miércoles, 26 de marzo de 2025

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 27 de Marzo - "El dedo de Dios"


       San Amadeo de Lausanne (1108-1159) monje cisterciense, obispo Homilía mariana; SC 72


"El dedo de Dios"
    
    “Que tu mano salvadora me ayude porque he elegido tus decretos” (cf Sal 118,173). El Hijo único del Padre es llamado mano de Dios porque por él todo fue hecho. Esta mano actuó en la encarnación, no sólo dejando a su madre sin herida alguna, sino, según el testimonio de los profetas, asumiendo nuestras enfermedades y cargando con nuestros sufrimientos (cf Is. 53,4).

    Ciertamente, esta mano, llena de remedios diversos, ha curado toda enfermedad. Ha alejado todas las causas de la muerte; ha resucitado a los muertos; ha derrocado las puertas del infierno; ha encadenado al fuerte y lo ha desarmado; ha abierto los cielos; ha derramado el Espíritu de amor en les corazones de los suyos. Esta mano libera a los presos y devuelve la luz a los ciegos; levanta a los caídos; ama a los justos y guarda a los forasteros; acoge al huérfano y a la viuda. Saca de la tentación a los que están a punto de caer; reconforta a los que sufren; devuelve la alegría a los afligidos; abriga bajo su sombra a los pobres; escribe para los que quieren meditar su ley; toca y bendice los corazones que oran; los robustece en el amor por su contacto; los hace progresar y perseverar en su empeño. En fin, los conduce a la patria; los lleva al Padre.

    Porque se hizo carne para atraer al hombre a través de su Humanidad, para reconducir en el amor a la oveja descarriada al Padre todopoderoso e invisible. Porque la oveja perdida, por haberse alejado de Dios, había caído “en la carne”, era necesario que esta mano, hecha hombre, la levante por su humanidad, para conducirla al Padre, en el Espíritu del amor.

SANTORAL - SAN JUAN DE EGIPTO

27 de Marzo


    Eremita (304-394) Nació en Licópolis, hoy Asiut, en los comienzos del siglo IV y pasó la mayor parte de su vida en la Tebaida, dedicado a la oración y a la penitencia. Parece ser que nació en el seno de una familia pobre y que tuvo en la juventud la profesión de carpintero. Muy joven marcha a buscar la soledad del desierto; se pone bajo el amparo de santo monje que le orienta en las difíciles sendas de la imitación de Jesucristo, siguiéndole en la soledad. Come hierbas y raíces; bebe agua abundante; es de poco dormir, hace mucha oración y extremada penitencia.

    Exceptuando a San Antonio, ningún ermitaño del desierto adquirió; tan amplia fama como San Juan de Egipto, que fue consultado por emperadores y cuyas alabanzas fueron cantadas por San Jerónimo, Paladio, Casiano, San Agustín y muchos otros. Nació; en la bajada Tebaida, en Licópolis, siendo educado en el oficio de carpintero.

    A la edad de 25 años decidió; abandonar el mundo y se puso bajo la guía de un anciano anacoreta, quien durante diez años, lo ejercitó en la obediencia y abnegación de sí mismo. El santo obedeció con humildad y sin replicar, por irracional que fuera la tarea que se le imponía, y continuó con este ejercicio hasta la muerte del anciano.

    Se retiró a una cumbre de una escarpada colina, donde construyó tres celdas contiguas. Ahí permaneció hasta el final de sus días. Durante cinco días de la semana, hablaba con Dios, pero los sábados y domingos, las personas podían acercarse para oír sus instrucciones y consejos espirituales.

    San Juan no fundó ninguna congregación, pero se le considera como el Padre de todos los ascetas, y cuando sus visitantes llegaron a ser tan numerosos, fue necesario construir mas celdas para recibirlos.

    También fue especialmente famoso por sus profecías, milagros, su poder de leer los pensamientos y de descubrir los pecados secretos de aquellos que lo visitaban.

    Falleció a la edad de 90 años, mientras estaba de rodillas orando con el Padre Celestial.

Oremos

    Tú, Señor, que concediste a San Juan, el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tú Hijo. Que vive y reina contigo. Amén

-FRASE DEL DÍA-



 

martes, 25 de marzo de 2025

MES DE SAN JOSÉ

VIGÉSIMO SEXTO DÍA: PODER DE SAN JOSÉ 


 Poder de San José

    José es, en la sagrada Escritura una figura profética de san José, esposo de María. Es todopoderoso en el fértil Egipto; el Faraón le confió sus graneros donde se apiñan las gavillas de las cosechas; estuvo autorizado a distribuirla entre sus hermanos, venidos suplicantes. ¿No ocurre lo mismo de nuestro bien amado protector? Colocado en el cielo, no lejos e María, la todosuplicante, investido por Jesús mismo de una dignidad que no tiene parangón entre los santos y que responde al este título único: Padre nutricio del Verbo encarnado, todo lo puede sobre el Corazón de Jesús. Algunos autores piadosos no temen decir que Jesús lo obedece todavía; todo lo puede sobre el corazón de María, que le estuvo estrechamente unido, y este poder lo emplea a favor de la Iglesia y por los fieles. ¿Cuál es la oración que José no haya escuchado? Admirable en el orden temporal, siempre dispuesto a compartir las miserias de nuestra débil humanidad, es más admirable aún cuando se le invoca para los bienes del alma y cuando se le suplica la obtención de algunas de esas gracias, como hacen los santos, que aseguran la salvación. La palabra de santa Teresa puede ser repetida siempre, por miles de corazones que han tenido esa dulce experiencia. No se pide nada a José que no lo conceda (en el orden d elas cosas permitidas), y la confianza filial que se tributa en todo el universo, ese gran dispensador de sus dones celestes responde a una solicitud paternal. Tal como fue en la tierra, bueno y tierno, así es en el cielo.


Oración

    Glorioso san José, fuiste investido del cuidado misericordioso de facilitar al cristiano el paso a la eternidad. A tinos debemos dirigir para obtener una buena muerte. Sé pues nuestro auxilio, oh José, en ese solemne y último instante de nuestra vida terrestre. Nosotros esperamos en María, a quien que suplicamos cada día nos sea propicia en la hora de la muerte; pero sabemos que María se complace al ver la confianza que depositamos en ti, y que allí donde estés, ella se digna estar. Ven, pues, con ella, oh bienamado san José, y asiste a tus pobres servidores..

-PROPÓSITO DEL DÍA- "Para que por la práctica de los consejos evangélicos y la vida de oración, podamos crecer en el amor a Dios y nuestros hermanos"



 

EVANGELIO - 26 de Marzo - San Mateo 5,17-19.


   Deuteronomio 4,1.5-9.

    Moisés habló al pueblo, diciendo: "Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres.
    Tengan bien presente que ha sido el Señor, mi Dios, el que me ordenó enseñarles los preceptos y las leyes que ustedes deberán cumplir en la tierra de la que van a tomar posesión.
    Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: "¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!".
    ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos?.
    ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?.
    Pero presta atención y ten cuidado, para no olvidar las cosas que has visto con tus propios ojos, ni dejar que se aparten de tu corazón un sólo instante. Enséñalas a tus hijos y a tus nietos."


Salmo 147,12-13.15-16.19-20.

¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!
El reforzó los cerrojos de tus puertas
y bendijo a tus hijos dentro de ti.

Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente;
reparte la nieve como lana
y esparce la escarcha como ceniza.

Revela su palabra a Jacob,
sus preceptos y mandatos a Israel:
a ningún otro pueblo trató así
ni le dio a conocer sus mandamientos.


    Evangelio según San Mateo 5,17-19.

    Jesús dijo a sus discípulos: «No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
    Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
    El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»

    Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 26 de Marzo - «He venido a dar cumplimiento»


San Francisco de Sales, obispo Tratado del Amor de Dios: Nos ha entregado la Ley del Amor Libro 8, Cáp. 5. V. 72-74

«He venido a dar cumplimiento» 

    «Jesús subió a un monte; se le acercaron sus discípulos y les dijo: Antes pasarán el cielo y la tierra que falte una jota o una tilde de la Ley hasta que todo se cumpla.» 

    El deseo de Dios de que cumplamos sus mandamientos es muy grande... Un mandato, por suave que sea, se convierte en duro cuando lo impone un corazón tirano y cruel, pero se hace fácil cuando es el amor quien lo ordena...

    Hay muchos que guardan los mandamientos como quien traga un medicamento, más por miedo a condenarse que por el gozo de vivir dando gusto al Salvador. Pero lo mismo que hay personas que por agradable que sea un medicamento lo toman con disgusto solamente por el nombre que tiene de medicamento, también hay almas que sienten horror a hacer lo que se les manda, únicamente por el hecho de que se les mande hacerlas.

    Por el contrario, los corazones amantes aman los mandamientos y cuanto más difíciles, más dulces y agradables los encuentran porque complacen más al Amado y le dan más honor... El amante encuentra tanta suavidad en cumplirlos, que en nada encuentra más aliento que en la cruz, en la mortificación...

    La ley del Salvador es una carga que alivia, que da descanso, que recrea los corazones que aman a su divina Majestad... Un trabajo, cuando va mezclado al santo amor, es más agradable al gusto que si fuera una pura dulzura.

    El amor divino nos hace así conformes con la voluntad de Dios y nos hace observar exactamente sus mandamientos de modo que coinciden absolutamente con nuestros deseos. Convierte en nosotros esa necesidad de obedecer, que la ley nos impone en virtud de dilección, y torna en deleite toda dificultad.

SANTORAL - SAN LUDGERO

 26 de Marzo

   
    La historia de San Ludgero, primer obispo de Münster, nacido hacia el 745 en Suescnon, en Frisia, de noble familia, está unida a un hecho nuevo en el mundo cristiano: en ese tiempo el cristianismo pasó las fronteras del imperio romano, con la evangelización de la Germania transrenana.

    En esta obra misionera, que logró el máximo desarrollo con San Bonifacio, encontramos comprometido a San Ludgero, discípulo de San Gregorio y de Alcuino de York. Después de la ordenación sacerdotal, que recibió en Colonia en 777, Ludgero se dedicó a la evangelización de la región pagana de Frisia, en donde San Bonifacio había sufrido el martirio.

    Los métodos usados por el emperador Carlomagno para someter esta región y cristianizarla no estaban muy de acuerdo con el espíritu evangélico. En el 776, durante la primera expedición, el monarca impuso el bautismo a todos los soldados vencidos; pero con la revuelta de Widukindo hubo una apostasía general. Ludgero tuvo que huir y, después de haber pasado por Roma, llegó a Montecassino, en donde vistió el hábito monacal sin haber emitido todavía los votos.

    La rebelión de Widukindo fue aplastada en el 784, y la represión fue brutal. El rechazo del bautismo y el incumplimiento del ayuno cuaresmal se castigaban con la muerte; pero este régimen de terror, contra el que se levantó el gran maestro Alcuino, hacía odioso al mismo cristianismo, que, sin embargo, floreció maravillosamente, gracias a los auténticos predicadores del Evangelio, como San Ludgero, a quien el mismo emperador fue a buscar a Montecassino para que regresara a la patria y se dedicara a predicar en Frisia.

    Poco después, para premiarlo por su celo, le ofreció el episcopado vacante de Tréveris, mas el santo lo rechazó. Pero sí aceptó su tarea de misionero y, entonces, tomó el puesto del abad Bernardo en el territorio de Sajonia.

    En el 795 Ludgero erigió allí un monasterio, alrededor del cual surgió la ciudad actual de Münster (en alemán Münster quiere decir monasterio). El territorio pertenecía a la jurisdicción eclesiástica de Colonia, pues Ludgero aceptó solamente en el 804 ser consagrado obispo de la nueva diócesis. Antes de esta fecha el infatigable misionero no tenía residencia fija.

    Construyó iglesias y escuelas y fundó nuevas parroquias que confió a los sacerdotes que él mismo había formado en su escuela cerca de la catedral de Mimigernaeford. También se debe a él la fundación del monasterio benedictino de Werden en donde después fue sepultado.

    Murió el 26 de marzo del 809 e inmediatamente fue venerado como santo. Su tumba en Werden sigue siendo meta de peregrinaciones.


Oremos

    Dios y Señor nuestro, que con tu amor hacia los hombres quisiste que San Ludgero anunciara a los pueblos la riqueza insondable que es Cristo, concédenos, por su intercesión, crecer en el conocimiento del misterio de Cristo y vivir siempre según las enseñanzas del Evangelio, fructificando con toda clase de buenas obras. Por Jesucristo, tu Hijo. Amén

-FRASE DEL DÍA-



 

lunes, 24 de marzo de 2025

EL ARTE DE LA VIDA

Todos estamos llamados a defender la Vida

    "Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la insigne misión de proteger la vida, que se ha de llevar a cabo de un modo digno del hombre. Por ello, la vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremados cuidados; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables". 
    Concilio Vaticano II


 Oración al Arcángel San Gabriel 

  Tú que anunciaste a nuestra Madre el nacimiento de Cristo y la llenaste con la bendición divina, te ruego de acuerdo a la voluntad de Dios y en el nombre de Jesucristo, la bendición para todas las mujeres que con pureza de alma desean un hijo, para que llegue a ser el bien en el mundo. Te pido una bendición especial para:.. y para el ser que crece (o crecerá) en su seno, te ruego tu asistencia directa y el apoyo de todos tus Ángeles mientras forman su cuerpo, para que sea sano y lleno de todas las cualidades requeridas para sembrar el amor y evitar el dolor con una vida activa en este mundo físico. Llénalos con tu luz de pureza sin igual, para que con tu iluminación divina se eleve nuestra consciencia y manifestemos solo amor hacia toda la humanidad, para que tus Ángeles puedan estructurar un mundo armonioso y lleno de felicidad. Gracias por concederme esta petición.Amén.

DÍA DEL NIÑO POR NACER

25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor, se celebra en la Argentina y en distintos países del mundo el “Día del Niño por Nacer”


    El 25 de marzo celebramos la Solemnidad de la Anunciación del Señor. Nos unimos en esta celebración al Día del niño por nacer, recordando la alegría del anuncio de que Dios se ha hecho hombre por medio de una mujer que no tuvo miedo y que, con su fe y confianza, dijo "sí".

    María, la mujer libre que aceptó y valoró la vida, y que con su sí cambió la historia de la humanidad poniendo la base de un nuevo humanismo. "Las culturas cambian, pero los fundamentos esenciales de las personas permanecen. La Ley de Dios y el sentido común nos han enseñado que la vida es un gran bien que debemos preservar desde el momento que comienza" (CEA, "Una cuestión de vida o muerte", 23 de agosto de 2006).

    Conocemos y acompañamos a las mujeres, a los padres y a las familias que viven situaciones injustas, dolorosas y a veces dramáticas, justo cuando está por llegar una nueva vida. Pero no sucumben a las presiones e indicaciones de muerte que reciben de su alrededor, incluso de algunas instancias de la sociedad civil. La solidaridad y la esperanza de la comunidad cristiana se hacen presente por medio de personas e instituciones que, en nombre de Dios, anuncian el gozo del Evangelio. El Papa Francisco nos recuerda que: "La alegría cristiana no es una alegría que se construye al margen de la realidad, ignorándola o haciendo como si no existiese. La alegría cristiana nace de una llamada –la misma que tuvo san José– a tomar y cuidar la vida, que nos interpela a custodiar la vida y ayudarla a nacer y crecer" (Francisco: Carta a los obispos en la Fiesta de los Santos Inocentes, 2016).

    En este día, queremos recordar lo que ya dijéramos hace unos años: "No hay una vida que valga más y otras menos: la del niño y el adulto, varón o mujer, trabajador o empresario, rico o pobre. Toda vida debe ser cuidada y ayudada en su desarrollo desde la concepción hasta la muerte natural, en todas sus etapas y dimensiones" (CEA, 107 Asamblea Plenaria. 8 de mayo de 2014). Debemos educar para aceptar y acoger toda vida humana sin discriminación, especialmente las más vulnerables y excluidas.

    Que María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos ilumine para festejar el don de la vida y nos ayude a desarrollar un mundo más pacífico y justo, donde los niños puedan disfrutar de una vida plena y puedan construir una Patria de hermanos, la Civilización del Amor.

Comisión Ejecutiva
Conferencia Episcopal Argentina

MES DE SAN JOSÉ

VIGÉSIMO QUINTO DÍA: SAN JOSÉ Y LA ASCENSIÓN


 San José y la Ascensión

    Citaremos aquí la reflexión de un piadoso autor, el P. Nau: “¿Se puede creer, dice, que aquel que hace vivir de sus sudores al Hijo de Dios durante treinta años, huya sido dejado muerto en el sepulcro? Y si Dios lo hubiese dejado, ¿habría dejado sus santas reliquias sin honores? Este Santo está en el Cielo en cuerpo y alma. Subió a la cabeza de los santos que fueron elevados con Cristo el día de su ascensión, y como no pierde la calidad de padre, conserva una gloria y un poder proporcionados a este gran nombre. Este pensamiento sería muy querido a las almas que reverenciaron, nosotros lo proponemos, pero como la Iglesia no lo ha ratificado aún, nos detendremos a contemplar, sobre todo, la bella alma de san José volando al cielo, ¡entre los perfumes y las santas armonías, siguiendo a la adorable humanidad de Jesús! ¡Cuánta gloria le está reservada en ese brillante cortejo al hombre justo, que fue el depositario de los secretos divinos, el jefe venerado de la sagrada familia, el esposo virgen de María, el padre, el tutor, el nutricio de Jesús! Si el primer José vio en un sueño misterioso, a sus hermanos venerarlo de rodillas, se puede creer que los ángeles y los santos no se cansan de agradecer y alabar a san José: ¿no es él el más fiel de los patriarcas, el más perfecto de los pontífices, él que tuvo al Verbo entre sus brazos? ¿El más santo de los reyes, él que mandó a ese Rey inmortal, hijo de David? Las glorias del Antiguo Testamento se reunieron sobre su frente modesta, en ese día de triunfo que comienza para él. El Padre eterno lo acoge, el Hijo lo corona y el Espíritu Santo lo colma de una dicha inefable. Así es honrado aquel que el Rey quiere honrar.


Oración

    Oh santo Patriarca, elevado a los cielos, cerca de tu bienamado Jesús, quien te estuvo sometido en la tierra, ten piedad de mí. Baja los ojos sobre mí, defiende mi alma de las tentaciones y de los peligros que la asaltan; obtenme el amor de Jesús y de la sangrada firmeza que obtiene el cielo. Te lo suplico, por esa dicha que disfrutaste delante de Jesús. 

    San José, tan poderoso en el cielo, ruega por nosotros