viernes, 17 de mayo de 2019

LITURGIA DE LAS HORAS - OFICIO DE LECTURA



TIEMPO PASCUAL
SÁBADO DE SEMANA IV
Propio del Tiempo. Salterio IV

18 de mayo

OFICIO DE LECTURA

INVITATORIO 

Si ésta es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Si antes se ha rezado ya alguna otra Hora:

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Himno: LA TUMBA ABIERTA DICE AL UNIVERSO

La tumba abierta dice al universo:
«¡Vive! ¡Gritad, oh fuego, luz y brisa,
corrientes primordiales, firme tierra,
al Nazareno, dueño de la vida.»

La tumba visitada está exultando:
«¡Vive! ¡Gritad, montañas y colinas!
Le disteis vuestra paz, vuestra hermosura,
para estar con el Padre en sus vigilias.»

La tumba perfumada lo proclama:
«¡Vive! ¡Gritad, las plantas y semillas:
le disteis la bebida y alimento
y él os lleva en su carne florecida!»

La tumba santa dice a las mujeres:
«¡Vive! ¡Gritad, creyentes matutinas,
la noticia feliz a los que esperan,
y colmad a los hombres de alegría!»

¡Vive el Señor Jesús, está delante,
está por dentro, está emanando vida!
¡Cante la vida el triunfo del Señor,
su gloria con nosotros compartida! Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor los rescató de la opresión. Aleluya.

Salmo 77 IV - BONDAD DE DIOS E INFIDELIDAD DEL PUEBLO ATRAVÉS DE LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN

¡Qué rebeldes fueron en el desierto,
enojando a Dios en la estepa!
Volvían a tentar a Dios,
a irritar al Santo de Israel,
sin acordarse de aquella mano
que un día los rescató de la opresión:

cuando hizo prodigios en Egipto,
portentos en el campo de Soán;
cuando convirtió en sangre los canales
y los arroyos, para que no bebieran;

cuando les mandó tábanos que les picasen,
y ranas que los hostigasen;
cuando entregó a la langosta sus cosechas,
y al saltamontes el fruto de sus sudores;

cuando aplastó con granizo sus viñedos,
y con escarcha sus higueras,
cuando entregó sus ganados al pedrisco,
y al rayo sus rebaños;

cuando lanzó contra ellos el incendio de su ira,
su cólera, su furor, su indignación,
y, despachando a los siniestros mensajeros,
dio curso libre a su ira:

no los salvó de la muerte,
entregó sus vidas a la peste;
cuando hirió a los primogénitos en Egipto,
a las primicias de la virilidad en las tiendas de Cam.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor los rescató de la opresión. Aleluya.

Ant 2. Los hizo llegar el Señor hasta el monte que su diestra había adquirido. Aleluya.

Salmo 77 V

Sacó como un rebaño a su pueblo,
los guió como un hato por el desierto,
los condujo seguros, sin alarmas,
mientras el mar cubría a sus enemigos;

los hizo entrar por las santas fronteras
hasta el monte que su diestra había adquirido;
ante ellos rechazó a las naciones,
les asignó por suerte su heredad:
instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.

Pero ellos tentaron a Dios Altísimo y se rebelaron,
negándose a guardar sus preceptos;
desertaron y traicionaron como sus padres,
fallaron como un arco engañoso;
con sus altozanos lo irritaban,
con sus ídolos provocaban sus celos.

Dios lo oyó y se indignó,
y rechazó totalmente a Israel;
abandonó su morada de Silo,
la tienda en que habitaba con los hombres;
abandonó sus valientes al cautiverio,
su orgullo a las manos enemigas;
entregó su pueblo a la espada,
encolerizado contra su heredad;

el fuego devoraba a los jóvenes,
y las novias ya no tenían cantos;
los sacerdotes caían a espada,
y sus viudas no los lloraban.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los hizo llegar el Señor hasta el monte que su diestra había adquirido. Aleluya.

Ant 3. Escogió a la tribu de Judá y eligió a David, su siervo, para pastorear a Israel, su heredad. Aleluya.

Salmo 77 VI

Pero el Señor se despertó como de un sueño,
como un soldado vencido por el vino:
hirió al enemigo en la espalda,
infligiéndole una derrota perdurable.

Repudió las tiendas de José,
no escogió la tribu de Efraím;
escogió la tribu de Judá
y el monte Sión, su preferido.
Construyó su santuario como el cielo,
como a la tierra lo cimentó para siempre.

Escogió a David, su siervo,
lo sacó de los apriscos del rebaño;
de andar tras las ovejas, lo llevó
a pastorear a su pueblo Jacob,
a Israel, su heredad.

Los pastoreó con corazón íntegro,
los guiaba con mano inteligente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Escogió a la tribu de Judá y eligió a David, su siervo, para pastorear a Israel, su heredad. Aleluya.

V. Dios nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva. Aleluya.
R. Por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Aleluya.

PRIMERA LECTURA

Del libro del Apocalipsis 18, 1-20

DESTRUCCIÓN DE ROMA

Yo, Juan, vi a otro ángel que bajaba del cielo, investido de un gran poder, y la tierra quedó iluminada por su gloria. Gritó el ángel con voz potente, diciendo:

«Cayó, cayó Babilonia la grande. Quedó convertida en morada de demonios. en guarida de toda clase de espíritus inmundos, en albergue de todo género de aves asquerosas y abominables. Del vino de sus prostituciones han bebido todas las naciones; con ella han fornicado los reyes de la tierra, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con el derroche de su fastuosidad.»

Oí luego otra voz que decía desde el cielo:

«Salid de ella, pueblo mío, para que no os hagáis cómplices de sus pecados, ni tengáis parte en sus castigos. Sus delitos se han amontonado hasta llegar al cielo y Dios se ha acordado de sus iniquidades. Tratadla como ella se ha portado, pagadle el doble de lo que ha hecho. Vertedle en la copa el doble de lo que ella vertió. Según la medida en que se entregó a la ostentación y al placer, dadle otro tanto de tormento y duelo. Ya que dijo en su corazón: "Como reina estoy en mi trono, no soy viuda, ni conoceré jamás el duelo", por eso vendrán en un solo día sus desastres, la peste, el duelo y el hambre; y será consumida por el fuego, porque poderoso es el Señor Dios, que la ha juzgado.»

Llorarán y por ella plañirán los reyes de la tierra, los que con ella fornicaban y se entregaban al lujo y al placer. Cuando vean el humo de su incendio se detendrán a distancia por miedo a su tormento y dirán:

«¡Ay, ay de la ciudad grande, de Babilonia, la ciudad poderosa! ¡En una hora ha venido el juicio de Dios contra ti!»

Llorarán y plañirán por ella los mercaderes de la tierra, porque ya nadie comprará sus mercancías: cargamentos de oro y plata, de piedras preciosas y de perlas; cargamentos de lino y púrpura, de seda y escarlata; toda clase de maderas olorosas, objetos de marfil y de maderas preciosas, de bronce, de hierro y de mármol; la canela y el bálsamo, los perfumes, la mirra y el incienso; el vino y el aceite, la flor de harina y el trigo; bestias de carga y ovejas, caballos y carros; esclavos y toda clase de mercancía humana. Los frutos en sazón, que tu alma codiciaba, de ti se han alejado; toda magnificencia y esplendor para ti se ha terminado. ¡Nunca jamás ya volverán! Los que con sus mercancías traficaban y se enriquecían a costa de ella se detendrán a distancia por miedo a su tormento, llorando y gimiendo:

«¡Ay, ay de la gran Ciudad, la que se vestía de lino, de púrpura y de grana; la que se engalanaba con oro, con piedras preciosas y con perlas! ¡En una hora se redujo a la nada tanta opulencia!»

Todos los capitanes de los barcos, los jefes y oficiales, las tripulaciones de marinos y cuantos bogan y bregan en el mar se detuvieron y exclamaron, al ver la humareda de su incendio:

«¿Qué ciudad podía compararse a la gran Ciudad?»

Y arrojaron polvo sobre sus cabezas, y clamaron llorando y lamentándose. Y dijeron:

«¡Ay, ay de la gran Ciudad! ¡De su opulencia se enriquecieron cuantos tenían naves en el mar! ¡Y en una hora quedó como un desierto!»

Pero tú, cielo, regocíjate por ello. Y también vosotros los santos, los apóstoles, los profetas, porque Dios os ha hecho justicia contra ella.

RESPONSORIO    Is 52, 11. 12; Ap 18, 4; Jr 51, 45

R. Salid de Babilonia, purificaos, portadores de los vasos del Señor; el Señor va al frente de vosotros, * en la retaguardia va el Dios de Israel. Aleluya.
V. Sal de Babilonia, pueblo mío, que cada uno salve su vida del incendio de la ira del Señor.
R. En la retaguardia va el Dios de Israel. Aleluya.

SEGUNDA LECTURA

Del Comentario de san Cirilo de Alejandría, obispo, sobre la carta a los Romanos
(Cap. 15, 7: PG 74. 854-855)

ALCANZÓ A TODOS LA MISERICORDIA DIVINA Y FUE SALVADO TODO EL MUNDO

Nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo y somos miembros los unos de los otros, tal como está escrito, y es Cristo quien nos une, mediante los vínculos de la caridad: Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando el muro que los separaba; él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas. Conviene, pues, que tengamos todos un mismo sentir: que, si un miembro sufre, los demás miembros sufran con él y que, si un miembro es honrado, se alegren todos los miembros.

Acogeos unos a otros -dice el Apóstol-, como Cristo nos acogió para gloria de Dios. Nos acogeremos unos a otros si nos esforzamos en tener un mismo sentir; llevando los unos las cargas de los otros, conservando la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Así es como nos acogió Dios a nosotros en Cristo. Pues no engaña el que dice: Tanto amó Dios al mundo que le entregó su Hijo por nosotros. Fue entregado, en efecto, para la redención de la vida de todos nosotros, y así fuimos arrancados de la muerte, redimidos de la muerte y del pecado. Y el mismo Apóstol explica el objetivo de esta realización de los designios de Dios, cuando dice que Cristo consagró su ministerio al servicio de los judíos, por exigirlo la fidelidad de Dios. Pues, como Dios había prometido a los patriarcas que los bendeciría en su descendencia futura y que los multiplicaría como las estrellas del cielo, por esto apareció en la carne y se hizo hombre el que era Dios y la Palabra en persona, el que conserva toda cosa creada y da a todos la incolumidad, por su condición de Dios. Vino a este mundo en la carne, mas no para ser servido, sino, al contrario, para servir, como dice él mismo, y entregar su vida por la redención de una multitud.

Él afirma haber venido de modo visible para cumplir las promesas hechas a Israel. Decía en efecto: No me ha enviado Dios sino a las ovejas descarriadas del pueblo de Israel. Por esto, con verdad afirma Pablo que Cristo consagró su ministerio al servicio de los judíos, para dar cumplimiento a las promesas hechas a los padres y para que los paganos alcanzasen misericordia, y así ellos también le diesen gloria como a creador y hacedor, salvador y redentor de todos. De este modo alcanzó a todos la misericordia divina, sin excluir a los paganos, de manera que el designio de la sabiduría de Dios en Cristo obtuvo su finalidad; por la misericordia de Dios, en efecto, fue salvado todo el mundo, en lugar de los que se habían perdido.

RESPONSORIO    Hch 13, 46-47

R. A vosotros, antes que a nadie, debíamos anunciar la palabra de Dios, mas, como la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, * nosotros nos volvemos ahora a las naciones. Aleluya.
V. Así nos lo ordena el Señor: «Te he puesto como luz de los pueblos.»
R. Nosotros nos volvemos ahora a las naciones. Aleluya.

ORACIÓN.

OREMOS,
Dios todopoderoso y eterno, asístenos con tu gracia para que llevemos a su más plena realidad, en nosotros mismos, el misterio pascual que estamos celebrando, y para que así los que hemos renacido en el bautismo demos frutos abundantes de vida cristiana y alcancemos finalmente los goces de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

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