San Juan María Vianney (1786-1859) presbítero, párroco de Ars Sermón para el 5º Domingo después de Pascua (Sermons de Saint Jean Baptiste Marie Vianney, Curé d'Ars, Ste Jeanne d'Arc, 1982)
"¿Por qué rezar sin cesar?"
¿Cuándo amamos a una persona, tenemos que verla para pensar en ella? No, sin dudas. Igualmente, hermanos míos, si amamos al buen Dios, la oración nos será tan familiar como la respiración. Sin embargo, hermanos míos, para que la oración nos atraiga todos esos bienes, no es suficiente rezar con precipitación, apurados. El buen Dios quiere que pasemos un tiempo conveniente. Tenemos que tener el tiempo de pedir las gracias necesarias, de agradecerle por sus beneficios, de gemir sobre nuestras faltas pasadas pidiéndole perdón.
Me dirán ustedes ¿cómo rezar sin cesar? Hermanos míos, nada más fácil: ocuparnos del buen Dios, de tiempo en tiempo, durante nuestro trabajo. A veces haciendo un acto de amor par testimoniarle que li amamos, porque ´les bueno y digno de ser amado. A veces con una acto de humildad, reconociéndonos indignos de las gracias con las que no cesa de llenarnos, También con un acto de confianza, porque miserables como somos, sabemos que nos ama y quiere hacernos felices. Vean, hermanos míos, qué es fácil rezar sin cesar.

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