miércoles, 20 de mayo de 2026

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 21 de Mayo - ¡Busquen la unidad!


San Agustín (354-430) obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia Sermón 103 (Sainte Marie Madeleine, textes, Bénédictines, 2017)


¡Busquen la unidad!
            
    Busquen la unidad, mis hermanos. Vean que en la multiplicidad misma, la unidad es lo que agrada. Por gracia de Dios los veo muy numerosos. Nadie lo soportaría si no estuvieran unidos por un mismo sentimiento. ¿De dónde viene esa calma en tal multitud? La multitud sin la unidad, es un gentío; con unidad, es un pueblo. Ya que un gentío es una multitud en desorden.

    Escuchen al Apóstol, dirigiéndose a una multitud que quería restablecer la unidad: “Hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir” (1 Cor 1,10). En otra carta, exhorta a vivir en la unidad de corazones, con los mismos pensamientos y no haciendo nada por espíritu de división ni de vana gloria (cf. Flp 2,2-3). El Señor rezaba así a su Padre “Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” (Jn 17,21). Y está escrito en los Hechos de los Apóstoles “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma” (Hech 4,32).

    Entonces, bendigan al Señor conmigo y glorifiquemos su nombre para llegar a la unidad. Unidad necesaria, unidad sublime en la que están íntimamente unidos el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo. Todo nos impulsa hacia la unidad. Nuestro Dios es Trinidad. El Padre no es el Hijo, el Hijo no es el Padre, el Espíritu Santo no es el Padre ni el Hijo, pero es el Espíritu de uno y del otro. Sin embargo, no son ni tres dioses ni tres todopoderosos, sino un solo Dios todopoderoso, la Trinidad, que es Dios único. La unidad es necesaria y para llegar es necesario que nuestros corazones estén unidos.  

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