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miércoles, 27 de octubre de 2021

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 28 de Octubre - “Pasó toda la noche en oración con Dios” (Lc 6, 12-19)



 

Santa Teresa Benedicta de la Cruz 
Oración: «Oración de Jesús, oración de la Iglesia»

“Pasó toda la noche en oración con Dios” (Lc 6, 12-19)

Toda alma humana es un templo de Dios : eso nos abre una perspectiva ancha y del todo nueva. La vida de oración de Jesús es la clave para comprender la oración de la Iglesia. Vemos cómo Cristo ha participado en el servicio divino, en la liturgia de su pueblo…; ha hecho que la liturgia de la antigua alianza encontrara su plenitud en la de la nueva alianza.

Pero Jesús no ha tomado, tan sólo, parte en el servicio divino público prescrito por la ley. En los evangelios encontramos numerosas referencias a su oración solitaria durante el silencio de la noche, en las cumbres salvajes de las montañas, en los lugares desiertos. La vida pública de Jesús ha sido precedida por cuarenta días y cuarenta noches de oración (Mt 4,12). Antes de escoger a sus doce apóstoles y enviarlos en misión, se retira a orar en la soledad de la montaña. En el monte de los Olivos, se preparó para ir hasta el Gólgota. El grito que Él dirigió al Padre en esta hora, nos revelan –en unas breves palabras que lucen como estrellas en nuestras horas difíciles – la hora más dolorosa de su vida en el monte de los Olivos: «Padre, si tú lo quieres, aleja de mí éste cáliz; pero, que no se haga mi voluntad sino la tuya» (Lc 22,42). Estas palabras son como un rayo que, por un instante, nos ilumina la vida más íntima del alma de Jesús, el misterio insondable de su ser de hombre-Dios y de su diálogo con el Padre. Este diálogo ha permanecido, ciertamente, a lo largo de toda su vida, sin interrumpirse jamás.

lunes, 6 de septiembre de 2021

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 7 de Septiembre - “Pasó toda la noche en oración con Dios” (Lc 6,12-19)



 Santa Teresa de Calcuta 
fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
El Amor Más Grande, p. 5

“Pasó toda la noche en oración con Dios” (Lc 6,12-19)

A Dios no lo podemos encontrar en medio del ruido y la agitación. (…) En el silencio Él nos escucha; en el silencio Él habla a nuestras almas. En el silencio se nos concede el privilegio de escuchar su voz.

 Silencio de los ojos, 
Silencio de los oídos, 
Silencio de la boca, 
Silencio de la mente. 
En el silencio del corazón Dios habla. 

Es necesario el silencio del corazón para poder oír a Dios en todas partes, en la puerta que se cierra, en la persona que nos necesita, en los pájaros que cantan, en las flores, en los animales. Si cuidamos el silencio será fácil orar. En las historias y escritos hay demasiadas palabras, demasiada repetición, demasiada machaconería. Nuestra vida de oración sufre mucho porque nuestro corazón no está en silencio. Guardaré el silencio de mi corazón con mayor cuidado para oír sus palabras de consuelo en el silencio y para consolar a Jesús en su sufridor disfraz de pobre desde la plenitud de mi corazón.