viernes, 3 de julio de 2026

SANTORAL - SAN PIER GIORGIO FRASSATI



    Pier Giorgio Frassati Nació en Turín el 6 de abril de 1901. Era hijo de Alfredo, fundador y director del diario «La Stampa», y de Adelaide Ametis, mujer de fuerte carácter y temperamento artístico. Tiene una hermana, Luciana, un año menor que él, inseparable compañera de juegos y de estudios. Una familia de clase media alta, de origen liberal, con un padre agnóstico y una madre formalmente religiosa, de quien Pier Giorgio recibió los rudimentos de una fe que, por el contrario, maduró en él de modo inesperado y se convirtió en el fundamento de su vida. 

    Asistió a la escuela pública "Massimo d'Azeglio" y luego, tras suspender latín, al "Istituto Sociale" de los jesuitas: aquí comenzó a tomar la comunión todos los días, algo que haría durante el resto de su vida, y entró en las Conferencias de San Vicente. En 1918 se inscribió en el Politécnico de Turín: quería ser ingeniero de minas "para poder servir aún más a Cristo entre los mineros". Se unió al círculo “Cesare Balbo” de la FUCI, que se convirtió en un lugar privilegiado de formación cristiana y de amistad. Lleva en su solapa la insignia de la Juventud Católica y adopta su lema: Oración, Acción, Sacrificio. 

    Su fe profunda se alimenta de la Eucaristía diaria, de la oración y de la confesión frecuente. Es un enamorado de la Palabra de Dios: en su tiempo está reservada a los consagrados, pero él consigue los textos para leerlos personalmente. Confiando plenamente en las palabras de Jesús, ve la presencia de Dios en el prójimo, se considera «pobre como todos los pobres»: es generoso con palabras y gestos de caridad fraterna, tanto solo como en la forma organizada de las Conferencias de San Vicente, en las calles de Turín, en los barrios pobres, en el Cottolengo. Durante las fuertes tensiones de la primera posguerra, se comprometió en un apostolado social, que lo vio presente también en las fábricas. Convencido de la necesidad de reformas sociales, en 1920 se unió al Partido Popular Italiano, que veía como un medio para crear una sociedad más justa. 

    En 1920 su padre fue nombrado embajador en Alemania. En Berlín, Pier Giorgio visita los barrios más pobres y entra en contacto con los círculos de jóvenes estudiantes y obreros católicos alemanes. En septiembre de 1921, en Roma, durante una gran manifestación de la Juventud Católica, defendió la bandera de su club del asalto de los guardias reales y fue arrestado. 

    Los escritos de Santa Catalina de Siena y los encendidos discursos de Savonarola lo empujaron a ingresar en la Tercera Orden Dominicana en 1922 con el nombre de "fra Girolamo". Es miembro de numerosas asociaciones eclesiales, en las que vierte los múltiples intereses de su vida cristiana. Hijo del director de «La Stampa», hace propaganda para periódicos católicos. 

    Incluso antes de su llegada al poder, Mussolini se opuso abiertamente al fascismo. Se siente profundamente decepcionado por la entrada de una parte del Partido Popular en el Gobierno fascista, hacia el que tiene palabras muy duras. 

    Apasionado de la montaña y del deporte, miembro del CAI y de Giovane Montagna. A menudo organiza viajes con amigos (los "Shady Guys") que se convierten en oportunidades de apostolado. Va al teatro, a la ópera, visita museos, ama la pintura y la música y se sabe de memoria pasajes enteros de Dante. 

    Era el 30 de junio de 1925. Toda la familia Frassati estaba tan preocupada por la deteriorada salud de la abuela Linda, moribunda, que nadie le prestaba atención a Piergiorgio, que acusaba un fuerte dolor de cabeza y no tenía apetito. Algo insólito para él, que siempre solía estar tan bien dispuesto y saludable. Se darán cuenta de la seriedad de su malestar sólo en el día del funeral de la abuela, cuando Piergiorgio ya no pudo ni levantarse de la cama. Desafortunadamente será demasiado tarde pues la poliomielitis fulminante, posiblemente contraída en las chabolas, le troncará la vida el 4 de julio, a sólo 24 años. Miles de personas asistieron a su funeral: la mayoría de ellas eran las personas pobres de Turín a las que había ayudado materialmente con su actividad social y a las que había evangelizado con el ejemplo de su vida llena de la alegría de un Dios eternamente joven. Conmovido por el intenso dolor e impresionado por la gran multitud, el padre repetía sollozando: "¡No conocí a mi hijo!"

El "primer milagro" de Piergiorgio

    Alfredo Frassati se quedó muy deprimido y no halló un consuelo pues comprendió muy tarde quién había sido realmente su hijo. Su corazón se había roto porque Piergiorgio le había dejado un vacío demasiado grande, un silencio ensordecedor. Con todo, Alfredo no se escapó de tal sufrimiento y se dejó horadar en profundidad por el dolor. Lentamente ese vacío se fue llenando con una nueva luz que venía de la Palabra de Dios. Alfredo se fue acercando a la fe y su esperanza y su caridad maduraron día con día hasta el final de su vida. Murió en 1961 despuès de una progresiva y maravillosa conversión que muchos consideraron, tal vez con razón, el "primer" milagro de Piergiorgio.

Beatificación y canonización

    Fue beatificado en Roma el 20 de mayo de 1990 por el Papa Juan Pablo II. El papa Francisco abrió el camino a su canonización que se celebró el 7 de septiembre de 2025 junto con la de Carlo Acutis. El papa León XIV destacó en su canonización que la vida de Pier Giorgio Frassati representa una luz para la espiritualidad laical debido a su comprensión de la fe como un compromiso abierto al mundo y en especial con los últimos.


Oremos

    Señor Jesús, danos el valor para volar alto, para escapar de la tentación de la mediocridad y la banalidad; haznos capaces, como Piergiorgio, de aspirar a cosas más grandes con su tenacidad y perseverancia y de acoger con alegría su invitación a la santidad. Líbranos del miedo a no tener éxito y de la falsa modestia de no sentirnos capaces. Concédenos la gracia que te pedimos por intercesión de Piergiorgio y la fuerza para continuar fielmente en el camino que nos conduce "hacia lo alto", por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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