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lunes, 1 de diciembre de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 02 de Diciembre - "Dios nos ha ofrecido todo en su Hijo"


Carta a Diogneto (c. 200) Carta a Diogneto, 7-9 (SC 33. “Lectures chrétiennes pour notre temps”, Abbaye d'Orval, 1970)


"Dios nos ha ofrecido todo en su Hijo"
           
    Con bondad y mansedumbre, como un rey que envía al rey, su hijo, Dios ha enviado entre los hombres a Dios, el Verbo. Lo ha enviado para salvarlos por la persuasión, no por la violencia, porque no hay violencia en Dios. Lo ha enviado para llamar, no para acusar; lo ha enviado para amar, no para juzgar. (…)

    Nadie entre los hombres lo ha visto o conocido, es él mismo que se manifestó. Se manifestó por la fe, única que acuerda la visión de Dios. El Señor y Creador del universo, Dios, que hizo todas las cosas y las dispuso ordenadamente, se mostró no sólo pleno de amor por los hombres, sino paciente. Siempre fue y permanecerá bueno, manso, veraz. Sólo él es bueno.

    Sin embargo, cuando concibió su gran e inefable designio, hizo parte a su Hijo único. Mientras mantenía en el misterio y reservaba el plan de su sabiduría, parecía no tenernos en cuenta y no preocuparse por nosotros. Pero cuando se reveló por su Hijo bien amado, nos manifestó lo que había preparado desde el comienzo. Nos ofreció todo al mismo tiempo: la participación a sus bondades y bendiciones, la visión y la inteligencia. ¿Quién lo habría jamás esperado?

martes, 2 de febrero de 2021

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 03 de Febrero - “Se sorprende de su falta de fe”


       Carta a Diogneto (c. 200)§ 11-12 ; PG 2, 1183, SC 33

“Se sorprende de su falta de fe”

    El Padre ha enviado al Verbo para manifestarle al mundo. Este Verbo fue despreciado por los suyos; pero por la predicación de los apóstoles las naciones paganas creyeron en él, El existía desde el principio (Jn 1,1), y se ha manifestado en una época concreta. Aunque sea antiguo, renace siempre nuevo en el corazón de los santos. Es proclamado Hijo en un eterno hoy (Sal. 2,7) Por él, la Iglesia se enriquece de una gracia que se abre y se acrecienta en los santos, les confiere la inteligencia espiritual, les desvela los misterios sagrados y les hace comprender los signos de los tiempos. La Iglesia se regocija en los creyentes: se ofrece a los que la buscan respetando los compromisos de la fe y los jalones puestos por los Padres. Desde ahora el temor de la Ley sugiere cantos de alabanza, se reconoce la gracia anunciada por los profetas, la fe evangélica es afianzada, la tradición de los apóstoles permanece intacta y la gracia de la iglesia salta de júbilo. Sí tú no dañas esta gracia, conocerás los secretos que el Verbo comunica a quien quiere y cuando él quiere... Si con empeño las atendéis y escucháis, sabréis qué bienes procura Dios a quienes lealmente le aman, cómo se convierten en un paraíso de deleites, produciendo en sí mismos un árbol fértil y frondoso, adornados de toda variedad de frutos. Porque en este lugar fue plantado el árbol de la ciencia y el árbol de la vida; (Gn 2,9)… Que tu corazón pues sea entero conocimiento, y que el Verbo de la verdad se haga tu vida. Si este árbol crece en ti y si deseas ardientemente su fruta, cosecharás siempre los mejores dones de Dios.

lunes, 29 de julio de 2019

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 30 de Julio - "La paciencia de Dios"


        Carta a Diogneto (c. 200) C. 8

La paciencia de Dios

    El Señor y Creador del universo, Dios, que ha hecho todas las cosas y las ha dispuesto con orden, se ha mostrado no solamente lleno de amor a los hombres, sino también paciente. Él ha sido siempre, es y seguirá siendo el mismo: caritativo, bueno, dulce, veraz; él solo es bueno. Sin embargo, cuando concibió su grande e inefable plan, sólo se lo comunicó a su Hijo único. Mientras que mantenía en el misterio el plan de su sabiduría y lo reservaba, parecía descuidarnos y no preocuparse de nosotros. Pero cuando lo reveló por medio de su Hijo amado y manifestó lo que había preparado desde el principio, nos lo ofreció todo a la vez: la participación en sus beneficios, la visión y la inteligencia. ¿Quién de nosotros hubiera podido esperarlo?


    Dios, pues, lo había todo dispuesto aparte con su Hijo: pero, hasta estos últimos tiempos, nos ha permitido dejarnos llevar por nuestras inclinaciones desordenadas, arrastrados por los placeres y las pasiones. No es que él se complaciera lo más mínimo en nuestros pecados: únicamente toleraba ese tiempo de iniquidad sin darle su consentimiento. Preparaba el tiempo actual de la justicia para que, convencidos de haber sido indignos de la vida durante este período por razón de nuestros pecados, nos hiciéramos dignos ahora por la bondad divina, y que después de habernos mostrado incapaces de entrar por nosotros mismos en le Reino de Dios, por su poder nos hacíamos capaces … Dios no nos ha odiado, ni rechazado, no ha guardado rencor, sino que durante mucho tiempo ha tenido paciencia con nosotros.

martes, 28 de junio de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

TIEMPO ORDINARIO
MARTES DE LA SEMANA XIII
28 de Junio


     Carta a Diogneto (c. 200) §7 ; PG 2, 1174-1175


«¿Quién es este, al que el viento y el mar le obedecen?»

    Porque no fue una invención terrenal, como dije, lo que les fue encomendado, ni se preocupan de guardar tan cuidadosamente ningún sistema de opinión mortal, ni se les ha confiado la dispensación de misterios humanos. Sino que, verdaderamente, el Creador Todopoderoso del universo, el Dios invisible mismo de los cielos plantó entre los hombres la verdad y la santa enseñanza que sobrepasa la imaginación de los hombres, y la fijó firmemente en sus corazones.

    No como alguien podría pensar, enviando, a la humanidad, a un subalterno, o a un ángel, o un gobernante, o uno de los que dirigen los asuntos de la tierra, o uno de aquellos a los que están confiadas las dispensaciones del cielo, sino al mismo Artífice y creador del universo, por quien Él hizo los cielos, y por quien Él retuvo el mar en sus propios límites, cuyos misterios, ordenanzas, observan todos los elementos fielmente, de quien, el sol, ha recibido incluso la medida de su curso diario para guardarlo, a quien la luna obedece cuando Él le manda que brille de noche, a quien las estrellas obedecen siguiendo el curso de la luna, por el cual fueron ordenadas todas las cosas y establecidos y puestos en sujeción, los cielos y las cosas que hay en los cielos, la tierra y las cosas que hay en la tierra, el mar y las cosas que hay en el mar, fuego, aire, abismo, las cosas que hay en las alturas, las cosas que hay en lo profundo, las cosas que hay entre los dos. A éste les envió Dios.

    ¿Creerás, como supondrá todo hombre, que fue enviado para establecer su soberanía, para inspirar temor y terror? En modo alguno. Sino en mansedumbre y humildad fue enviado. Como un rey podría enviar a su hijo que es rey (cf Mt 21,37); Él le envió como enviando a Dios; le envió a Él como, un hombre, a los hombres; le envió como Salvador, usando persuasión, no fuerza; porque la violencia no es atributo de Dios.


Fuente: ©Evangelizo.org




    "Tu rostro buscaré, Señor". Con perseverancia insistiré en esta búsqueda; en efecto, no buscaré algo de poco valor, sino tu rostro, Señor, para amarte gratuitamente, dado que no encuentro nada más valioso.

    San Agustín