, bueno, laborioso, brindando toda clase de servicios a su jefe carpintero; igualmente asiduo al trabajo y a la oración; suspira hacia el Mesías, tal como lo hacían todos los verdaderos Hebreos, hijos de la promesa; decía con ellos: ¡Cielos envíen su rocío! ¡Hagan volver al Justo! Y no pensaba en su santa modestia que, ese Justo, ese Deseado de las Naciones, ese Cordero dominador del mundo, sería un día confiado a su custodia. Bajo el ojo de Dios, caminaba con simplicidad y fidelidad, cumpliendo sus deberes de cada día, de la oración y del amor hacia el Creador, de caridad hacia los hombres sus hermanos, de caridad, de amor al trabajo, de obediencia y de humildad, que eran las virtudes propias de su vocación. Tratemos de imitar a San José, practicando las virtudes de nuestro estado: como hijos, la sumisión, la docilidad hacia nuestros padres y maestros; amabilidad y la bondad hacia los hermanos y amigos, la modestia, la asiduidad al estudio y, finalmente, la oración, la atención a la presencia de Dios, que son los dos grandes apoyos de la virtud sobre la tierra.


Oración

    Bienaventurado José, que pasaste la vida en la oscuridad y esforzados trabajos, te elijo por mi modelo y mi protector. Obtén que soporte con paciencia las cargas de mi estado, que me santifique con ellas, para merecer un día la corona celeste. San José, protector de aquellos que tienen confianza en ti, ruega por nosotros. Amén.

MES DE SAN JOSÉ

 PRIMER DÍA: NACIMIENTO DE SAN JOSÉ



Nacimiento de San José

    José, hijo de Jacob, descendía de David y de la tribu de Judá. La sangre real de Israel, la sangre más noble y la más pura fluía por sus venas. Descendía de esta raza pura y elegida, que nunca adoró a los ídolos, que había conservado el culto al verdadero Dios y el recuerdo de las promesas hechas a nuestros primeros padres y al santo patriarca Abrahán, pero aunque pertenecía al linaje real, la familia de san José era pobre, y el mismo trabajo toda su vida, manejando la sierra y el cepillo, y adorando la voluntad de Dios, que le reservaba una muy diferente del trono de Salomón. Pese a su ilustre nacimiento era humildísimo, y sus duro trabajos lo hicieron pacientísimo. Sea cual fuere nuestro origen, sea cual fuere nuestra fortuna y nuestra posición en el mundo, no seamos orgullosos, si son grandes; sometámonos y con contentamiento de corazón, si son pequeñas. Dios tiene miradas particulares sobre cada una de sus creaturas: había colocado a San José en la oscuridad para que la venida, el nacimiento y la vida del Mesías fuesen ocultas; de la misma manera tiene designios sobre nosotros sobre nosotros, designios de misericordia y de bondad; si ricos pedirá que seamos caritativos, si pobres nos querrá resignados y pacientes: el cielo será nuestra recompensa


Oración

    ¡Salve José, hijo de David!, casto esposo de la Santísima Virgen María, de quien nació Jesús! ¡Salve José, Padre de mi Jesús, admirable y amabilísimo José, protégeme en los peligros de la vida, ilumíname, condúceme, y no me abandones en la hora de la muerte! San José, hijo de David, protégenos. Amén.

-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO - 03 de Marzo - San Marcos 10,17-27


    Libro de Eclesiástico 17,20-28.

    Sus injusticias no están ocultas para el Señor y todos sus pecados están delante de él.
    La limosna de un hombre es para él como un sello, y tiene en cuenta un favor como la pupila de sus ojos.
    Después, él se levantará para retribuirles y pondrá sobre sus cabezas la recompensa merecida.
    A los que se arrepienten, les permite volver y reconforta a los que perdieron la constancia.
    Vuelve al Señor y deja de pecar, suplica ante su rostro y deja de ofenderlo.
    Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia y odia profundamente toda abominación.
    ¿Quién alabará al Altísimo en el Abismo, si los vivientes no le rinden homenaje?, el muerto, el que ya no existe, deja de alabarlo: el que está vivo y sano debe alabar al Señor.


Salmo 32(31),1-2.5.6.7.

¡Qué los justos se alegren en el Señor!

¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado
y liberado de su falta!
¡Feliz el hombre a quien el Señor
no le tiene en cuenta las culpas,

y en cuyo espíritu no hay doblez!
Pero yo reconocí mi pecado,
no te escondí mi culpa,
pensando: “Confesaré mis faltas al Señor”.

¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado!
Por eso, que todos tus fieles te supliquen
en el momento de la angustia;
y cuando irrumpan las aguas caudalosas

no llegarán hasta ellos.
Tú eres mi refugio,
tú me libras de los peligros
y me colmas con la alegría de la salvación.


    Evangelio según San Marcos 10,17-27.

    Cuando Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?".
    Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
    Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre".
    El hombre le respondió: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud".
    Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme".
    El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
    Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!".
    Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: "Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!.
    Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios".
    Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".
    Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible".

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 03 de Marzo - «¿Qué he de hacer para heredar la vida eterna?»

 

        San Clemente de Alejandría, Homilía: “¿Se puede salvar el rico?”


«¿Qué he de hacer para heredar la vida eterna?» 

    Ignorar a Dios es morir; conocerlo es vivir en Él, amarlo, tratar de parecerse a él, esa es la verdadera vida. Si deseáis la vida eterna… primero tratad de conocerlo, aun si “nadie lo conoce, si no es por el Hijo y aquel a quien el hijo considere justo revelárselo” (Mt 11,27). Después de Dios, conoced la grandeza del Redentor y su gracia inestimable; “la Ley, dijo el apóstol Juan, nos fue dada por Moisés, pero la gracia y la verdad nos fueron dadas por Jesucristo” (1,17)… Si la Ley de Moisés pudiera darnos la vida eterna, ¿para qué habría venido nuestro Salvador al mundo a sufrir por nosotros desde su nacimiento hasta su muerte, llevando una vida totalmente humana? ¿Por qué el hombre que cumplía tan fielmente desde su juventud los mandamientos de la Ley se lanzaría a los pies de otro para pedir la inmortalidad?

    Este joven observaba toda la Ley, y había estado apegado a ella desde su juventud… Pero él bien sabe que aunque no le falte nada a su virtud, la vida aún le hace falta. Por eso va a pedirle al único que lo puede conceder; él está seguro de cumplir con la Ley, pero le implora al Hijo de Dios… Las amarras de la Ley no lo defendían bien del balanceo; inquieto, abandona estas aguas peligrosas y lanza su ancla al puerto del Salvador.

    Jesús no le reprocha haber faltado a la Ley, sino que comienza a amarle, conmovido por esta muestra de dedicación. Sin embargo, se declara aún imperfecto…: es un buen obrero de la Ley, pero es perezoso en lo que respecta a la vida eterna. La santa Ley es como un pedagogo que encamina a los mandamientos perfectos de Jesús (Pablo a los Gálatas 3,24) y hacia su gracias. Jesús es “el resultado de la Ley para que sea dada la justicia a todos aquellos que creen en Él” (Rom 10,4)

SANTORAL - SAN EMETERIO Y CELEDONIO

 03 de Marzo

   
    El poeta hispano Prudencio recogió en verso los relatos de la muerte de Emeterio y Celedonio. Calahorra está unida a estos soldados por el hecho de su martirio y quizás también por ser el lugar de su nacimiento. Otros señalan a León como cuna por los libros de rezos leoneses -antifonarios, leccionarios y breviarios del siglo XIII- al interpretar «ex legione» como lugar de su proveniencia, cuando parece ser que la frase latina es mejor referida a la Legión Gemina Pia Felix a la que pertenecieron y que estuvo acampada cerca de la antigua Lancia, hoy León, según se encuentra en el documento histórico denominado "Actas de Tréveris" del siglo VII.

    En la parte alta de Calahorra está la iglesia del Salvador -probablemente en testimonio perpetuante del hecho martirial- por donde antes estuvo un convento franciscano y antes aún la primitiva catedral visigótica que debió construirse, según la costumbre de la época, junto a la residencia real, para defensa ante posibles invasiones y que fue destruida por los musulmanes en la invasión del 923, según consta en el códice primero del archivo catedralicio.

    No se conocen las circunstancias del martirio de estos santos; no las refiere Prudencio. ¡Qué pena que el emperador Diocleciano ordenara quemar los códices antiguos y expurgar los escritos de su tiempo! Con ello intentó, por lo que nos refiere Eusebio, que no quedara constancia ni sirviera como propaganda de los mártires y evitar que se extendiera el incendio. Tampoco hay en el relato nombres que faciliten una aproximación. ¿Fue al comienzo del siglo IV en la persecución de Diocleciano? Parece mejor inclinarse con La Fuente por la mitad del siglo III, en la de Valeriano, contando con que algún otro retrotrae la historia hasta el siglo II. Cierto es que Prudencio nació hacia el 350, deja escrita en su verso la historia antes del 401, cuando se marcha a Italia, hablando de ella como de suceso muy remoto y no debe referirse con esto al tiempo de Daciano (a. 304) porque esta época ya fue conocida por los padres del poeta. Es bueno además no perder de vista que el narrador antiguo no es tan exacto en la datación de los hechos como la actual crítica, siendo frecuente toparse con anacronismos poco respetuosos con la historia.

    El caso es que Emeterio y Celedonio -hermanos de sangre según algunos relatores- que fueron honrados con la condecoración romana de origen galo llamada torques por los méritos al valor, al arrojo guerrero y disciplina marcial, ahora se ven en la disyuntiva de elegir entre la apostasía de la fe o el abandono de la profesión militar. Así son de cambiantes los galardones de los hombres. Por su disposición sincera a dar la vida por Jesucristo, primero sufren prisión larga hasta el punto de crecerles el cabello. En la soledad y retiro obligados bien pudieron ayudarse entre ellos, glosando la frase del Evangelio, que era el momento de «dar a Dios lo que es de Dios» después de haberle ya dado al César lo que le pertenecía. Su reciedumbre castrense les ha preparado para resistir los razonamientos, promesas fáciles, amenazas y tormentos. En el arenal del río Cidacos se fija el lugar y momento del ajusticiamiento. Cuenta el relato que los que presencian el martirio ven, asombrados, cómo suben al cielo el anillo de Emeterio y el pañuelo de Celedonio como señal de su triunfo señero.

    Muy pronto el pueblo calagurritano comenzó a dar culto a los mártires. Sus restos se llevaron a la catedral del Salvador; con el tiempo, las iglesias de Vizcaya y Guipúzcoa con otras hispanas y medio día de Francia dispusieron de preciosas reliquias. Junto al arenal que recogió la sangre vertida se levanta la catedral que guarda sus cuerpos. Hoy Emeterio y Celedonio, los santos cantados por su paisano Prudencio, y recordados por sus compatriotas Isidoro y Eulogio son los patronos de Calahorra que los tiene por hermanos o de sangre o -lo que es mayor vínculo- de patria, de ideal, de profesión, de fe, de martirio y de gloria.

Oremos

    Oh Dios, que fortaleciste en la confesión de tu nombre a los gloriosos mártires Emeterio y Celedonio, concédenos propicio que, pues veneramos sus cuerpos en la tierra, gocemos de su compañía en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

-FRASE DEL DÍA-