73. Pablo menciona la mansedumbre como un fruto del Espíritu Santo (cf. Ga 5,23). Propone que, si alguna vez nos preocupan las malas acciones del hermano, nos acerquemos a corregirle, pero «con espíritu de mansedumbre» (Ga 6,1), y recuerda: «Piensa que también tú puedes ser tentado» (ibíd.). Aun cuando uno defienda su fe y sus convicciones debe hacerlo con mansedumbre (cf. 1 P3,16), y hasta los adversarios deben ser tratados con mansedumbre (cf. 2 Tm 2,25). En la Iglesia muchas veces nos hemos equivocado por no haber acogido este pedido de la Palabra divina.
jueves, 11 de enero de 2024
GAUDETE ET EXSULTATE
73. Pablo menciona la mansedumbre como un fruto del Espíritu Santo (cf. Ga 5,23). Propone que, si alguna vez nos preocupan las malas acciones del hermano, nos acerquemos a corregirle, pero «con espíritu de mansedumbre» (Ga 6,1), y recuerda: «Piensa que también tú puedes ser tentado» (ibíd.). Aun cuando uno defienda su fe y sus convicciones debe hacerlo con mansedumbre (cf. 1 P3,16), y hasta los adversarios deben ser tratados con mansedumbre (cf. 2 Tm 2,25). En la Iglesia muchas veces nos hemos equivocado por no haber acogido este pedido de la Palabra divina.
EVANGELIO - 12 de Enero - San Marcos 2,1-12.
Salmo 89(88),16-17.18-19.
Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.
Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.
Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.
Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados".
Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: "¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?"
Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'?
Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual".
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 12 de Enero - «Vinieron trayéndole un paralítico... Viendo Jesús su fe, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.»
El pecado que causa esta parálisis es una cierta frialdad y apatía espiritual. Para decirlo brevemente, llamamos «paralíticos»a los que se quedan estancados en sus pecados. Porque si siguen en ese estado, llegarán a quedarse tullidos e impotentes, como transidos de frío, embotados todos sus miembros espirituales, como dice el Proverbio: «El perezoso se hallaba embotado por el frío del pecado, sin ropa de virtudes y sin el calor del fuego de la caridad; no ha querido trabajar.» Y es el típico efecto de esta parálisis: el impedir trabajar a aquellos a quienes agarra... Ya veis los males que comporta esta parálisis, pues nos impide caminar hacia Dios.
Y ahora, pongámonos la mano en el corazón y preguntémonos si estamos también nosotros parados, detenidos. Si no queremos hacernos esta pregunta, si no queremos enmendarnos, si caminamos fríamente por la vida espiritual, estamos en peligro.
Si alguno sospecha que puede caer, y todos tenemos por qué temerlo, os voy a dar un remedio que pueden usarlo también los que ya se han quedado paralíticos, para curarse. ¿No sabéis que el frío se cura y se echa fuera mediante el calor? Pero no toda clase de calor cura este mal. El fuego que se alimenta por la meditación de la pasión y muerte de nuestro Señor, cura a los que tienen una naturaleza más dócil. El fuego de las tribulaciones también cura, pero no es apropiado para todo el mundo. El fuego de la Eucaristía sirve para consolidar y confortar. Es decir, que el fuego de la caridad es el que cura todas nuestras parálisis.
SANTORAL - SAN ANTONIO MARÍA PUCCI
«La vida del padre Pucci bien puede calificarse como la labor heroica e impagable de un santo cura de pueblo; dio su vida por todos. Murió después de haber cubierto con su manta a un indigente que yacía en la calle aterido de frío»
miércoles, 10 de enero de 2024
GAUDETE ET EXSULTATE
72. Él dijo: «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas» (Mt 11,29). Si vivimos tensos, engreídos ante los demás, terminamos cansados y agotados. Pero cuando miramos sus límites y defectos con ternura y mansedumbre, sin sentirnos más que ellos, podemos darles una mano y evitamos desgastar energías en lamentos inútiles. Para santa Teresa de Lisieux «la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no escandalizarse de sus debilidades»[69].
[69] Manuscrito C, 12r.
EVANGELIO - 11 de Enero - San Marcos 1,40-45.
Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado".
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: "No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio".
Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.
MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - 11 de Enero - "Cristo vino para sanarnos de la lepra del pecado"
“Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes purificarme” (Mt 8,1-2).
Grandes eran la discreción y la fe del que se aproximó. No interrumpe la enseñanza de Jesús, no atraviesa en medio de la multitud que escuchaba, sino que espera el momento oportuno y se aproxima del Señor cuando descendió. No se dirige a él de forma banal, sino con gran fervor, cayendo de rodillas- como lo relata otro evangelista- con profunda fe y una idea exacta concerniendo a Cristo. No dice “Si pides a Dios” o “Si rezas”, sino “si quieres, puedes purificarme”. No dice tampoco “Señor, purifícame”, sino que se entrega enteramente a él, lo hace dueño de su sanación y testimonia de su poder.
Jesús no responde: “Sé purificado”, sino “Lo quiero, queda purificado” (Mt 8,3). Deseaba con esas palabras confirmar al pueblo y al leproso en la convicción que tenían de su poder. Por eso dijo “Lo quiero”.
¿Por qué aunque para purificarlo le alcanzaba con quererlo y decir una palabra, Jesús lo toca con su mano? Me parece que desea mostrar que no se sitúa bajo la Ley sino por encima de ella. La mano no deviene impura al contacto de la lepra, sino que el cuerpo del leproso fue purificado por la muy santa mano. Ya que Cristo no vino sólo para sanar los cuerpos, sino para elevar las almas a la santidad y enseñarnos que la única lepra a temer es la del pecado.
SANTORAL - BEATA ANA MARÍA JANER ANGLARILL
La Beata Anna Maria Janer Anglarill, conocida como Madre Janer, fue una religiosa española, nacida en Cervera el 18 de diciembre de 1800. Acabada la guerra, tuvo que exiliarse en Francia. En Toulouse trabajó en el hospital de la Grave. Volvió a Cervera en 1844, pero por presiones gubernamentales dejó de ser superiora del hospital.
En 1849 se reformó la Casa de Misericordia y le fue encomendada la dirección de este establecimiento benéfico durante dos años. También estuvo al frente de la fundación de las congregaciones del Sagrado Corazón de Jesús y de la Asociación de las Hijas de María en 1856.
Anna Maria estaba convencida de la necesidad de crear escuelas cristianas para la promoción de la mujer y la familia. En 1857, el obispo Caixal le pidió que se hiciera cargo del hospital de la Seo de Urgel, donde fundó un instituto del que se hizo cargo, la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel. Pronto se difundiría por la zona, llegando a Canillo (Andorra) y otros lugares de Andorra. Con un sentido realista, la madre Janer formaba a las novicias no solo en la espiritualidad, sino en ciencias y artes, clave de una buena enseñanza. La revolución de 1868 detendrá la expansión de la congregación y fueron expulsadas del hospital
En noviembre de 1874 volvieron a la Seo para atender el hospital de la ciudad. En 1880 fue elegida superiora general, hasta que en 1883 quedó libre de todo cargo y se instaló en su casa de Talarn, donde continuó el trato con las novicias y las alumnas.
Los restos de Janer descansan en el convento de la Sagrada Familia de Urgel en la Seo de Urgel desde 1961. Proclamada venerable, fue beatificada en 2011 por el papa Benedicto XVI, al aprobarse el milagro que se la atribuía, la recuperación de Ana Padrós i Sellés que padecía una enfermedad incurable que la obligaba a ir en silla de ruedas.
En la Argentina las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell administran siete casas: 3 en la provincia de Córdoba, donde en la localidad de Villa Allende está la casa provincial; 1 casa en Ceres, Santa Fe; 2 casas en la provincia de Buenos Aires (Aldo Bonzi) y una casa en la Ciudad de Buenos, el Instituto Ana María Janer de la calle Juan Bautista Alberdi.
La madre Janer tenía un amor especial por la cruz. Mirar a Cristo crucificado se convirtió para ella en un aliciente que le permitía ser signo y testimonio claro de aquel que nos amó primero, de aquél que nos ama hasta dar la vida. Ana María murió el 11 de enero de 1885 y pidió morir en el suelo como penitente por amor a Cristo "que por mí expiró clavado en la cruz", dijo la beata.
Oremos
Señor Jesús, con amor de misericordia elegiste a la Beata Ana María Janer y ella, fiel a tu llamada, consagró toda su vida para amarte y servirte en los que sufren pobreza y fragilidad. En respuesta a tu Evangelio acogió ancianos y enfermos, cuidó heridos, educó niños y sirvió a los más necesitados. Su caridad creativa se hizo servicio de amor, consuelo y misericordia. Te damos gracias por su vida y te pedimos que su santidad sea camino de entrega, comunión y amor misericordioso para todo el Pueblo de Dios y para todos los que queremos amarte y servirte tras sus huellas de caridad. Por eso te pedimos, Señor, su pronta canonización para que su luz sea un signo de tu presencia en el mundo. Por tu intercesión, te confiamos nuestras necesidades. Amén