lunes, 11 de abril de 2016

Cuidado con juzgar a los demás usando la Palabra de Dios



Homilía de este lunes 11 de Abril - Casa Santa Marta



    Los doctores de la letra juzgan a los demás usando la Palabra de Dios contra la Palabra de Dios, cierran el corazón a la profecía, no les importa la vida de las personas sino sólo sus esquemas hechos de leyes y palabras: lo dijo este lunes 11 de abril el Papa en la misa presidida en la capilla de Casa Santa Marta del Vaticano.

    En el centro de la homilía del Papa, la primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, cuyos doctores de la ley acusan a Esteban con calumnias porque no logran “resistir a la sabiduría del espíritu” con el que habla. Instigan a falsos testigos a decir que le han escuchado “pronunciar palabras blasfemas contra Moisés, contra Dios”.

    “El corazón cerrado a la verdad de Dios –observó el Papa– se agarra sólo a la verdad de la ley”, es más, precisa “más que de la ley, de la letra”, y “no encuentra otra salida que la mentira, el falso testigo y la muerte”.

    Jesús les había reprochado esta actitud, porque “sus padres habían asesinado a los profetas”, y ellos, ahora, construyen monumentos a esos profetas. Y la respuesta de los “doctores de la letra” es “cínica” más que “hipócrita”: “Si hubiésemos estado en tiempos de nuestros padres, no lo habríamos hecho”.

    Y “así – explicó Francisco– se lavan las manos y ante sí mismos se creen puros. Pero el corazón está cerrado a la Palabra de Dios, está cerrado a la verdad, está cerrado al mensajero de Dios que trae la profecía, para hacer seguir adelante al pueblo de Dios”.

    “Me duele cuando leo ese breve pasaje del evangelio de Mateo, cuando Judas arrepentido va a los sacerdotes y dice ‘He pecado’ y quiere devolver… y devuelve las monedas. ‘¡Qué nos importa! –dicen ellos, así- ¡Es asunto tuyo!’. Un corazón cerrado a este pobre hombre arrepentido que no sabía qué hacer. ‘Es asunto tuyo’. Y fue a ahorcarse”.

    “¿Y qué hacen ellos, cuando Judas se ahorca? ¿Hablan y dicen “pobre hombre”? ¡No! En seguida las monedas: “Estas monedas son a precio de sangre, no pueden entrar en el templo’ … la regla tal, tal, tal, tal… ¡Los doctores de la letra!”.

    Y el Papa Francisco prosiguió:

    “No les importa la vida de una persona, no les importa el arrepentimiento de Judas: el Evangelio dice que volvió arrepentido. Sólo les importa su esquema de leyes y muchas palabras y muchas cosas que han construido. Y esta es la dureza de su corazón. Y esta es la dureza del corazón, la necedad del corazón de esta gente, que como no podía resistir a la verdad de Esteban va a buscar testimonios, testigos falsos, para juzgarle”.

    Esteban –afirmó el Papa– acaba como todos los profetas, acaba como Jesús. Y esto se repite en la historia de la Iglesia:

    “La historia nos habla de mucha gente que es asesinada, juzgada, aunque era inocente: juzgada con la Palabra de Dios, contra la Palabra de Dios. Pensemos en la caza de brujas, o en santa Juana de Arco, en tantos otros que fueron quemados, condenados, porque no se ajustaron, según los jueces, a la Palabra de Dios”, invitó el Papa.

    “Es el modelo de Jesús que, por ser fiel y haber obedecido a la Palabra del Padre, acaba en la cruz”, explicó.

    “Con cuánta ternura Jesús dice a los discípulos de Emaús: “Oh necios y lentos de corazón”. Pidamos hoy al Señor que con la misma ternura mire a las pequeñas o grandes necedades de nuestro corazón, nos acaricie y nos diga “Oh necio y lento de corazón” y empiece a explicarnos todo”.


Fuente: Aleteia


AMORIS LAETITIA








Porque esta no es una palabra vana,

 sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

CATEQUESIS SOBRE LOS SACRAMENTOS

CAPÍTULO PRIMERO
EL MISTERIO PASCUAL EN EL TIEMPO DE LA IGLESIA




Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA ( CAP III )

LA  PERSONA HUMANA  "IMAGO DEI"







Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

REFLEXIÓN

TIEMPO PASCUAL
LUNES DE SEMANA III
Propio del Tiempo. Salterio III
11 de abril



Del Comentario de san Beda el Venerable, presbítero, sobre la primera carta de san Pedro(Cap. 2: PL 93. 50-51)

LINAJE ESCOGIDO, SACERDOCIO REGIO

    Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio regio. Este título honorífico fue dado en otro tiempo por Moisés al antiguo pueblo de Dios, y ahora con toda razón lo da el apóstol Pedro a los gentiles, porque han creído en Cristo, el cual, como piedra angular, ha reunido a todos los hombres para que tengan parte en aquella salvación que era antes exclusiva del pueblo de Israel.

    Los llama linaje escogido a causa de su fe, para distinguirlos de aquellos otros que, al desechar al que es la piedra viva, se han hecho ellos mismos dignos de ser desechados.

    Los llama también sacerdocio regio, porque están unidos al cuerpo de aquel que es el rey supremo y sacerdote verdadero, que, en su calidad de rey, da el reino a los suyos y, en su calidad de pontífice, limpia los pecados de ellos con la oblación de su propia sangre. Les da el nombre de sacerdocio regio, para que no olviden la esperanza del reino perpetuo y la obligación que tienen de ofrecer continuamente a Dios el sacrificio de una conducta inmaculada.

    Son llamados también nación santa y pueblo adquirido, de conformidad con lo que dice el apóstol Pablo, explicando la afirmación del profeta: «El justo vivirá por la fe, pero si vuelve atrás no pondré más en él mi complacencia.» Nosotros no somos de los que se vuelven atrás para su perdición, sino hombres de fe que vamos hacia la salvación de nuestras almas. Y dice también en los Hechos de los apóstoles: El Espíritu Santo os ha constituido como pastores de la Iglesia de Dios. que él adquirió con la sangre de su Hijo. Así, pues, por la sangre de nuestro Redentor hemos sido hechos pueblo adquirido, como lo era en otro tiempo el pueblo de Israel, redimido de Egipto por la sangre del cordero.

    Por esto en el versículo siguiente, reflexionando también sobre el sentido figurativo de la historia de Israel, enseña cómo obtiene su perfecto cumplimiento en el nuevo pueblo de Dios, diciendo: Para proclamar sus hazañas. Pues, del mismo modo que los israelitas, liberados por Moisés de la esclavitud de Egipto, después del paso del mar Rojo y del hundimiento del ejército del Faraón, cantaron al Señor un himno triunfal, también nosotros, después de haber recibido en el bautismo el perdón de los pecados, debemos tributar a Dios una digna acción de gracias por estos beneficios espirituales.

    Porque los egipcios, que afligían al pueblo de Dios y que por eso eran como un símbolo de las tinieblas y de la tribulación, significan adecuadamente los pecados que nos perseguían, pero que fueron borrados por el bautismo. También la liberación de los hijos de Israel y su conducción hacia la patria en otro tiempo prometida, concuerda con el misterio de nuestra redención, por la cual tendemos, mediante la iluminación y la guía de la gracia de Cristo, hacia la luz de la morada celestial; de esta luz de la gracia era también símbolo aquella nube y columna de fuego que durante todo el camino los defendió de las tinieblas de la noche y los llevó, por un sendero inefable, hasta la posesión de la tierra prometida.


Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

LA FRASE DEL DÍA

Lunes 11 de abril





Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

EVANGELIO

TIEMPO PASCUAL
LUNES DE SEMANA III
11 de abril



Libro de los Hechos de los Apóstoles 6,8-15.
 

    Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.
    Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él.
    Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra,  sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios.
    Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín.
    Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: "Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley.
    Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés".
    En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.



Salmo 119(118),23-24.26-27.29-30. 

Aunque los poderosos se confabulen contra mí,
yo meditaré tus preceptos.
Porque tus prescripciones son todo mi deleite,
y tus preceptos, mis consejeros.

Te expuse mi conducta y tú me escuchaste:
enséñame tus preceptos.
Instrúyeme en el camino de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas.

Apártame del camino de la mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley.
Elegí el camino de la verdad,
puse tus decretos delante de mí.


Evangelio según San Juan 6,22-29. 

    Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
    Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
    Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
    Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron:     "Maestro, ¿cuándo llegaste?".
    Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
    Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".
    Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?".
    Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".




Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO

TIEMPO PASCUAL
LUNES DE SEMANA III
11 de abril

San Ignacio de Antioquia (¿- c. 110), obispo y mártir
Carta a los Filadelfos


“Este es el trabajo que Dios quiere: que creáis en el que El ha enviado”

    Vosotros, hijos de la verdadera luz, huid de las disputas y malas doctrinas. Igual que las ovejas, seguid a todas partes a vuestro pastor. Porque a menudo unos lobos aparentemente dignos de fe hacen extraviar a los que corren en los caminos de Dios, pero si permanecéis unidos, no encontrarán lugar adecuado entre vosotros.

    Tened cuidado de no participar más que a una sola eucaristía; en efecto, no hay más que una sola carne de nuestro Señor, una sola copa para unirnos en su sangre, un solo altar, igual que no hay más que un solo obispo rodeado de presbíteros y diáconos. Entonces, todo lo que hagáis, lo haréis según Dios… Mi refugio es el Evangelio, que es para mí el mismo Jesús en carne, y los apóstoles son los que encarnan el presbiterio de la Iglesia. Amemos también a los profetas, porque también ellos han anunciado el Evangelio; pusieron su esperanza en Cristo y lo esperaron; creyendo en él fueron salvados y, permaneciendo en la unidad de Jesucristo, santos dignos de amor y de admiración, merecieron recibir el testimonio de Jesucristo y tener parte en el Evangelio, nuestra común esperanza…

    Dios no habita donde reina la división y la cólera. Sino que el Señor perdona a todos los que se arrepienten, si el arrepentimiento les conduce a la unidad de Dios y a la comunión con el obispo. Creo en la gracia de Jesucristo que nos librará de toda cadena. Os lo suplico, no actuéis jamás por espíritu de disputa, sino según la enseñanza de Cristo. He oído a algunos que dicen: “Lo que no encuentro en los archivos, no lo creo en el Evangelio”… Para mí, mi archivo, es Cristo; mis archivos inviolables, son su cruz, su muerte y su resurrección y la fe que se desprende de ellas. Es de ahí que espero, con la ayuda de vuestras plegarias, toda mi justificación.



Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

HIMNO

TIEMPO PASCUAL
LUNES DE SEMANA III
Propio del Tiempo. Salterio III
11 de abril





Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

SANTORAL

TIEMPO PASCUAL
LUNES DE SEMANA III
11 de abril


    Sus 25 años de vida estuvieron marcados en su mayoría por fenómenos místicos ante los cuales hubo disparidades, incomprensiones y numerosos desprecios. Nació en Borgonuovo de Capannori, Italia el 12 marzo de 1878. Era la cuarta de ocho hermanos y la primera niña que alegraba el hogar. Su madre no quería bautizarla con el nombre de Gemma, que fue sugerido por un tío de la pequeña, porque en el martirologio no existían ascendentes de ninguna mujer canonizada que se hubiera llamado así. El párroco Olivio Dinelli con inspirado juicio alegó: «Muchas gemas hay en el cielo; esperemos que también ella sea un día otra Gemma del paraíso». Cuando tenía un mes de vida la familia se trasladó a Lucca, donde la santa pasó el resto de su existencia. A los 4 años oraba tiernamente a María, amor que le inculcó Aurelia, su madre, junto a la devoción por Jesús crucificado: «De lo primero que me acuerdo es que mi mamá, cuando yo era pequeñita, acostumbraba a tomarme a menudo en brazos y, llorando... me enseñaba un crucifijo y me decía que había muerto en la Cruz por los hombres». La catequesis materna dio sus frutos sembrando en el corazón de Gemma una pasión desbordante por Cristo: «Jesús; yo quiero llegar con mi voz hasta los últimos confines del universo para alcanzar a todos los pecadores y gritarles que entren todos dentro de tu Corazón». Intuyendo Aurelia su inminente muerte, quiso que preparasen a la niña para la confirmación. Y mientras la recibía entendió que Jesús le pedía el sacrificio de verse privada de su madre.

    Aurelia murió el 17 de septiembre de 1885 a los 39 años. Gemma tenía 7 y se refugió en la Virgen: «Al perder a mi madre terrena me entregué a la Madre del cielo. Postrada ante su imagen, le dije: ‘¡María!, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre’». Por fortuna, tuvo la certeza de que Ella le amparaba porque su personal calvario no había hecho más que empezar. A los 9 años inició sus estudios en el colegio de Santa Zita fundado por la beata Elena Guerra. Por esa época, al conocer la Pasión de Cristo sintió un dolor que le desgarraba por dentro acompañado de fiebre alta. El 17 de junio de 1887, festividad del Sagrado Corazón, determinó ser religiosa, sentimiento unido a «un ardiente anhelo de padecer y de ayudar a Jesús a sobrellevar la cruz». Se cumpliría con creces este deseo. En 1894 pereció Gino, el primogénito de la familia, al que ella amaba de forma singular. En 1896 fue intervenida de una lesión en el pie, que se efectuó sin anestesia, debiendo soportar inmenso dolor, y el 25 de diciembre de ese año privadamente consagró a Dios su castidad. En 1897 falleció su padre Enrico, que había sido farmacéutico, y con su deceso llegó un periodo de sinsabores al hogar de los Galgani. Perdieron todo y los hermanos se separaron. Gemma fue acogida por unos tíos y pasó por un breve y convulso periodo. Relegó las prácticas religiosas y las reemplazó por diversiones. Pero el sufrimiento la perseguía. Y sin darle apenas tregua a los 20 años se le presentó una osteítis en las vértebras lumbares que la dejó imposibilitada para caminar. Los dolores en la cabeza eran insoportables, la enfermedad avanzaba y los médicos la desahuciaron. Aunque se había propuesto llevar la cruz, no ocultó su contrariedad: «le dije a Jesús que no rezaría más si no me curaba. Y le pregunté qué pretendía teniéndome así. El ángel de la guarda me respondió: ‘Si Jesús te aflige en el cuerpo es para purificarte cada vez más en el espíritu’». Sanó con la mediación de santa Margarita María Alacoque. La cortejaron dos caballeros que se prendaron de su belleza, pero no tuvieron nada que hacer. Dios era su único dueño. En los círculos del vecindario la conocían como «la jovencita de la gracia».

    El año 1899 fue crucial. El 8 de junio se le manifestaron por vez primera los estigmas de la Pasión. Serían ostensibles en numerosas ocasiones cuando oraba, momento en que sudaba sangre. Meses más tarde, en el transcurso de una misión, conoció a los padres pasionistas. Entonces sintió que Cristo le decía: «Tu serás una hija predilecta de mi Corazón». Estos religiosos la condujeron a la familia Gianni, cuya ayuda fue decisiva para afrontar lo que iba a sobrevenirle. Había caído en sus manos la vida de san Gabriel de la Dolorosa, escrita por el P. Germán de San Estanislao, C.P., que sería su director espiritual, y a partir de entonces su vida dio un giro radical. Las visiones, éxtasis y vaticinios comenzaron a sucederse mientras su salud empeoraba. Su virtud traspasaba la morada y los hechos inexplicables formaban parte de su día a día. Los estigmas invariablemente se le reproducían del jueves al viernes. Para que no viesen sus llagas usaba guantes negros y se ataviaba con un discreto vestido del mismo color. Aún así, no pudo evitar que estos favores saltaran a la calle. Y la misma gente que antes la admiró, se burlaba de ella y la tildaban de histérica y farsante. También el obispo Mons. Volpi, que fue su confesor, tuvo sus dudas. Paralelamente, los científicos no hallaban explicación a los hechos que le acontecían. El P. Germán la sostuvo espiritualmente ante la exigencia de pruebas y el arrecio de las dificultades. Gemma sobrellevaba su dolor en silencio. Por su mediación, se obraban grandes conversiones. Con todo, en su trayectoria espiritual hubo muchas incursiones violentas del diablo. En 1901 su director le indicó que redactase su biografía: «El cuaderno de mis pecados». En ella se percibe su profundo sentido victimal: se había ofrendado en holocausto por los pecadores. Instada por Cristo a fundar un monasterio para los pasionistas en Lucca, en 1901 enfermó gravemente. En el último periodo de su vida la oscuridad y la angustia por sus pecados le pesaron como una losa. Murió el Sábado Santo, 11 de abril de 1903, en medio de espantosos dolores que ofreció con carácter expiatorio. Ese año Pío X autorizó la erección del monasterio. Pío XI la beatificó el 14 de mayo de 1933. Pío XII la canonizó el 2 de mayo de 1940.





Porque esta no es una palabra vana, 
sino que es la vida de ustedes... 
(Deuteronomio 32, 47)

domingo, 10 de abril de 2016

¿QUÉ ES REALMENTE LA INFALIBILIDAD PAPAL Y CUÁNDO ES EL PAPA INFALIBLE?

 

    En 1870 El Concilio Vaticano I (reunión de obispos, teólogos, etc) declaró el dogma de la Infalibilidad papal con las siguientes palabras: "El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra (= con autoridad), esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia[2], irreformables." (Constitución dogmática Pastor Aeternus, Cap 4)

    O sea, no se declara que todo lo que dice el Papa sea infalible, sólo lo es cuando hace una declaración formal en ciertas condiciones.
El propio Catecismo de la Iglesia (-891) nombra tres condiciones que deben reunirse para que una definición pontificia sea ex cathedra:

1- El Papa debe hablar "como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos". (o sea, debe dirigirse a y hablar en nombre de la Iglesia universal, no por cuenta propia expresando su opinión personal)

2- El Papa "proclama por un acto definitivo la doctrina". (Cuando el Papa claramente expresa que la doctrina es definitiva, no puede cambiar)

3- El Papa habla "en cuestiones de fe y moral" (por tanto no es infalible si habla de ciencia, política, economía, deportes o lo rico que está el repollo)

    La misión de la Iglesia, y por tanto del papa, es la de preservar pura y sin contaminación la doctrina original cristiana tal como nos fue entregada por los apóstoles, y ninguna declaración ni dogma puede añadir o quitar nada a la doctrina original, sólo clarificarla y preservarla. El Papa no es el autor de la Revelación, sino su infalible intérprete y expositor. No tiene autoridad para quebrantar la ley divina o cambiar un solo ápice de la Escritura. Sus funciones se limitan a trasmitir incólume la fe a través de los siglos.

    A esto se añade, en la práctica, que el Papa se convierte en portavoz y árbitro de la voz de la Iglesia, pero no puede usar su infalibilidad para oponerse a ella. Dicho de otro modo, el Papa puede "fijar" una doctrina que es aceptada por la mayoría, incluso tomar partido cuando hay conflicto de opiniones, pero si pretendiese imponer a la Iglesia algo nuevo, algo que la Iglesia no cree… bueno, ya lo comentamos anteriormente, las puertas del infierno no pueden prevalecer contra la Iglesia así que esta situación se considera imposible.

    Total, que teniendo en cuenta todo lo que hay que tener para que una declaración papal se considere infalible, sólo se ha invocado oficialmente dicha infalibilidad en dos declaraciones papales, las declaraciones de los dos últimos dogmas marianos (la Inmaculada Concepción, 1854 y la Asunción, 1950), que son al fin y al cabo creencias aceptadas ya por la Iglesia primitiva (los mismos ortodoxos comparten estas creencias aunque las rechazan como dogmas porque no aceptan la autoridad del papa). Esto no quiere decir que con anterioridad no se considerasen infalibles declaraciones formales hechas por papas o concilios, pero vemos que estrictamente hablando, tras la declaración del dogma en 1870 sólo una vez el Papa ha usado esta infalibilidad para afirmar como dogma algo que la Iglesia siempre había ya creído. Juan Pablo II, por poner un ejemplo, fue Papa durante 27 y gobernó la Iglesia estupendamente bien sin necesidad de usar ni una sola vez la prerrogativa de infalibilidad.

    Pero puede que la cuestión no sea tanto si la Iglesia (en concilio o en su cabeza, el papa) es infalible como si realmente era necesario y conveniente declararlo dogma. Al fin y al cabo, la Iglesia llevaba 19 siglos asumiendo que el Espíritu Santo la libraba de todo error, y nunca había sido necesario crear un nuevo dogma oficial en torno a ello. Francis Simons, obispo de Indore, escribió:

    "En general los teólogos aceptan que sólo dos definiciones doctrinales de los papas reúnen con seguridad las condiciones requeridas para ser infalibles: las que se refieren a la inmaculada concepción de María y a su asunción en cuerpo y alma al cielo. Ambas definieron lo que ya era aceptado en la Iglesia de un modo general. Es, pues, difícil creer que realmente urgiesen o fuesen necesarias semejantes definiciones. Una prerrogativa que quizá sólo se ha usado dos veces en 1.900 años, y aún entonces únicamente para definir unas doctrinas que no precisaban con urgencia una definición infalible, difícilmente puede ser una prerrogativa necesaria."

    Un católico no puede negar la infalibilidad pero es una opinión respetable pensar, como este obispo, que no era necesario proclamarlo como dogma. Aún así, su afirmación de que esa prerrogativa "sólo se ha usado dos veces en 1.900 años" es ambigua y confusa. Si se interpreta como que la declaración de un Papa sólo ha sido infalible en dos ocasiones, es falso. Como hemos visto anteriormente, desde el principio Pedro y sus sucesores han hablado con infalibilidad en numerosas ocasiones. Lo que ocurre es que al transcurrir de los siglos, la doctrina de la Iglesia ha ido siendo fijada y cada vez era menos necesario el uso de la infalibilidad. Lo que sí es cierto es que, tal como se definió el dogma de la infalibilidad y las condiciones para su cumplimiento, sólo se ha utilizado esta manera concreta de proclamar una doctrina infalible en dos ocasiones.

    Muchos opinan que si esta verdad no se hubiera convertido en dogma, la reconciliación de las diferentes iglesias cristianas sería más fácil, otros opinan que sin proclamar alto y claro esta verdad, precisamente en estos nuevos tiempos de acercamiento y diálogo -y de relativismo- se correría el serio peligro de "negociar" verdades de fe para buscar un compromiso, y la verdad es innegociable. Se puede considerar que la declaración del dogma fue conveniente o inconveniente, pero no es correcto decir que esta verdad fue "inventada" en 1870, la creencia de que el Espíritu Santo mantenía a su Iglesia libre de error (a través del Papa o de los concilios) la encontramos bien asentada desde el principio.

    Y en cuanto al enfoque puramente apologético, no podemos esperar que un no-católico acepte que el Papa es infalible en alguna circunstancia, pero al menos sí podemos intentar hacerle entender qué significa realmente esta creencia para que no sigan repitiendeo de buena fe aquell falsedad de que los católicos creen que el Papa "nunca se equivoca" en lo que dice.



Fuente: catholic.net



¿PUEDEN COMULGAR LOS DIVORCIADOS EN NUEVA UNIÓN? ¿Y LOS QUE CONVIVEN SIN ESTAR CASADOS?



    A raíz de la exhortación Amoris Laetitia (pronúnciese “Amóris letítsia”) del Papa Francisco muchos han sacado apresuradamente una respuesta positiva a las preguntas de arriba. Sin embargo es una respuesta equivocada y por eso me parece conveniente hacer estas aclaraciones para mis amigos.

    Admitir o no en la comunión sacramental no es algo que pueda decidir nadie, ni el Papa. Porque no estamos hablando de símbolos ni de meros nombres (la Eucaristía, la gracia, el estado de pecado, son realidades, no cosas que puedan cambiar a nuestro antojo). Del mismo modo que ninguna autoridad médica puede decretar que a partir de este momento –y sólo porque él lo diga, sin que medie tratamiento alguno– el ébola dejará de ser una enfermedad o la sangre circular en sentido contrario.

    La exhortación Amoris Laetitia de hecho afirma varias veces que no intenta modificar nada de la doctrina recibida por la Iglesia. ¿Recibida de quién? De Cristo y los apóstoles, se entiende. Por lo tanto no se puede interpretar ningún pasaje en ese sentido, a contramano de lo que recibimos en las Sagradas Escrituras y en las enseñanzas de los Papas y Concilios a lo largo de los siglos.

    Si aun así encontramos pasajes que puedan dar la impresión de contradecir el magisterio pontificio anterior (sobre todo la Veritatis Splendor de San Juan Pablo II) hay que estar seguros de que:

a) No debe ser la intención del Papa Francisco que los leamos en ese sentido.

b) Incluso si esa fuese su intención, hay que admitir que en eso incluso el Papa puede equivocarse.

¿CÓMO? ¿NO ES QUE ERA INFALIBLE? El Papa es infalible en muy pocas ocasiones (el tema es largo y no para tratar aquí) y ésta no es una de ellas. O sea que en esta exhortación no es infalible = es falible = puede equivocarse (¡en incluso se lo pude corregir!... ver Gálatas 2,11-14). Que haya que prestar obediencia a los documentos del Magisterio no significa que antes no nos aseguremos una sana interpretación (¡si hasta la Biblia necesita su exégesis!).

    El mismo documento Amoris Laetitia afirma que no hay que esperar que el Papa resuelva aquí estas cuestiones de modo universal y definitivo.

    Del mismo modo hay que leer las afirmaciones de la encíclica Laudato Sí, sobre el calentamiento global, es decir, no como verdades absolutas salidas de un oráculo divino, sino como afirmaciones más o menos acertadas, sabias o prudentes, dichas por el Obispo de Roma.

    Me doy cuenta de que algunas de las afirmaciones que más pueden prestarse a dudas están en las notas al pie de página. ¿Son parte del magisterio? Supongo que no. Y en todo caso sujetas a mayor necesidad de delicadeza en su interpretación y aplicación.

   
¿QUÉ HAY DE LA AFIRMACIÓN DE QUE LOS MATRIMONIOS IRREGULARES “NO ESTÁN EXCOMULGADOS”? ¿NO DICE ESO EL DOCUMENTO? ¿NO SIGNIFICA QUE PUEDEN COMULGAR?

    Estar excomulgado y no poder comulgar son dos cosas distintas. Siempre lo fueron. No hay cambios en la enseñanza de la Iglesia sobre eso. Estar excomulgado significa estar separado oficialmente del cuerpo de la Iglesia. La Esposa de Cristo afirma que ciertos hijos suyos (bautizados) se comportan como enemigos del Pueblo de Dios y de Cristo mismo. Esos son los excomulgados. No puedo desarrollar esto ahora, pero quisiera dejar en quede claro que nunca los divorciados en nueva unión han estado excomulgados. Forman parte de la Iglesia y por lo tanto pueden participar de muchas formas en la vida comunitaria.

    Otra cosa distinta es no poder comulgar. Todo cristiano que peca no puede comulgar hasta que se haya confesado y recibido la absolución. No significa que está excomulgado. Sino que la Iglesia le recomienda por su propia salud espiritual no acercarse a la Eucaristía en ese estado, y más bien preparar el corazón mediante la adoración y la penitencia.

    En cada caso es necesaria la acogida fraterna para los más heridos, el acompañamiento espiritual, el discernimiento («este discernimiento no podrá jamás prescindir de las exigencias de verdad y de caridad del Evangelio propuesto por la Iglesia» pf. 300), para ayudar a crecer en la santidad a cada cristiano en su condición, no igualando a todos sino tratando de obrar con justicia. Porque la justicia es dar a cada uno lo que le corresponde, admitiendo las diferencias de estados y condiciones (no todos los hijos necesitan de su madre los mismos alimentos, consejos, tareas, remedios). En el fondo, la verdadera Justicia se identifica con la Misericordia.

    Para ilustrar mejor esto copio a continuación el Párrafo 297 de Amoris Laetitia:

«Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia “inmerecida, incondicional y gratuita”. Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren. Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar, y en ese sentido hay algo que lo separa de la comunidad (cf. Mt 18,17). Necesita volver a escuchar el anuncio del Evangelio y la invitación a la conversión. Pero aun para él puede haber alguna manera de participar en la vida de la comunidad, sea en tareas sociales, en reuniones de oración o de la manera que sugiera su propia iniciativa, junto con el discernimiento del pastor. Acerca del modo de tratar las diversas situaciones llamadas “irregulares”, los Padres sinodales alcanzaron un consenso general, que sostengo: “Respecto a un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído matrimonio civil, que son divorciados y vueltos a casar, o que simplemente conviven, compete a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracia en sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellos”, siempre posible con la fuerza del Espíritu Santo.»

FINALMENTE, UNA SÚPLICA: Recemos por la Iglesia. Corre el riesgo de desgarrarse internamente a base de interpretaciones contrarias de este documento. ¿Debería el Papa aclarar algo más? Creo que no. Deberíamos nosotros ser más fieles al Evangelio que al Mundo, para que, a la hora de discernir e interpretar un texto magisterial no tengamos que sufrir estas perplejidades.


Pbro: Alexis Louvet

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