Monasterio Santa Catalina del Monte Sinaí Liturgia de las Horas, s. IX Canon en honor de la cruz y la Resurrección (SC 486. Sinaiticus graecus 864, Cerf, 2004)
“¡Más allá de toda alabanza, Dios, bendito eres!”
Soportas los golpes en tu naturaleza humana, Cristo, verdadero hombre, para liberara Adán de la corrupción. Ya que eres tú, Salvador, que más allá de toda unión carnal has asumido su naturaleza y la has salvado clavándola a la cruz. Por eso sin cesar salmodiamos: “¡Más allá de toda alabanza, Dios de nuestros padres y nuestro Dios, bendito eres!”.
Para guardar el árbol de la vida, habías puesto delante mío dos guardianes, después que gusté el árbol de la corrupción en el Edén. Pero ese árbol en el que has extendido tus manos divinas, he aquí que lo vas a desplegar delante mío como una ruta que conduce a la felicidad de la vida inmortal. “¡Más allá de toda alabanza, Dios de nuestros padres y nuestro Dios, bendito eres!”.
El sol se recubrió de tinieblas al verte, Cristo, verdadero Sol, cuando pasaste las puertas cerradas del Hades. Entonces, penetrando en las tinieblas subterráneas, para los que estaban sentados en las sombras, la Luz de la verdad ha hecho brillar el Día sin fin. “¡Más allá de toda alabanza, Dios de nuestros padres y nuestro Dios, bendito eres!”.

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